Muy buenos días. Antes que nada les agradezco a todos los especialistas por este espacio,ayudan a mu

13 respuestas
Muy buenos días. Antes que nada les agradezco a todos los especialistas por este espacio,ayudan a mucha gente.
Sigan siendo bendecidos.

Tengo 48 años ,y me dicen me veo no tengo carácter soy débil,porque soy muy sensible,hace unos 3 años después que falleció mi madre ,empecé a descubrí la verdad de mi padre resultó ser un narcisista perverso, destruyó mis cosas y de ella.
En terapia he descubierto que desde niña me manipuló y mintió pero yo lo idealicé no sanamente
Soy hija única.
Resulto tiene otras familias.

Aparte de intentarme pegarme quemar cosas.etc.


Pero mi voz siento la hago aguda o me jorobo.
He subido mucho de peso .



Qué herramientas debo utilizar para ser una mujer de carácter firme,fuerte,segura?
Mi voz si también siento es hacia lo agudo


Al principio lloré mucho o cada vez que me preguntaban que pasaba.



Ahora sigo adelante con el juicio,Me quería dejar en la calle,pero voy en Victoria .

Solo no quiero parecer tanto infantil, o débil.


Muchas gracias por leerme.
Gracias por compartir tu situación. Lo que has vivido no tiene que ver con ser “débil”, sino con haber crecido en un entorno muy exigente y dañino. Después de años de tensión, miedo y confusión, es normal que la voz, la postura o la seguridad personal se vean afectadas. Eso no habla de tu carácter, sino de las experiencias que has tenido que soportar.

Si quieres sentirte más firme y segura, hay varias herramientas que suelen ayudar:
1. Postura estable y respiración lenta.
Levantar ligeramente la cabeza, apoyar bien los pies y respirar desde el abdomen da más sensación interna de control.
2. Hablar despacio.
Reducir la velocidad al hablar ayuda a bajar la tensión y da más claridad.
3. Frases cortas para poner límites.
“No puedo ahora”, “No estoy de acuerdo”, “Esto no lo quiero”. Sin explicaciones largas.
4. Diferenciar lo que piensas tú de lo que te hicieron creer.
No todo lo que te dijeron sobre ti es verdad.
5. Recordarte que tienes derecho a estar tranquila y protegida.
No tienes que demostrar fuerza; tienes que recuperar bienestar.

Has pasado por mucho, y aun así sigues adelante y defendiendo tus derechos. Eso ya es una muestra de fortaleza.

Si quieres trabajar estas herramientas de forma más personalizada, puedo ayudarte en consulta.
Puedes pedirme una cita online cuando lo necesites.

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Hola,

Lamento mucho todo lo que has vivido, porque crecer y convivir con un padre narcisista perverso deja huellas profundas en la identidad, la seguridad personal y la manera en que una se percibe. Que estés pudiendo poner nombre a lo ocurrido y sostener un proceso legal ya habla de una fortaleza que quizá tú misma todavía no reconoces del todo. Esa “sensibilidad” que otros interpretan como debilidad, en muchos casos es la forma en que el cuerpo ha intentado adaptarse durante años a un entorno hostil.

Cuando una infancia ha estado marcada por manipulación, miedo o invalidación, es habitual que aparezcan señales en el cuerpo: voz más aguda, postura encogida, aumento de peso, miedo a mostrarse… No es que seas débil, es que tu cuerpo ha aprendido durante décadas a protegerse. Trabajar la firmeza y el carácter no va de “ser dura”, sino de reconstruir una base interna segura: aprender a poner límites, reconocer tu valor, recuperar tu presencia corporal y sanar la voz interna que te hace pequeña.

Con las herramientas adecuadas —psicoeducación sobre narcisismo, trabajo profundo de límites, regulación emocional y técnicas de fortalecimiento de la identidad— puedes transformarte en una mujer firme, segura y conectada consigo misma. Si te resuena, estaré encantado de acompañarte en ese proceso; es precisamente el tipo de trabajo terapéutico en el que estoy especializado. Puedes pedir cita cuando lo necesites.

Un saludo,
David
Muchas gracias por compartir tu historia con tanta sinceridad. Lo que has vivido no es menor: perder a tu madre, descubrir dinámicas profundamente dañinas con tu padre y enfrentarte a situaciones de violencia, manipulación y traición es algo que remueve por completo la identidad, la seguridad y la forma en que una persona se relaciona consigo misma. Es muy importante reconocer que tu sensibilidad no es debilidad; es parte de tu historia, de tu forma de sentir y de sobrevivir en un entorno que no fue seguro. Esa sensibilidad también te permitió darte cuenta de la verdad, buscar ayuda y ponerte a salvo. Eso es fortaleza, aunque a veces no lo sientas así.

Lo que describes —la voz que se vuelve más aguda, la postura encorvada, los cambios de peso— son respuestas muy comunes en personas que han vivido años de miedo, tensión o invalidación. lamentablemente tuviste que aprender a protegerte y eso puede estar influyéndote ahora al: adoptar posturas y tonos que antes quizá te ayudaron a evitar conflictos, a no llamar la atención o a protegerte. Hoy ya no estás en ese lugar, pero el cuerpo necesita tiempo, trabajo y paciencia para “actualizar” la forma de estar en el mundo.

Respecto a tu pregunta sobre cómo desarrollar un carácter firme, fuerte y seguro, hay varias herramientas que suelen ayudar mucho:

1. Reconstruir tu identidad desde el autocuidado
Trabajar en tu valor personal no como reacción a tu padre, sino como una afirmación propia: qué deseas, qué te gusta, qué te da paz. Esto se cultiva con hábitos pequeños pero consistentes: rutinas de sueño, alimentación consciente, actividad física amable, límites saludables con otras personas.

2. Reforzar los límites emocionales y conductuales
Aprender a decir “no”, marcar distancia cuando algo te hace daño y sostener tus decisiones sin culpa. Esto se entrena. Puedes practicar frases preparadas, notar cuándo se activa el miedo o la duda, y validar internamente que tienes derecho a protegerte.

3. Trabajo con la voz y la postura
Lo que sientes respecto a tu tono de voz o tu postura se puede abordar desde terapia corporal, ejercicios de respiración diafragmática, trabajo vocal o incluso técnicas de grounding. Estas prácticas te ayudan a conectar con una presencia más firme, a sentirte más anclada y a darle a tu cuerpo una sensación de seguridad real, no solo mental.

4. Revisión profunda de creencias aprendidas
Durante años te hicieron sentir “débil” o “infantil” por ser sensible. Eso no es verdad. Son etiquetas que alguien más puso para tener poder sobre ti. En terapia puedes identificar esas creencias, cuestionarlas y reemplazarlas por otras más realistas y amorosas contigo.

5. Acompañamiento en el proceso legal y emocional
Seguir adelante con el juicio es un acto de enorme determinación. No estás siendo débil: estás reconstruyendo tu vida mientras enfrentas un proceso muy desgastante. Es natural que tu cuerpo y tus emociones fluctúen.

Lo más importante es que ya estás en camino. Has llorado cuando lo necesitabas, has buscado ayuda, has puesto límites, has iniciado un proceso legal para protegerte. Todo eso habla de una mujer valiente, firme y resiliente, aunque a veces no lo veas.

Con tiempo, trabajo terapéutico y cuidado de tu cuerpo, verás que tu presencia —voz, postura y seguridad— se irá transformando. No para ser alguien “dura”, sino para ser tú misma de forma plena, libre y protegida.
Hola¡¡
Pienso que eres fuerte, pero que te faltan habilidades sociales y fortalecer tu autoestima y seguridad en ti misma.
Entiendo que debes tener mucha ansiedad y eso no ayuda para el control del peso.
Te animo a pedir ayuda profesional para tratar todo lo que has vivido. Y para que te de herramientas útiles.
Un saludo.
 Rosario Crespín
Psicólogo
El Vendrell
Hola, primero decirte que el hecho de que te afecten las cosas y seas sensible no quiere decir que seas débil, por lo que explicas tu entorno familiar ha hecho que seas una persona muy insegura debido a que tus ideas de familia se han destruido de repente. Te recomiendo terapia psicológica y no centrarte en la voz puesto que esto es el síntoma de que hay que realizar ciertos cambios para tu bienestar emocional. Espero que te haya ayudado, para cualquier consulta puedes contactar conmigo.
Lo que describes no tiene que ver con falta de carácter ni debilidad, sino con las consecuencias de haber crecido con un padre manipulador y agresivo. La sensibilidad, los cambios en la voz, la postura corporal o el aumento de peso son reacciones habituales cuando ha habido años de tensión, miedo y necesidad de adaptarse para sobrevivir. No es algo que hayas elegido, sino una respuesta aprendida para protegerte.

Hoy, con más claridad sobre tu historia, el trabajo está en fortalecer tu seguridad interna: límites firmes, reconocer tu valor, trabajar la postura y la voz desde la calma, y seguir desarrollando una identidad propia que no dependa del miedo ni de las expectativas de otros. Esto se puede entrenar con técnicas específicas de regulación emocional, autoestima y límites sanos.

Si necesitas acompañamiento para avanzar en este proceso y construir una versión más firme y segura de ti misma, puedo ayudarte. Atiendo a domicilio en la zona norte de Madrid o en línea, según te resulte más cómodo.
 María Uriarte Iturralde
Psicólogo
Donostia-San Sebastián
“Gracias por compartir tu experiencia. Nada de lo que cuentas habla de debilidad: las respuestas que hoy interpretas como ‘voz aguda’, ‘encorvarte’ o sentirte insegura suelen ser efectos de haber crecido en un entorno donde había miedo, control y manipulación. Son formas de adaptación, no rasgos permanentes.

Desde la terapia cognitivo-conductual se suelen trabajar varias áreas que podrían ayudarte:
• Cuestionar la idea de ‘soy débil’. Estas creencias suelen venir de años de invalidación. En TCC se analiza qué es hecho y qué es interpretación, y se construyen pensamientos más ajustados y realistas.
• Asertividad y límites. Aprender a expresar necesidades y opiniones sin culpa, con un estilo firme y calmado.
• Trabajo corporal y de voz. Muchas personas que han vivido violencia emocional desarrollan posturas y tonos de protección. Con técnicas de respiración, postura y regulación, esto puede cambiar.
• Reforzar la seguridad interna. Identificar logros, capacidades y recursos que ya tienes y que quizá pasas por alto.

Lo importante es que todo lo que describes puede trabajarse en terapia y no determina quién eres. Has pasado por situaciones muy duras y aun así sigues avanzando. Eso, lejos de ser debilidad, es una señal clara de fortaleza
Lo que has vivido no te hace débil. Tu sensibilidad es una respuesta natural a una historia muy dura: crecer con un padre manipulador, violento y mentiroso deja huellas profundas. Aun así, sigues adelante, luchas por tus derechos y mantienes firme el juicio. Eso habla de una fortaleza enorme, aunque a veces no la veas.

La voz más aguda, la postura encorvada o el aumento de peso no significan inmadurez: son efectos del trauma y del miedo prolongado. Tu cuerpo aprendió a hacerse pequeño para protegerte. No es tu culpa, y es algo que se puede trabajar poco a poco.

Para sentirte más firme y segura, puedes empezar con tres herramientas sencillas:
mantener una postura erguida unos minutos al día, hablar más despacio para bajar el tono de la voz, y usar límites cortos y claros, como “esto no lo voy a permitir” o “ahora no quiero hablar de esto”. Son pasos pequeños, pero muy poderosos.

Lo que quieres —ser una mujer segura, con carácter y firmeza— no solo es posible: ya estás caminando hacia ahí. Todo lo que has hecho hasta ahora demuestra que dentro de ti hay mucha más fuerza de la que te hicieron creer. No estás rota; estás sanando.
 Natalia Ortega Ayllón
Psicólogo
Puerto de Santa Maria, El
Muy buenos días, gracias por compartir algo tan profundo y doloroso. Lo que has vivido no habla de falta de carácter, sino de un sistema nervioso que durante años tuvo que adaptarse para sobrevivir a un ambiente hostil. Eso deja huellas, pero también se puede reconstruir.

Cuando una niña crece con un padre manipulador, violento o narcisista, el cuerpo aprende a protegerse como puede. La voz que se vuelve más aguda, la postura que se encoge, la subida de peso, la sensación de “blandura” o vulnerabilidad… no son defectos. Son respuestas biológicas a años de estrés, miedo y confusión. Tu organismo hizo lo necesario para sostenerte cuando eras pequeña. Ahora estás en una etapa distinta, y esas viejas respuestas ya no te sirven.

Lo importante es comprender que tus reacciones no significan debilidad, sino trauma. El trauma no es el hecho vivido, sino cómo el cuerpo queda atrapado en un estado de alerta incluso cuando ya no hay peligro real.

La firmeza, el carácter y la seguridad no nacen de obligarte a “ser fuerte”, sino de regular tu sistema nervioso para que deje de funcionar en modo supervivencia. Desde ahí aparece tu verdadera fuerza.

En terapia, y sobre todo con un enfoque integrador como el que trabajo, se abordan varias áreas:

• Procesar la historia familiar, para que el peso emocional deje de drenarte.
• Reconstruir identidad, porque el trauma infantil suele romper la sensación de ser una misma.
• Fortalecer límites, no desde la pelea, sino desde la claridad interna.
• Aprender a habitar el cuerpo de forma segura.

El hecho de que estés sosteniendo un proceso legal, defendiendo tus derechos y avanzando incluso con todo este peso emocional encima, habla muchísimo de tu fortaleza real. No estás “en victoria” solo en lo legal. Estás en victoria contigo misma.

No hay nada infantil en tu historia. Lo infantil fue el rol que te obligaron a ocupar, incluso siendo adulta. Y eso se puede acompañar y transformar.

Si deseas trabajar tu voz interna, tu postura, la seguridad en tu propio cuerpo y la reconstrucción de tu identidad después de una infancia traumática, puedo acompañarte desde un enfoque integrador que respeta tu ritmo y honra tu historia.

Un abrazo grande.
 Elena Martín Aguado
Psicólogo, Psicólogo infantil
Madrid
Siento por lo que estás pasando. No hay carácteres fuertes o débiles, se puede ser más sensible o menos, o tener más o menos temperamento o más o menos gestión de emociones. Esa sensación de que tu carácter no es válido o firme probablemente viene de tu autoestima y lo que te transmitieron tus padres. Te animo a pedir ayuda psicológica para hacer un proceso de terapia profundo.
 Laura Monaco
Psicólogo
Premià de Mar
Hola. Haber convivido con una personalidad narcicista conlleva manipulación, control, problemas de autoestima para quien padece un vínculo con dichas características, entre otras.
Si estás en proceso de terapia, aprovecha ese espacio para continuar fortaleciéndote ya que has podido cuestionar dichos vínculos. Si estás en una instancia judicial, eso ayudará a ordenar o al menos contener dicha situación.
aprendizaje bajo manipulación y miedo. La sensibilidad, la voz aguda, la postura corporal o el llanto no son rasgos de personalidad fijos, sino respuestas que se aprendieron para sobrevivir en un contexto hostil. Cuando ese contexto desaparece, esas respuestas pueden mantenerse por inercia.

“Ser firme” no es forzarte a ser otra persona, sino aprender nuevas conductas: poner límites claros, sostener la mirada, regular la voz, ocupar el espacio corporal y tolerar la incomodidad que aparece al hacerlo. Todo eso se entrena. El hecho de que sigas adelante con el juicio y estés protegiéndote indica que ya hay fortaleza en marcha, aunque no siempre se sienta así.

Si quieres, puedes escribirme y trabajamos de forma práctica cómo construir seguridad y firmeza sin dejar de ser tú.
Gracias por confiarme tu historia. Lo que describes no habla de debilidad, sino de las huellas que dejan años de manipulación, violencia y pérdidas importantes. Es comprensible que el cuerpo, la voz y la seguridad se hayan visto afectados.
En terapia online podemos trabajar de forma cuidadosa para que recuperes firmeza interna, seguridad y una sensación de protección, sin forzarte a cambiar quién eres. Si lo deseas, este puede ser un primer espacio seguro para empezar a sostenerte de otra manera.

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