Buenas tardes. Me sucede que siempre he tenido apego ansioso en mis relaciones de pareja. Recienteme
13
respuestas
Buenas tardes. Me sucede que siempre he tenido apego ansioso en mis relaciones de pareja. Recientemente he empezado una relación hace unos 4 meses con un chico que francamente no me genera esa ansiedad. Cuando estoy con el todo va bien, todo fluye y me siento muy agusto y rara vez siento esa preocupación. El problema es que cuando vuelvo a casa del fin de semana pueden pasar dos cosas: que estoy toda la semana experimentando el apego ansioso (cosa que ya tengo más trabajada) o por lo contrario experimento una semana de rechazo hacia el, incluso creo que me he dejado de gustar. La primera opción es incomoda pero la conozco desde hace tiempo, la segunda solo me ha pasado con el y me resulta muy incoherente estar genial durante un fin de semana o días que toquen y al día siguiente o como maximo dos días después notar este rechazo hacia el. De primeras ni si quiera me apetece hablar con el por telefono, aunque la mitad de las veces al empezar a hablar se me pasa el sentimiento pero a las horas cuando estoy sola llega. Me atormento pensando en que esta pasando y si de verdad no me gusta y estoy aferrada, pero es mas la incoherencia de que ni si quiera me apetece verlo sin motivo alguno pero cuando estoy con el todo esto me parecen tonterías.
Hola, gracias por compartir algo tan personal.
Lo que describes es más habitual de lo que parece, y hay un punto importante que suele generar mucha confusión: cuando una persona ha tenido durante tiempo un apego ansioso, su sistema emocional se acostumbra a la intensidad, a la duda y a estar en alerta.
Por eso, cuando aparece una relación en la que todo es más estable y tranquilo, en lugar de sentirse simplemente bien, el cerebro puede interpretarlo como algo extraño. En algunos casos incluso genera rechazo o desconexión. No significa que esa persona no te guste, sino que tu sistema no está acostumbrado a la calma y necesita “reajustarse”.
Ese cambio que notas, de estar a gusto con él a sentir rechazo cuando te separas, suele tener más que ver con cómo se activa tu mundo interno en la distancia que con lo que realmente sientes por él. Es bastante frecuente que aparezcan pensamientos de duda o una especie de corte emocional como forma de protegerte o recuperar sensación de control.
Hay algo clave en lo que cuentas: cuando estás con él te sientes bien, conectada y tranquila. Eso suele ser un indicador mucho más fiable que lo que aparece después cuando estás sola, donde entran en juego la anticipación, las dudas y la necesidad de tener certezas.
Aun así, este tipo de patrón no suele resolverse solo con entenderlo. Cuando aparecen estos cambios tan bruscos entre conexión y rechazo, y además generan tanta inquietud, es importante trabajarlo en profundidad para que no termine afectando a la relación ni a tu bienestar.
Si quieres, puedo ayudarte a analizar bien qué está pasando en tu caso concreto y por qué se activa exactamente ese rechazo, porque ahí suele estar la clave para poder cambiarlo.
Trabajo este tipo de situaciones en consulta presencial en Tres Cantos (Madrid), online o también a domicilio en la zona norte de Madrid.
Un saludo.
Lo que describes es más habitual de lo que parece, y hay un punto importante que suele generar mucha confusión: cuando una persona ha tenido durante tiempo un apego ansioso, su sistema emocional se acostumbra a la intensidad, a la duda y a estar en alerta.
Por eso, cuando aparece una relación en la que todo es más estable y tranquilo, en lugar de sentirse simplemente bien, el cerebro puede interpretarlo como algo extraño. En algunos casos incluso genera rechazo o desconexión. No significa que esa persona no te guste, sino que tu sistema no está acostumbrado a la calma y necesita “reajustarse”.
Ese cambio que notas, de estar a gusto con él a sentir rechazo cuando te separas, suele tener más que ver con cómo se activa tu mundo interno en la distancia que con lo que realmente sientes por él. Es bastante frecuente que aparezcan pensamientos de duda o una especie de corte emocional como forma de protegerte o recuperar sensación de control.
Hay algo clave en lo que cuentas: cuando estás con él te sientes bien, conectada y tranquila. Eso suele ser un indicador mucho más fiable que lo que aparece después cuando estás sola, donde entran en juego la anticipación, las dudas y la necesidad de tener certezas.
Aun así, este tipo de patrón no suele resolverse solo con entenderlo. Cuando aparecen estos cambios tan bruscos entre conexión y rechazo, y además generan tanta inquietud, es importante trabajarlo en profundidad para que no termine afectando a la relación ni a tu bienestar.
Si quieres, puedo ayudarte a analizar bien qué está pasando en tu caso concreto y por qué se activa exactamente ese rechazo, porque ahí suele estar la clave para poder cambiarlo.
Trabajo este tipo de situaciones en consulta presencial en Tres Cantos (Madrid), online o también a domicilio en la zona norte de Madrid.
Un saludo.
Consigue respuesta gracias a la consulta online
¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Buenas tardes,
Voy al grano: no es que no te guste, es que tu sistema emocional no está acostumbrado a la calma.
Vienes de apego ansioso, donde el “amor” se sentía con activación (duda, miedo, intensidad). Ahora aparece una relación más estable y tu mente hace dos cosas: o se activa (ansiedad) o se desconecta (rechazo). Ese rechazo no es una señal fiable, es una forma de protegerte.
Fíjate en lo importante:
Cuando estás con él, estás bien.
El rechazo aparece cuando estás sola.
Se reduce al reconectar.
Eso apunta más a regulación emocional que a falta de interés real.
Clave: no evalúes la relación desde esos estados de ansiedad o rechazo. Si lo haces, vas a sabotear algo que sí funciona.
La pregunta no es “¿me gusta?”.
Es “¿puedo sostener una relación sana sin necesitar intensidad constante?”.
Un saludo y feliz semana santa
Voy al grano: no es que no te guste, es que tu sistema emocional no está acostumbrado a la calma.
Vienes de apego ansioso, donde el “amor” se sentía con activación (duda, miedo, intensidad). Ahora aparece una relación más estable y tu mente hace dos cosas: o se activa (ansiedad) o se desconecta (rechazo). Ese rechazo no es una señal fiable, es una forma de protegerte.
Fíjate en lo importante:
Cuando estás con él, estás bien.
El rechazo aparece cuando estás sola.
Se reduce al reconectar.
Eso apunta más a regulación emocional que a falta de interés real.
Clave: no evalúes la relación desde esos estados de ansiedad o rechazo. Si lo haces, vas a sabotear algo que sí funciona.
La pregunta no es “¿me gusta?”.
Es “¿puedo sostener una relación sana sin necesitar intensidad constante?”.
Un saludo y feliz semana santa
Lo que describes es más común de lo que parece y, sobre todo, tiene bastante sentido desde cómo funcionan los estilos de apego.
Cuando has tenido durante tiempo un patrón de apego ansioso, tu sistema emocional se acostumbra a vincular “amor” con activación: preocupación, intensidad, incertidumbre. Cuando aparece una relación más estable, donde todo fluye y no hay tanta amenaza, tu sistema se descoloca. No porque esté mal, sino porque es nuevo.
Aquí suelen aparecer dos movimientos que pueden alternarse, como te está pasando:
1. Activación ansiosa (lo conocido)
Cuando estás lejos, tu mente intenta recuperar esa conexión y aparecen dudas, necesidad de contacto, inseguridad… Esto encaja con tu patrón previo.
2. Desactivación o “rechazo” (lo que te desconcierta)
Cuando no hay ansiedad, tu sistema puede irse al otro extremo: desconectar emocionalmente, sentir rechazo, cuestionar si te gusta o no. Esto no suele ser una señal real sobre la relación, sino una forma de regulación emocional. Es como si tu mente dijera: “si no hay intensidad, algo falla”.
Por eso ocurre algo clave en tu relato:
• En presencia (cuando estás con él): te sientes bien, conectada, tranquila.
• En ausencia (cuando estás sola): aparecen pensamientos, dudas y sensaciones que cambian.
Esto indica que el problema no está tanto en la relación en sí, sino en lo que se activa internamente cuando no estás con él.
Además, hay dos factores importantes que lo mantienen:
• El análisis constante (“¿y si no me gusta?”, “¿y si me estoy engañando?”)
Esto alimenta la desconexión. Cuanto más analizas, menos sientes.
• La interpretación literal de la emoción
Confundes “no me apetece ahora” con “no me gusta”, cuando no son lo mismo. Las emociones en apego no siempre son fiables como brújula inmediata.
Un punto importante: el hecho de que al hablar con él o al verle se te pase es muy significativo. Indica que la conexión existe, pero se ve interferida por procesos internos cuando estás sola.
¿Qué puedes empezar a hacer?
• No tomes decisiones desde esos momentos de rechazo. Son estados, no conclusiones.
• Reduce el análisis mental cuando aparece (“esto es mi sistema activándose”, en lugar de “esto significa que no me gusta”).
• Observa el patrón sin intentar resolverlo inmediatamente.
• Da más peso a cómo te sientes en la relación real (cuando estás con él) que a lo que piensas en soledad.
Lo que te ocurre no es incoherencia, es un sistema de apego ajustándose a algo más sano, y eso a veces genera confusión antes que calma.
Si te apetece trabajarlo en profundidad y entender mejor tu patrón para que no interfiera en la relación, puedes pedirme cita online y lo vemos de forma más personalizada.
Cuando has tenido durante tiempo un patrón de apego ansioso, tu sistema emocional se acostumbra a vincular “amor” con activación: preocupación, intensidad, incertidumbre. Cuando aparece una relación más estable, donde todo fluye y no hay tanta amenaza, tu sistema se descoloca. No porque esté mal, sino porque es nuevo.
Aquí suelen aparecer dos movimientos que pueden alternarse, como te está pasando:
1. Activación ansiosa (lo conocido)
Cuando estás lejos, tu mente intenta recuperar esa conexión y aparecen dudas, necesidad de contacto, inseguridad… Esto encaja con tu patrón previo.
2. Desactivación o “rechazo” (lo que te desconcierta)
Cuando no hay ansiedad, tu sistema puede irse al otro extremo: desconectar emocionalmente, sentir rechazo, cuestionar si te gusta o no. Esto no suele ser una señal real sobre la relación, sino una forma de regulación emocional. Es como si tu mente dijera: “si no hay intensidad, algo falla”.
Por eso ocurre algo clave en tu relato:
• En presencia (cuando estás con él): te sientes bien, conectada, tranquila.
• En ausencia (cuando estás sola): aparecen pensamientos, dudas y sensaciones que cambian.
Esto indica que el problema no está tanto en la relación en sí, sino en lo que se activa internamente cuando no estás con él.
Además, hay dos factores importantes que lo mantienen:
• El análisis constante (“¿y si no me gusta?”, “¿y si me estoy engañando?”)
Esto alimenta la desconexión. Cuanto más analizas, menos sientes.
• La interpretación literal de la emoción
Confundes “no me apetece ahora” con “no me gusta”, cuando no son lo mismo. Las emociones en apego no siempre son fiables como brújula inmediata.
Un punto importante: el hecho de que al hablar con él o al verle se te pase es muy significativo. Indica que la conexión existe, pero se ve interferida por procesos internos cuando estás sola.
¿Qué puedes empezar a hacer?
• No tomes decisiones desde esos momentos de rechazo. Son estados, no conclusiones.
• Reduce el análisis mental cuando aparece (“esto es mi sistema activándose”, en lugar de “esto significa que no me gusta”).
• Observa el patrón sin intentar resolverlo inmediatamente.
• Da más peso a cómo te sientes en la relación real (cuando estás con él) que a lo que piensas en soledad.
Lo que te ocurre no es incoherencia, es un sistema de apego ajustándose a algo más sano, y eso a veces genera confusión antes que calma.
Si te apetece trabajarlo en profundidad y entender mejor tu patrón para que no interfiera en la relación, puedes pedirme cita online y lo vemos de forma más personalizada.
Entiendo como te sientes, lo que te pasa es más común de lo que parece, aunque se sienta muy contradictorio.
Hay algo importante: cuando estás con él, estás bien y tranquila. Eso suele ser una señal bastante fiable.
Lo que aparece después, cuando te vas, tiene más que ver con lo que se activa en la distancia que con lo que sientes realmente por él. A veces es como un “apagón emocional” para protegernos.
Además, cuando hablas con él, muchas veces se te pasa. Eso también dice mucho.
Intenta no tomar esas sensaciones como decisiones definitivas. Son estados, no verdades.
Quédate más con lo que sientes cuando estás con él que con lo que aparece cuando estás sola dándole vueltas.
Y si esto te genera mucho ruido, trabajarlo con ayuda puede darte mucha claridad y calma
Hay algo importante: cuando estás con él, estás bien y tranquila. Eso suele ser una señal bastante fiable.
Lo que aparece después, cuando te vas, tiene más que ver con lo que se activa en la distancia que con lo que sientes realmente por él. A veces es como un “apagón emocional” para protegernos.
Además, cuando hablas con él, muchas veces se te pasa. Eso también dice mucho.
Intenta no tomar esas sensaciones como decisiones definitivas. Son estados, no verdades.
Quédate más con lo que sientes cuando estás con él que con lo que aparece cuando estás sola dándole vueltas.
Y si esto te genera mucho ruido, trabajarlo con ayuda puede darte mucha claridad y calma
Hola, gracias por compartirlo con tanta claridad. Lo que describes puede generar mucha confusión, pero no significa necesariamente que ya no te guste esa persona. A veces, cuando hay una base de apego ansioso, no solo aparece miedo a perder al otro, sino también bloqueo, desconexión o incluso rechazo como forma de protección emocional.
Más que intentar sacar una conclusión rápida sobre la relación, sería importante explorar qué se activa en ti cuando os separáis ,qué piensas, qué sientes y qué temores aparecen. En terapia puede trabajarse para diferenciar si se trata de una duda real o de una reacción emocional aprendida.
No estás sola en esto, y se puede trabajar. Un abrazo.
Más que intentar sacar una conclusión rápida sobre la relación, sería importante explorar qué se activa en ti cuando os separáis ,qué piensas, qué sientes y qué temores aparecen. En terapia puede trabajarse para diferenciar si se trata de una duda real o de una reacción emocional aprendida.
No estás sola en esto, y se puede trabajar. Un abrazo.
Lo que te ocurre encaja con un patrón de apego ansioso con oscilaciones evitativas: cuando estás con él tu sistema se regula y te sientes bien, pero al separarte se activa y puede irse a la ansiedad o al “rechazo”, que en realidad es una estrategia automática de protección para no sentir tanta dependencia; por eso ese “creo que ya no me gusta” no suele ser una emoción fiable sino un estado transitorio ligado a la distancia, y el hecho de que al volver a hablar con él se te pase es una pista importante; la clave es no tomar decisiones en esos momentos, no sobreanalizar lo que sientes en frío y fijarte más en cómo estás cuando estás con él (ahí está la información más válida), entendiendo que tu sistema está aprendiendo a sostener una relación más segura y necesita tiempo para estabilizarse.
Lo que describes es coherente con un patrón de apego inseguro con oscilaciones. En tu caso aparecen dos estados: hiperactivación (ansiedad) y desactivación (rechazo). No es contradictorio: son dos formas de regular el mismo miedo al vínculo.
Cuando estás con él, el sistema de apego está “satisfecho” y te sientes tranquila. Al separarte, puede activarse la ansiedad (lo conocido) o, en otras ocasiones, un mecanismo de protección que baja la intensidad emocional y se vive como pérdida de interés o rechazo. Este segundo estado suele generar más dudas porque se interpreta como “ya no me gusta”, cuando muchas veces es evitación emocional transitoria, no un cambio real de sentimientos.
Hay varios indicadores importantes en lo que cuentas:
El malestar aparece sobre todo en la distancia, no en la interacción directa.
Se modula cuando retomas el contacto (por ejemplo, al hablar con él).
Te genera rumiación e incoherencia interna, más que una decisión clara.
Esto orienta más a un patrón de regulación emocional que a una falta genuina de interés.
A nivel práctico, puede ayudarte:
No tomar decisiones en estado de activación o rechazo (ambos distorsionan la percepción).
Observar el patrón en el tiempo, no sensaciones puntuales.
Mantener cierto contacto intermedio entre encuentros para reducir la “caída” emocional.
Si este vaivén se repite, es muy trabajable en terapia, enfocando en identificar los disparadores y regular estos cambios de estado sin que condicionen la relación.
Lo relevante no es solo lo que sientes, sino cuándo y en qué contexto aparece. Ahí está la clave para entenderlo.
Cuando estás con él, el sistema de apego está “satisfecho” y te sientes tranquila. Al separarte, puede activarse la ansiedad (lo conocido) o, en otras ocasiones, un mecanismo de protección que baja la intensidad emocional y se vive como pérdida de interés o rechazo. Este segundo estado suele generar más dudas porque se interpreta como “ya no me gusta”, cuando muchas veces es evitación emocional transitoria, no un cambio real de sentimientos.
Hay varios indicadores importantes en lo que cuentas:
El malestar aparece sobre todo en la distancia, no en la interacción directa.
Se modula cuando retomas el contacto (por ejemplo, al hablar con él).
Te genera rumiación e incoherencia interna, más que una decisión clara.
Esto orienta más a un patrón de regulación emocional que a una falta genuina de interés.
A nivel práctico, puede ayudarte:
No tomar decisiones en estado de activación o rechazo (ambos distorsionan la percepción).
Observar el patrón en el tiempo, no sensaciones puntuales.
Mantener cierto contacto intermedio entre encuentros para reducir la “caída” emocional.
Si este vaivén se repite, es muy trabajable en terapia, enfocando en identificar los disparadores y regular estos cambios de estado sin que condicionen la relación.
Lo relevante no es solo lo que sientes, sino cuándo y en qué contexto aparece. Ahí está la clave para entenderlo.
Hola,
Lo que describes es más común de lo que parece, sobre todo cuando hay historia de apego ansioso. A veces, cuando una relación empieza a ser más segura y estable (es decir, no activa tanta ansiedad como antes), el sistema emocional puede reaccionar de otra forma: en lugar de ansiedad constante, aparece distancia o rechazo temporal. No significa necesariamente que no te guste, sino que tu forma habitual de vincularte se está “descolocando”.
Ese cambio entre “cuando estoy con él todo fluye” y “cuando me alejo siento rechazo o dudas” suele tener que ver con cómo gestionas la cercanía y la distancia. Cuando estás con él, hay conexión real y eso te calma. Cuando te separas, aparece la mente intentando interpretar lo que sientes, y ahí pueden surgir dudas, desconexión o incluso rechazo como forma de protegerte de la vulnerabilidad.
También es importante entender que los pensamientos tipo “igual no me gusta”, “me estoy engañando” o “esto no tiene sentido” suelen alimentar más el malestar. No siempre son una señal fiable de lo que sientes, sino más bien una reacción de la ansiedad o del miedo a equivocarte.
Más que tomar decisiones rápidas, puede ayudarte observar el patrón con cierta calma: qué pasa cuando estás con él vs. cuando estás sola, sin exigirte tener una respuesta inmediata. Trabajarlo en terapia puede ayudarte a entender mejor este funcionamiento, integrar ese cambio de patrón y relacionarte desde un lugar más estable, sin depender tanto de esas subidas y bajadas emocionales.
Un saludo,
David
Lo que describes es más común de lo que parece, sobre todo cuando hay historia de apego ansioso. A veces, cuando una relación empieza a ser más segura y estable (es decir, no activa tanta ansiedad como antes), el sistema emocional puede reaccionar de otra forma: en lugar de ansiedad constante, aparece distancia o rechazo temporal. No significa necesariamente que no te guste, sino que tu forma habitual de vincularte se está “descolocando”.
Ese cambio entre “cuando estoy con él todo fluye” y “cuando me alejo siento rechazo o dudas” suele tener que ver con cómo gestionas la cercanía y la distancia. Cuando estás con él, hay conexión real y eso te calma. Cuando te separas, aparece la mente intentando interpretar lo que sientes, y ahí pueden surgir dudas, desconexión o incluso rechazo como forma de protegerte de la vulnerabilidad.
También es importante entender que los pensamientos tipo “igual no me gusta”, “me estoy engañando” o “esto no tiene sentido” suelen alimentar más el malestar. No siempre son una señal fiable de lo que sientes, sino más bien una reacción de la ansiedad o del miedo a equivocarte.
Más que tomar decisiones rápidas, puede ayudarte observar el patrón con cierta calma: qué pasa cuando estás con él vs. cuando estás sola, sin exigirte tener una respuesta inmediata. Trabajarlo en terapia puede ayudarte a entender mejor este funcionamiento, integrar ese cambio de patrón y relacionarte desde un lugar más estable, sin depender tanto de esas subidas y bajadas emocionales.
Un saludo,
David
Hola, gracias por compartirlo, lo explicas muy bien.
Por lo que describes, no parece que “de repente deje de gustarte”, sino más bien un vaivén típico del apego ansioso. Cuando estás con él te sientes bien porque tu sistema se calma, pero al separarte puede activarse:
- la ansiedad (miedo, necesidad)
- o lo contrario: rechazo o desconexión (como forma de protegerte)
Esto suele estar relacionado con experiencias previas de apego, no necesariamente un gran trauma, sino aprendizajes emocionales donde el vínculo no fue del todo seguro.
Lo importante es que: cuando estás con él hay conexión real, por lo que ese rechazo que aparece después suele ser más un estado emocional que una decisión real sobre la relación.
La buena noticia es que esto se trabaja muy bien en terapia, especialmente con enfoques como EMDR, ayudando a regular estos cambios y a que puedas vivir la relación con más estabilidad.
Si te está generando tanta duda o malestar, te animaría a poder verlo de forma más personalizada, porque tiene solución y suele mejorar mucho cuando se entiende bien lo que está pasando.
Un abrazo
Por lo que describes, no parece que “de repente deje de gustarte”, sino más bien un vaivén típico del apego ansioso. Cuando estás con él te sientes bien porque tu sistema se calma, pero al separarte puede activarse:
- la ansiedad (miedo, necesidad)
- o lo contrario: rechazo o desconexión (como forma de protegerte)
Esto suele estar relacionado con experiencias previas de apego, no necesariamente un gran trauma, sino aprendizajes emocionales donde el vínculo no fue del todo seguro.
Lo importante es que: cuando estás con él hay conexión real, por lo que ese rechazo que aparece después suele ser más un estado emocional que una decisión real sobre la relación.
La buena noticia es que esto se trabaja muy bien en terapia, especialmente con enfoques como EMDR, ayudando a regular estos cambios y a que puedas vivir la relación con más estabilidad.
Si te está generando tanta duda o malestar, te animaría a poder verlo de forma más personalizada, porque tiene solución y suele mejorar mucho cuando se entiende bien lo que está pasando.
Un abrazo
Buenas tardes, gracias por compartir algo tan personal de forma tan clara.
Lo que describes es más frecuente de lo que parece en personas con historia de apego ansioso, y tiene bastante sentido desde un punto de vista psicológico. No es incoherente, aunque así se sienta.
Por un lado, cuando estás con él y la relación es estable, tu sistema emocional no se activa desde la ansiedad habitual (lo cual es una muy buena señal). Pero al separarte, tu sistema de apego puede reaccionar de dos maneras: activación ansiosa (la que ya conoces), o una especie de “desactivación” o rechazo emocional, que funciona como protección para no sentir vulnerabilidad o dependencia.
Este segundo modo suele generar pensamientos como “igual ya no me gusta”, pero muchas veces no refleja un cambio real en el sentimiento, sino una oscilación emocional automática.
Hay dos pistas importantes en lo que cuentas: que cuando vuelves a estar con él, te sientes bien y conectada; y que el rechazo baja cuando retomas el contacto (aunque sea hablando).
Esto suele indicar que el vínculo está ahí, pero tu sistema de apego aún está aprendiendo a tolerar la seguridad, algo que a veces resulta paradójicamente incómodo.
Mi recomendación sería no tomar decisiones importantes basadas en cómo te sientes en esos momentos de distancia, sino observar el patrón con perspectiva.
Trabajar esto en terapia suele ayudar mucho, porque permite entender qué activa esos cambios y aprender a regularlos sin que generen tanto malestar o duda.
Si te apetece, estaré encantada de ayudarte a explorarlo con más detalle.
Un cordial saludo,
Patri.
Lo que describes es más frecuente de lo que parece en personas con historia de apego ansioso, y tiene bastante sentido desde un punto de vista psicológico. No es incoherente, aunque así se sienta.
Por un lado, cuando estás con él y la relación es estable, tu sistema emocional no se activa desde la ansiedad habitual (lo cual es una muy buena señal). Pero al separarte, tu sistema de apego puede reaccionar de dos maneras: activación ansiosa (la que ya conoces), o una especie de “desactivación” o rechazo emocional, que funciona como protección para no sentir vulnerabilidad o dependencia.
Este segundo modo suele generar pensamientos como “igual ya no me gusta”, pero muchas veces no refleja un cambio real en el sentimiento, sino una oscilación emocional automática.
Hay dos pistas importantes en lo que cuentas: que cuando vuelves a estar con él, te sientes bien y conectada; y que el rechazo baja cuando retomas el contacto (aunque sea hablando).
Esto suele indicar que el vínculo está ahí, pero tu sistema de apego aún está aprendiendo a tolerar la seguridad, algo que a veces resulta paradójicamente incómodo.
Mi recomendación sería no tomar decisiones importantes basadas en cómo te sientes en esos momentos de distancia, sino observar el patrón con perspectiva.
Trabajar esto en terapia suele ayudar mucho, porque permite entender qué activa esos cambios y aprender a regularlos sin que generen tanto malestar o duda.
Si te apetece, estaré encantada de ayudarte a explorarlo con más detalle.
Un cordial saludo,
Patri.
Respuesta sugerida:
Lo que experimentas se conoce comúnmente como "resaca emocional" o repulsión post-intimidad, y es una reacción defensiva de tu sistema nervioso. Es muy frecuente cuando una persona con historial de apego ansioso comienza una relación sana.
El contraste de estímulos: Estás acostumbrada a que el amor "se sienta" como ansiedad (incertidumbre, taquicardia, miedo). Al estar con un chico que te da seguridad, tu cerebro no recibe ese "chute" de adrenalina. Cuando te separas de él, el vacío de esa intensidad el cerebro lo interpreta como aburrimiento o rechazo.
Mecanismo de defensa (Desactivación): El rechazo que sientes al llegar a casa es una estrategia de desactivación. Como el vínculo es real y te estás exponiendo emocionalmente, tu mente "crea" defectos o fastidio hacia él para recuperar tu espacio y protegerte de la vulnerabilidad. Es una forma de decir: "Si me cae mal, no puede hacerme daño".
La incoherencia es la clave: El hecho de que "se te pase" al hablar con él demuestra que el problema no es él, sino el relato que tu mente construye cuando estás sola. Estás proyectando tu miedo a la intimidad en forma de falta de gusto.
La autorregulación: El apego ansioso suele tener dificultades con la autonomía. Al volver a casa, tu sistema intenta "reafirmar" que eres independiente rechazándolo a él de forma exagerada.
Recomendación: No tomes decisiones basadas en ese sentimiento de rechazo semanal. Es un síntoma de ajuste de tu sistema de apego. Observa esa sensación como una "nube de paso" y date permiso para no tener ganas de hablar sin que eso signifique que la relación deba terminar. Con el tiempo y terapia enfocada en apego, tu cerebro aprenderá que la calma no es desamor, sino seguridad.
Buenas tardes, gracias por compartirlo con tanta claridad. Lo que describís puede resultar muy confuso, pero en realidad tiene bastante sentido cuando lo miramos desde el funcionamiento del apego.
Por un lado, venís de un patrón de apego ansioso, donde hay más activación, más búsqueda, más preocupación. En este vínculo aparece algo diferente: cuando estás con él te sentís bien, tranquila, sin tanta ansiedad. Eso, aunque sea positivo, también puede resultar “nuevo” para tu sistema emocional.
A veces, cuando baja la ansiedad (que era lo conocido), pueden aparecer otras respuestas como el rechazo, la duda o la desconexión, especialmente en la distancia. No necesariamente porque no te guste, sino porque tu sistema está intentando regular algo que no le es tan familiar.
Puede ayudarte preguntarte:
- ¿Qué siento cuando estoy con él, en el presente real del vínculo?
- ¿Y qué aparece cuando estoy sola: sensaciones, pensamientos, miedos?
Muchas veces, esas dudas intensas que aparecen en la distancia no hablan tanto del vínculo en sí, sino de procesos internos (miedo al apego, a la pérdida, a equivocarte, a no sentir “lo suficiente”).
El hecho de que cuando retomás el contacto o lo ves, esas sensaciones cambien, es un dato importante.
Más que intentar resolver “si te gusta o no” en medio de esa oscilación, puede ser útil observar el patrón sin actuar impulsivamente y darte tiempo. Este tipo de dinámicas se trabajan muy bien en terapia, especialmente enfocadas en apego.
No es incoherente lo que te pasa, aunque se sienta así. Es un buen punto de partida para conocerte más en cómo te vinculás.
Por un lado, venís de un patrón de apego ansioso, donde hay más activación, más búsqueda, más preocupación. En este vínculo aparece algo diferente: cuando estás con él te sentís bien, tranquila, sin tanta ansiedad. Eso, aunque sea positivo, también puede resultar “nuevo” para tu sistema emocional.
A veces, cuando baja la ansiedad (que era lo conocido), pueden aparecer otras respuestas como el rechazo, la duda o la desconexión, especialmente en la distancia. No necesariamente porque no te guste, sino porque tu sistema está intentando regular algo que no le es tan familiar.
Puede ayudarte preguntarte:
- ¿Qué siento cuando estoy con él, en el presente real del vínculo?
- ¿Y qué aparece cuando estoy sola: sensaciones, pensamientos, miedos?
Muchas veces, esas dudas intensas que aparecen en la distancia no hablan tanto del vínculo en sí, sino de procesos internos (miedo al apego, a la pérdida, a equivocarte, a no sentir “lo suficiente”).
El hecho de que cuando retomás el contacto o lo ves, esas sensaciones cambien, es un dato importante.
Más que intentar resolver “si te gusta o no” en medio de esa oscilación, puede ser útil observar el patrón sin actuar impulsivamente y darte tiempo. Este tipo de dinámicas se trabajan muy bien en terapia, especialmente enfocadas en apego.
No es incoherente lo que te pasa, aunque se sienta así. Es un buen punto de partida para conocerte más en cómo te vinculás.
Hola,
Lo que describes ademas de apego ansioso es apego evitativo. Este último se da, al igual que en el apego ansioso, cuando tememos perder a alguien. Sin embargo en el apego evitativo, sucede algo así como "antes de que me dejen... dejo yo...". Y lo que sucede, a veces de forma inconsciente es que se sabotea la relación, llevando a cabo conductas distantes, que solo consiguen un autoengaño.
En cualquier caso debes aprender a vivir el amor de forma plena, y libre, y gestionando esos pensamientos obsesivos que te llevan a sobrepensar.
Aceptar lo que no se puede controlar es fundamental para poder superar esto, igual que entrenar tu mente en vivir el presente. Empezar una terapia donde se afiance todo esto te seria muy útil, de lo contrario no disfrutaras plenamente de tu relación,o bien repetirás una y otra vez el mismo patrón. Saludos!
Lo que describes ademas de apego ansioso es apego evitativo. Este último se da, al igual que en el apego ansioso, cuando tememos perder a alguien. Sin embargo en el apego evitativo, sucede algo así como "antes de que me dejen... dejo yo...". Y lo que sucede, a veces de forma inconsciente es que se sabotea la relación, llevando a cabo conductas distantes, que solo consiguen un autoengaño.
En cualquier caso debes aprender a vivir el amor de forma plena, y libre, y gestionando esos pensamientos obsesivos que te llevan a sobrepensar.
Aceptar lo que no se puede controlar es fundamental para poder superar esto, igual que entrenar tu mente en vivir el presente. Empezar una terapia donde se afiance todo esto te seria muy útil, de lo contrario no disfrutaras plenamente de tu relación,o bien repetirás una y otra vez el mismo patrón. Saludos!
Expertos
Preguntas relacionadas
- tengo la duda de a que se debe que me atraigan los hombres mayores a mi, esto ha sido así desde mi adolescencia. he visto que se le atribuye relaciones no concretas o rocosas con los padres. si, a principios de la pubertad no me llevaba del todo bien con el, pero eso cambio radicalmente a mis quince,…
- Un sicólogo puede diagnosticar el problema que tienes en las sesiones
- Buenos días. Os comento, tengo 27 años y me estoy quedando sin amigos, soy una persona que no le gusta salir de fiesta ni estar hasta las 7 de la mañana por ahí rodeado de borrachos y de gente haciendo el indio y bebiendo hasta ponerse ciego, soy una persona que le gusta más salir un finde y tomar algo…
- Hola! Empecé hace algunos meses con una terapia psicoanálitica pero al pasar del tiempo no me sentía cómoda porque mi analista sólo quería interpretar todo lo que hacía y si me quedaba en silencio me preguntaba siempre acerca de mis sueños. En algunos momentos también hizo comentarios de otras personas…
- Tengo 59 años y hace muchos años comencé con terribles crisis de pánico , en esos años no se hablaba de crisis de pánico sino que de locura . A veces cuando viajaba me sucedía y sólo quería bajar corriendo del bus y en alguna oportunidad tuve que hacerlo . Ahora mi problema es no poder viajar lejos porque…
- Tengo 50 años y dependo de mi esposa. Hasta hace 4 años todo en la vida iba perfecto, pero para que mi esposa no tuviera que renunciar a su trabajo, yo me vi obligado a renunciar al mío para cambiar de país. Después del traslado yo no he podido encontrar trabajo debido a la edad, y a que no se reconocen…
- Es posible que el alcohol cause el confundirse de pareja en la cama ? Hubo una reunión familiar, todos bebieron mucho alcohol, mi hermana y yo nos acostamos en la habitación mía y de mi esposo. Pues resulta que me desperté viéndolos teniendo sexo, ella dice q siempre creyó q era mi cuñado , el dice…
- Entre terapeuta y paciente tiene que haber conexión? Cuantas sesiones doy de margen para sentirla? Y si no? Quizás me estoy autoboicoteando y tengo las expectativas muy altas con el profesional que elijo?
- Tengo miedo a viajar y a estar con mucha gente , tengo ansiedad y no sé cómo a veces parar los pensamientos negativos
- Hola, hace unos años tuve problemas para independizarme y empezaron muchos pensamientos negstivos con mi pareja, ansiedad, estado depresivo, etc. Con medicación y terapia se me acabó pasando y ahora que estamos preparados para dar un paso más me ha vuelto la misma ansiedad y pensamientos, pero más leve…
¿Quieres enviar tu pregunta?
Nuestros expertos han respondido 241 preguntas sobre Psicoterapia individual
¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:
Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.