Hola, Estoy pasando por una situación muy complicada. Mi novio me dejó hace casi cuatro semanas po
12
respuestas
Hola,
Estoy pasando por una situación muy complicada. Mi novio me dejó hace casi cuatro semanas porque la distancia nos estaba afectando, y él ha considerado que esta era la mejor opción. Como es normal, aún nos amamos y nos echamos mucho de menos. Ha sido mi primer novio y hemos durado dos años y unos meses. Lo que más me angustia es pensar en que la relación no se ha terminado porque no haya amor, y que ayer, en nuestra última conversación, me dijo cosas preciosas... Siempre ha sido un novio excelente que me ha hecho sentirme muy amada, pero es firme en su decisión. A pesar de eso, me ha dicho que no cierra del todo la puerta con respecto a volver, pero que es mejor vivir en el presente, que de momento no está en sus planes volver. Constantemente me invaden las preguntas acerca de, ¿y si he perdido al amor de mi vida? ¿y si ya no volvemos a vernos nunca más? Me cuesta aceptar que aquí se termina nuestra historia, él no quiere que me aferre, solo que ambos podamos sanar, sin pensar en el futuro. Dice que no sabe lo que pasará estando en su país, que quiere ayudar a sus padres y no quiere generarme ningún mal al estar lejos, no quiere verme triste. Me dice que la decisión la ha tomado por mí, pero me cuesta verlo. Siento que nunca voy a encontrar a alguien que me quiera tanto como él, ni siquiera quiero. Solo quiero que volvamos a ser él y yo...como antes.
Estoy pasando por una situación muy complicada. Mi novio me dejó hace casi cuatro semanas porque la distancia nos estaba afectando, y él ha considerado que esta era la mejor opción. Como es normal, aún nos amamos y nos echamos mucho de menos. Ha sido mi primer novio y hemos durado dos años y unos meses. Lo que más me angustia es pensar en que la relación no se ha terminado porque no haya amor, y que ayer, en nuestra última conversación, me dijo cosas preciosas... Siempre ha sido un novio excelente que me ha hecho sentirme muy amada, pero es firme en su decisión. A pesar de eso, me ha dicho que no cierra del todo la puerta con respecto a volver, pero que es mejor vivir en el presente, que de momento no está en sus planes volver. Constantemente me invaden las preguntas acerca de, ¿y si he perdido al amor de mi vida? ¿y si ya no volvemos a vernos nunca más? Me cuesta aceptar que aquí se termina nuestra historia, él no quiere que me aferre, solo que ambos podamos sanar, sin pensar en el futuro. Dice que no sabe lo que pasará estando en su país, que quiere ayudar a sus padres y no quiere generarme ningún mal al estar lejos, no quiere verme triste. Me dice que la decisión la ha tomado por mí, pero me cuesta verlo. Siento que nunca voy a encontrar a alguien que me quiera tanto como él, ni siquiera quiero. Solo quiero que volvamos a ser él y yo...como antes.
Hola, gracias por compartir algo tan íntimo. Lo que estás viviendo es un duelo afectivo, y además un duelo especialmente complejo, porque la relación no termina por falta de amor, sino por una decisión dolorosa ligada a la distancia y a las circunstancias vitales de él. Eso suele generar mucha más confusión y angustia que una ruptura por desamor.
Es normal que ahora tu mente esté llena de preguntas como “¿y si era el amor de mi vida?” o “¿y si no vuelvo a sentir esto con nadie?”. Cuando es la primera relación importante, el vínculo suele vivirse como único e irrepetible, y la pérdida activa miedo, idealización y sensación de vacío. Eso no significa que sea verdad, sino que estás en pleno proceso de duelo.
Hay varios puntos importantes a tener en cuenta:
• Que haya amor no siempre es suficiente para sostener una relación. A veces dos personas se quieren, pero no pueden construir un proyecto viable en ese momento. Eso no invalida lo vivido ni lo que sentisteis.
• El hecho de que él no cierre del todo la puerta, pero tampoco quiera planes ni expectativas, te deja en una posición muy dolorosa, porque mantiene la esperanza activa y dificulta que puedas empezar a sanar.
• El miedo a “no volver a amar así” es muy habitual tras una primera ruptura. Ahora mismo no puedes imaginarlo porque estás emocionalmente ligada a él, no porque sea imposible.
• Querer volver “como antes” forma parte de la fase de negación del duelo. No es debilidad, es una reacción humana ante una pérdida significativa.
En este momento, más que pensar en si volveréis o no, lo importante es cuidarte a ti, permitirte estar triste, confusa y vulnerable, sin juzgarte por ello. Sanar no significa olvidar ni dejar de querer de un día para otro, sino ir recolocando la relación en el pasado para que deje de doler tanto en el presente.
Si sientes que la angustia es constante, que te cuesta aceptar la ruptura o que tu vida gira únicamente alrededor de la esperanza de volver, trabajar este proceso en terapia puede ayudarte mucho a transitar el duelo de forma más saludable y a recuperar poco a poco tu estabilidad emocional.
Si lo deseas, puedes pedirme cita online y lo vemos con más calma, acompañándote en este momento tan delicado.
Es normal que ahora tu mente esté llena de preguntas como “¿y si era el amor de mi vida?” o “¿y si no vuelvo a sentir esto con nadie?”. Cuando es la primera relación importante, el vínculo suele vivirse como único e irrepetible, y la pérdida activa miedo, idealización y sensación de vacío. Eso no significa que sea verdad, sino que estás en pleno proceso de duelo.
Hay varios puntos importantes a tener en cuenta:
• Que haya amor no siempre es suficiente para sostener una relación. A veces dos personas se quieren, pero no pueden construir un proyecto viable en ese momento. Eso no invalida lo vivido ni lo que sentisteis.
• El hecho de que él no cierre del todo la puerta, pero tampoco quiera planes ni expectativas, te deja en una posición muy dolorosa, porque mantiene la esperanza activa y dificulta que puedas empezar a sanar.
• El miedo a “no volver a amar así” es muy habitual tras una primera ruptura. Ahora mismo no puedes imaginarlo porque estás emocionalmente ligada a él, no porque sea imposible.
• Querer volver “como antes” forma parte de la fase de negación del duelo. No es debilidad, es una reacción humana ante una pérdida significativa.
En este momento, más que pensar en si volveréis o no, lo importante es cuidarte a ti, permitirte estar triste, confusa y vulnerable, sin juzgarte por ello. Sanar no significa olvidar ni dejar de querer de un día para otro, sino ir recolocando la relación en el pasado para que deje de doler tanto en el presente.
Si sientes que la angustia es constante, que te cuesta aceptar la ruptura o que tu vida gira únicamente alrededor de la esperanza de volver, trabajar este proceso en terapia puede ayudarte mucho a transitar el duelo de forma más saludable y a recuperar poco a poco tu estabilidad emocional.
Si lo deseas, puedes pedirme cita online y lo vemos con más calma, acompañándote en este momento tan delicado.
Consigue respuesta gracias a la consulta online
¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Hola. Si sólo es un tema de distancia, no es posible encontrar alguna manera de estar más cerca?
Hola, gracias por compartir lo que estás viviendo.
Como psicóloga clínica sanitaria te puedo decir que lo que sientes es un duelo amoroso: hay amor, apego y un proyecto que se rompe sin falta de cariño, y eso duele aún más. Es normal que aparezcan miedos como “era el amor de mi vida” o “no volveré a sentir esto”, forman parte del proceso y no son una verdad absoluta. Ahora lo más sano es respetar su decisión, dejar de vivir en el “y si…”, y centrarte en cuidarte y sanar. La terapia psicológica cognitivo-conductual es especialmente eficaz para trabajar estos pensamientos, regular la ansiedad y ayudarte a recuperar poco a poco estabilidad emocional sin quedarte atrapada en la esperanza o la culpa.
Un saludo.
Pilar Rapela
"Tu psicóloga amiga"
Como psicóloga clínica sanitaria te puedo decir que lo que sientes es un duelo amoroso: hay amor, apego y un proyecto que se rompe sin falta de cariño, y eso duele aún más. Es normal que aparezcan miedos como “era el amor de mi vida” o “no volveré a sentir esto”, forman parte del proceso y no son una verdad absoluta. Ahora lo más sano es respetar su decisión, dejar de vivir en el “y si…”, y centrarte en cuidarte y sanar. La terapia psicológica cognitivo-conductual es especialmente eficaz para trabajar estos pensamientos, regular la ansiedad y ayudarte a recuperar poco a poco estabilidad emocional sin quedarte atrapada en la esperanza o la culpa.
Un saludo.
Pilar Rapela
"Tu psicóloga amiga"
Es normal que te sientas así. Estás viviendo una ruptura importante, con tu primera relación y, además, una relación donde todavía existe cariño. Cuando una historia termina sin falta de amor, el duelo suele ser más confuso, porque aparecen muchas preguntas y esperanzas que dificultan aceptar la situación.
Los pensamientos de “¿y si era el amor de mi vida?” o “¿y si no vuelvo a encontrar a alguien así?” son muy frecuentes en estos momentos, pero suelen estar influenciados por el dolor y el miedo a la pérdida. Ahora mismo estás viendo la relación desde la nostalgia y eso hace que parezca irrepetible, pero con el tiempo y la distancia emocional, la perspectiva cambia.
Es importante intentar centrarte en el presente, tal como él te ha dicho, pero por ti, no por la relación. Permítete sentir tristeza, echarle de menos y llorar si lo necesitas, pero sin quedarte atrapada en lo que podría pasar en el futuro. Ahora tu tarea es cuidarte, sanar y reconectar contigo misma.
Aunque hoy te parezca imposible, el amor no se limita a una sola persona ni a una sola historia. Con el tiempo, cuando estés preparada, podrás volver a sentir algo bonito, quizá de una forma diferente, pero igualmente valiosa. Por ahora, sé paciente contigo misma y date el espacio que necesitas para atravesar este proceso.
Los pensamientos de “¿y si era el amor de mi vida?” o “¿y si no vuelvo a encontrar a alguien así?” son muy frecuentes en estos momentos, pero suelen estar influenciados por el dolor y el miedo a la pérdida. Ahora mismo estás viendo la relación desde la nostalgia y eso hace que parezca irrepetible, pero con el tiempo y la distancia emocional, la perspectiva cambia.
Es importante intentar centrarte en el presente, tal como él te ha dicho, pero por ti, no por la relación. Permítete sentir tristeza, echarle de menos y llorar si lo necesitas, pero sin quedarte atrapada en lo que podría pasar en el futuro. Ahora tu tarea es cuidarte, sanar y reconectar contigo misma.
Aunque hoy te parezca imposible, el amor no se limita a una sola persona ni a una sola historia. Con el tiempo, cuando estés preparada, podrás volver a sentir algo bonito, quizá de una forma diferente, pero igualmente valiosa. Por ahora, sé paciente contigo misma y date el espacio que necesitas para atravesar este proceso.
Hola. Has entrado en un proceso de duda patológica sobre si habrá oportunidad de volver o no. Se han generado esos automatismos y se han vuelto bastante inmanejables. Para hacerlos más manejables debes hacerte las preguntas por escrito de forma voluntaria. En una hoja de papel responde a las dos preguntas por escrito de forma voluntaria:
1-¿Qué pasa si volvemos?
Respuesta
2-¿Qué pasa si no volvemos nunca?
Respuesta
Dedica al menos diez minutos al día a esto.
1-¿Qué pasa si volvemos?
Respuesta
2-¿Qué pasa si no volvemos nunca?
Respuesta
Dedica al menos diez minutos al día a esto.
Hola. Lamento mucho que tu relación haya terminado así. Debe de ser muy difícil para ti afrontar este momento, en el que tanto deseas que se te devuelva el bienestar de estar con él. Lo que estás viviendo es un duelo, y en este proceso, la tristeza es una forma de darte tiempo a ti misma para aceptar este cambio. Si necesitas ayuda, puedes pedir visita conmigo para hablarlo con calma y ayudarte a procesarlo para recuperar el bienestar que te mereces.
Es normal que aparezcan pensamientos como el miedo a haber perdido “al amor de tu vida” o la sensación de que no volverás a querer a nadie igual. Estas ideas forman parte del proceso de duelo y del apego, no son una señal de que sean verdades definitivas.
La ambivalencia que describes —amor presente, palabras bonitas y una puerta “entreabierta”— puede mantener la esperanza activa y dificultar la sanación, aunque la intención sea cuidarse mutuamente. En estos momentos, más que pensar en el futuro o en un posible reencuentro, suele ser más saludable centrarse en atravesar el dolor y cuidarte en el presente, aunque resulte muy difícil.
Aceptar una ruptura no significa negar el amor vivido, sino permitirte elaborar la pérdida y reconstruirte poco a poco. Si esta situación te desborda o te mantiene atrapada en la angustia, sería muy recomendable contar con acompañamiento psicológico, que te ayude a transitar este duelo con mayor sostén y claridad emocional.
La ambivalencia que describes —amor presente, palabras bonitas y una puerta “entreabierta”— puede mantener la esperanza activa y dificultar la sanación, aunque la intención sea cuidarse mutuamente. En estos momentos, más que pensar en el futuro o en un posible reencuentro, suele ser más saludable centrarse en atravesar el dolor y cuidarte en el presente, aunque resulte muy difícil.
Aceptar una ruptura no significa negar el amor vivido, sino permitirte elaborar la pérdida y reconstruirte poco a poco. Si esta situación te desborda o te mantiene atrapada en la angustia, sería muy recomendable contar con acompañamiento psicológico, que te ayude a transitar este duelo con mayor sostén y claridad emocional.
Lo que estás sintiendo es completamente comprensible. No solo estás viviendo una ruptura, sino la ruptura de tu primera relación importante, y eso suele remover muchísimo. Además, cuando el amor sigue presente, el duelo se vuelve más confuso y doloroso.
Es normal que aparezcan pensamientos como “¿y si era el amor de mi vida?” o “¿y si no vuelvo a sentir algo así?”. En momentos de pérdida, nuestra mente tiende a irse a escenarios absolutos y definitivos. Pero ahora mismo estás en pleno duelo, y desde ahí todo se vive más intenso y más irreversible de lo que probablemente será con el tiempo.
Que él deje una puerta “entreabierta” puede dificultar cerrar y empezar a sanar. A veces, aunque haya amor, las circunstancias o las prioridades personales llevan a tomar decisiones que duelen. Y aceptar eso no significa que la relación no haya sido valiosa.
Ahora el foco no está en si volveréis o no, sino en acompañarte a ti en este proceso: permitir la tristeza, el enfado, la nostalgia… y poco a poco reconstruir tu vida sin que todo dependa de esa posibilidad.
Aunque ahora te parezca imposible, el dolor no será siempre así de intenso. Y tu capacidad de amar y ser amada no depende de una sola persona.
Es normal que aparezcan pensamientos como “¿y si era el amor de mi vida?” o “¿y si no vuelvo a sentir algo así?”. En momentos de pérdida, nuestra mente tiende a irse a escenarios absolutos y definitivos. Pero ahora mismo estás en pleno duelo, y desde ahí todo se vive más intenso y más irreversible de lo que probablemente será con el tiempo.
Que él deje una puerta “entreabierta” puede dificultar cerrar y empezar a sanar. A veces, aunque haya amor, las circunstancias o las prioridades personales llevan a tomar decisiones que duelen. Y aceptar eso no significa que la relación no haya sido valiosa.
Ahora el foco no está en si volveréis o no, sino en acompañarte a ti en este proceso: permitir la tristeza, el enfado, la nostalgia… y poco a poco reconstruir tu vida sin que todo dependa de esa posibilidad.
Aunque ahora te parezca imposible, el dolor no será siempre así de intenso. Y tu capacidad de amar y ser amada no depende de una sola persona.
Lo que describes es completamente normal tras una ruptura afectiva significativa, especialmente cuando se trata de tu primera relación seria y con tanto cariño compartido. El dolor, la angustia y las preguntas sobre el futuro son respuestas humanas a la pérdida y al cambio. Aunque tu relación terminó por motivos de distancia y circunstancias externas, el amor que sienten no desaparece de inmediato, y por eso sigues teniendo deseos de volver a cómo eran antes.
Es importante permitirte sentir y procesar estas emociones, sin juzgarte por ellas, y entender que el objetivo ahora no es forzar una reconciliación sino cuidarte y sanar emocionalmente. Hablar con alguien de confianza o con un profesional puede ayudarte a manejar la tristeza, la ansiedad y la sensación de vacío, y a construir herramientas para recuperar bienestar, claridad y perspectiva sobre tus necesidades afectivas. Este acompañamiento puede realizarse de forma presencial en Tres Cantos (Madrid), a domicilio en Madrid Norte o en línea, según tus necesidades.
Es importante permitirte sentir y procesar estas emociones, sin juzgarte por ellas, y entender que el objetivo ahora no es forzar una reconciliación sino cuidarte y sanar emocionalmente. Hablar con alguien de confianza o con un profesional puede ayudarte a manejar la tristeza, la ansiedad y la sensación de vacío, y a construir herramientas para recuperar bienestar, claridad y perspectiva sobre tus necesidades afectivas. Este acompañamiento puede realizarse de forma presencial en Tres Cantos (Madrid), a domicilio en Madrid Norte o en línea, según tus necesidades.
Hola,
lo que estás sintiendo es completamente humano. Cuando una relación termina y todavía hay amor, el dolor es más confuso. No solo pierdes a la persona, pierdes la idea de futuro que habías construido.
Es tu primera relación, dos años importantes, y tu mente ahora intenta agarrarse a preguntas como “¿y si era el amor de mi vida?”. Esa rumiación es una forma de intentar recuperar seguridad, pero suele mantenernos enganchados al “y si…” en lugar de ayudarnos a aceptar lo que está pasando.
Que haya amor no siempre significa que la relación pueda sostenerse en este momento. Y aceptar eso es lo más difícil.
Ahora mismo el trabajo no es decidir si volveréis o no. El trabajo es acompañarte en el duelo. Porque esto es un duelo. Y los duelos no se superan con fuerza de voluntad, se atraviesan.
Si notas que las preguntas te invaden constantemente, que te cuesta aceptar la realidad o que sientes que tu bienestar depende de que vuelva, puede ser un buen momento para buscar apoyo psicológico. En adolescentes y adultos jóvenes, las primeras rupturas suelen remover mucho más de lo que parece, porque no solo se pierde a la pareja: se tambalea la autoestima, la identidad y la idea de futuro.
No estás exagerando. No estás siendo débil. Estás viviendo una pérdida significativa.
Y aunque ahora te parezca imposible, el dolor no es permanente. Se transforma cuando se trabaja y se acompaña bien.
Un abrazo.
lo que estás sintiendo es completamente humano. Cuando una relación termina y todavía hay amor, el dolor es más confuso. No solo pierdes a la persona, pierdes la idea de futuro que habías construido.
Es tu primera relación, dos años importantes, y tu mente ahora intenta agarrarse a preguntas como “¿y si era el amor de mi vida?”. Esa rumiación es una forma de intentar recuperar seguridad, pero suele mantenernos enganchados al “y si…” en lugar de ayudarnos a aceptar lo que está pasando.
Que haya amor no siempre significa que la relación pueda sostenerse en este momento. Y aceptar eso es lo más difícil.
Ahora mismo el trabajo no es decidir si volveréis o no. El trabajo es acompañarte en el duelo. Porque esto es un duelo. Y los duelos no se superan con fuerza de voluntad, se atraviesan.
Si notas que las preguntas te invaden constantemente, que te cuesta aceptar la realidad o que sientes que tu bienestar depende de que vuelva, puede ser un buen momento para buscar apoyo psicológico. En adolescentes y adultos jóvenes, las primeras rupturas suelen remover mucho más de lo que parece, porque no solo se pierde a la pareja: se tambalea la autoestima, la identidad y la idea de futuro.
No estás exagerando. No estás siendo débil. Estás viviendo una pérdida significativa.
Y aunque ahora te parezca imposible, el dolor no es permanente. Se transforma cuando se trabaja y se acompaña bien.
Un abrazo.
Siento mucho que estés pasando por este dolor, lo que describes es una ruptura muy difícil, precisamente porque no falta amor, sino que sobra vínculo. Cuando una relación se rompe “por las circunstancias” y no por desamor, el duelo suele ser más confuso y más intenso, porque la mente se queda atrapada en el “y si…”. Todo lo que estás sintiendo es coherente con que haya sido tu primera relación y con que el vínculo haya sido seguro y significativo. Dicho esto, hay algunas cosas importantes que necesitas escuchar con claridad, aunque duelan. Ahora mismo, la relación sí ha terminado, aunque el cariño siga existiendo; no ha terminado el amor, pero sí el proyecto de pareja. Cuando él te dice cosas bonitas, que te quiere, que no cierra la puerta pero que no está en sus planes volver, te está transmitiendo un mensaje muy ambiguo que, aunque no sea su intención, te mantiene en una espera que te impide sanar. No puedes reconstruirte emocionalmente si una parte de ti sigue aferrada a la posibilidad de que “quizá vuelva”. Las preguntas que te invaden —si era el amor de tu vida, si no encontrarás a nadie igual, si no volveréis a veros— son pensamientos típicos del duelo, no verdades. El cerebro, cuando pierde una figura de apego, entra en pánico y te hace creer que ese vínculo era único e irrepetible, porque todavía no puede imaginar otro escenario. Que ahora no quieras a nadie más no significa que nunca podrás, significa que estás en pleno duelo. Es importante entender también que, aunque él diga que toma la decisión “por ti”, la decisión es suya, y tú no tienes por qué cargar con la idea de que es un sacrificio para protegerte; eso, sin querer, te coloca en una posición de deuda emocional. Él ha elegido priorizar su situación vital y familiar, y eso es legítimo, pero tú tienes derecho a sentir que duele y a no romantizar la pérdida. Para poder sanar, necesitas empezar a asumir que esta etapa se cierra, al menos por ahora, y protegerte de los mensajes que reabren la herida. A veces querer mucho no es suficiente para sostener una relación, y eso no invalida lo que viviste ni lo que significó. Ahora mismo tu tarea no es “olvidarlo” ni “aceptar para siempre”, sino atravesar el duelo sin quedarte atrapada en la esperanza. Con el tiempo, el dolor baja, la idealización se ajusta y vuelves a reconocerte como alguien capaz de amar y ser amada, aunque ahora te parezca imposible.
Siento que estés pasando por esto... Aquí hay que tener en cuenta que distintas variables que pueden hacer que sintamos una intensidad emocional mayor, como los pensamientos que tengamos ahora mismo, las condiciones por las que se llevo a cabo la ruptura, el ser una primera relación..., pero sobretodo atendería a que la ruptura ha sido hace muy poco. Tampoco dispones de experiencias o rupturas anteriores que te hayan proporcionado estrategias para llevar este proceso. Yo atendería a todo esto y lo entendería como un proceso.
¿No has encontrado la respuesta que necesitabas? ¡Envía tu pregunta!
¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:
Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.