Llevo años sin poder quitarme de la cabeza su cara cada vez que yo estaba asustada, cada vez que me

12 respuestas
Llevo años sin poder quitarme de la cabeza su cara cada vez que yo estaba asustada, cada vez que me veía llorando, disgustada, con ataques de ansiedad, su sonrisa cuando me veía así, sus ojos, como disfrutaba de verme con miedo, débil, temblando y llorando, como se reía cada vez que yo le pedía algo, su forma de mirarme cada vez de se burlaba de mi cuerpo, de mi fertilidad, como sonreía cada vez que yo le decía que lo que me decía me hacía daño, que ya nunca me decía que me quería, su sonrisa cuando me respondió que para eso tenía que sentirlo y hay una pregunta que no se me va de la cabeza, ¿Porqué? ¿Porqué disfrutaba viéndome sufrir así? ¿Porqué estaba feliz cada vez que me veía sufriendo? ¿Porqué cuando le decía que algo que había dicho me había hecho daño siempre me decía "yo no recuerdo haberlo dicho" mientras sonreía y me miraba como si estuviera feliz? ¿Porqué no me di cuenta antes de que él era así? No puedo quitarme de la cabeza su sonrisa, su cara de felicidad cada vez que me veía así, han pasado años desde que me divorcié de él y aún así no me quito esos recuerdos de la cabeza y como me hacía sentir pequeña, insignificante, sin valor, como si yo no fuera nada ni valiese nada. ¿Porqué? ¿Porqué me hacía sentir así? ¿Porqué le hacía feliz hacerme sentir así?
 Virginia Palmero
Psicólogo
Almería
Siento mucho leer tus palabras,lo que viviste es una forma de maltrato emocional y psicológico. Algunas personas con rasgos de control o crueldad obtienen poder al ver al otro vulnerable; no habla de tu valor, sino de sus propias carencias y dificultades emocionales. La pregunta importante no es por qué él lo hacía, sino cómo ese daño sigue afectándote hoy y cómo podemos ayudarte a recuperar tu seguridad y tu autoestima. No fue tu culpa no verlo antes; estabas dentro de una relación donde el daño se fue normalizando.

Si te apetece te dejo un ejercicio para cada vez que aparezca su imagen o la pregunta “¿por qué?”, escribe en una hoja y repite en voz baja:
“Lo que pasó fue maltrato. Su conducta habla de él, no de mi valor. Hoy estoy a salvo.”
Luego anota una cualidad o fortaleza tuya (por pequeña que parezca). Esto ayuda a debilitar ese mal recuerdo y a reforzar tu identidad y fortaleza.

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Siento mucho que hayas vivido algo así. Lo que describes se ve como un maltrato psicológico profundo, y deja huellas muy duraderas. No estás exagerando ni “enganchada al pasado”: tu mente sigue intentando entender algo que fue muy doloroso y muy injusto.

A tu pregunta de “¿por qué?”, la respuesta importante es esta: no fue por ti, ni porque tú valieras menos, ni porque hicieras algo mal. Hay personas que necesitan sentirse superiores, poderosas o en control, y para lograrlo dañan emocionalmente a quien tienen cerca. Ver miedo, dolor o confusión en el otro les hace sentir fuertes. Eso habla de sus carencias y de su forma dañina de relacionarse, no de tu valor como persona.

Que te gaslightara (“yo no recuerdo haberlo dicho”) mientras sonreía es una forma muy cruel de abuso: hace que la víctima dude de sí misma y se sienta pequeña. Y es muy común que, tras salir de una relación así, los recuerdos se queden grabados, especialmente las miradas, las sonrisas, los gestos. Esto está asociado al trauma, no a una debilidad real.

No te diste cuenta antes porque nadie entra en una relación pensando que le van a hacer daño de esta forma, y porque este tipo de abuso es gradual y confunde mucho. Lo llevaste como pudiste.

Que aún te afecte no significa que él siga teniendo poder sobre ti, sino que hay heridas que merecen ser atendidas con cuidado y acompañamiento. Con ayuda adecuada, esos recuerdos pueden perder fuerza y dejar de definir cómo te sientes contigo misma.

Lo que viviste fue real. Tu dolor tiene sentido. Y tu valor nunca estuvo en duda, aunque él intentara hacértelo creer.
Hola, encantada de poder responderte.

Lo que comentas es muy delicado y requiere un trabajo muy profundo para poder abordarse. Intentaré ayudarte un poquito con mi respuesta.

Lo que te ha sucedido no es algo normal dentro de una relación de pareja, se trata de dinámicas de abuso psicológico en toda regla, donde puede verse que la otra persona disfruta perpetuando una sensación de poder y control al verte vulnerable o asustada. Es horrible que te haya pasado esto y cómo ha permanecido en tu cabeza es una respuesta traumática muy habitual ante este tipo de situaciones. Ten presente que NO ES TU CULPA que ahora te sientas así.

Por desgracia, a algunas personas les causa placer hacer lo que describes, les hace sentir superiores y “mejores” que el otro y posiblemente esto alivie su propio malestar interno, lo que no lo justifica ni mucho menos. Cuando esto se cronifica, los efectos en la persona que lo recibe son profundos, tal y como lo describes.

Es muy habitual que no te hayas dado cuenta estando en la relación, puesto que suele ser un daño progresivo que se entremezcla con las rutinas y vida cotidiana. Recuerda de nuevo, eso NO ES TU CULPA, es el cerebro adaptándose para sobrevivir.

Siguen apareciendo esas imágenes porque hay una herida traumática que no se ha elaborado ni integrado en tu nueva vida lejos de él y eso requiere una atención apropiada y especializada. Te recomiendo de todo corazón que consultes con un especialista para poco a poco sentir más claridad y conectar contigo misma sin tanto dolor.

Te mando un abrazo y estoy disponible para lo que necesites.
 Victor de Paz Centeno
Psicólogo, Terapeuta complementario
Málaga
Cuando te haces tantas veces la pregunta de por qué, habría que revisar qué obtienes al hacértela. ¿Te acerca a algo? ¿Te permite aprender algo? ¿O te mantiene dentro del mismo bucle?

Cuando una persona entra en el análisis constante del por qué suele quedarse atrapada ahí. La mente lanza preguntas y nosotros intentamos responderlas como si encontrar la explicación fuese a cambiar lo que pasó.

Quizá la pregunta no sea por qué lo hacía, sino qué quieres hacer tú con lo que viviste. Qué estás dispuesta o no a tolerar en futuras relaciones. Cómo quieres posicionarte ahora.

Seguir intentando entender su mente puede mantenerte ligada a ese recuerdo. Revisar tu posicionamiento actual puede darte más dirección.

Si crees que lo que te menciono tiene sentido y puede ayudarte, puedes entrar en mi perfil y reservar una primera reunión de valoración de 15/20 minutos para revisar tu caso. Las valoraciones no tienen coste ni compromiso.
Lo que recuerdas no habla de que tú fueras débil o insuficiente, habla de que viviste una relación profundamente dañina y psicológicamente abusiva. Nadie disfruta viendo sufrir a alguien a quien quiere. Cuando una persona sonríe, se burla o siente satisfacción ante el miedo, el llanto o la vulnerabilidad del otro, no estamos hablando de amor ni de conflicto de pareja normal, estamos hablando de maltrato emocional.

Tu pregunta de “¿por qué?” es muy humana. Necesitamos encontrar sentido a lo que nos hicieron para poder cerrarlo. Pero la respuesta no está en algo que tú hicieras o dejaras de hacer. No fue por tu cuerpo, ni por tu fertilidad, ni por tu forma de ser. Fue por él. Por sus propias carencias, su necesidad de control, de poder, de sentirse superior. Hay personas que regulan su autoestima rebajando y humillando a otros. Hacerte sentir pequeña le hacía sentirse grande. Verte asustada le hacía sentir dominante. Eso no es amor, es crueldad y abuso.

Además, lo que describes de frases como “yo no recuerdo haberlo dicho” mientras sonreía encaja con formas de manipulación psicológica muy claras, donde la otra persona niega la realidad para confundirte, hacerte dudar de tu memoria y debilitar tu seguridad. Con el tiempo, esto erosiona mucho la autoestima y hace que una llegue a pensar que el problema es suyo. Eso explica en parte por qué no te diste cuenta antes: cuando estás dentro de una relación así, la manipulación es progresiva y te va aislando de tu propio criterio. No es ingenuidad, es supervivencia.

Que después de años esos recuerdos sigan apareciendo no significa que no lo hayas superado, sino que tu cuerpo y tu mente vivieron algo traumático. Las imágenes, la sonrisa, la sensación de humillación… funcionan casi como “flashbacks emocionales”. No son nostalgia ni debilidad, son huellas de una experiencia que te hizo sentir muy insegura y desvalorizada.

Es importante que poco a poco puedas cambiar la pregunta de “¿por qué me hacía esto?” a “¿qué necesitaba yo para protegerme y sanar ahora?”. Porque la explicación final es dura pero simple: no te hacía daño por algo que tú fueras, sino porque él eligió hacer daño. Y eso habla de su incapacidad emocional, no de tu valor. Tu valor nunca estuvo en duda, aunque él intentara convencerte de lo contrario.

Trabajar esto en terapia puede ayudarte a procesar esos recuerdos, reducir la carga emocional que aún tienen y reconstruir la imagen que tienes de ti misma. Mereces recordar tu historia desde la fortaleza de haber salido de ahí, no desde la culpa o la vergüenza.
Lo que describes es una de las experiencias más aterradoras y dolorosas que se pueden vivir en una relación: el sadismo emocional. Leer tu relato genera una profunda empatía, porque esa "sonrisa" que mencionas no es una sonrisa cualquiera; es la marca de alguien que utilizaba tu vulnerabilidad para sentirse poderoso.

Es completamente comprensible que, incluso años después del divorcio, esas imágenes sigan grabadas en tu mente. No se trata solo de recuerdos; es trauma complejo que ha quedado atrapado en tu sistema nervioso.

Como psicóloga, quiero intentar darte algunas de las respuestas que tu mente busca desesperadamente para poder descansar:

1. ¿Por qué disfrutaba con tu dolor?
Aunque es difícil de procesar para alguien que tiene empatía, existen perfiles de personalidad (vinculados al narcisismo maligno o psicopatía) cuya autoestima no se construye desde el amor, sino desde el control y el poder.

Para él, verte llorar o temblar era la "prueba" de que tenía un control absoluto sobre ti.

Tu dolor era su "alimento" (lo que en psicología llamamos suplemento). Ver que él podía causar una reacción tan fuerte en otra persona le hacía sentir superior e invulnerable. Su sonrisa era el placer de sentir que él era el dueño de tus emociones.

2. ¿Por qué decía "no recuerdo haberlo dicho" mientras sonreía?
Eso tiene un nombre: Gaslighting (luz de gas). Es una forma de manipulación psicológica diseñada para que dudes de tu propia cordura. Al negarlo con una sonrisa, lograba dos cosas:

Invalidar tu realidad.

Hacerte sentir que tu sufrimiento no solo era culpa tuya, sino que era "imaginario". Esa sonrisa era una burla final hacia tu percepción de la verdad.

3. ¿Por qué no te diste cuenta antes?
Por favor, deja de culparte por esto. Este tipo de personas son expertos en el "bombardeo de amor" al principio. Se presentan como el compañero ideal, el salvador o la persona más encantadora del mundo. Nadie se enamora de un monstruo; uno se enamora de una máscara. Cuando la máscara cae, tú ya estás vinculada emocionalmente, y tu cerebro intenta justificar sus acciones porque "él no era así antes". No fue falta de inteligencia, fue exceso de confianza y de amor por tu parte.

¿Cómo dejar de ver esa sonrisa?
El hecho de que esos recuerdos sigan tan vivos significa que tu cerebro aún está en modo de alerta, intentando entender "el peligro" para que no se repita.

No busques la respuesta en él: Nunca encontrarás un "por qué" lógico en su comportamiento porque él no funciona con lógica emocional humana. La respuesta está en su patología, no en tu valor.

Terapia de trauma (EMDR o TIC): Para casos como el tuyo, donde las imágenes son intrusivas (la cara, los ojos, la sonrisa), las terapias convencionales de "solo hablar" a veces se quedan cortas. Necesitas técnicas que ayuden a tu cerebro a "archivar" esos recuerdos para que dejen de sentirse como si estuvieran pasando ahora mismo.

Tú vales por lo que eres, no por cómo te trató él: Él intentó convencerte de que no valías nada para que nunca te fueras. Tu supervivencia y tu divorcio son la prueba de que eres mucho más fuerte de lo que él quiso hacerte creer.

Entiendo que el peso de estos años ha sido enorme. En mi consulta, trabajo frecuentemente ayudando a personas a reconstruir su identidad tras abusos de este tipo. Si sientes que estás lista para dejar de preguntarte "por qué" y empezar a preguntarte "cómo sano", te invito a que hablemos.

Puedes agendar una sesión conmigo a través de mi perfil en Doctoralia. Mereces que esa sonrisa de él sea reemplazada, poco a poco, por tu propia paz mental.
Gracias por compartir tu experiencia.
Lo que describes no habla de ti, habla de él. Ese disfrute ante tu sufrimiento, la burla, la negación de lo ocurrido y hacerte dudar de tu propia percepción son formas de maltrato psicológico. No tiene que ver con amor ni con algo que tú hicieras mal, sino con una dinámica de poder y control.

Que esos recuerdos sigan apareciendo es habitual tras relaciones traumáticas: el cuerpo y la mente intentan entender lo que fue incomprensible y dañino. No no te diste cuenta antes por debilidad, sino porque estas dinámicas suelen ser sutiles y progresivas.

El trabajo ahora no es responder al “por qué” de él, sino reparar el impacto que dejó en ti y recuperar la seguridad, el valor y la confianza que te fueron erosionando. Esto tiene abordaje terapéutico y se puede aliviar mucho con acompañamiento adecuado.

Estaré encantada de ayudarte si así lo necesitas.
Lo que describes no fue una relación normal ni un conflicto de pareja, fue maltrato psicológico continuado. Y la pregunta que te persigue —¿por qué disfrutaba viéndome sufrir?— es muy habitual en personas que han pasado por este tipo de abuso.

Intento responderte con claridad y con cuidado:

Algunas personas obtienen poder, control y validación al someter emocionalmente al otro. Verte asustada, llorando o dudando de ti misma reforzaba en él una sensación de superioridad y dominio. No era tu dolor lo que importaba, sino lo que ese dolor le hacía sentir a él.
La sonrisa, la burla, el negar lo ocurrido (“yo no recuerdo haberlo dicho”) mientras te miraba… eso es una forma de manipulación psicológica conocida como gaslighting: hacerte dudar de tu percepción, de tu memoria y de tu valor para desestabilizarte.

No lo hacía porque tú valieras poco, sino precisamente porque necesitaba rebajarte para sostener su propio equilibrio interno. Personas con este patrón no toleran la vulnerabilidad ajena; la utilizan. El sufrimiento del otro no les genera culpa, sino sensación de control.

Respecto a “¿por qué no me di cuenta antes?”:
Porque este tipo de maltrato no empieza de golpe. Suele ser progresivo, intercalado con momentos de normalidad, y cuando una persona está enamorada, vulnerable o intentando salvar la relación, normaliza lo que no debería normalizarse. No fue falta de inteligencia ni de carácter; fue un proceso de desgaste.

Que esos recuerdos sigan apareciendo años después no significa que sigas enganchada a él, sino que tu sistema nervioso no terminó de procesar el trauma. La imagen de su sonrisa se quedó grabada porque representaba una amenaza emocional constante. No es debilidad, es memoria traumática.

Y algo muy importante:
Nada de lo que hiciste, dijiste o fuiste justifica que alguien disfrutara humillándote, anulándote o haciéndote sentir insignificante. Eso habla de su funcionamiento psicológico, no de tu valor.

Este tipo de experiencias sí se pueden trabajar en terapia, para que esos recuerdos pierdan fuerza, dejen de invadirte y puedas reconstruir la imagen que él intentó destruir. No se trata de olvidar, sino de que ya no te duelan ni te definan.

Si lo deseas, puedes pedirme cita online y lo abordamos con calma y de forma segura. Hay mucho que se puede reparar, incluso años después.
 Laura Monaco
Psicólogo
Premià de Mar
Hola. Por lo que describes, has atravesado un vínculo patológico donde el factor clave ha sido el goce perverso que le generaba a tu pareja, verte sufrir. Son mecanismos propios de personalidades complejas . Si aún te afecta, ya estando separada, te sugiero apoyo psicológico par superar esa histora y poder evitar repetir situaciones similares.
Hola, gracias por compartir algo tan profundo y doloroso.
Como psicóloga clínica sanitaria te puedo decir que lo que describes no fue amor, fue maltrato psicológico. Algunas personas obtienen una falsa sensación de poder y control al ver al otro asustado, vulnerable o dudando de sí mismo. Por eso disfrutaba, sonreía o negaba lo ocurrido: es una forma de manipulación emocional (gaslighting) que deja huellas muy profundas. Nada de eso fue culpa tuya, ni por no verlo antes ni por haber intentado que te quisiera.

Que esos recuerdos sigan apareciendo años después es una reacción frecuente tras experiencias traumáticas. La terapia psicológica cognitivo‑conductual, y en muchos casos el trabajo con trauma, ayuda a reprocesar esos recuerdos, reducir su carga emocional y reconstruir la autoestima que fue dañada. Se puede sanar, aunque ahora duela así.

Un saludo,
Pilar Rapela
"Tu psicóloga amiga"
Lo que describes es el impacto psicológico de una relación profundamente dañina, marcada por humillación, crueldad emocional y una dinámica de abuso. Las conductas que relatas —disfrutar de tu miedo, minimizar tu dolor, negar lo ocurrido mientras sonreía, ridiculizarte y hacerte sentir insignificante— son formas de violencia psicológica. Nada de eso ocurrió porque tú valieras menos ni porque hicieras algo mal. Ocurrió porque esa persona necesitaba ejercer control y poder a través del sufrimiento ajeno.

Es muy frecuente que, incluso años después del divorcio, los recuerdos sigan apareciendo con fuerza. No es debilidad ni falta de superación; es una huella traumática. Tu mente intenta comprender algo que fue incomprensible y profundamente injusto. La pregunta de “por qué” suele mantenerse cuando el daño no ha podido elaborarse del todo en un espacio seguro. Trabajar esto en terapia permite resignificar lo vivido, reducir la carga emocional de esos recuerdos y reconstruir tu autoestima, que fue erosionada durante años.

Te recomiendo iniciar un proceso terapéutico centrado en trauma y violencia psicológica. Puedo acompañarte en consulta presencial en Tres Cantos (Madrid), a domicilio en Madrid Norte o en línea, para ayudarte a cerrar este capítulo, recuperar tu valor personal y dejar de vivir atrapada en esas imágenes y sensaciones. Esto se puede trabajar y aliviar.

No estás rota, estás herida, y las heridas pueden sanar con el acompañamiento adecuado.
Lo que describes es muy doloroso, y es importante decirlo con claridad: nada de lo que viviste fue culpa tuya. Que esos recuerdos sigan presentes después de años no significa que no hayas avanzado, sino que hubo un daño profundo que no pudo elaborarse en su momento.

Las preguntas que te haces son muy frecuentes en quienes han vivido maltrato psicológico. Ese tipo de dinámicas buscan confundir, desvalorizar y hacer dudar de la propia percepción. No verlo antes no fue una falla tuya, fue parte del efecto de esa relación.

Que hoy puedas poner palabras a lo ocurrido habla de tu fortaleza actual. Un acompañamiento terapéutico puede ayudarte a que esos recuerdos pierdan fuerza y a reconstruir tu valor, separado de cómo él te hizo sentir.

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