Buenas, soy un hombre que le ha reaparecido un TOC de la homsexualidad. Estuve un tiempo controlando
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Buenas, soy un hombre que le ha reaparecido un TOC de la homsexualidad. Estuve un tiempo controlando los pensamientos, incluso no llegando a ni siquiera pensar en ello y me "curé" con ayuda psicològica. Esta vez, però, ha reaparecido de una manera diferente y estos últimos días han sido críticos y han determinado un punto de inflexión el que empiezo a pensar que no se trata de un TOC, todo y que la conducta obsesiva exista. Os doy mi sensación a día de hoy, claro está que fluctua mucho ( lo digo por experiencia).
Hoy siento que, de verdad, puedo decir con total claridad que me atraen los hombres al 100 % y que no siento absolutamente nada respecto a las mujeres ( cuando hace 3 semanas sentia una atraccion en todos los aspectos enorme) , ni el más mínimo ápice de estímulo. No lo vivo desde un plano sexual, en el sentido de pensar si me excita o no ver a un hombre, sino desde algo más emocional: como si se hubiera despertado en mí la capacidad de ver a un hombre como alguien atractivo, incluso de una forma cercana a lo que sería “enamorarse”.
Lo más desconcertante para mí es que no siento que este pensamiento me haga daño. Al contrario, es como si mi cuerpo se sintiera bien al aceptarlo, algo que nunca me había ocurrido hasta ahora. No sé si el TOC ha escalado hasta este punto y ya no soy capaz de discernir con claridad entre lo que siento y lo que pienso, pero durante estos dos últimos días he analizado este sentimiento como algo puro y verdadero, al margen del componente sexual.
El problema aparece ahora en forma de juicio hacia mí mismo y hacia lo que puedan pensar los demás. Creo que ahí está la raíz de todo este TOC: el no querer ser gay y, a partir de ahí, evitar cualquier conducta o pensamiento homosexual que pudiera aparecer en mí. Eso me lleva incluso a pensar si en el pasado pude haberme reprimido, intentando parecer algo que no era, aunque racionalmente no creo que haya sido así.
Siento que, en el fondo, todo gira siempre alrededor de lo mismo, pero ahora estoy atravesando una etapa distinta, en la que me percibo especialmente atraído por la novedad, no solo a nivel sexual, sino también emocional. Esto me genera mucho miedo, porque nunca antes me había ocurrido con esta intensidad ni con estas características.
A veces pienso que quizá la solución a todo esto sea partir de la hipótesis de que sí, que puedo ser homosexual, bisexual o lo que sea, pero tomando como referencia el presente y no las conductas del pasado ni el análisis constante de si estas confirman o no lo que soy hoy. Tal vez aceptar este escenario hipotético y asumir esta “nueva realidad” podría ser el inicio de una verdadera aceptación y, con ello, el principio del fin del TOC, dando paso a un pensamiento más claro y estable.
Un saludo.
Hoy siento que, de verdad, puedo decir con total claridad que me atraen los hombres al 100 % y que no siento absolutamente nada respecto a las mujeres ( cuando hace 3 semanas sentia una atraccion en todos los aspectos enorme) , ni el más mínimo ápice de estímulo. No lo vivo desde un plano sexual, en el sentido de pensar si me excita o no ver a un hombre, sino desde algo más emocional: como si se hubiera despertado en mí la capacidad de ver a un hombre como alguien atractivo, incluso de una forma cercana a lo que sería “enamorarse”.
Lo más desconcertante para mí es que no siento que este pensamiento me haga daño. Al contrario, es como si mi cuerpo se sintiera bien al aceptarlo, algo que nunca me había ocurrido hasta ahora. No sé si el TOC ha escalado hasta este punto y ya no soy capaz de discernir con claridad entre lo que siento y lo que pienso, pero durante estos dos últimos días he analizado este sentimiento como algo puro y verdadero, al margen del componente sexual.
El problema aparece ahora en forma de juicio hacia mí mismo y hacia lo que puedan pensar los demás. Creo que ahí está la raíz de todo este TOC: el no querer ser gay y, a partir de ahí, evitar cualquier conducta o pensamiento homosexual que pudiera aparecer en mí. Eso me lleva incluso a pensar si en el pasado pude haberme reprimido, intentando parecer algo que no era, aunque racionalmente no creo que haya sido así.
Siento que, en el fondo, todo gira siempre alrededor de lo mismo, pero ahora estoy atravesando una etapa distinta, en la que me percibo especialmente atraído por la novedad, no solo a nivel sexual, sino también emocional. Esto me genera mucho miedo, porque nunca antes me había ocurrido con esta intensidad ni con estas características.
A veces pienso que quizá la solución a todo esto sea partir de la hipótesis de que sí, que puedo ser homosexual, bisexual o lo que sea, pero tomando como referencia el presente y no las conductas del pasado ni el análisis constante de si estas confirman o no lo que soy hoy. Tal vez aceptar este escenario hipotético y asumir esta “nueva realidad” podría ser el inicio de una verdadera aceptación y, con ello, el principio del fin del TOC, dando paso a un pensamiento más claro y estable.
Un saludo.
Gracias por explicarte con tanta honestidad. Lo que transmites está dicho con mucha lucidez, y eso ya es importante.
Desde una mirada clínica, hay varias ideas clave que conviene sostener con calma:
Que un pensamiento no genere ansiedad no lo convierte automáticamente en “verdadero”
En el TOC —y especialmente en el TOC de orientación sexual— es frecuente que el sistema obsesivo cambie de estrategia. A veces pasa del miedo intenso a una sensación de aparente calma, alivio o “encaje”, que en realidad funciona como una pseudo-aceptación compulsiva. No es una aceptación libre, sino una forma distinta de intentar cerrar la duda.
El foco sigue siendo el mismo: la necesidad de certeza sobre quién eres
Lo que se mantiene constante no es la atracción en sí, sino la urgencia por definir, confirmar, cerrar, etiquetar. Analizar si lo que sientes es “puro”, “verdadero”, “emocional” o distinto de lo sexual sigue formando parte del circuito obsesivo, aunque ahora se viva con menos angustia momentánea.
La incomodidad real aparece en el juicio, no en la experiencia
Esto que señalas es muy relevante clínicamente: el malestar no surge tanto del pensamiento (“puedo sentir atracción”) como del significado que le das y de lo que implicaría para tu identidad, tu historia y la mirada de los demás. Ahí está el núcleo, más que en la orientación en sí.
Aceptar la hipótesis no es lo mismo que resolverla
La idea de “asumir que podría ser homosexual, bisexual o lo que sea” puede ser terapéutica solo si no se usa como una nueva forma de tranquilización. La aceptación útil en TOC no busca aclarar quién eres, sino permitir la duda sin seguir investigándola.
No se trata de decidir ahora “qué eres”, sino de dejar de exigirle a tu mente una respuesta inmediata y definitiva.
La atracción por la novedad suele intensificar estos procesos
En momentos vitales de cambio, sensibilidad emocional o búsqueda de sentido, el TOC suele agarrarse con más fuerza a los temas identitarios. Eso no invalida lo que sientes, pero sí explica por qué aparece con esta intensidad ahora.
Dicho de forma muy sencilla y cercana:
No necesitas resolver hoy tu orientación para estar bien. Lo que necesitas es salir del bucle de comprobación y autojuicio, porque es ese bucle —no la orientación— el que te está robando estabilidad.
Mi recomendación clara es retomar acompañamiento psicológico especializado en TOC, precisamente porque ya has tenido experiencia previa y sabes que puede remitir. Esta vez el contenido ha cambiado, pero el mecanismo sigue siendo reconocible.
Y una última cosa importante:
Nada de lo que cuentas te convierte en “menos tú”, ni invalida tu historia pasada, ni te obliga a decidir nada ahora. La claridad no suele aparecer cuando se persigue; aparece cuando la mente deja de estar en guerra consigo misma.
Un abrazo, y gracias por confiar algo tan delicado. Estoy cerca para lo que necesites
Desde una mirada clínica, hay varias ideas clave que conviene sostener con calma:
Que un pensamiento no genere ansiedad no lo convierte automáticamente en “verdadero”
En el TOC —y especialmente en el TOC de orientación sexual— es frecuente que el sistema obsesivo cambie de estrategia. A veces pasa del miedo intenso a una sensación de aparente calma, alivio o “encaje”, que en realidad funciona como una pseudo-aceptación compulsiva. No es una aceptación libre, sino una forma distinta de intentar cerrar la duda.
El foco sigue siendo el mismo: la necesidad de certeza sobre quién eres
Lo que se mantiene constante no es la atracción en sí, sino la urgencia por definir, confirmar, cerrar, etiquetar. Analizar si lo que sientes es “puro”, “verdadero”, “emocional” o distinto de lo sexual sigue formando parte del circuito obsesivo, aunque ahora se viva con menos angustia momentánea.
La incomodidad real aparece en el juicio, no en la experiencia
Esto que señalas es muy relevante clínicamente: el malestar no surge tanto del pensamiento (“puedo sentir atracción”) como del significado que le das y de lo que implicaría para tu identidad, tu historia y la mirada de los demás. Ahí está el núcleo, más que en la orientación en sí.
Aceptar la hipótesis no es lo mismo que resolverla
La idea de “asumir que podría ser homosexual, bisexual o lo que sea” puede ser terapéutica solo si no se usa como una nueva forma de tranquilización. La aceptación útil en TOC no busca aclarar quién eres, sino permitir la duda sin seguir investigándola.
No se trata de decidir ahora “qué eres”, sino de dejar de exigirle a tu mente una respuesta inmediata y definitiva.
La atracción por la novedad suele intensificar estos procesos
En momentos vitales de cambio, sensibilidad emocional o búsqueda de sentido, el TOC suele agarrarse con más fuerza a los temas identitarios. Eso no invalida lo que sientes, pero sí explica por qué aparece con esta intensidad ahora.
Dicho de forma muy sencilla y cercana:
No necesitas resolver hoy tu orientación para estar bien. Lo que necesitas es salir del bucle de comprobación y autojuicio, porque es ese bucle —no la orientación— el que te está robando estabilidad.
Mi recomendación clara es retomar acompañamiento psicológico especializado en TOC, precisamente porque ya has tenido experiencia previa y sabes que puede remitir. Esta vez el contenido ha cambiado, pero el mecanismo sigue siendo reconocible.
Y una última cosa importante:
Nada de lo que cuentas te convierte en “menos tú”, ni invalida tu historia pasada, ni te obliga a decidir nada ahora. La claridad no suele aparecer cuando se persigue; aparece cuando la mente deja de estar en guerra consigo misma.
Un abrazo, y gracias por confiar algo tan delicado. Estoy cerca para lo que necesites
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Veo un profundo nivel de honestidad y de matiz en lo que explicas. Porque lo que describes es complejo. Pero tiene mucho sentido cuando se observa con una mirada clínica y afirmativa, no desde el miedo.
Voy a señalar varios puntos importantes.
1. Que el TOC cambie de forma no significa que deje de ser TOC
El TOC —y en particular el TOC de orientación sexual— no siempre se vive como ansiedad intensa o rechazo inmediato. A veces evoluciona hacia fases que resultan especialmente desconcertantes:
- Menor ansiedad aparente.
- Sensación de “aceptación” corporal.
- Vivencias emocionales que parecen auténticas.
- Análisis constante de si lo que se siente es “real” o “impuesto”.
Esto no invalida el diagnóstico previo ni lo que trabajaste en terapia. De hecho, esta hiperobservación interna, esta necesidad de discernir con certeza absoluta qué es pensamiento, qué es emoción y qué es identidad, es uno de los núcleos del TOC.
2. Sentirse “bien” no es una prueba de identidad
Esto es clave. En el TOC solemos buscar marcadores definitivos:
- “Si no me genera ansiedad, entonces debe ser verdad”
- “Si lo siento como algo puro, entonces no puede ser TOC”
Pero el sistema nervioso puede relajarse cuando deja de luchar, incluso aunque el contenido siga siendo obsesivo. El alivio no confirma ni desconfirma orientación sexual alguna. La orientación no se determina por estados mentales intensos ni por momentos de novedad emocional, sino por un patrón estable, libre y no forzado en el tiempo.
3. El conflicto central no parece ser la atracción, sino el juicio
Lo señalas tú mismo con mucha lucidez: el problema aparece cuando entra el juicio, el “no querer ser”, el miedo a lo que eso diría de ti o a cómo te mirarían los demás.
Eso es muy habitual tanto en personas con TOC como en personas LGTB que han crecido en contextos poco afirmativos. Y aquí hay algo importante: no todo malestar relacionado con la orientación es TOC, pero tampoco toda vivencia intensa de atracción implica una redefinición identitaria inmediata.
4. Aceptar la incertidumbre no es lo mismo que forzarse una etiqueta
La idea que planteas —“¿y si parto de la hipótesis de que podría ser homosexual, bisexual o lo que sea?”— va en una buena dirección si se entiende bien.
No se trata de convencerte de nada ni de adoptar una identidad como solución rápida, sino de dejar de usar la orientación como problema a resolver.
Desde una terapia afirmativa, el foco no estaría en “descubrir qué eres” bajo presión, sino en:
- Reducir la compulsión de análisis
- Trabajar el miedo al juicio y a la pérdida de control
- Diferenciar exploración genuina de rumiación obsesiva
- Permitir puedas llegar a un punto en que tu deseo y afecto se expresen sin examen constante
5. El pasado no tiene que dictar el presente, pero tampoco invalidarlo
No necesitas demostrar que siempre fuiste algo ni reescribir tu historia. La identidad no se valida por coherencia retrospectiva. Y tampoco tienes que precipitar conclusiones porque ahora la experiencia sea intensa o novedosa. Lo estable se asienta sin urgencia.
En resumen:
- Lo que vives no es extraño ni incompatible con un TOC de orientación sexual.
- Tampoco te invalida como persona ni dice nada negativo de ti, sea cual sea tu orientación.
- Si quisieras empezar una terapia, el objetivo no sería “quitarte” una orientación ni “aceptar” otra por miedo, sino dejar de vivir tu mundo interno como un tribunal.
Trabajar esto con un enfoque afirmativo y especializado permite justamente eso: que la identidad deje de ser un campo de batalla y se convierta, con el tiempo, en algo vivido desde la calma y la libertad, no desde la urgencia ni la vigilancia constante.
Voy a señalar varios puntos importantes.
1. Que el TOC cambie de forma no significa que deje de ser TOC
El TOC —y en particular el TOC de orientación sexual— no siempre se vive como ansiedad intensa o rechazo inmediato. A veces evoluciona hacia fases que resultan especialmente desconcertantes:
- Menor ansiedad aparente.
- Sensación de “aceptación” corporal.
- Vivencias emocionales que parecen auténticas.
- Análisis constante de si lo que se siente es “real” o “impuesto”.
Esto no invalida el diagnóstico previo ni lo que trabajaste en terapia. De hecho, esta hiperobservación interna, esta necesidad de discernir con certeza absoluta qué es pensamiento, qué es emoción y qué es identidad, es uno de los núcleos del TOC.
2. Sentirse “bien” no es una prueba de identidad
Esto es clave. En el TOC solemos buscar marcadores definitivos:
- “Si no me genera ansiedad, entonces debe ser verdad”
- “Si lo siento como algo puro, entonces no puede ser TOC”
Pero el sistema nervioso puede relajarse cuando deja de luchar, incluso aunque el contenido siga siendo obsesivo. El alivio no confirma ni desconfirma orientación sexual alguna. La orientación no se determina por estados mentales intensos ni por momentos de novedad emocional, sino por un patrón estable, libre y no forzado en el tiempo.
3. El conflicto central no parece ser la atracción, sino el juicio
Lo señalas tú mismo con mucha lucidez: el problema aparece cuando entra el juicio, el “no querer ser”, el miedo a lo que eso diría de ti o a cómo te mirarían los demás.
Eso es muy habitual tanto en personas con TOC como en personas LGTB que han crecido en contextos poco afirmativos. Y aquí hay algo importante: no todo malestar relacionado con la orientación es TOC, pero tampoco toda vivencia intensa de atracción implica una redefinición identitaria inmediata.
4. Aceptar la incertidumbre no es lo mismo que forzarse una etiqueta
La idea que planteas —“¿y si parto de la hipótesis de que podría ser homosexual, bisexual o lo que sea?”— va en una buena dirección si se entiende bien.
No se trata de convencerte de nada ni de adoptar una identidad como solución rápida, sino de dejar de usar la orientación como problema a resolver.
Desde una terapia afirmativa, el foco no estaría en “descubrir qué eres” bajo presión, sino en:
- Reducir la compulsión de análisis
- Trabajar el miedo al juicio y a la pérdida de control
- Diferenciar exploración genuina de rumiación obsesiva
- Permitir puedas llegar a un punto en que tu deseo y afecto se expresen sin examen constante
5. El pasado no tiene que dictar el presente, pero tampoco invalidarlo
No necesitas demostrar que siempre fuiste algo ni reescribir tu historia. La identidad no se valida por coherencia retrospectiva. Y tampoco tienes que precipitar conclusiones porque ahora la experiencia sea intensa o novedosa. Lo estable se asienta sin urgencia.
En resumen:
- Lo que vives no es extraño ni incompatible con un TOC de orientación sexual.
- Tampoco te invalida como persona ni dice nada negativo de ti, sea cual sea tu orientación.
- Si quisieras empezar una terapia, el objetivo no sería “quitarte” una orientación ni “aceptar” otra por miedo, sino dejar de vivir tu mundo interno como un tribunal.
Trabajar esto con un enfoque afirmativo y especializado permite justamente eso: que la identidad deje de ser un campo de batalla y se convierta, con el tiempo, en algo vivido desde la calma y la libertad, no desde la urgencia ni la vigilancia constante.
Te agradezco la honestidad al contar lo que te pasa. Puedo entender que lo que cuentas genera mucha confusión, pero la forma en la que lo estás viviendo no significa que estés descubriendo una verdad definitiva. En los procesos obsesivos, la experiencia interna puede cambiar y volverse más convincente o incluso generar alivio momentáneo, sin que eso sea una señal clara de deseo.
Cuando hay sobreanalisis, necesidad de certeza y miedo al juicio, la mente deja de ser tan fiable para sacar conclusiones. La orientación no se define desde la duda constante y la urgencia, sino desde un estado de mayor calma.
Más que decidir quién eres ahora, puede ser importante recuperar estabilidad y reducir este bucle. Si quieres, retomar apoyo psicológico puede ayudarte a ordenar todo esto sin prisas ni etiquetas. Estoy a tu disposición. Un saludo
Cuando hay sobreanalisis, necesidad de certeza y miedo al juicio, la mente deja de ser tan fiable para sacar conclusiones. La orientación no se define desde la duda constante y la urgencia, sino desde un estado de mayor calma.
Más que decidir quién eres ahora, puede ser importante recuperar estabilidad y reducir este bucle. Si quieres, retomar apoyo psicológico puede ayudarte a ordenar todo esto sin prisas ni etiquetas. Estoy a tu disposición. Un saludo
Totalmente de acuerdo contigo. Ese supuesto TOC parece que no era más que una forma de luchar contra pensamientos y sentimientos que no estabas dispuesto a tolerar. Ahora, pasado el tiempo, te has reconciliado con esa parte de tu sexualidad, pero siguen despiertas muchas preconcepciones e ideas que arrastras.
Estás muy cerca de poder ser quien quieras!
Enhorabuena!
Estás muy cerca de poder ser quien quieras!
Enhorabuena!
Hola, gracias por compartir tu experiencia con tanta profundidad y honestidad.
Lo que describes encaja muy bien con cómo puede manifestarse el TOC de temática sexual u orientado a la identidad, especialmente cuando reaparece con una forma distinta a episodios anteriores. En este tipo de TOC no solo aparecen pensamientos intrusivos, sino también sensaciones, emociones y estados corporales que parecen “reales” y convincentes, lo que hace aún más difícil distinguir entre pensamiento, emoción y significado. El hecho de que en algunos momentos no sientas malestar inmediato o incluso notes alivio al “aceptar” una idea no significa necesariamente que esa idea sea una verdad descubierta, sino que puede formar parte del propio funcionamiento del TOC, que busca cerrar la duda y la angustia a cualquier precio.
Es importante subrayar que el problema central no suele ser la orientación sexual en sí, sino la necesidad constante de certeza, análisis y autojuicio, junto con el miedo al rechazo, a no encajar o a perder una identidad previa. La exploración obsesiva del “qué soy realmente” mantiene el bucle y suele aumentar la confusión. Este tipo de procesos se trabajan de forma específica en terapia, ayudando a reducir la rumiación, tolerar la incertidumbre y recuperar una relación más libre y estable con los pensamientos y emociones, sin tener que definirte de manera forzada ni desde el miedo.
Puedo ayudarte con una primera sesión para valorar tu situación con calma y ver qué tipo de abordaje puede ayudarte en este momento, ya sea en consulta presencial en Madrid Norte (zona Chamartín, cerca del metro Colombia y Pío XII), online o a domicilio en Madrid Norte, según lo que te resulte más cómodo. Si te parece, dime qué modalidad prefieres y tu disponibilidad, y lo vemos sin prisas.
Lo que describes encaja muy bien con cómo puede manifestarse el TOC de temática sexual u orientado a la identidad, especialmente cuando reaparece con una forma distinta a episodios anteriores. En este tipo de TOC no solo aparecen pensamientos intrusivos, sino también sensaciones, emociones y estados corporales que parecen “reales” y convincentes, lo que hace aún más difícil distinguir entre pensamiento, emoción y significado. El hecho de que en algunos momentos no sientas malestar inmediato o incluso notes alivio al “aceptar” una idea no significa necesariamente que esa idea sea una verdad descubierta, sino que puede formar parte del propio funcionamiento del TOC, que busca cerrar la duda y la angustia a cualquier precio.
Es importante subrayar que el problema central no suele ser la orientación sexual en sí, sino la necesidad constante de certeza, análisis y autojuicio, junto con el miedo al rechazo, a no encajar o a perder una identidad previa. La exploración obsesiva del “qué soy realmente” mantiene el bucle y suele aumentar la confusión. Este tipo de procesos se trabajan de forma específica en terapia, ayudando a reducir la rumiación, tolerar la incertidumbre y recuperar una relación más libre y estable con los pensamientos y emociones, sin tener que definirte de manera forzada ni desde el miedo.
Puedo ayudarte con una primera sesión para valorar tu situación con calma y ver qué tipo de abordaje puede ayudarte en este momento, ya sea en consulta presencial en Madrid Norte (zona Chamartín, cerca del metro Colombia y Pío XII), online o a domicilio en Madrid Norte, según lo que te resulte más cómodo. Si te parece, dime qué modalidad prefieres y tu disponibilidad, y lo vemos sin prisas.
Por lo que describes, el malestar no gira tanto en torno a la orientación sexual en sí, sino alrededor de la duda constante, la necesidad de certeza y el análisis exhaustivo de lo que sientes, elementos muy característicos del TOC, incluido el TOC de temática sexual u orientación sexual. En este tipo de TOC, la mente puede generar vivencias emocionales y sensaciones muy convincentes, incluso acompañadas de aparente calma o “alivio”, lo que suele aumentar aún más la confusión y la duda (“si no me genera ansiedad, entonces debe ser verdad”). Esto no invalida lo que sientes, pero sí explica por qué resulta tan desestabilizador.
Es importante señalar que la orientación sexual no se define por picos puntuales de atracción, por estados emocionales intensos ni por análisis continuos, sino que suele mostrarse de forma estable y espontánea a lo largo del tiempo, sin necesidad de comprobaciones constantes. En el TOC, en cambio, la atención excesiva a los pensamientos y sensaciones internas puede amplificarlos hasta hacerlos parecer “revelaciones”, cuando en realidad forman parte del propio ciclo obsesivo.
También es muy relevante lo que comentas sobre el juicio hacia ti mismo y el miedo a la mirada de los demás. En muchos casos, el núcleo del problema no es “qué soy”, sino la intolerancia a la incertidumbre y el rechazo a determinadas posibilidades, lo que mantiene el bucle obsesivo activo. Intentar resolver el TOC buscando una respuesta definitiva sobre la identidad suele reforzarlo, incluso cuando parece que “aceptar una hipótesis” trae alivio momentáneo.
Desde el abordaje psicológico, el trabajo suele centrarse en romper el ciclo de comprobación, análisis y búsqueda de certeza, así como en aprender a relacionarse de otra forma con los pensamientos y sensaciones, sin convertirlos en pruebas ni amenazas. Esto permite que la mente se estabilice y que la vivencia personal deje de estar dominada por la duda constante.
Dado el nivel de malestar y la complejidad de lo que describes, sería muy recomendable abordarlo de forma personalizada en consulta. Puedes pedir cita online si lo deseas, y verlo con calma en un espacio seguro y profesional.
Un saludo.
Es importante señalar que la orientación sexual no se define por picos puntuales de atracción, por estados emocionales intensos ni por análisis continuos, sino que suele mostrarse de forma estable y espontánea a lo largo del tiempo, sin necesidad de comprobaciones constantes. En el TOC, en cambio, la atención excesiva a los pensamientos y sensaciones internas puede amplificarlos hasta hacerlos parecer “revelaciones”, cuando en realidad forman parte del propio ciclo obsesivo.
También es muy relevante lo que comentas sobre el juicio hacia ti mismo y el miedo a la mirada de los demás. En muchos casos, el núcleo del problema no es “qué soy”, sino la intolerancia a la incertidumbre y el rechazo a determinadas posibilidades, lo que mantiene el bucle obsesivo activo. Intentar resolver el TOC buscando una respuesta definitiva sobre la identidad suele reforzarlo, incluso cuando parece que “aceptar una hipótesis” trae alivio momentáneo.
Desde el abordaje psicológico, el trabajo suele centrarse en romper el ciclo de comprobación, análisis y búsqueda de certeza, así como en aprender a relacionarse de otra forma con los pensamientos y sensaciones, sin convertirlos en pruebas ni amenazas. Esto permite que la mente se estabilice y que la vivencia personal deje de estar dominada por la duda constante.
Dado el nivel de malestar y la complejidad de lo que describes, sería muy recomendable abordarlo de forma personalizada en consulta. Puedes pedir cita online si lo deseas, y verlo con calma en un espacio seguro y profesional.
Un saludo.
Hola, gracias por compartir tu experiencia con tanta honestidad y detalle. Se nota el nivel de introspección que estás haciendo y también el sufrimiento y la confusión que estás atravesando. Voy a responderte desde una mirada clínica, pero sobre todo humana y respetuosa.
Lo primero que quiero transmitirte es algo importante: lo que describes es muy coherente con un TOC de contenido sexual/orientación, incluso aunque ahora se manifieste de una forma distinta a episodios anteriores. El TOC no es estático; cambia de forma, de intensidad y de “argumentos”, y precisamente una de sus trampas más potentes es hacerte creer que *“esta vez es diferente, esta vez es real”*.
Hay varios elementos clave en lo que cuentas:
1. La certeza repentina y absoluta: Dices que hoy sientes “con total claridad” que te atraen los hombres al 100 % y nada las mujeres, cuando hace pocas semanas sentías una fuerte atracción heterosexual. Esa fluctuación brusca es muy característica del TOC. La orientación sexual real suele vivirse con continuidad, no como virajes radicales ligados a estados de ansiedad, análisis o crisis.
2. La sensación de calma o alivio al “aceptar” la idea. Esto es muy importante. Muchas personas con TOC se asustan cuando dejan de sentir ansiedad y aparece una especie de alivio o incluso bienestar al aceptar el pensamiento obsesivo, y concluyen: “si no me duele, entonces debe ser verdad”.
En realidad, ese alivio suele funcionar como una compulsión mental: el cerebro descansa momentáneamente cuando deja de luchar, pero eso no convierte el pensamiento en una verdad profunda sobre quién eres.
3. El desplazamiento del foco: del miedo al deseo emocional: El TOC puede pasar de “¿y si soy gay?” a “siento que podría enamorarme de un hombre”, precisamente porque va buscando aquello que más dudas te genera. No necesita basarse solo en excitación sexual; puede usar emociones, sensaciones corporales, intuiciones o estados de ánimo.
4. El núcleo del conflicto: el juicio y el rechazo: Aquí has sido muy lúcido. Dices algo clave:
> “Creo que la raíz es no querer ser gay y evitar cualquier pensamiento homosexual”.
> El TOC se engancha a aquello que *tiene una carga emocional y moral fuerte*. No significa que seas homófobo ni que haya algo malo en ti; significa que tu mente ha identificado este tema como especialmente amenazante para tu identidad, tu historia y la mirada de los demás.
5. La trampa del análisis constante: Planteas si aceptar la hipótesis de “puedo ser homosexual o bisexual” podría ayudarte. La intención es comprensible, pero cuidado: cuando esa aceptación se hace para calmar la ansiedad o para cerrar el debate**, suele convertirse en otra forma de rumiación. El TOC no se cura resolviendo la pregunta, sino dejando de intentar resolverla.
Desde un punto de vista terapéutico, el objetivo no es que determines ahora “qué eres”, sino que aprendas a **tolerar la incertidumbre** sin analizar, comprobar ni buscar sensaciones que confirmen nada. La claridad identitaria no surge bajo presión, miedo ni vigilancia constante.
Un punto muy importante:
La orientación sexual no se descubre bajo amenaza, urgencia ni autoexamen obsesivo.
Cuando hay TOC activo, la brújula interna está distorsionada.
Mi recomendación clara y honesta es que retomes un proceso terapéutico especializado en TOC, idealmente con enfoque cognitivo-conductual y trabajo de exposición con prevención de respuesta, o enfoques de tercera generación. No porque estés “negando algo”, sino porque ahora mismo tu mente no está en un lugar fiable para sacar conclusiones sobre tu identidad.
Mientras tanto, intenta recordarte esto:
* No tienes que decidir nada ahora
* No tienes que etiquetarte
* No tienes que mirar al pasado buscando pruebas
* No tienes que sentirte de una manera concreta para “confirmar” nada
Tu tarea no es descubrir quién eres, sino dejar de pelear con los pensamientos y permitir que pierdan poder. Cuando el TOC se desactiva, lo que queda suele ser mucho más sencillo, estable y genuino.
Has hecho algo muy valiente al escribir esto. No estás solo en esta experiencia y tiene abordaje clínico. Con el acompañamiento adecuado, esta confusión puede disminuir mucho más de lo que ahora imaginas.
Un abrazo cercano y mucho ánimo.
Elbire Arana Iturrarte
Psicóloga General Sanitaria
Colegiada M-42807
Lo primero que quiero transmitirte es algo importante: lo que describes es muy coherente con un TOC de contenido sexual/orientación, incluso aunque ahora se manifieste de una forma distinta a episodios anteriores. El TOC no es estático; cambia de forma, de intensidad y de “argumentos”, y precisamente una de sus trampas más potentes es hacerte creer que *“esta vez es diferente, esta vez es real”*.
Hay varios elementos clave en lo que cuentas:
1. La certeza repentina y absoluta: Dices que hoy sientes “con total claridad” que te atraen los hombres al 100 % y nada las mujeres, cuando hace pocas semanas sentías una fuerte atracción heterosexual. Esa fluctuación brusca es muy característica del TOC. La orientación sexual real suele vivirse con continuidad, no como virajes radicales ligados a estados de ansiedad, análisis o crisis.
2. La sensación de calma o alivio al “aceptar” la idea. Esto es muy importante. Muchas personas con TOC se asustan cuando dejan de sentir ansiedad y aparece una especie de alivio o incluso bienestar al aceptar el pensamiento obsesivo, y concluyen: “si no me duele, entonces debe ser verdad”.
En realidad, ese alivio suele funcionar como una compulsión mental: el cerebro descansa momentáneamente cuando deja de luchar, pero eso no convierte el pensamiento en una verdad profunda sobre quién eres.
3. El desplazamiento del foco: del miedo al deseo emocional: El TOC puede pasar de “¿y si soy gay?” a “siento que podría enamorarme de un hombre”, precisamente porque va buscando aquello que más dudas te genera. No necesita basarse solo en excitación sexual; puede usar emociones, sensaciones corporales, intuiciones o estados de ánimo.
4. El núcleo del conflicto: el juicio y el rechazo: Aquí has sido muy lúcido. Dices algo clave:
> “Creo que la raíz es no querer ser gay y evitar cualquier pensamiento homosexual”.
> El TOC se engancha a aquello que *tiene una carga emocional y moral fuerte*. No significa que seas homófobo ni que haya algo malo en ti; significa que tu mente ha identificado este tema como especialmente amenazante para tu identidad, tu historia y la mirada de los demás.
5. La trampa del análisis constante: Planteas si aceptar la hipótesis de “puedo ser homosexual o bisexual” podría ayudarte. La intención es comprensible, pero cuidado: cuando esa aceptación se hace para calmar la ansiedad o para cerrar el debate**, suele convertirse en otra forma de rumiación. El TOC no se cura resolviendo la pregunta, sino dejando de intentar resolverla.
Desde un punto de vista terapéutico, el objetivo no es que determines ahora “qué eres”, sino que aprendas a **tolerar la incertidumbre** sin analizar, comprobar ni buscar sensaciones que confirmen nada. La claridad identitaria no surge bajo presión, miedo ni vigilancia constante.
Un punto muy importante:
La orientación sexual no se descubre bajo amenaza, urgencia ni autoexamen obsesivo.
Cuando hay TOC activo, la brújula interna está distorsionada.
Mi recomendación clara y honesta es que retomes un proceso terapéutico especializado en TOC, idealmente con enfoque cognitivo-conductual y trabajo de exposición con prevención de respuesta, o enfoques de tercera generación. No porque estés “negando algo”, sino porque ahora mismo tu mente no está en un lugar fiable para sacar conclusiones sobre tu identidad.
Mientras tanto, intenta recordarte esto:
* No tienes que decidir nada ahora
* No tienes que etiquetarte
* No tienes que mirar al pasado buscando pruebas
* No tienes que sentirte de una manera concreta para “confirmar” nada
Tu tarea no es descubrir quién eres, sino dejar de pelear con los pensamientos y permitir que pierdan poder. Cuando el TOC se desactiva, lo que queda suele ser mucho más sencillo, estable y genuino.
Has hecho algo muy valiente al escribir esto. No estás solo en esta experiencia y tiene abordaje clínico. Con el acompañamiento adecuado, esta confusión puede disminuir mucho más de lo que ahora imaginas.
Un abrazo cercano y mucho ánimo.
Elbire Arana Iturrarte
Psicóloga General Sanitaria
Colegiada M-42807
Gracias por compartir con tanta claridad tu experiencia. Lo que describes refleja una situación muy compleja y comprensible dentro del TOC de orientación sexual (sexual orientation OCD o SO-OCD), pero también un proceso de autoexploración que está empezando a diferenciar lo que son pensamientos obsesivos de lo que pueden ser sentimientos auténticos.
Algunos puntos clave desde un enfoque psicológico:
Fluctuaciones emocionales y confusión: En el TOC de orientación sexual, es habitual que los pensamientos y las emociones cambien rápidamente, generando miedo y confusión sobre “lo que es real” y “lo que es un pensamiento obsesivo”. Que ahora sientas una atracción emocional hacia los hombres y que tu cuerpo lo acepte con bienestar no invalida tus experiencias previas, pero tampoco significa que estés obligado a etiquetarte de inmediato. Es un dato que se puede explorar con calma.
Miedo al juicio y autocrítica: El núcleo del TOC suele ser el miedo a ser “malo” o a que los demás te juzguen, más que la orientación sexual en sí. Identificar que el miedo principal viene del juicio sobre ti mismo y sobre lo que “deberías” sentir es un paso importante. La aceptación gradual de la experiencia presente, sin intentar forzar conclusiones sobre el pasado ni sobre tu identidad definitiva, suele ser una estrategia más efectiva que el análisis constante o la supresión de pensamientos.
Distinción entre pensamiento y emoción: El TOC se alimenta del análisis constante y del “chequeo” de sentimientos y pensamientos. Lo que describes de aceptar el escenario hipotético (“puedo ser homosexual, bisexual o lo que sea”) es un enfoque útil: dejar de luchar contra la posibilidad y observar cómo te sientes sin juicios ni exigencias puede disminuir la ansiedad y los síntomas obsesivos.
Siguiente paso: Lo recomendable es trabajar con un psicólogo especializado en TOC, idealmente con enfoque en exposición y prevención de respuesta (ERP), para ayudarte a tolerar la incertidumbre sobre la orientación sexual sin que la obsesión crezca. La terapia puede ayudarte a diferenciar lo que es pensamiento obsesivo de lo que son sentimientos auténticos, y a reducir el miedo al juicio propio y ajeno.
En resumen: lo que sientes no necesariamente indica que “tu TOC ha desaparecido” ni que “estés cambiando de orientación por obligación”; es un momento de exploración emocional que, si se aborda con apoyo profesional, puede conducir a mayor claridad y aceptación personal, reduciendo la ansiedad y el ciclo obsesivo.
Algunos puntos clave desde un enfoque psicológico:
Fluctuaciones emocionales y confusión: En el TOC de orientación sexual, es habitual que los pensamientos y las emociones cambien rápidamente, generando miedo y confusión sobre “lo que es real” y “lo que es un pensamiento obsesivo”. Que ahora sientas una atracción emocional hacia los hombres y que tu cuerpo lo acepte con bienestar no invalida tus experiencias previas, pero tampoco significa que estés obligado a etiquetarte de inmediato. Es un dato que se puede explorar con calma.
Miedo al juicio y autocrítica: El núcleo del TOC suele ser el miedo a ser “malo” o a que los demás te juzguen, más que la orientación sexual en sí. Identificar que el miedo principal viene del juicio sobre ti mismo y sobre lo que “deberías” sentir es un paso importante. La aceptación gradual de la experiencia presente, sin intentar forzar conclusiones sobre el pasado ni sobre tu identidad definitiva, suele ser una estrategia más efectiva que el análisis constante o la supresión de pensamientos.
Distinción entre pensamiento y emoción: El TOC se alimenta del análisis constante y del “chequeo” de sentimientos y pensamientos. Lo que describes de aceptar el escenario hipotético (“puedo ser homosexual, bisexual o lo que sea”) es un enfoque útil: dejar de luchar contra la posibilidad y observar cómo te sientes sin juicios ni exigencias puede disminuir la ansiedad y los síntomas obsesivos.
Siguiente paso: Lo recomendable es trabajar con un psicólogo especializado en TOC, idealmente con enfoque en exposición y prevención de respuesta (ERP), para ayudarte a tolerar la incertidumbre sobre la orientación sexual sin que la obsesión crezca. La terapia puede ayudarte a diferenciar lo que es pensamiento obsesivo de lo que son sentimientos auténticos, y a reducir el miedo al juicio propio y ajeno.
En resumen: lo que sientes no necesariamente indica que “tu TOC ha desaparecido” ni que “estés cambiando de orientación por obligación”; es un momento de exploración emocional que, si se aborda con apoyo profesional, puede conducir a mayor claridad y aceptación personal, reduciendo la ansiedad y el ciclo obsesivo.
Hola. Lo que describes casa con un TOC que ha cambiado de forma más que con una certeza identitaria. En este trastorno no solo hay miedo, también puede aparecer una falsa sensación de calma o aceptación cuando el cerebro cree haber encontrado una respuesta que pone fin a la duda. Sin embargo, esa claridad suele ser transitoria y vuelve a transformarse en análisis, juicio y necesidad de confirmación. La cuestión no es si podrías ser homosexual, bisexual o no, sino la compulsión a definirte, comprobarlo y usar tus sensaciones actuales como prueba definitiva, especialmente en un momento de alta sensibilidad a la novedad. En mi opinión el trabajo aquí no sería asumir una identidad para calmar la ansiedad, sino aprender a no resolver la duda, tolerarla sin analizarla y dejar de usar lo que sientes hoy como veredicto sobre quién eres, ya que la estabilidad no llega al decidir, sino cuando el TOC pierde el control sobre tu atención. Te sugiero que inicies terapia psicológica con un profesional especializado en TOC, aquí en Doctoralia somos muchos.
Gracias por compartir con tanta sinceridad lo que estás viviendo. Dar este paso y abrirte sobre lo que te preocupa ya es muy valioso, y demuestra que quieres buscar claridad y bienestar.
Lo que describes es completamente comprensible. Muchas personas que atraviesan experiencias similares sienten ansiedad, miedo, confusión o culpa sobre sus propios pensamientos o emociones, y esto se intensifica cuando los pensamientos son intrusivos, recurrentes o parecen contradecir lo que uno cree sobre sí mismo. En estos casos, es común que el malestar no provenga de lo que sientes en sí, sino del juicio que haces sobre esos sentimientos y del miedo a lo que podrían implicar. Esa reacción genera un círculo difícil de romper: cuanto más te analizas o te preocupas por lo que “significan” tus emociones, más ansiedad se produce, reforzando los pensamientos y sensaciones que intentas evitar.
Empezar a observar lo que aparece en tu mente y tu cuerpo sin juzgarlo, aceptarlo tal y como es en este momento, suele ser un primer paso muy liberador. La aceptación no significa resignarse ni dejar de buscar soluciones, sino permitir que las sensaciones y pensamientos existan sin que dicten tus decisiones ni te generen culpa innecesaria. Poco a poco, esto permite que la ansiedad pierda fuerza y que puedas distinguir mejor entre lo que son pensamientos automáticos y lo que realmente refleja tu experiencia genuina.
En mi trabajo acompaño a las personas desde una mirada cercana y respetuosa, creando un espacio seguro donde se pueda poner palabras a lo que se siente sin juicios. Mi enfoque es práctico y colaborativo: exploramos tu historia, tu contexto y tus recursos para encontrar juntos formas útiles de afrontar lo que te preocupa y avanzar hacia una vida más coherente con tus valores.
Sería todo un placer poder acompañarte en este proceso por el que estás pasando, por lo que quedo a tu disposición en el caso de que te animaras a dar el paso de abordarlo juntos.
Lo que describes es completamente comprensible. Muchas personas que atraviesan experiencias similares sienten ansiedad, miedo, confusión o culpa sobre sus propios pensamientos o emociones, y esto se intensifica cuando los pensamientos son intrusivos, recurrentes o parecen contradecir lo que uno cree sobre sí mismo. En estos casos, es común que el malestar no provenga de lo que sientes en sí, sino del juicio que haces sobre esos sentimientos y del miedo a lo que podrían implicar. Esa reacción genera un círculo difícil de romper: cuanto más te analizas o te preocupas por lo que “significan” tus emociones, más ansiedad se produce, reforzando los pensamientos y sensaciones que intentas evitar.
Empezar a observar lo que aparece en tu mente y tu cuerpo sin juzgarlo, aceptarlo tal y como es en este momento, suele ser un primer paso muy liberador. La aceptación no significa resignarse ni dejar de buscar soluciones, sino permitir que las sensaciones y pensamientos existan sin que dicten tus decisiones ni te generen culpa innecesaria. Poco a poco, esto permite que la ansiedad pierda fuerza y que puedas distinguir mejor entre lo que son pensamientos automáticos y lo que realmente refleja tu experiencia genuina.
En mi trabajo acompaño a las personas desde una mirada cercana y respetuosa, creando un espacio seguro donde se pueda poner palabras a lo que se siente sin juicios. Mi enfoque es práctico y colaborativo: exploramos tu historia, tu contexto y tus recursos para encontrar juntos formas útiles de afrontar lo que te preocupa y avanzar hacia una vida más coherente con tus valores.
Sería todo un placer poder acompañarte en este proceso por el que estás pasando, por lo que quedo a tu disposición en el caso de que te animaras a dar el paso de abordarlo juntos.
Hola, gracias por compartir.
Como psicóloga clínica sanitaria te digo que lo que describes sigue encajando con un TOC de orientación sexual, aunque ahora se exprese de forma distinta. En el TOC pueden aparecer sensaciones y “certezas” que parecen muy reales, incluso alivio al “aceptar” una idea, pero eso no significa que sea una verdad definitiva.
La clave no es decidir si eres algo u otra cosa, sino dejar de analizar y comprobar constantemente. La orientación auténtica no suele vivirse con esta duda intensa ni con miedo. Trabajar la aceptación de la incertidumbre es lo que más ayuda a que el TOC pierda fuerza.
Te recomiendo continuar con terapia especializada en TOC.
Un saludo,
Pilar Rapela
Tu psicóloga amiga
Como psicóloga clínica sanitaria te digo que lo que describes sigue encajando con un TOC de orientación sexual, aunque ahora se exprese de forma distinta. En el TOC pueden aparecer sensaciones y “certezas” que parecen muy reales, incluso alivio al “aceptar” una idea, pero eso no significa que sea una verdad definitiva.
La clave no es decidir si eres algo u otra cosa, sino dejar de analizar y comprobar constantemente. La orientación auténtica no suele vivirse con esta duda intensa ni con miedo. Trabajar la aceptación de la incertidumbre es lo que más ayuda a que el TOC pierda fuerza.
Te recomiendo continuar con terapia especializada en TOC.
Un saludo,
Pilar Rapela
Tu psicóloga amiga
En este tipo de problemáticas suele ocurrir algo importante: el contenido cambia, pero el patrón se mantiene.
Lo que describes muestra mucho análisis, mucha búsqueda de claridad, mucha necesidad de discriminar si “esto es real o es TOC”. Y ahí es donde suele estar el núcleo del problema: en el intento constante de discernirlo mentalmente.
Puede que ahora el pensamiento venga acompañado de sensaciones más intensas o incluso agradables. Eso no invalida que el patrón siga siendo el mismo: análisis, juicio, comprobación, reinterpretación.
El trabajo aquí no consiste en decidir si eres homosexual, bisexual o heterosexual desde el miedo. Tampoco en aceptar una etiqueta para ver si así desaparece el malestar. Consiste en aprender a discriminar pensamiento de experiencia y observar ambos sin entrar en forcejeo.
Contactar con la experiencia sin intentar usarla como prueba definitiva, sin convertirla en argumento, es un entrenamiento. Cuando se deja de luchar por resolver la identidad desde la mente, suele aparecer mayor claridad.
Si crees que esto tiene sentido y quieres revisar el patrón con más profundidad, puedes entrar en mi perfil y reservar una primera reunión de valoración de 15/20 minutos para revisar tu caso. Es gratuita y sin compromiso.
Lo que describes muestra mucho análisis, mucha búsqueda de claridad, mucha necesidad de discriminar si “esto es real o es TOC”. Y ahí es donde suele estar el núcleo del problema: en el intento constante de discernirlo mentalmente.
Puede que ahora el pensamiento venga acompañado de sensaciones más intensas o incluso agradables. Eso no invalida que el patrón siga siendo el mismo: análisis, juicio, comprobación, reinterpretación.
El trabajo aquí no consiste en decidir si eres homosexual, bisexual o heterosexual desde el miedo. Tampoco en aceptar una etiqueta para ver si así desaparece el malestar. Consiste en aprender a discriminar pensamiento de experiencia y observar ambos sin entrar en forcejeo.
Contactar con la experiencia sin intentar usarla como prueba definitiva, sin convertirla en argumento, es un entrenamiento. Cuando se deja de luchar por resolver la identidad desde la mente, suele aparecer mayor claridad.
Si crees que esto tiene sentido y quieres revisar el patrón con más profundidad, puedes entrar en mi perfil y reservar una primera reunión de valoración de 15/20 minutos para revisar tu caso. Es gratuita y sin compromiso.
Sería importante que consultaras con un psicologo o psicóloga y pudieras darle un desarrollo en consulta todo esto que te viene ocurriendo. No hay un trastorno obsesivo compulsivo de la homosexualidad, hay formas diferentes de vivir la sexualidad en cada persona, aceptando la diferencia y la singularidad de cada uno.
Expertos
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