tengo la duda de a que se debe que me atraigan los hombres mayores a mi, esto ha sido así desde mi a
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tengo la duda de a que se debe que me atraigan los hombres mayores a mi, esto ha sido así desde mi adolescencia. he visto que se le atribuye relaciones no concretas o rocosas con los padres. si, a principios de la pubertad no me llevaba del todo bien con el, pero eso cambio radicalmente a mis quince, me llevaba espectacular con mi padre. me han gustado muchachos de mi edad pero no es con la misma intensidad con la que siento con un hombre mayor, aunque al momento de relacionarme con alguien mayor es como si me diera asco, como la sensación de que es incorrecto, como si fuese la idea del hombre mayor lo que me atrae mas que la relación con uno. aunque de igual manera al intentar alguna relación con alguien de mi edad no me siento cómoda y suelo huir de ellas también, tal vez mas que un psicoanálisis quisiera saber algún porque, por mera curiosidad. cual es su punto de vista según la psicología o lo que ustedes estudiaron?, saludos
Hola,
No necesariamente tiene que deberse a “problemas con el padre”, aunque a veces ciertas experiencias familiares pueden influir. La atracción humana suele ser bastante más compleja que una única explicación.
Por lo que describes, parece que hay dos cosas distintas ocurriendo:
-La atracción intensa hacia la idea del hombre mayor.
-Y la incomodidad o rechazo cuando la posibilidad se vuelve real.
Eso suele indicar que quizá no solo te atrae la persona en sí, sino lo que representa psicológicamente: seguridad, experiencia, madurez, autoridad, contención, o una dinámica emocional diferente a la de chicos de tu edad.
Pero al mismo tiempo aparece otra parte tuya que siente: “esto no encaja”, “esto me incomoda”, o “esto no es realmente lo que quiero”.
Y eso genera ambivalencia.
También es interesante que comentes que con personas de tu edad tampoco terminas de sentirte cómoda y tiendes a huir. Ahí ya no hablaríamos solo de preferencia por hombres mayores, sino quizá de cierta dificultad con la intimidad emocional real o con sentirte segura en el vínculo cuando deja de ser fantasía y pasa a ser relación.
Y algo importante: las fantasías y las atracciones no siempre coinciden exactamente con lo que luego deseamos vivir en la práctica.
La terapia psicológica puede ayudarte a:
-Entender mejor qué representa para ti esa figura del hombre mayor.
-Explorar cómo vives la intimidad y el vínculo afectivo.
-Diferenciar fantasía, deseo y necesidad emocional.
-Comprender tus patrones relacionales sin juzgarte.
No parece que haya “algo malo” en ti. Más bien parece que hay una dinámica emocional interesante que merece ser comprendida con curiosidad y no con culpa.
Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
Un saludo. Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
No necesariamente tiene que deberse a “problemas con el padre”, aunque a veces ciertas experiencias familiares pueden influir. La atracción humana suele ser bastante más compleja que una única explicación.
Por lo que describes, parece que hay dos cosas distintas ocurriendo:
-La atracción intensa hacia la idea del hombre mayor.
-Y la incomodidad o rechazo cuando la posibilidad se vuelve real.
Eso suele indicar que quizá no solo te atrae la persona en sí, sino lo que representa psicológicamente: seguridad, experiencia, madurez, autoridad, contención, o una dinámica emocional diferente a la de chicos de tu edad.
Pero al mismo tiempo aparece otra parte tuya que siente: “esto no encaja”, “esto me incomoda”, o “esto no es realmente lo que quiero”.
Y eso genera ambivalencia.
También es interesante que comentes que con personas de tu edad tampoco terminas de sentirte cómoda y tiendes a huir. Ahí ya no hablaríamos solo de preferencia por hombres mayores, sino quizá de cierta dificultad con la intimidad emocional real o con sentirte segura en el vínculo cuando deja de ser fantasía y pasa a ser relación.
Y algo importante: las fantasías y las atracciones no siempre coinciden exactamente con lo que luego deseamos vivir en la práctica.
La terapia psicológica puede ayudarte a:
-Entender mejor qué representa para ti esa figura del hombre mayor.
-Explorar cómo vives la intimidad y el vínculo afectivo.
-Diferenciar fantasía, deseo y necesidad emocional.
-Comprender tus patrones relacionales sin juzgarte.
No parece que haya “algo malo” en ti. Más bien parece que hay una dinámica emocional interesante que merece ser comprendida con curiosidad y no con culpa.
Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
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Lo primero que te diría es que la explicación simplista de “te gustan mayores porque tienes problemas con tu padre” suele ser bastante reduccionista. La psicología seria actual intenta evitar esas interpretaciones automáticas y lineales, porque la atracción humana es muchísimo más compleja.
Además, en lo que cuentas hay un detalle muy importante: no parece que solamente te atraigan hombres mayores. Parece que te atrae especialmente la idea psicológica que representan.
Y eso cambia bastante las cosas.
Muchas veces, cuando alguien siente una atracción intensa hacia personas mayores, no necesariamente busca “un padre” simbólico, sino determinadas sensaciones asociadas:
seguridad,
autoridad,
calma,
experiencia,
protección,
intensidad emocional,
admiración,
diferencia,
o incluso una dinámica menos inmadura que la que percibe en personas de su edad.
En otras palabras: a veces no atrae tanto la edad en sí, sino lo que la mente asocia con ella.
Pero en tu caso aparece además algo muy interesante:
la fantasía atrae…
pero la posibilidad real parece producir rechazo o incomodidad.
Eso suele indicar un conflicto interno entre deseo y alarma.
Por un lado, tu imaginación idealiza algo:
el hombre mayor como símbolo,
como imagen,
como energía psicológica.
Pero cuando la situación se vuelve real, aparece otra parte de ti que dice:
“esto no encaja”,
“esto es raro”,
“esto me incomoda”,
“esto no me gusta tanto en la práctica”.
Y ahí es donde probablemente está la clave más importante: quizá el centro del asunto no sea tanto “por qué me gustan mayores”, sino por qué las relaciones reales —con mayores o con personas de tu edad— parecen activar incomodidad o evitación.
Porque tú misma dices algo fundamental:
con los de tu edad también huyes.
Eso sugiere que tal vez no estamos solo ante una preferencia de edad, sino ante una dinámica más amplia relacionada con la intimidad afectiva real.
A veces la fantasía funciona muy bien precisamente porque mantiene distancia emocional y control. La fantasía no exige vulnerabilidad auténtica, convivencia emocional ni exposición real.
En cambio, las relaciones reales sí.
Y ahí muchas personas empiezan a sentir:
incomodidad,
pérdida de libertad,
ansiedad,
desencanto,
rechazo,
o necesidad de escapar.
Desde una perspectiva psicológica moderna, las preferencias afectivas y eróticas raramente tienen una sola causa. Se construyen mezclando:
experiencias,
temperamento,
aprendizajes,
fantasías,
modelos culturales,
rasgos de personalidad,
emociones asociadas,
y significados inconscientes o semiconscientes.
Además, cuanto más intentamos encontrar “la causa exacta”, más tendemos a fabricar explicaciones que suenan convincentes pero que no necesariamente reflejan toda la realidad.
Tu relación con tu padre pudo influir en algunas asociaciones emocionales, como cualquier vínculo importante influye en cómo construimos el deseo y el apego. Pero eso no significa automáticamente que exista un “trauma oculto” o un conflicto edípico clásico detrás.
A veces la mente simplemente erotiza aquello que psicológicamente percibe como fuerte, distinto o emocionalmente significativo.
Y otra cosa importante: no todo deseo tiene que convertirse en conducta ni toda fantasía define exactamente lo que una persona quiere vivir en la realidad.
Hay personas que fantasean con dinámicas que luego no desean realmente experimentar. Y eso también es completamente humano.
Tu curiosidad, de hecho, parece bastante sana: estás observándote con interés, no patologizándote.
Soy Amador Manero, PSYAMM. Cuando este tipo de dinámicas generan confusión, evitación afectiva o malestar en las relaciones reales, puede ser muy útil explorarlas desde una perspectiva menos culpabilizante y más estratégica. Si lo deseas, puedes consultarme a través de Doctoralia.es
Además, en lo que cuentas hay un detalle muy importante: no parece que solamente te atraigan hombres mayores. Parece que te atrae especialmente la idea psicológica que representan.
Y eso cambia bastante las cosas.
Muchas veces, cuando alguien siente una atracción intensa hacia personas mayores, no necesariamente busca “un padre” simbólico, sino determinadas sensaciones asociadas:
seguridad,
autoridad,
calma,
experiencia,
protección,
intensidad emocional,
admiración,
diferencia,
o incluso una dinámica menos inmadura que la que percibe en personas de su edad.
En otras palabras: a veces no atrae tanto la edad en sí, sino lo que la mente asocia con ella.
Pero en tu caso aparece además algo muy interesante:
la fantasía atrae…
pero la posibilidad real parece producir rechazo o incomodidad.
Eso suele indicar un conflicto interno entre deseo y alarma.
Por un lado, tu imaginación idealiza algo:
el hombre mayor como símbolo,
como imagen,
como energía psicológica.
Pero cuando la situación se vuelve real, aparece otra parte de ti que dice:
“esto no encaja”,
“esto es raro”,
“esto me incomoda”,
“esto no me gusta tanto en la práctica”.
Y ahí es donde probablemente está la clave más importante: quizá el centro del asunto no sea tanto “por qué me gustan mayores”, sino por qué las relaciones reales —con mayores o con personas de tu edad— parecen activar incomodidad o evitación.
Porque tú misma dices algo fundamental:
con los de tu edad también huyes.
Eso sugiere que tal vez no estamos solo ante una preferencia de edad, sino ante una dinámica más amplia relacionada con la intimidad afectiva real.
A veces la fantasía funciona muy bien precisamente porque mantiene distancia emocional y control. La fantasía no exige vulnerabilidad auténtica, convivencia emocional ni exposición real.
En cambio, las relaciones reales sí.
Y ahí muchas personas empiezan a sentir:
incomodidad,
pérdida de libertad,
ansiedad,
desencanto,
rechazo,
o necesidad de escapar.
Desde una perspectiva psicológica moderna, las preferencias afectivas y eróticas raramente tienen una sola causa. Se construyen mezclando:
experiencias,
temperamento,
aprendizajes,
fantasías,
modelos culturales,
rasgos de personalidad,
emociones asociadas,
y significados inconscientes o semiconscientes.
Además, cuanto más intentamos encontrar “la causa exacta”, más tendemos a fabricar explicaciones que suenan convincentes pero que no necesariamente reflejan toda la realidad.
Tu relación con tu padre pudo influir en algunas asociaciones emocionales, como cualquier vínculo importante influye en cómo construimos el deseo y el apego. Pero eso no significa automáticamente que exista un “trauma oculto” o un conflicto edípico clásico detrás.
A veces la mente simplemente erotiza aquello que psicológicamente percibe como fuerte, distinto o emocionalmente significativo.
Y otra cosa importante: no todo deseo tiene que convertirse en conducta ni toda fantasía define exactamente lo que una persona quiere vivir en la realidad.
Hay personas que fantasean con dinámicas que luego no desean realmente experimentar. Y eso también es completamente humano.
Tu curiosidad, de hecho, parece bastante sana: estás observándote con interés, no patologizándote.
Soy Amador Manero, PSYAMM. Cuando este tipo de dinámicas generan confusión, evitación afectiva o malestar en las relaciones reales, puede ser muy útil explorarlas desde una perspectiva menos culpabilizante y más estratégica. Si lo deseas, puedes consultarme a través de Doctoralia.es
Hola, gracias por compartir tu duda de una forma tan reflexiva. Lo primero que me gustaría decirte es que sentir atracción por personas mayores no necesariamente indica que exista “algo mal” ni tiene siempre una explicación directa relacionada con conflictos con la figura paterna, aunque muchas veces en internet se simplifique así desde una mirada muy reduccionista. Desde la psicología entendemos que la atracción es algo complejo y multifactorial. En ocasiones, las personas mayores pueden representar cualidades que asociamos con seguridad, experiencia, estabilidad emocional, madurez o protección, y eso puede resultar especialmente atractivo sin que necesariamente tenga que ver con un “vacío” afectivo o un problema con los padres. También me parece interesante algo que mencionas: parece que hay una diferencia entre la fantasía o la idea del hombre mayor y la experiencia real de vincularte con uno. A veces nos atrae más lo que una figura simboliza psicológicamente que la relación concreta en sí misma. Y el hecho de que aparezca incomodidad, rechazo o sensación de “esto no está bien” cuando la posibilidad se vuelve real podría indicar que hay una ambivalencia emocional importante entre deseo, idealización y límites personales. Además, comentas que tampoco terminas de sentirte cómoda en relaciones con personas de tu edad y que tiendes a huir de los vínculos. Eso podría tener más relación con la manera en que vives la intimidad emocional, la vulnerabilidad o el compromiso que con la edad en sí misma.
Muchas veces buscamos un “por qué” único y exacto para nuestras preferencias, pero la realidad psicológica suele ser bastante más amplia y menos lineal. Las experiencias personales, la personalidad, las vivencias afectivas, la autoestima, los modelos de relación que hemos visto y hasta las asociaciones emocionales inconscientes pueden influir. Lo importante no es tanto que te atraigan hombres mayores, sino cómo te sientes tú con eso, si te genera conflicto, malestar o dificultades a la hora de construir relaciones que te hagan sentir cómoda y segura.
Muchas veces buscamos un “por qué” único y exacto para nuestras preferencias, pero la realidad psicológica suele ser bastante más amplia y menos lineal. Las experiencias personales, la personalidad, las vivencias afectivas, la autoestima, los modelos de relación que hemos visto y hasta las asociaciones emocionales inconscientes pueden influir. Lo importante no es tanto que te atraigan hombres mayores, sino cómo te sientes tú con eso, si te genera conflicto, malestar o dificultades a la hora de construir relaciones que te hagan sentir cómoda y segura.
Dices que tu relación con tu padre mejoró a los 15 años. Sin embargo, en psicología no solo importa el padre "real" (el señor con el que desayunas), sino el Padre Simbólico (la ley, la protección, la autoridad).
Es posible que esa "idea" del hombre mayor sea una búsqueda de una seguridad absoluta que un coetáneo (alguien de tu edad) no puede darte porque está tan perdido como tú. Buscas un "ancla", alguien que ya sepa cómo funciona el mundo.
El asco es la forma que tiene tu mente de protegerte de algo que ella misma ha clasificado como "no permitido". Amas la idea porque es inalcanzable; la rechazas de cerca porque se vuelve "peligrosa".
Con un hombre mucho mayor, existe una jerarquía implícita que te permite, de alguna manera, quedarte en un lugar de "niña" o de "protegida". Es una forma de evitar la intimidad real y adulta, que es la que más asusta.
No te fuerces a estar con nadie por ahora. Esa "curiosidad" que tienes es el camino correcto. Empieza a preguntarte: ¿Qué me da la idea del hombre mayor que siento que me falta a mí misma? A veces, cuando desarrollamos nuestra propia seguridad y autoridad interna, la necesidad de buscarla en figuras externas desaparece, y los "muchachos de tu edad" dejan de parecerte tan aburridos o aterradores.…
Es posible que esa "idea" del hombre mayor sea una búsqueda de una seguridad absoluta que un coetáneo (alguien de tu edad) no puede darte porque está tan perdido como tú. Buscas un "ancla", alguien que ya sepa cómo funciona el mundo.
El asco es la forma que tiene tu mente de protegerte de algo que ella misma ha clasificado como "no permitido". Amas la idea porque es inalcanzable; la rechazas de cerca porque se vuelve "peligrosa".
Con un hombre mucho mayor, existe una jerarquía implícita que te permite, de alguna manera, quedarte en un lugar de "niña" o de "protegida". Es una forma de evitar la intimidad real y adulta, que es la que más asusta.
No te fuerces a estar con nadie por ahora. Esa "curiosidad" que tienes es el camino correcto. Empieza a preguntarte: ¿Qué me da la idea del hombre mayor que siento que me falta a mí misma? A veces, cuando desarrollamos nuestra propia seguridad y autoridad interna, la necesidad de buscarla en figuras externas desaparece, y los "muchachos de tu edad" dejan de parecerte tan aburridos o aterradores.…
Hola, gracias por compartirlo de una forma tan reflexiva. Lo primero importante es que no hay una explicación única ni automática para que te atraigan hombres mayores, y tampoco se puede reducir directamente a “problemas con el padre”. A veces en redes o en ciertos discursos psicológicos se simplifican mucho cosas que en realidad son bastante más complejas.
La atracción puede construirse por muchos motivos: lo que una persona representa, cómo te hace sentir, ideas asociadas a la madurez, seguridad, experiencia, autoridad, protección, admiración, etc. Y muchas veces no se trata tanto de la persona concreta, sino de lo que simboliza.
También es interesante algo que vos misma registrás:
- parece atraerte la idea del hombre mayor, pero al momento de acercarte realmente aparece rechazo, incomodidad o sensación de que “algo está mal”.
Y, al mismo tiempo, con personas de tu edad también sentís cierta dificultad para vincularte o sostener la cercanía. Eso hace pensar que quizá la pregunta no sea solo “por qué me gustan mayores”, sino también:
- ¿Qué me pasa cuando una relación puede volverse real y cercana?
A veces una fantasía o un tipo de atracción pueden funcionar justamente porque mantienen cierta distancia o idealización, mientras que el vínculo concreto despierta otras emociones más incómodas.
No necesariamente hay algo “mal” en vos ni una causa escondida única que explicar. La sexualidad y la atracción suelen ser bastante más ambiguas y personales de lo que a veces se intenta encajar en teorías simples.
Y me parece valioso que lo estés pensando desde la curiosidad y no desde juzgarte. Muchas veces, más que encontrar “la causa exacta”, lo interesante es ir entendiendo qué te moviliza, qué buscás y cómo te sentís en los vínculos reales.
La atracción puede construirse por muchos motivos: lo que una persona representa, cómo te hace sentir, ideas asociadas a la madurez, seguridad, experiencia, autoridad, protección, admiración, etc. Y muchas veces no se trata tanto de la persona concreta, sino de lo que simboliza.
También es interesante algo que vos misma registrás:
- parece atraerte la idea del hombre mayor, pero al momento de acercarte realmente aparece rechazo, incomodidad o sensación de que “algo está mal”.
Y, al mismo tiempo, con personas de tu edad también sentís cierta dificultad para vincularte o sostener la cercanía. Eso hace pensar que quizá la pregunta no sea solo “por qué me gustan mayores”, sino también:
- ¿Qué me pasa cuando una relación puede volverse real y cercana?
A veces una fantasía o un tipo de atracción pueden funcionar justamente porque mantienen cierta distancia o idealización, mientras que el vínculo concreto despierta otras emociones más incómodas.
No necesariamente hay algo “mal” en vos ni una causa escondida única que explicar. La sexualidad y la atracción suelen ser bastante más ambiguas y personales de lo que a veces se intenta encajar en teorías simples.
Y me parece valioso que lo estés pensando desde la curiosidad y no desde juzgarte. Muchas veces, más que encontrar “la causa exacta”, lo interesante es ir entendiendo qué te moviliza, qué buscás y cómo te sentís en los vínculos reales.
Lo que describes es bastante más frecuente de lo que parece y, desde la psicología, no existe una única explicación universal ni automática. La idea de que “si te atraen hombres mayores es por problemas con tu padre” es una simplificación muy popular, pero en la práctica clínica la realidad suele ser bastante más compleja.
Muchas veces la atracción hacia personas mayores no tiene que ver literalmente con la figura paterna, sino con lo que simbólicamente representa alguien mayor: seguridad, experiencia, calma, protección, estabilidad emocional, validación, madurez o incluso cierta autoridad tranquila. Hay personas que desde muy jóvenes perciben a la gente de su edad como más impredecible, inmadura o emocionalmente agotadora, y eso hace que el imaginario de alguien mayor resulte más atractivo.
En tu caso, además, hay un detalle muy interesante: parece que existe una diferencia entre la fantasía o la idea del hombre mayor y la vivencia real de acercarte a uno. Tú misma dices que cuando llega la posibilidad de relación aparece rechazo, incomodidad o sensación de que “está mal”. Eso suele indicar que no necesariamente deseas una relación concreta con hombres mayores, sino que esa figura activa algo psicológico o emocional que te resulta intenso a nivel imaginario.
También comentas que con personas de tu edad tiendes igualmente a huir o no sentirte cómoda. Eso hace pensar que quizá el centro de la cuestión no sea únicamente la edad del otro, sino la dificultad de sentirte verdaderamente cómoda en el vínculo íntimo real. A veces idealizamos un tipo de persona precisamente porque la fantasía permite mantener distancia emocional. La idea atrae mucho más que la realidad, porque la realidad implica exposición, vulnerabilidad y relación verdadera.
Y otra cosa importante: la adolescencia y juventud son etapas donde muchas veces la atracción no es totalmente coherente ni lineal. Hay personas que sienten deseo muy mezclado con admiración, curiosidad, necesidad de sentirse vistas de cierta manera o búsqueda de una dinámica concreta más que de una persona específica.
Desde enfoques más psicodinámicos sí podría explorarse si hubo determinadas necesidades emocionales, modelos masculinos internalizados o asociaciones tempranas con la masculinidad adulta. Pero eso no significa automáticamente trauma, carencia paterna ni “problemas”. De hecho, tú misma dices que tu relación con tu padre mejoró muchísimo y eso también es información importante.
Tu reflexión parece bastante sana porque no estás diciendo “quiero desesperadamente estar con hombres mayores”, sino “me llama la atención que mi deseo funcione así y me da curiosidad entenderlo”. Y esa curiosidad suele ser mucho más útil que intentar encajar todo en una explicación cerrada.
Si en algún momento quieres profundizar más en cómo funcionan tus vínculos, tu forma de relacionarte o por qué aparece esa mezcla entre atracción y huida, puedes pedirme cita online.
Muchas veces la atracción hacia personas mayores no tiene que ver literalmente con la figura paterna, sino con lo que simbólicamente representa alguien mayor: seguridad, experiencia, calma, protección, estabilidad emocional, validación, madurez o incluso cierta autoridad tranquila. Hay personas que desde muy jóvenes perciben a la gente de su edad como más impredecible, inmadura o emocionalmente agotadora, y eso hace que el imaginario de alguien mayor resulte más atractivo.
En tu caso, además, hay un detalle muy interesante: parece que existe una diferencia entre la fantasía o la idea del hombre mayor y la vivencia real de acercarte a uno. Tú misma dices que cuando llega la posibilidad de relación aparece rechazo, incomodidad o sensación de que “está mal”. Eso suele indicar que no necesariamente deseas una relación concreta con hombres mayores, sino que esa figura activa algo psicológico o emocional que te resulta intenso a nivel imaginario.
También comentas que con personas de tu edad tiendes igualmente a huir o no sentirte cómoda. Eso hace pensar que quizá el centro de la cuestión no sea únicamente la edad del otro, sino la dificultad de sentirte verdaderamente cómoda en el vínculo íntimo real. A veces idealizamos un tipo de persona precisamente porque la fantasía permite mantener distancia emocional. La idea atrae mucho más que la realidad, porque la realidad implica exposición, vulnerabilidad y relación verdadera.
Y otra cosa importante: la adolescencia y juventud son etapas donde muchas veces la atracción no es totalmente coherente ni lineal. Hay personas que sienten deseo muy mezclado con admiración, curiosidad, necesidad de sentirse vistas de cierta manera o búsqueda de una dinámica concreta más que de una persona específica.
Desde enfoques más psicodinámicos sí podría explorarse si hubo determinadas necesidades emocionales, modelos masculinos internalizados o asociaciones tempranas con la masculinidad adulta. Pero eso no significa automáticamente trauma, carencia paterna ni “problemas”. De hecho, tú misma dices que tu relación con tu padre mejoró muchísimo y eso también es información importante.
Tu reflexión parece bastante sana porque no estás diciendo “quiero desesperadamente estar con hombres mayores”, sino “me llama la atención que mi deseo funcione así y me da curiosidad entenderlo”. Y esa curiosidad suele ser mucho más útil que intentar encajar todo en una explicación cerrada.
Si en algún momento quieres profundizar más en cómo funcionan tus vínculos, tu forma de relacionarte o por qué aparece esa mezcla entre atracción y huida, puedes pedirme cita online.
La atracción por hombres mayores no tiene por qué deberse necesariamente a una mala relación con el padre. A veces tiene más que ver con lo que esa figura representa: seguridad, madurez, protección, experiencia o estabilidad.
Lo interesante en tu caso es que parece atraerte más la idea que la relación real, porque cuando aparece la posibilidad de vincularte, surge incomodidad, rechazo o sensación de que “no está bien”. También comentas que con personas de tu edad tiendes a huir, por lo que quizá el foco no esté solo en la edad, sino en cómo vives la intimidad, el deseo o la cercanía.
Sería importante explorarlo sin juicio, entendiendo qué buscas y qué se activa cuando una relación se vuelve real. Si esto te genera dudas o malestar, te animo a trabajarlo en terapia para comprender tu patrón relacional y vincularte desde un lugar más libre y seguro.
Lo interesante en tu caso es que parece atraerte más la idea que la relación real, porque cuando aparece la posibilidad de vincularte, surge incomodidad, rechazo o sensación de que “no está bien”. También comentas que con personas de tu edad tiendes a huir, por lo que quizá el foco no esté solo en la edad, sino en cómo vives la intimidad, el deseo o la cercanía.
Sería importante explorarlo sin juicio, entendiendo qué buscas y qué se activa cuando una relación se vuelve real. Si esto te genera dudas o malestar, te animo a trabajarlo en terapia para comprender tu patrón relacional y vincularte desde un lugar más libre y seguro.
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