Hola, he recaído en la depresión que tenía entre otras cosas porque llevo varios meses rumiando los

13 respuestas
Hola, he recaído en la depresión que tenía entre otras cosas porque llevo varios meses rumiando los mismos pensamientos con respecto a mi relación de pareja. El resumen es que él lleva 11 años viviendo en mi ciudad (es de otra CCAA) y nosotros llevamos 7 años juntos, el caso es que me ha reiterado en varias ocasiones que su intención de cara al futuro es volverse a su tierra porque prefiere vivir allí. Yo no me quiero marchar de aquí en la medida de lo posible y por ello lo estoy llevando muy mal, tanto que me he planteado en varias ocasiones dejarlo. Hemos hablado de este tema en varias ocasiones y hemos llegado a la conclusión de que ni su decisión ni la mía son decisiones inamovibles, pero a mí me está matando el no tener este asunto ya cerrado y el pensar que al final uno de los dos va a tener que ceder y dejar atrás a su familia, amigos etc. Qué puedo hacer para gestionar mejor esta situación?
Gracias por explicarlo con tanta claridad. Lo que describes no es solo un conflicto de pareja, sino un conflicto vital no resuelto que se ha cronificado y está alimentando la rumiación y la recaída depresiva. La incertidumbre prolongada, cuando afecta a valores centrales (lugar de vida, raíces, pertenencia), suele generar un desgaste emocional muy intenso.
Es comprensible que te sientas así: estás intentando sostener el vínculo mientras vives en un estado de espera permanente, con la sensación de que, pase lo que pase, alguien perderá algo importante. En estos casos, suele ayudar diferenciar dos planos: el afectivo (el amor, el vínculo) y el decisional (qué proyecto de vida es viable para cada uno). No cerrar el segundo mantiene al primero en una tensión constante.
Como primer paso, puede ser útil poner un marco temporal claro para revisar esta decisión (por ejemplo, acordar cuándo y cómo se tomará), y trabajar en paralelo qué límites personales no estás dispuesta a cruzar, independientemente del resultado. Esto no es presionar, sino cuidarte. También conviene intervenir directamente sobre la rumiación (estructurando tiempos de pensamiento, no dejándola invadirlo todo), porque ahora mismo está actuando como un factor depresógeno activo.
No estás siendo débil ni exagerada: estás reaccionando a una incertidumbre que afecta a tu identidad y a tu futuro. La clave no es decidir ya, sino dejar de vivir indefinidamente en la ambigüedad y recuperar un mínimo de control emocional sobre la situación.

Consigue respuesta gracias a la consulta online

¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.

Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Hola,

Siento mucho lo que estás viviendo. Es totalmente comprensible que este tema te genere angustia: no es una “duda cualquiera”, hablamos de hogar, raíces, familia, vínculos y proyecto de vida. Cuando en una relación aparecen decisiones que implican renuncias tan grandes, es normal que la mente no pare de darle vueltas, que aparezca tristeza y que incluso se reactive una depresión.
Algo importante aquí es diferenciar dos cosas: por un lado, la decisión futura (que hoy todavía no está cerrada y que puede requerir tiempo, maduración y circunstancias que aún no han llegado), y por otro, cómo estás conviviendo con esa incertidumbre ahora. Trabajar la rumiación, aprender a poner límites a los pensamientos repetitivos, sostener la ambivalencia sin que te destruya y revisar qué necesidades tuyas se están viendo amenazadas, suele ayudar mucho a recuperar estabilidad emocional.
Este tipo de situaciones se lleva mejor con acompañamiento terapéutico, porque no se trata solo de “decidir”, sino de entender qué significa esto para ti, qué temores activa, qué valores están en juego y cómo cuidarte mientras tanto. Con apoyo psicológico se puede trabajar para aliviar la ansiedad, ordenar las emociones y ayudarte a tomar decisiones más serenas cuando sea el momento.

Un saludo,
David
 Ana Rodríguez Molina
Psicólogo, Psicólogo infantil
Alicante
Planteas un problema de toma de decisiones. Desde la terapia cognitivo conductual podemos ayudarte en la toma de decisiones.
Hola, gracias por compartir un tema tan sensible. Lo que estás viviendo es muy comprensible.

Cuando hay una diferencia importante en el proyecto de vida (cómo es el lugar donde vivir), mantenerla abierta durante tanto tiempo generar mucha inseguridad emocional. Esa incertidumbre sostenida suele alimentar la rumiación y puede contribuir a una recaída depresiva.

Puede ayudar poner palabras claras a lo que te ocurre, no es sólo "pensar demasiado", es el miedo a que, pase lo que pase, alguien tenga que renunciar a algo muy importante. Acordar con tu pareja plazos para volver a hablar del tema, trabajar la rumiación y tu estado de ánimo en terapia, y cuidar tu bienestar al margen de la decisión final, puede aliviar mucho el sufrimiento.

A veces, no se trata de cerrar ya la decisión, si no de sentirte más acompañadx y segurx mientras la atraviesas.
Lo que estás viviendo es muy desgastante y es normal que esté afectando a tu estado de ánimo. Mantener una decisión vital importante en el aire durante tanto tiempo genera ansiedad, bloqueo y mucha rumiación.

Puede ayudarte poner límites al tiempo que dedicas a pensar en ello, centrarte en lo que sí depende de ti ahora y cuidar tu bienestar emocional para que la decisión no se tome desde el miedo. Un proceso terapéutico puede ayudarte a ganar claridad y estabilidad para afrontar esta situación.

Un saludo,
Sara Carmona — Psicóloga general sanitaria (terapia online)
 Laura Serrano Filgueiras
Psicólogo
A Coruña
Lo que te está haciendo sufrir no es solo la decisión en sí, sino llevar años con una pregunta abierta que afecta a tu futuro. Vivir sin saber si dentro de un tiempo tendrás que dejar tu ciudad, tu gente y tu vida tal y como la conoces es muy difícil de sostener emocionalmente.

Habéis hablado del tema y os decís que ninguna postura es definitiva, pero en tu caso eso no tranquiliza: te deja atrapada en una espera constante. Tu cabeza intenta cerrar algo que no puede cerrar todavía, y por eso vuelves una y otra vez al mismo pensamiento.

Es normal que te plantees dejar la relación. No porque no quieras a tu pareja, sino porque necesitas estabilidad y ahora mismo no la tienes. Cuando una relación te obliga a convivir con una renuncia posible durante tanto tiempo, el desgaste acaba siendo muy grande.

Quizás ahora no se trata de decidir ya dónde vas a vivir, sino de ver si puedes seguir en la relación tal y como está planteada. Pregúntate con honestidad cuánto tiempo más puedes vivir con esta incertidumbre sin que te pase factura.

A veces no tomar una decisión también es tomarla, y suele ser la que más duele. Poner límites a esta situación —ya sea con plazos, con escenarios claros o con una reflexión más profunda sobre si tus proyectos son compatibles— puede ayudarte más a seguir esperando a que, algún día, el malestar desaparezca solo.

No es que estés exagerando. Es que el futuro, tal como está ahora mismo, te pesa demasiado.

No se trata de forzar una respuesta inmediata, sino de preguntarte lo siguiente:
¿qué necesito yo para poder vivir esta relación con tranquilidad y no desde el miedo al futuro?
Entiendo por lo que estás pasando, y es completamente normal sentirte así. Estás viviendo un conflicto profundo entre tu vínculo y tus raíces: tu pareja quiere volver a su tierra, y tú no quieres dejar la tuya. Lo que más te duele no es solo la diferencia, sino la incertidumbre y la sensación de que el futuro está en pausa. El malestar no proviene solo de la diferencia de proyectos, sino de la incertidumbre sostenida en el tiempo. Vivir durante mucho tiempo con una decisión vital abierta, que implica posibles pérdidas importantes para cualquiera de los dos, alimenta la rumiación, la ansiedad y el desgaste emocional. Tu mente intenta “resolver” algo que hoy no tiene una respuesta clara, y eso acaba agotándote.

No hay respuestas fáciles y rápidas, y forzarte a decidir ahora solo aumenta la rumiación y la tristeza. Puede ayudar: reconocer tus emociones sin juzgarte, hablar con tu pareja sobre cómo os afecta esta espera, explorar los posibles escenarios para entenderlos mejor, y cuidar tu salud mental con apoyo profesional. A veces no se trata de cerrar el futuro, sino de aprender a sostener el presente con incertidumbre.
Hola. Lo que te está haciendo sufrir no es solo el posible desenlace, sino la rumiación constante y la intolerancia a la incertidumbre: tu mente intenta “cerrar” hoy una decisión que todavía no es real, y eso mantiene la depresión activa. El objetivo ahora creo que no es decidir, sino que debe ser dejar de pelearte mentalmente con el problema, limitando de forma deliberada el tiempo que dedicas a pensar en esto (por ejemplo, un único momento al día) y cortando la rumiación cuando aparezca fuera de ese espacio, recordándote que no estás decidiendo nada ahora mismo; además, conviene separar hechos de hipótesis (el hecho es que hoy seguís juntos y ninguno ha tomado una decisión definitiva) y posponer estratégicamente la decisión estableciendo un horizonte claro y pactado para revisarla, porque intentar resolverla antes solo te desgasta; por último, trabaja en identificar qué valores quieres proteger independientemente de la relación (arraigo, vínculos, proyecto vital) para que, ocurra lo que ocurra, no vivas el futuro como una pérdida total, sino como una elección coherente contigo, y si la tristeza persiste, busca apoyo profesional para cortar este bucle antes de que la depresión se consolide.
Hola, gracias por compartirlo. Es comprensible que esta situación te esté afectando tanto: vivir durante meses con una incertidumbre que toca el proyecto de vida suele alimentar la rumiación y puede reactivar la depresión. No es solo “dónde vivir”, sino lo que implica en términos de raíces, vínculos y seguridad personal.

Cuando una decisión importante queda abierta demasiado tiempo, el malestar suele crecer. A veces ayuda diferenciar lo que hoy es una posibilidad futura de lo que sí está ocurriendo ahora, y trabajar cómo cuidarte mientras esa definición no llega. También es importante revisar hasta qué punto mantener el tema “en pausa” te está protegiendo… o te está desgastando.

Trabajar la rumiación, clarificar tus límites y necesidades, y aprender a tolerar (o acotar) la incertidumbre puede ayudarte a recuperar algo de calma y a tomar decisiones desde un lugar menos doloroso. Si lo deseas, puedo acompañarte en este proceso de forma personalizada, tanto online como a domicilio en Madrid Norte, para ayudarte a manejar este momento con más claridad y cuidado hacia ti.
Hola, gracias por explicar con tanta claridad lo que estás viviendo. Lo que describes es una situación muy desgastante emocionalmente, y es comprensible que esté contribuyendo a una recaída depresiva.

Estar durante meses rumiando el mismo dilema, sin una decisión clara y con una amenaza constante de pérdida a largo plazo, mantiene al sistema emocional en un estado de alerta y duelo anticipado. No es solo un problema de pareja: es una sensación continua de inestabilidad vital, de no saber si el proyecto que sostienes hoy tiene futuro o fecha de caducidad. Eso, mantenido en el tiempo, mina profundamente el ánimo.

Hay varios puntos importantes a tener en cuenta:
• El malestar no viene únicamente de que tengáis deseos distintos, sino de vivir en una incertidumbre prolongada. El “ya veremos” puede ser tolerable un tiempo, pero cuando se alarga acaba siendo muy dañino para la salud mental.
• El hecho de que ambos digáis que vuestras decisiones no son inamovibles no significa que el conflicto esté resuelto; al contrario, deja abierta una negociación constante que te obliga a estar mentalmente anticipando escenarios, renuncias y pérdidas.
• Tu sufrimiento no implica que estés exagerando ni que seas inflexible. Estás intentando proteger tu arraigo, tus vínculos y tu identidad, igual que él intenta proteger los suyos.

Es importante entender que este no es un conflicto que se resuelva solo con “pensar en positivo” o con más conversaciones circulares. Para gestionarlo mejor necesitas, por un lado, reducir la rumiación, y por otro, clarificar qué estás dispuesta a asumir y qué no, independientemente de lo que él decida.

Algunas claves que suelen ayudar en estos casos:
• Diferenciar entre lo que hoy es una posibilidad futura y lo que ahora mismo sí está afectando a tu bienestar. El problema actual es el impacto emocional de la incertidumbre.
• Explorar honestamente hasta qué punto esta situación es sostenible para ti a medio plazo, sin juzgarte por plantearte una ruptura.
• Trabajar el miedo a “perderlo todo” si tomas una decisión, porque ese miedo suele paralizar y mantener el bucle depresivo.
• Empezar a pensar tu vida no solo en función de la relación, sino también de tus necesidades personales, red social y proyectos propios.

Cuando este tipo de dilemas se cronifican, es muy recomendable abordarlos en un espacio terapéutico, porque ayudan a ordenar prioridades, tolerar la incertidumbre de forma más sana y tomar decisiones sin que estén dictadas por la ansiedad o la depresión.

Te recomiendo que pidas cita online para poder trabajar esta situación con calma, ayudarte a salir del bucle de rumiación y acompañarte en la toma de decisiones desde un lugar más claro y protector para ti.
Hola, este tipo de decisiones importantes que ponen en juego muchos factores de la vida personal, familiar y social siempre son importantes acompañarlos de un trabajo en consulta con un especialista. Separarse o ceder no siempre es fácil. Te animo a que trates este tema que tanto te preocupa en la consulta de un psicólogo-a
hola, buenos dias.
Vivir durante meses con una incertidumbre tan importante, ligada al futuro de la pareja y a decisiones vitales como el lugar donde vivir, desgasta profundamente y puede reactivar o intensificar un estado depresivo. No es solo una duda práctica: es el miedo a perder, a ceder demasiado, a quedarte sin una parte importante de tu vida o a que el vínculo no tenga un lugar claro donde sostenerse.
El hecho de que ambos hayáis hablado del tema y reconozcáis que vuestras decisiones no son totalmente inamovibles muestra que hay vínculo y reflexión, pero también es comprensible que a ti te esté resultando insoportable vivir en ese “mientras tanto”. La rumiación constante, el anticipar que uno de los dos tendrá que renunciar a su mundo, a su gente o a su identidad, acaba generando mucha angustia, tristeza y una sensación de bloqueo emocional.
En consulta podríamos trabajar juntas este nudo que se ha formado: ayudarte a salir del bucle de pensamientos, a conectar con lo que tú necesitas de verdad, a diferenciar el miedo de los deseos reales y a tolerar mejor la incertidumbre mientras clarificas qué es negociable para ti y qué no. También sería un espacio para cuidar este estado depresivo y que no tengas que tomar decisiones importantes desde el agotamiento emocional.
 Jordi Serra i Bravo
Psicólogo
Esplugues de Llobregat
Hablarlo con él es lo mejor que has podido hacer, ya que has expuesto tu situación a la pareja y lo podéis tratar como equipo que es de lo que se trata. Es complicado vivir con incertidumbres, y es normal que queramos las máximas seguridades posibles. Entiendo que en este caso se trata de un aspecto muy básico para ti como es el lugar de residencia, y sería bueno que le hicieras saber como es de importante para ti este tema. Igualmente en un movimiento así intervienen muchos factores como trabajo, hijos, etc. que desconozco. Como no puedes controlar lo que hará tu pareja, mi recomendación es que si estáis bien sigáis igual, porque un cambio de residencia al ser algo tan básico no se organiza de un día para otro. "De cara al futuro" es muy amplio y puede que en ese futuro o él ya no quiera marcharse o a ti te parezca bien. Quieres tenerlo claro ahora, pero ten en cuenta que hasta se puede dar el caso que en unos años a uno de los dos le salga trabajo en una tercera ciudad y seáis los dos los que lo dejáis todo atrás. Conclusión, céntrate en lo que puedes controlar y trata de aceptar un cierto grado de incertidumbre en tu vida en general. Saludos.

Expertos

Marta Rubio Gallego

Marta Rubio Gallego

Psicólogo

Sevilla

Alejandro Ordás Gómez-de Segura

Alejandro Ordás Gómez-de Segura

Terapeuta complementario

Murcia

Federico Fernandez Armenter

Federico Fernandez Armenter

Terapeuta complementario

Sitges

Sonia Palma Rodríguez

Sonia Palma Rodríguez

Médico de familia

Málaga

Alba Pulido Aguilar

Alba Pulido Aguilar

Terapeuta complementario

Esparreguera

Marco Cabrera

Marco Cabrera

Médico general

Las Palmas de Gran Canaria

Preguntas relacionadas

¿Quieres enviar tu pregunta?

Nuestros expertos han respondido 742 preguntas sobre Depresión
  • Tu pregunta se publicará de forma anónima.
  • Intenta que tu consulta médica sea clara y breve.
  • La pregunta irá dirigida a todos los especialistas de Doctoralia, no a uno específico.
  • Este servicio no sustituye a una consulta con un profesional de la salud. Si tienes un problema o una urgencia, acude a tu médico o a los servicios de urgencia.
  • No se permiten preguntas sobre casos específicos o segundas opiniones.
  • Por cuestiones de salud, no se publicarán cantidades ni dosis de medicamentos.

Este valor es demasiado corto. Debe contener __LIMIT__ o más caracteres.


Elige la especialidad de los médicos a los que quieres preguntar
Lo utilizaremos para notificarte la respuesta (en ningún momento aparecerá en Doctoralia)

¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:

Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.