Recogi una gatita de la calle babeando mucho, la lleve al dr, me dijo que tenia Gingivitis cronica y

13 respuestas
Recogi una gatita de la calle babeando mucho, la lleve al dr, me dijo que tenia Gingivitis cronica y que era muy dificil que se sane, le hizo tratamiento 3 dias, por cuestiones economicas no le atendi mas, la crie asi, seguia babeando, dormia siempre, en mi ignorancia pense que podria vivir asi, no comia mucho, a veces ni comia, pasaron 6 meses y mi gata enfermo mas, se puso debil y el dr. me dijo que taba muy enferma y la sacrifique, pasaron ya 3 semanas, y el dolor sigue siendo inmenso, no puedo quitarme de la memoria el ultimo dia que la vi, me da pena recordar que no hizo una vida de gato normal, ya que yo tengo 5 gatos mas y recordarla ahi durmiendo sin correr, sin saltar, comiendo quizas con dolor me rompe el corazon, , el dolor por su muerte es mas por el hecho de que nunca hizo una vida de gata como mis demas gatos, debi haberla atendido mas llevandola al veterinario y no lo hice, esta angustia me duele mucho, todos los dias me acuerdo de ella, y estas fiestas de navidad se que van a ser las mas tristes.
Hola,

Siento mucho lo que estás pasando. Cuando hemos cuidado a un animal y después enfermó o falleció, es muy común que aparezcan culpa, tristeza intensa y pensamientos del tipo “debí haber hecho más”. Lo que estás sintiendo habla del vínculo tan grande que tenías con ella y del amor que le tuviste. Mirándolo con cuidado, actuaste con los recursos, información y posibilidades que tenías en ese momento; ahora, a toro pasado, la mente tiende a juzgarnos con dureza.
Es importante que puedas permitirte el duelo: llorar, recordar, hablar de ella, incluso hacer algún pequeño ritual de despedida (escribirle una carta, preparar un espacio de recuerdo, agradecerle lo que te dio). También puede ayudarte trabajar conscientemente la culpa, entendiendo que esa emoción intenta protegerte, pero no siempre es justa. Si ves que el dolor no disminuye, que te invade cada día o te impide disfrutar, puede ser un buen momento para buscar acompañamiento psicológico para elaborar el duelo y aliviar esa autoexigencia.
Si lo consideras, puedo acompañarte en este proceso para que puedas transformar esta culpa en un recuerdo más sereno, honrar lo que compartisteis y cuidar también de ti en este momento tan sensible. Estoy a tu disposición.

Un abrazo,
David

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Gracias por compartir una experiencia tan dolorosa. El vínculo que describes y el sufrimiento que estás atravesando son coherentes con un proceso de duelo, en el que suelen aparecer emociones intensas como la tristeza y la culpa.

Si lo deseas, puedes escribirme un mensaje y te enviaré material específico para trabajar el duelo y la despedida. No tiene ningún coste, es un recurso que pongo a tu disposición para ayudarte en este momento.
Buenas tardes:
El proceso de duelo, lleva su tiempo, y es el mismo ya sea un ser humano o un animal, se siente con la misma intensidad.
La salvaste de morir en la calle y le diste un hogar, sabes cuando recogemos un pajarito de la calle y por mucho amor y cobijo que le demos termina muriendo porque es su destino?, pues lamentablemente así es el reino animal, se lleva para adelante a los débiles y deja a los más fuertes.
Su final habría sido el mismo, sientete orgullosa de que le permitiste morir con dignidad y no tirada en la basura, le diste un hogar y amor, además de un sitio para cobijarse, es más que lo que le ha dado cualquier ser humano, y eso debería en cierto modo reconfortarte
No existe un tiempo definido para el dolor, sin embargo, recuerda que tuviste el inmenso privilegio de tener un gatita a tu lado, le diste 6 meses más de vida, habría muerto en la calle, se sintió querida.
Quedate con eso
Un abrazo
Siento mucho tu pérdida. Lo que sientes es natural: dolor y culpa por no haber podido darle la vida plena que merecía. Recuerda que hiciste lo que estaba a tu alcance con todo tu amor y cuidado, y que esos meses que compartiste con ella fueron valiosos.

Es normal que el duelo dure y que los recuerdos te duelan, especialmente en fechas señaladas. Hablar de ella, recordarla con cariño o crear un pequeño ritual puede ayudarte a procesar la pérdida.

Si quieres, puedo acompañarte en este proceso, tanto a domicilio en Madrid Norte como online, para que tengas un espacio donde sentirte sostenido.
 Marina García Martín
Psicólogo
Mairena del Aljarafe
Buenas tardes.
Estás atravesando un duelo con mucha culpa, algo muy frecuente cuando perdemos a un animal querido. El dolor no es solo por su muerte, sino por la sensación de que no tuvo la vida que tú habrías deseado.

Con los recursos y la información que tenías entonces, hiciste lo que pudiste, no desde la falta de amor. Tres semanas es muy poco tiempo en un duelo, y más en fechas sensibles. Permitirte sentir y, si lo necesitas, buscar acompañamiento psicológico puede ayudarte a elaborar este dolor.

Tu sufrimiento habla del vínculo que existió. Parece que aun no está aceptado que una persona pase por un proceso de luto y duelo por un animal, al fin y al cabo un amigo y un compañero. Parece que hubiera que esconder el dolor, y a veces aparecen sentimientos desagradables de vergüenza por sentir.

Nada de eso. "El duelo es el precio que pagamos por el amor" (E.A.Bucchianeri).

Te recomiendo estos libros que quizá te ayuden y acompañen en estos momentos:
Hasta siempre, amigo gato. Una guía para despedirte de tu gato

La Crónica del Gato Viajero — Hiro Arikawa. Una historia emotiva y reconfortante en estos momentos.

Un saludo.
Siento mucho la pérdida de tu gatita. El dolor que describes es real, profundo y completamente comprensible. Cuando perdemos a un animal al que hemos cuidado, el vínculo es muy fuerte, y el duelo puede ser tan intenso como el que se siente por una persona querida.

En tu relato aparece algo muy frecuente en el duelo: la culpa retrospectiva. Desde el presente, con toda la información y el amor que ahora tienes, tu mente vuelve atrás buscando “lo que debería haber hecho”. Sin embargo, en aquel momento actuaste desde lo que sabías, desde tus posibilidades reales y, sobre todo, desde el deseo de ayudarla y no dejarla sola. Eso también es cuidado.

El hecho de que no tuviera una vida “como los otros gatos” no significa que no tuviera una vida con valor. Tu gatita tuvo algo fundamental: alguien que la recogió, la protegió y la quiso cuando estaba enferma y vulnerable. Eso no es poco.

Es normal que las imágenes del último día aparezcan una y otra vez; el cerebro, tras una pérdida, intenta procesar el impacto emocional. Con el tiempo y un acompañamiento adecuado, esos recuerdos pueden ir perdiendo intensidad y dejar espacio a otros más amables.

Si después de varias semanas el dolor sigue siendo tan intenso, si la culpa no cede o sientes que este duelo está interfiriendo mucho en tu día a día (como anticipas con estas fiestas), puede ser muy beneficioso contar con apoyo psicológico. El duelo por una mascota merece ser validado y acompañado.

Permítete sentir, llorar y recordar sin castigarte. El amor que le diste fue real, incluso en medio de las limitaciones.
Hola, siento tu dolor y te comprendo. quizás te pueda ayudar tener en cuenta que, un gato, como animal que es, no tiene conciencia de su propia existencia, en el sentido de compararse con lo que otros viven, como sí lo hacemos las personas. Ellos asumen su existencia y enfermedad sin plantearse nada, su instinto los guía para andar por el mundo y cuando no lo tienen asumen su final sin ser conscientes de lo que dejan como lo hacemos nosotros.
Entiendo que hayas humanizado a esa pobre gatita, son tan dulces y tantos años domésticos con el ser humano... pero ella no te guarda ningún rencor por ello, y seguro que se sentía muy arropada por tí.
No pienses en lo que hiciste o no, hiciste lo que supiste y pudiste hacer, perdónate, no tenías por qué saber lo que le pasaba.
Un abrazo.
Lo siento mucho. Lo que estás viviendo es un duelo muy doloroso, marcado sobre todo por la culpa, y eso hace que el sufrimiento sea mayor.

Quiero que recuerdes algo importante: la rescataste, la cuidaste y no estuvo sola. Actuaste desde tus posibilidades y desde el cariño, no desde el abandono. Los pensamientos de “debí haber hecho más” son muy frecuentes en el duelo, pero no significan que fallaras.

Que te duela tanto habla del vínculo y del amor que hubo. Este tipo de dolor necesita tiempo y, si se vuelve muy intenso, acompañamiento psicológico para trabajar la culpa y las imágenes que vuelven una y otra vez.

Hiciste lo que pudiste, y eso también cuenta.
 Laura Serrano Filgueiras
Psicólogo
A Coruña
Hola!
Espero que mis palabras te ayuden.
Ahora mismo sientes mucha culpa mezclad con el duelo, y eso hace más daño que la pérdida en si misma. Pero es importante que seas justa contigo: tú no la abandonaste, la recogiste de la calle, la cuidaste como pudiste y tomaste decisiones desde la información y los recursos que tenías en ese momento. Eso también es amor. La gatita pudo conocer el calor de un hogar, alquien que se preocupó por ella, que la cuidó...y no morir solita en la calle. Y eso fue gracias a No tuvo una vida larga ni perfecta, pero sí una vida acompañada, y eso es lo que más pesa en esta historia.

El duelo no se pasa rápido, y menos cuando hay culpa. Permítete llorarla sin castigarte. Que ahora la recuerdes con pena, solo nos dice que te importó de verdad.
Buenos días:
Los duelos por mascotas tienen sus fases igual que cuando se pierde a otro ser querido. Entiendo que esa gata era muy importante para usted. Las ideas de culpa y de negociación referentes a cómo podría haberlo hecho mejor son normales, lo cual no quiere decir que sea usted la culpable de su fallecimiento, por lo que comenta, hizo lo que pudo por ella. Los recuerdos intrusivos también forman parte del duelo. Sea compasiva con usted misma, los duelos llevan tiempo. Le recomiendo pedir ayuda si ve que el dolor es desproporcionado, le limita y no evoluciona hacia la integración de la pérdida con el paso del tiempo.
Un saludo y mucho ánimo.
Gracias por compartir algo tan doloroso y tan íntimo. Lo que estás viviendo es un proceso de duelo, y por lo que relatas, es profundo y muy comprensible. Cuando perdemos a un animal al que hemos querido y cuidado, el vínculo no es menor que con cualquier otro ser querido, y el dolor puede ser muy intenso.

Es importante que puedas escuchar esto con calma: no actuaste desde la negligencia ni desde la falta de amor. Rescataste a una gatita que estaba enferma y sola, y le ofreciste un hogar, protección y compañía durante el tiempo que estuvo contigo. Eso, para un animal que venía de la calle, ya supone una diferencia enorme en su vida.

La culpa que sientes ahora es muy habitual en el duelo, sobre todo cuando miramos atrás con la información que tenemos hoy. Pero esa mirada es injusta contigo. En aquel momento actuaste con los recursos emocionales, económicos y de conocimiento que tenías. No podías saber entonces lo que ahora sabes, y eso no te convierte en una mala cuidadora, sino en una persona humana, con límites reales.

El dolor que describes no es solo por su muerte, sino por la idea de que no pudo tener una vida “como la de los otros gatos”. Eso habla de tu capacidad de amar y de tu sensibilidad, no de un fallo. Para ella, esos meses significaron calor, seguridad y no estar sola, y eso también es una forma de vida digna.

Es normal que la imagen del último día vuelva una y otra vez; en el duelo, la mente tiende a quedarse fijada en el momento más doloroso. Con el tiempo, y con acompañamiento si lo necesitas, esos recuerdos pueden transformarse y dejar espacio a otros más tranquilos.

Algunas cosas que pueden ayudarte poco a poco:

* Permítete llorar y sentir la tristeza sin juzgarte.
* Escribirle una carta puede ayudarte a expresar todo lo que llevas dentro.
* Realizar un pequeño gesto simbólico en su recuerdo puede ayudarte a cerrar este capítulo con más calma.
* Cuando aparezca la culpa, intenta recordarte: *“Hice lo mejor que pude con lo que tenía en ese momento”.

Si notas que la angustia no disminuye, que la culpa te invade o que este dolor te está impidiendo vivir el día a día, buscar apoyo psicológico puede ser muy beneficioso. No porque estés haciendo algo mal, sino porque estás atravesando una pérdida significativa.

Las fiestas suelen intensificar la tristeza y la sensación de ausencia, así que sé especialmente amable contigo estos días. El amor que le diste fue real, y que hoy duela tanto es una prueba clara de ello.

Un abrazo,

Elbire Arana Iturrarte
Psicóloga General Sanitaria
Colegiada M-42807
Gracias por compartir algo tan doloroso y tan humano. Lo que relatas refleja un duelo profundo, atravesado por una culpa muy intensa y por imágenes que se han quedado grabadas con fuerza en tu memoria. Es comprensible que el dolor siga siendo tan intenso incluso semanas después, especialmente cuando la pérdida no solo es por la muerte de tu gata, sino por la idea de que “no tuvo la vida que merecía”.
Quiero señalar algo importante: tu sufrimiento no habla de negligencia, sino de vínculo. Rescataste a una gatita enferma de la calle, la cuidaste durante meses y tomaste decisiones dentro de los recursos y conocimientos que tenías en ese momento. Muchas personas, desde el amor y la ignorancia médica (como tú misma dices), confían en que el animal pueda adaptarse o vivir así. Eso no te convierte en una mala cuidadora, sino en una persona que actuó como pudo.
El dolor que ahora sientes está muy ligado a lo que llamamos culpa retrospectiva: mirar el pasado con la información y la sensibilidad que tienes hoy, y juzgarte duramente por decisiones tomadas en un contexto de limitaciones emocionales y económicas. Esta culpa suele aparecer con mucha fuerza en los duelos, y más aún cuando hay una decisión tan difícil como la eutanasia.
Las imágenes del último día, el recuerdo constante de su fragilidad y la comparación con tus otros gatos indican que tu mente está reviviendo el final como si aún estuviera ocurriendo, lo que mantiene la herida abierta. Esto no significa que estés “haciendo el duelo mal”, sino que el dolor aún no ha podido transformarse en un recuerdo más integrado y menos castigador.
También es muy comprensible que anticipes estas Navidades como especialmente duras. Las fechas significativas suelen intensificar el duelo y la sensación de vacío, sobre todo cuando la pérdida está aún tan reciente.
En estos casos, el acompañamiento psicológico puede ser de gran ayuda para:
Trabajar la culpa y el auto-reproche constante.
Ayudar a que los recuerdos más dolorosos pierdan intensidad.
Dar un lugar más compasivo a lo que hiciste por ella, no solo a lo que sientes que faltó.
Transitar el duelo sin quedarte atrapada en el castigo hacia ti misma.
Tu dolor habla del amor que sentiste por ella. Mereces poder recordarla sin que cada recuerdo sea una herida abierta. Si notas que la angustia no disminuye, que te invade a diario o que te impide disfrutar incluso de lo que aún tienes, te animaría a buscar apoyo profesional para no atravesar este proceso en soledad.
Un saludo muy cálido.
 Estrella Soria Molinillo
Psicólogo
Alcalá de Henares
Siento mucho tu dolor y te entiendo en el sentido que soy una amante de los animales. Lo que estás viviendo se llama "duelo", y además un duelo cargado con la culpa que te ha conectado, algo muy común cuando amamos profundamente. Hiciste lo que pudiste con los recursos y el conocimiento que tenías en ese momento, y eso no te convierte en una mala cuidadora. Esa gatita no estuvo sola: tuvo abrigo, cuidado y amor, y eso cuenta porque no estuvo sola.

La mente ahora se queda atrapada en el “y si…”, pero juzgarte con lo que sabes hoy solo aumenta el sufrimiento, tenemos que recordarnos también que le dimos la oportunidad de nuestro tiempo con amor. Permitirte sentir la tristeza sin castigarte es parte del proceso. El dolor no significa que hicieras algo mal, sino que quisiste mucho.

Con el tiempo, el recuerdo duele menos y el amor permanece. Si la angustia se vuelve muy intensa, buscar apoyo también es una forma de cuidar ese amor. Un abrazo.

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