Pienso que cuando alguien me trata mal, me falta al respeto, me avasalla o se mete conmigo, suele se
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Pienso que cuando alguien me trata mal, me falta al respeto, me avasalla o se mete conmigo, suele ser porque les caigo mal, porque tal vez les habré molestado sin darme cuenta o porque no les gusta mi forma de ser. De hecho, algunas personas lo han reconocido directamente.
¿Coinciden con esta interpretación desde un punto de vista psicológico?
Pienso que si alguien te aprecia, normalmente te tratará con amabilidad, cariño y simpatía, y no con desdén, hostilidad o agresividad.
¿Coinciden con esta interpretación desde un punto de vista psicológico?
Pienso que si alguien te aprecia, normalmente te tratará con amabilidad, cariño y simpatía, y no con desdén, hostilidad o agresividad.
Tu interpretación tiene una parte de verdad… pero es incompleta, y precisamente ahí es donde suele generarse el sufrimiento.
Cuando alguien te trata mal, es tentador explicarlo de forma lineal: “le caigo mal” → “por eso me trata mal”. Eso tranquiliza momentáneamente porque da una causa clara. Sin embargo, desde un punto de vista psicológico más preciso, la conducta humana no funciona de forma tan simple ni tan directa.
Voy a afinarlo contigo.
Primero. Es cierto que cuando alguien aprecia a otra persona, tiende a mostrar conductas de cercanía, respeto y amabilidad. Eso es correcto. Pero no es universal ni automático. Hay personas que quieren y aun así tratan mal, por inseguridad, celos, necesidad de control o incapacidad relacional.
Segundo. El error más importante en tu planteamiento es este: estás colocando el foco en ti como causa principal del comportamiento del otro. Y eso es una trampa muy frecuente.
Porque en realidad, en muchos casos, el comportamiento del otro habla más de él que de ti.
Hay personas que:
– Necesitan imponerse para sentirse fuertes
– Reaccionan con agresividad cuando se sienten inferiores
– Interpretan de forma hostil lo que no lo es
– Descargan su malestar en quien tienen delante
Y eso ocurre independientemente de cómo seas tú.
Tercero. También hay una dinámica relacional. No solo importa lo que uno es, sino cómo se construye la interacción. A veces, sin darte cuenta, puedes estar entrando en patrones donde el otro se siente con permiso para invadir, imponerse o faltar al respeto. No porque “lo merezcas”, sino porque la interacción se ha configurado así.
Desde un enfoque estratégico, no buscamos tanto “por qué lo hacen”, sino “qué está manteniendo esa situación”.
Porque si tú interpretas siempre:
“me tratan mal porque les caigo mal o porque yo hago algo mal”,
entonces, sin darte cuenta, puedes empezar a:
– dudar de ti
– intentar agradar más
– justificar al otro
– tolerar lo intolerable
Y eso, paradójicamente, refuerza el problema.
Te diría algo muy claro:
que alguien te trate mal no es una prueba fiable de tu valor ni de tu forma de ser.
Es, en muchos casos, una señal de cómo esa persona gestiona (o no gestiona) sus propias emociones y relaciones.
La clave no está en entenderlos más… sino en posicionarte tú de forma distinta.
Ahí es donde realmente empieza el cambio.
Si quieres, podemos ver algún caso concreto que te haya pasado y trabajar exactamente qué hacer en ese tipo de situaciones, de forma muy práctica.
Soy Amador Manero, de PSYAMM, y si en algún momento quieres abordarlo con profundidad, puedes consultarme a través de Doctoralia.es.
Cuando alguien te trata mal, es tentador explicarlo de forma lineal: “le caigo mal” → “por eso me trata mal”. Eso tranquiliza momentáneamente porque da una causa clara. Sin embargo, desde un punto de vista psicológico más preciso, la conducta humana no funciona de forma tan simple ni tan directa.
Voy a afinarlo contigo.
Primero. Es cierto que cuando alguien aprecia a otra persona, tiende a mostrar conductas de cercanía, respeto y amabilidad. Eso es correcto. Pero no es universal ni automático. Hay personas que quieren y aun así tratan mal, por inseguridad, celos, necesidad de control o incapacidad relacional.
Segundo. El error más importante en tu planteamiento es este: estás colocando el foco en ti como causa principal del comportamiento del otro. Y eso es una trampa muy frecuente.
Porque en realidad, en muchos casos, el comportamiento del otro habla más de él que de ti.
Hay personas que:
– Necesitan imponerse para sentirse fuertes
– Reaccionan con agresividad cuando se sienten inferiores
– Interpretan de forma hostil lo que no lo es
– Descargan su malestar en quien tienen delante
Y eso ocurre independientemente de cómo seas tú.
Tercero. También hay una dinámica relacional. No solo importa lo que uno es, sino cómo se construye la interacción. A veces, sin darte cuenta, puedes estar entrando en patrones donde el otro se siente con permiso para invadir, imponerse o faltar al respeto. No porque “lo merezcas”, sino porque la interacción se ha configurado así.
Desde un enfoque estratégico, no buscamos tanto “por qué lo hacen”, sino “qué está manteniendo esa situación”.
Porque si tú interpretas siempre:
“me tratan mal porque les caigo mal o porque yo hago algo mal”,
entonces, sin darte cuenta, puedes empezar a:
– dudar de ti
– intentar agradar más
– justificar al otro
– tolerar lo intolerable
Y eso, paradójicamente, refuerza el problema.
Te diría algo muy claro:
que alguien te trate mal no es una prueba fiable de tu valor ni de tu forma de ser.
Es, en muchos casos, una señal de cómo esa persona gestiona (o no gestiona) sus propias emociones y relaciones.
La clave no está en entenderlos más… sino en posicionarte tú de forma distinta.
Ahí es donde realmente empieza el cambio.
Si quieres, podemos ver algún caso concreto que te haya pasado y trabajar exactamente qué hacer en ese tipo de situaciones, de forma muy práctica.
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Gracias por compartir tu reflexión con tanta claridad. Tiene sentido que hayas llegado a esa conclusión a partir de tu experiencia, y en parte es comprensible pensar que si alguien nos trata mal es porque le caemos mal o no le gusta algo de nosotros.
Desde un punto de vista psicológico, esa explicación puede ser válida en algunos casos, pero no en todos. Es cierto que cuando existe rechazo, a veces se expresa a través de actitudes frías, críticas o despectivas. Sin embargo, muchas conductas de falta de respeto tienen más que ver con la persona que las emite que con quien las recibe. Hay personas que reaccionan desde su propio malestar, inseguridad, dificultades para gestionar emociones o formas aprendidas de relacionarse, y eso puede traducirse en comportamientos agresivos o invasivos sin que tú hayas hecho algo concreto para provocarlo.
Tu interpretación también puede llevar, sin darte cuenta, a asumir una responsabilidad que no siempre te corresponde, como si hubiera algo en ti que explica o justifica ese trato. Y esto es importante revisarlo, porque nadie merece ser tratado con falta de respeto, independientemente de si cae mejor o peor.
Es sano, como señalas, esperar amabilidad y respeto en las relaciones. Pero también es importante aprender a diferenciar cuándo el comportamiento del otro habla de ti y cuándo habla de él, para poder poner límites sin cargar con una culpa innecesaria.
Si este tema te afecta con frecuencia o te genera dudas sobre cómo interpretar a los demás o cómo posicionarte, puede ser muy útil trabajarlo en un espacio terapéutico, donde puedas reforzar tu criterio interno y tu seguridad en las relaciones. Podemos acompañarte en este proceso de manera presencial en Tres Cantos (Madrid), en línea o a domicilio en Madrid Norte, según lo que te resulte más cómodo.
Desde un punto de vista psicológico, esa explicación puede ser válida en algunos casos, pero no en todos. Es cierto que cuando existe rechazo, a veces se expresa a través de actitudes frías, críticas o despectivas. Sin embargo, muchas conductas de falta de respeto tienen más que ver con la persona que las emite que con quien las recibe. Hay personas que reaccionan desde su propio malestar, inseguridad, dificultades para gestionar emociones o formas aprendidas de relacionarse, y eso puede traducirse en comportamientos agresivos o invasivos sin que tú hayas hecho algo concreto para provocarlo.
Tu interpretación también puede llevar, sin darte cuenta, a asumir una responsabilidad que no siempre te corresponde, como si hubiera algo en ti que explica o justifica ese trato. Y esto es importante revisarlo, porque nadie merece ser tratado con falta de respeto, independientemente de si cae mejor o peor.
Es sano, como señalas, esperar amabilidad y respeto en las relaciones. Pero también es importante aprender a diferenciar cuándo el comportamiento del otro habla de ti y cuándo habla de él, para poder poner límites sin cargar con una culpa innecesaria.
Si este tema te afecta con frecuencia o te genera dudas sobre cómo interpretar a los demás o cómo posicionarte, puede ser muy útil trabajarlo en un espacio terapéutico, donde puedas reforzar tu criterio interno y tu seguridad en las relaciones. Podemos acompañarte en este proceso de manera presencial en Tres Cantos (Madrid), en línea o a domicilio en Madrid Norte, según lo que te resulte más cómodo.
Es comprensible que lo vivas así, porque cuando alguien nos trata mal es fácil pensar que tiene que ver con nosotros. Y a veces puede ser cierto: no le caemos bien a alguien o algo nuestro le incomoda.
Pero desde un punto de vista psicológico, el comportamiento de los demás habla mucho más de ellos que de ti.
Hay personas que, aunque les caigas bien, no saben gestionar sus emociones, sus frustraciones o sus inseguridades, y eso puede salir en forma de críticas, desdén o incluso agresividad. Otras proyectan, compiten o necesitan colocarse por encima para sentirse mejor.
Que alguien te aprecie suele ir de la mano del respeto, sí. Pero que alguien te trate mal no siempre significa que tú hayas hecho algo mal o que haya algo “defectuoso” en ti.
Pero desde un punto de vista psicológico, el comportamiento de los demás habla mucho más de ellos que de ti.
Hay personas que, aunque les caigas bien, no saben gestionar sus emociones, sus frustraciones o sus inseguridades, y eso puede salir en forma de críticas, desdén o incluso agresividad. Otras proyectan, compiten o necesitan colocarse por encima para sentirse mejor.
Que alguien te aprecie suele ir de la mano del respeto, sí. Pero que alguien te trate mal no siempre significa que tú hayas hecho algo mal o que haya algo “defectuoso” en ti.
Tu interpretación tiene una parte de verdad, pero es incompleta si la tomamos como explicación general.
Es cierto que cuando a alguien no le caes bien, o hay algo de ti que le incomoda, puede aparecer distancia, frialdad o incluso rechazo. Y también es verdad que cuando alguien te aprecia, lo habitual es que te trate con respeto y cierta calidez.
Sin embargo, desde un punto de vista psicológico, el comportamiento de los demás no siempre habla de ti, sino muchas veces de ellos. Hay personas que:
• gestionan mal sus emociones (estrés, frustración, inseguridad) y lo descargan en otros
• tienen estilos de comunicación agresivos aprendidos
• necesitan imponerse o dominar para sentirse seguras
• reaccionan de forma desproporcionada ante cosas neutras
• o interpretan mal intenciones que en realidad no existen
En esos casos, que alguien te trate mal no significa necesariamente que hayas hecho algo mal ni que haya algo “incorrecto” en tu forma de ser.
El riesgo de tu interpretación es que puede llevarte a una autoexplicación excesiva: “si me tratan mal, será por algo mío”. Y eso, con el tiempo, puede generar culpa, inseguridad o una tendencia a adaptarte demasiado para evitar el rechazo.
Una forma más ajustada de verlo sería algo así:
• A veces, sí, puede haber algo en la interacción que no encaja o que molesta al otro.
• Pero muchas otras veces, el problema está en cómo la otra persona gestiona, interpreta o expresa lo que le ocurre.
Lo importante aquí no es tanto averiguar siempre por qué el otro actúa así, sino cómo te posicionas tú:
• qué límites pones
• cuánto te responsabilizas de lo que no te corresponde
• y cómo proteges tu autoestima ante ese tipo de conductas
Si esto es algo que te pasa con frecuencia o te genera malestar, se puede trabajar en terapia para ajustar esa interpretación, reforzar límites y entender mejor tus patrones relacionales. Si lo necesitas, puedes pedirme cita online y lo vemos con más profundidad aplicado a tu caso concreto.
Es cierto que cuando a alguien no le caes bien, o hay algo de ti que le incomoda, puede aparecer distancia, frialdad o incluso rechazo. Y también es verdad que cuando alguien te aprecia, lo habitual es que te trate con respeto y cierta calidez.
Sin embargo, desde un punto de vista psicológico, el comportamiento de los demás no siempre habla de ti, sino muchas veces de ellos. Hay personas que:
• gestionan mal sus emociones (estrés, frustración, inseguridad) y lo descargan en otros
• tienen estilos de comunicación agresivos aprendidos
• necesitan imponerse o dominar para sentirse seguras
• reaccionan de forma desproporcionada ante cosas neutras
• o interpretan mal intenciones que en realidad no existen
En esos casos, que alguien te trate mal no significa necesariamente que hayas hecho algo mal ni que haya algo “incorrecto” en tu forma de ser.
El riesgo de tu interpretación es que puede llevarte a una autoexplicación excesiva: “si me tratan mal, será por algo mío”. Y eso, con el tiempo, puede generar culpa, inseguridad o una tendencia a adaptarte demasiado para evitar el rechazo.
Una forma más ajustada de verlo sería algo así:
• A veces, sí, puede haber algo en la interacción que no encaja o que molesta al otro.
• Pero muchas otras veces, el problema está en cómo la otra persona gestiona, interpreta o expresa lo que le ocurre.
Lo importante aquí no es tanto averiguar siempre por qué el otro actúa así, sino cómo te posicionas tú:
• qué límites pones
• cuánto te responsabilizas de lo que no te corresponde
• y cómo proteges tu autoestima ante ese tipo de conductas
Si esto es algo que te pasa con frecuencia o te genera malestar, se puede trabajar en terapia para ajustar esa interpretación, reforzar límites y entender mejor tus patrones relacionales. Si lo necesitas, puedes pedirme cita online y lo vemos con más profundidad aplicado a tu caso concreto.
Tu razonamiento tiene una lógica muy clara: si alguien te aprecia, te trata bien, si no le gustas, te trata mal. Pero desde la psicología, la realidad suele ser más compleja y, sobre todo, mucho menos personal de lo que parece.
El respeto no es algo que tú debas ganarte cayéndole bien a los demás, sino un mínimo que la otra persona debería tener de serie. Cuando alguien te falta al respeto o te avasalla, suele ser un reflejo de su propia incapacidad para gestionar emociones como la frustración, la envidia o el estrés. Es su carencia, no la tuya.
Incluso cuando no le gustas a alguien, una persona emocionalmente madura elige la distancia o la indiferencia, nunca la hostilidad. Que alguien te diga directamente que le caes mal suele ser una forma de descargar su malestar en ti en lugar de hacerse cargo de lo que siente. No cargues con la responsabilidad de la mala educación ajena, el trato hostil dice mucho de quien lo emite y muy poco de tu valor como persona.
El respeto no es algo que tú debas ganarte cayéndole bien a los demás, sino un mínimo que la otra persona debería tener de serie. Cuando alguien te falta al respeto o te avasalla, suele ser un reflejo de su propia incapacidad para gestionar emociones como la frustración, la envidia o el estrés. Es su carencia, no la tuya.
Incluso cuando no le gustas a alguien, una persona emocionalmente madura elige la distancia o la indiferencia, nunca la hostilidad. Que alguien te diga directamente que le caes mal suele ser una forma de descargar su malestar en ti en lugar de hacerse cargo de lo que siente. No cargues con la responsabilidad de la mala educación ajena, el trato hostil dice mucho de quien lo emite y muy poco de tu valor como persona.
Como bien dices, si alguien te aprecia te tratará bienalmente con amabilidad, cariño y simpatía y no con desdén, hostilidad o agresividad. Me pregunto a qué te refieres con ese “lo han reconocido directamente”. Si te refieres a que te tratan mal porque no les gusta tu forma de ser o te dicen que les caes mal hay algo que me gustaría preguntarte a modo de reflexión: ¿consideras a esas personas gente cercana? ¿amigos? alguien que te trata mal (es decir, que te mal-trata) no es recomendable que los trates como amigos. Si tienes ocasión de alejarte sería lo mejor. En el caso de que no puedas alejarte (compañeros de clase o de trabajo) al menos ten muy claro por dentro que no tienes la culpa de que otras personas te mal-traten, te digan lo que te digan para justificar su mal-trato. Ese “tal vez les habré molestado sin darme cuenta” puedes descartarlo porque si eso hubiera ocurrido te habrían dicho: “te trato mal porque me hiciste esto y me dolió”. Si no te lo han dicho es porque no hay razones de venganza sino solamente que van a por ti porque sí. El bullying puede tener varias razones como puedan ser: “necesitar sentirse más fuertes que alguien” (al humillarlo), “necesitar causar miedo a otros para que nadie se atreva a atacarles a ellos por si acaso son los siguientes” (que suelen hacerlo porque ellos mismos tienen miedo de que les ataquen), “querer ser líderes chulitos” (un liderazgo tóxico en el que se considera divertido humillar a otros, que no dejan de ser rasgos psicopatas que desgraciadamente ya se ven en las escuelas… gente que disfruta haciendo sufrir a otros con unos valores éticos absolutamente inexistentes), “alguien que te tiene envidia por algo aunque no lo parezca”, “alguien que rechace algo de sí mismo y lo vea en ti (por ejemplo una persona con tendencias homosexuales no reconocidas que se dedique a atacar a los homosexuales porque es una parte que odia de sí mismo o para que nadie sospeche que él tiene esas tendencias), “alguien que se aburre y va probando de unos a otros hasta que encuentra alguien a quien le cuesta defenderse y se ceba con él”, “alguien que ataca a alguien por haberle desafiado y porque no se deja pisar y que quiera por todos los medios doblegarle”… como ves hay muchíiiisimas posibiiidades y habría que explorar de forma personalizada lo que te ha ocurrido para poder responderte con más exactitud. Pero sea cual sea la razón o razones por las que has sido atacado con esas faltas de respeto, por lo que te digan que te han avasallado y que se han metido contigo, recuerda por favor esto: TÚ NO TIENES LA CULPA DE QUE ELLOS LA TOMEN CONTIGO. Si les has hecho daño en algo lo lógico sería que te lo dijeran, te disculpas y procuras no repetirlo. Si no te lo dicen y tan solo te dicen que te atacan porque les caes mal, están usándote como excusa para desahogarse en sus frustraciones o alguna de las cosas que te sugerí antes probablemente. Si no, piensa un momento esto: si notas que con alguna persona no encajas mucho porque tenéis gustos muy diferentes o porque quizás su personalidad no encaja demasiado con la tuya por cualquier razón, ¿tú empezarías a atacarlo y a hacerle daño solo por no tener compatibilidad? Yo cuando encuentro personas con las que lo tengo compatibilidad lo que hago es no crear un vínculo profundo, pero no agredo a los demás, ¿tú empezarías a agredir a las personas por falta de compatibilidad? lo más probable es que tú no lo hicieras. Alguien que agrede a los demás es porque tiene un problema psicológico importante (aunque parezcan estar fenomenal y sean muy “líderes”, los falsos líderes). Una persona sana intentará llevarse bien con los demás en la medida de sus posibilidades, y si tiene dificultades para socializar o para relacionarse con cercanía podría meterse en su mundo pero no hacer daño gratuito porque sí h muchísimo menos hacerlo de forma repetitiva. Recuerda esto por favor: una persona sana no disfruta haciendo daño a los demás, eso les ocurre a las personas con rasgos psicopatas (que con el tiempo pueden evolucionar a psicopatas completos o tal vez madurar y desarrollar valores y dejar de hacerlo, pero son rasgos psicopatas y no hay que tomárselo a broma). Así que, por favor, no te culpes conque te atacan por cosas tuyas. Si a alguien le caes mal de verdad podría simplemente no ser amigo cercano tuyo y ya está, pero NADA justifica que te mal-trate, porque tratarte mal es mal-tratarte. Ocurre lo mismo en el trabajo con el mobbing laboral (aunque ahí suele ser más por envidias o por miedo a que le quiten el puesto por ver que tiene mucho talento o por deseo de mostrar el poder sobre los demás, generalmente alguna de ellas). El bullying en los colegios conecta más con todo lo que te contaba antes. Si quieres una orientación más personalizada podrías contactarle si quieres, podría ayudarte a gestionarlo también de forma que te sientas mejor, más fuerte, con más seguridad y confianza en ti. Te deseo mucha suerte en tu camino, gracias por escribir y pedir consejo, ese primer paso muchas veces cuesta. Un saludo! Lo dicho, si quieres contactarme aquí estoy a tu servicio :)
Querido paciente anónimo:
Muchas gracias por tu confianza al expresar tus dudas.
Es normal que te preguntes si algo de su reacción tiene que ver contigo. Lo interesante de todo esto, es que es posible que haya mayor o menor afinidad contigo y en base a eso crearán un tipo de relación o no contigo. Sin embargo, la forma en que esas personas responden es en base a las herramientas que tienen. Por ejemplo, una persona con herramientas para ser asertiva podrá expresar que prefiere no proseguir en la relación, pero de una manera respetuosa.
A su vez, el hecho de que te preguntes esto, probablemente tiene que ver con cómo te has sentido en algún momento de tu vida y se puede estar disparando ante cierto tipo de relaciones.
En mi caso, trabajo este tipo de situaciones con mis pacientes y suele tener que ver con vivencias del pasado que es importante trabajar.
Te recomiendo acudir a terapia para, en un entorno cuidado y de confianza, poder explorar qué puede estar pasando y cómo gestionar ese malestar normal que puede surgirnos ante faltas de respeto o mal trato.
Un abrazo!
Muchas gracias por tu confianza al expresar tus dudas.
Es normal que te preguntes si algo de su reacción tiene que ver contigo. Lo interesante de todo esto, es que es posible que haya mayor o menor afinidad contigo y en base a eso crearán un tipo de relación o no contigo. Sin embargo, la forma en que esas personas responden es en base a las herramientas que tienen. Por ejemplo, una persona con herramientas para ser asertiva podrá expresar que prefiere no proseguir en la relación, pero de una manera respetuosa.
A su vez, el hecho de que te preguntes esto, probablemente tiene que ver con cómo te has sentido en algún momento de tu vida y se puede estar disparando ante cierto tipo de relaciones.
En mi caso, trabajo este tipo de situaciones con mis pacientes y suele tener que ver con vivencias del pasado que es importante trabajar.
Te recomiendo acudir a terapia para, en un entorno cuidado y de confianza, poder explorar qué puede estar pasando y cómo gestionar ese malestar normal que puede surgirnos ante faltas de respeto o mal trato.
Un abrazo!
Hola, gracias por compartir tu reflexión. Es comprensible que interpretes que cuando alguien te trata mal puede deberse a que le caes mal o a que algo de ti le molesta. En algunos casos esto puede ocurrir, ya que nuestras conductas y estilos personales no siempre encajan con todo el mundo. Sin embargo, el comportamiento de los demás no depende de ti.
Factores como el estado emocional de la otra persona, sus propias inseguridades, su forma aprendida de relacionarse, el estrés o incluso dificultades en la gestión de la frustración pueden influir en que alguien actúe con hostilidad o desdén. Por eso, no hay que asumir automáticamente que ese trato negativo habla de ti o de algo que has hecho.
Puede ser interesante observar cada situación concreta, valorar si hay patrones repetidos y, sobre todo, centrarte en identificar qué límites necesitas poner y qué tipo de trato deseas recibir. Esto suele ayudar más que intentar explicar siempre el comportamiento ajeno en función de uno mismo.
Un saludo.
Factores como el estado emocional de la otra persona, sus propias inseguridades, su forma aprendida de relacionarse, el estrés o incluso dificultades en la gestión de la frustración pueden influir en que alguien actúe con hostilidad o desdén. Por eso, no hay que asumir automáticamente que ese trato negativo habla de ti o de algo que has hecho.
Puede ser interesante observar cada situación concreta, valorar si hay patrones repetidos y, sobre todo, centrarte en identificar qué límites necesitas poner y qué tipo de trato deseas recibir. Esto suele ayudar más que intentar explicar siempre el comportamiento ajeno en función de uno mismo.
Un saludo.
Entiendo la lógica de lo que planteas, y en algunos casos puede ser así: hay personas que, cuando no conectan o algo les molesta, lo expresan de forma poco cuidadosa.
Pero reducirlo solo a “les caigo mal” se queda corto. Muchas veces la forma en que alguien trata a otro habla más de cómo gestiona lo que le pasa (frustración, inseguridad, dificultad para poner límites…) que de la otra persona en sí.
También es cierto que cuando hay aprecio suele haber más cuidado. Pero incluso en relaciones donde lo hay, pueden aparecer formas de trato poco agradables.
Quizá más que buscar una explicación única, puede ser interesante ver qué te pasa a ti en esas situaciones y cómo tiendes a interpretarlas. Ahí suele haber algo importante a trabajar.
Pero reducirlo solo a “les caigo mal” se queda corto. Muchas veces la forma en que alguien trata a otro habla más de cómo gestiona lo que le pasa (frustración, inseguridad, dificultad para poner límites…) que de la otra persona en sí.
También es cierto que cuando hay aprecio suele haber más cuidado. Pero incluso en relaciones donde lo hay, pueden aparecer formas de trato poco agradables.
Quizá más que buscar una explicación única, puede ser interesante ver qué te pasa a ti en esas situaciones y cómo tiendes a interpretarlas. Ahí suele haber algo importante a trabajar.
Hola, gracias por compartir.
Como psicóloga clínica sanitaria te puedo decir que tu idea es comprensible, pero no siempre es así.
Que alguien te trate mal no significa necesariamente que tú hayas hecho algo mal; muchas veces habla de sus propias dificultades.
Es cierto que quien aprecia suele tratar bien, pero no todos saben hacerlo.
Clave: no asumir automáticamente la culpa y trabajar límites y autoestima.
Un saludo,
Pilar Rapela
"Tu psicóloga amiga"
Como psicóloga clínica sanitaria te puedo decir que tu idea es comprensible, pero no siempre es así.
Que alguien te trate mal no significa necesariamente que tú hayas hecho algo mal; muchas veces habla de sus propias dificultades.
Es cierto que quien aprecia suele tratar bien, pero no todos saben hacerlo.
Clave: no asumir automáticamente la culpa y trabajar límites y autoestima.
Un saludo,
Pilar Rapela
"Tu psicóloga amiga"
Hola, gracias por compartir tu reflexión.
Es comprensible que interpretes que cuando alguien te trata mal es porque le caes mal o hay algo de ti que no le gusta. En algunos casos puede ser así, ya que las relaciones humanas incluyen afinidad y rechazo.
Sin embargo, desde un punto de vista psicológico, el comportamiento de los demás no siempre habla de nosotros, sino muchas veces de ellos: de su forma de gestionar emociones, de sus propias inseguridades, frustraciones o dificultades en la comunicación. Hay personas que, incluso apreciando a alguien, pueden expresarse de forma poco adecuada o incluso agresiva.
Tu idea de que quien aprecia a otra persona suele tratarla con amabilidad es, en general, correcta. Pero no siempre se cumple, especialmente cuando hay estilos relacionales disfuncionales, falta de habilidades sociales o problemas emocionales
Saludos
Es comprensible que interpretes que cuando alguien te trata mal es porque le caes mal o hay algo de ti que no le gusta. En algunos casos puede ser así, ya que las relaciones humanas incluyen afinidad y rechazo.
Sin embargo, desde un punto de vista psicológico, el comportamiento de los demás no siempre habla de nosotros, sino muchas veces de ellos: de su forma de gestionar emociones, de sus propias inseguridades, frustraciones o dificultades en la comunicación. Hay personas que, incluso apreciando a alguien, pueden expresarse de forma poco adecuada o incluso agresiva.
Tu idea de que quien aprecia a otra persona suele tratarla con amabilidad es, en general, correcta. Pero no siempre se cumple, especialmente cuando hay estilos relacionales disfuncionales, falta de habilidades sociales o problemas emocionales
Saludos
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