Llevo años con mi pareja, en los cuáles hemos ido a terapia de pareja y superado juntos cosas import
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Llevo años con mi pareja, en los cuáles hemos ido a terapia de pareja y superado juntos cosas importantes, saliendo muy fortalecidos.
Por mi parte, ha seguido habiendo miedos e inseguridades, alguna expectativa rota, etc. ya que él es muy evitativo, pero nuestra vida era buena y teníamos un proyecto juntos, veía futuro a la relación y disfrutaba estanco con él.
Desde hace un mes, coincidiendo con vacaciones locales y posteriormente Navidades, he sentido una profunda desconexión hacia él, deseos frecuentes de llorar y un aumento de la ansiedad que ya venía sufriendo. No quiero que me toque y en ocasiones estamos normal y otras veces no quiero ni estar con él en la misma sala. Vengo de una baja por una lesión y un largo período en casa, lo cual también ha afectado a mi estado anímico.
Tengo muchas dudas y no quiero tomar ninguna decisión hasta tener cita con el psicólogo y pueda valorar algo más definitivo, pero quisiera saber si hay algo que hacer y a qué se puede deber una reacción tan visceral y repentina.
Por mi parte, ha seguido habiendo miedos e inseguridades, alguna expectativa rota, etc. ya que él es muy evitativo, pero nuestra vida era buena y teníamos un proyecto juntos, veía futuro a la relación y disfrutaba estanco con él.
Desde hace un mes, coincidiendo con vacaciones locales y posteriormente Navidades, he sentido una profunda desconexión hacia él, deseos frecuentes de llorar y un aumento de la ansiedad que ya venía sufriendo. No quiero que me toque y en ocasiones estamos normal y otras veces no quiero ni estar con él en la misma sala. Vengo de una baja por una lesión y un largo período en casa, lo cual también ha afectado a mi estado anímico.
Tengo muchas dudas y no quiero tomar ninguna decisión hasta tener cita con el psicólogo y pueda valorar algo más definitivo, pero quisiera saber si hay algo que hacer y a qué se puede deber una reacción tan visceral y repentina.
Hola. Puede ocurrir que, tras acumulación de estrés, ansiedad, cambios vitales y un vínculo con rasgos evitativos, el propio cuerpo ponga freno y aparezcan desconexión, rechazo físico y emociones intensas como forma de protección. Eso no implica necesariamente que la relación esté perdida, pero sí que necesitas entender qué te está sobrecargando y qué necesidades no están siendo atendidas. Mientras esperas la cita, cuida tu estado emocional, reduce autoexigencia, observa cuándo y cómo aparecen esos síntomas, y evita tomar decisiones delicadas. En terapia será útil explorar ansiedad, agotamiento, duelo por expectativas rotas y el impacto en tu seguridad emocional para clarificar qué te está pasando y qué necesitas ahora.
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Gracias por compartir una vivencia tan compleja y honesta. Lo que describes suele generar mucha inquietud, especialmente cuando aparece de forma aparentemente repentina en una relación que ha tenido bases sólidas y un trabajo previo importante.
Desde una perspectiva psicológica, una reacción como la que relatas no suele ser tan súbita como se siente, sino que a menudo es el resultado de un proceso interno acumulado. Los miedos sostenidos en el tiempo, las inseguridades no resueltas del todo, determinadas expectativas que han ido quedando en segundo plano y la convivencia con un estilo relacional evitativo pueden generar un desgaste emocional silencioso. En algunos momentos vitales concretos —como una baja laboral, una lesión, un periodo prolongado en casa o etapas festivas que favorecen la introspección— ese malestar puede intensificarse y expresarse de forma más corporal y emocional.
La desconexión, el rechazo al contacto físico, el llanto frecuente o el aumento de la ansiedad no indican necesariamente que la relación esté “acabada”, sino que algo en tu sistema emocional está pidiendo ser atendido. En ocasiones se trata de una respuesta de saturación, de agotamiento emocional o de una necesidad de espacio psíquico para poder recolocarse internamente. El cuerpo y las emociones suelen hablar cuando durante mucho tiempo se ha intentado sostener más de lo que se podía elaborar.
Es muy acertado que no quieras tomar decisiones precipitadas y que busques un espacio terapéutico antes de hacerlo. En este punto, lo más recomendable es explorar qué está ocurriendo contigo, independientemente de lo que después se decida a nivel de pareja. Entender el origen de esta reacción, cómo se relaciona con tu historia personal, con la ansiedad previa y con el momento vital actual, suele aportar mucha claridad y alivio.
Este trabajo puede realizarse en terapia individual y, si más adelante se considera adecuado, también valorar un espacio conjunto. Si lo deseas, puedes solicitar una cita online para abordar tu situación con calma y profundidad, y así poder tomar decisiones desde un lugar más sereno y consciente.
Desde una perspectiva psicológica, una reacción como la que relatas no suele ser tan súbita como se siente, sino que a menudo es el resultado de un proceso interno acumulado. Los miedos sostenidos en el tiempo, las inseguridades no resueltas del todo, determinadas expectativas que han ido quedando en segundo plano y la convivencia con un estilo relacional evitativo pueden generar un desgaste emocional silencioso. En algunos momentos vitales concretos —como una baja laboral, una lesión, un periodo prolongado en casa o etapas festivas que favorecen la introspección— ese malestar puede intensificarse y expresarse de forma más corporal y emocional.
La desconexión, el rechazo al contacto físico, el llanto frecuente o el aumento de la ansiedad no indican necesariamente que la relación esté “acabada”, sino que algo en tu sistema emocional está pidiendo ser atendido. En ocasiones se trata de una respuesta de saturación, de agotamiento emocional o de una necesidad de espacio psíquico para poder recolocarse internamente. El cuerpo y las emociones suelen hablar cuando durante mucho tiempo se ha intentado sostener más de lo que se podía elaborar.
Es muy acertado que no quieras tomar decisiones precipitadas y que busques un espacio terapéutico antes de hacerlo. En este punto, lo más recomendable es explorar qué está ocurriendo contigo, independientemente de lo que después se decida a nivel de pareja. Entender el origen de esta reacción, cómo se relaciona con tu historia personal, con la ansiedad previa y con el momento vital actual, suele aportar mucha claridad y alivio.
Este trabajo puede realizarse en terapia individual y, si más adelante se considera adecuado, también valorar un espacio conjunto. Si lo deseas, puedes solicitar una cita online para abordar tu situación con calma y profundidad, y así poder tomar decisiones desde un lugar más sereno y consciente.
Hola. Si tienes cita con un psicólogo te ayudará a pensar los motivos de estas sensaciones. Puede deberse a varios factores, por lo cual habrá que ir interrogando para despejar dudas, evualar los inicios o la conexión con otras causas,etc.
Hola, gracias por compartir algo tan delicado.
Lo que describes puede resultar muy angustiante, pero no es infrecuente. Cambios emocionales aparentemente bruscos como los que comentas suelen aparecer cuando confluyen varios factores: desgaste emocional previo, ansiedad mantenida, una etapa de vulnerabilidad (como la baja, el tiempo en casa o las fechas señaladas) y necesidades afectivas que quizá llevaban tiempo postergadas. En esos momentos, el cuerpo y las emociones pueden reaccionar antes de que la mente lo entienda, generando rechazo, desconexión o confusión.
Es importante que no tomes decisiones precipitadas y que hagas justo lo que ya estás planteando: darte espacio, observar qué te ocurre y trabajarlo en terapia. Mientras tanto, puede ayudar validar lo que sientes sin juzgarte, cuidar tu descanso y reducir la autoexigencia.
Si lo deseas, puedo acompañarte en este proceso para entender qué hay detrás de esta reacción y ayudarte a tomar decisiones con más calma y claridad, tanto en atención online como a domicilio en Madrid Norte.
Un saludo y mucho ánimo.
Lo que describes puede resultar muy angustiante, pero no es infrecuente. Cambios emocionales aparentemente bruscos como los que comentas suelen aparecer cuando confluyen varios factores: desgaste emocional previo, ansiedad mantenida, una etapa de vulnerabilidad (como la baja, el tiempo en casa o las fechas señaladas) y necesidades afectivas que quizá llevaban tiempo postergadas. En esos momentos, el cuerpo y las emociones pueden reaccionar antes de que la mente lo entienda, generando rechazo, desconexión o confusión.
Es importante que no tomes decisiones precipitadas y que hagas justo lo que ya estás planteando: darte espacio, observar qué te ocurre y trabajarlo en terapia. Mientras tanto, puede ayudar validar lo que sientes sin juzgarte, cuidar tu descanso y reducir la autoexigencia.
Si lo deseas, puedo acompañarte en este proceso para entender qué hay detrás de esta reacción y ayudarte a tomar decisiones con más calma y claridad, tanto en atención online como a domicilio en Madrid Norte.
Un saludo y mucho ánimo.
Por lo que explicas, parece un momento de malestar emocional intenso, influido por varios factores recientes, y en estos estados es habitual que aparezcan dudas o desconexión sin que eso implique una decisión definitiva.
Me parece adecuado que no tomes decisiones importantes hasta poder hablarlo con tu terapeuta, que es el espacio indicado para valorarlo con más perspectiva. Hasta entonces, lo más recomendable es centrarte en regular el malestar actual y no forzarte a decidir.
Me parece adecuado que no tomes decisiones importantes hasta poder hablarlo con tu terapeuta, que es el espacio indicado para valorarlo con más perspectiva. Hasta entonces, lo más recomendable es centrarte en regular el malestar actual y no forzarte a decidir.
Lamento que te sientas así, si aún no has empezado un proceso, podemos hablar y valorar en el punto en el que estás
Gracias por compartir algo tan delicado. Lo que describes genera mucho desconcierto y angustia, y es comprensible que estés buscando entenderlo antes de tomar decisiones importantes.
Por lo que cuentas, no parece una reacción “caprichosa” ni necesariamente una señal clara de que la relación esté acabada, sino más bien la expresión de un estado emocional saturado. Hay varios factores que pueden estar confluyendo:
* Acumulación emocional: aunque hayáis trabajado mucho en terapia de pareja, los miedos, inseguridades y expectativas no resueltas pueden quedar “en segundo plano” durante años y emerger con fuerza cuando bajan las defensas.
* Contexto vital: la baja médica, el tiempo prolongado en casa, la disminución de actividad y las vacaciones/navidades (que suelen remover mucho a nivel emocional) pueden favorecer síntomas de ansiedad y ánimo bajo, así como una sensación de desconexión.
* Ansiedad y respuesta corporal: cuando la ansiedad aumenta, el cuerpo puede reaccionar de forma muy visceral, generando rechazo al contacto, necesidad de distancia o ganas de llorar sin una causa aparente. Esto no siempre habla del otro, sino de un sistema nervioso sobrepasado.
* Dinámica de apego: convivir con una pareja evitativa, incluso en relaciones buenas, puede reactivar inseguridades profundas, especialmente en momentos de mayor vulnerabilidad personal.
Es muy positivo que no quieras tomar decisiones precipitadas y que tengas prevista una cita con un/a psicólogo/a. En este momento, más que “aclarar la relación”, suele ser prioritario cuidar tu estado emocional: escuchar lo que te pasa, bajar el nivel de exigencia contigo misma, mantener rutinas básicas, y permitirte pedir espacio sin culpabilizarte por ello.
Hasta que puedas iniciar el proceso terapéutico, puede ayudar:
* No forzarte a sentir o actuar “como antes”.
* Diferenciar entre *lo que sientes ahora* y *decisiones definitivas*.
* Comunicar a tu pareja, si te es posible, que estás pasando por un momento de confusión y ansiedad, sin necesidad de dar conclusiones.
Con acompañamiento profesional podrás ir entendiendo si esta desconexión es una señal relacional, un síntoma emocional transitorio, o una mezcla de ambos. Lo importante es que tiene sentido lo que te pasa y que hay margen para comprenderlo con más calma y profundidad.
Un abrazo,
Elbire Arana Iturrarte
Psicóloga General Sanitaria
Colegiada M-42807
Por lo que cuentas, no parece una reacción “caprichosa” ni necesariamente una señal clara de que la relación esté acabada, sino más bien la expresión de un estado emocional saturado. Hay varios factores que pueden estar confluyendo:
* Acumulación emocional: aunque hayáis trabajado mucho en terapia de pareja, los miedos, inseguridades y expectativas no resueltas pueden quedar “en segundo plano” durante años y emerger con fuerza cuando bajan las defensas.
* Contexto vital: la baja médica, el tiempo prolongado en casa, la disminución de actividad y las vacaciones/navidades (que suelen remover mucho a nivel emocional) pueden favorecer síntomas de ansiedad y ánimo bajo, así como una sensación de desconexión.
* Ansiedad y respuesta corporal: cuando la ansiedad aumenta, el cuerpo puede reaccionar de forma muy visceral, generando rechazo al contacto, necesidad de distancia o ganas de llorar sin una causa aparente. Esto no siempre habla del otro, sino de un sistema nervioso sobrepasado.
* Dinámica de apego: convivir con una pareja evitativa, incluso en relaciones buenas, puede reactivar inseguridades profundas, especialmente en momentos de mayor vulnerabilidad personal.
Es muy positivo que no quieras tomar decisiones precipitadas y que tengas prevista una cita con un/a psicólogo/a. En este momento, más que “aclarar la relación”, suele ser prioritario cuidar tu estado emocional: escuchar lo que te pasa, bajar el nivel de exigencia contigo misma, mantener rutinas básicas, y permitirte pedir espacio sin culpabilizarte por ello.
Hasta que puedas iniciar el proceso terapéutico, puede ayudar:
* No forzarte a sentir o actuar “como antes”.
* Diferenciar entre *lo que sientes ahora* y *decisiones definitivas*.
* Comunicar a tu pareja, si te es posible, que estás pasando por un momento de confusión y ansiedad, sin necesidad de dar conclusiones.
Con acompañamiento profesional podrás ir entendiendo si esta desconexión es una señal relacional, un síntoma emocional transitorio, o una mezcla de ambos. Lo importante es que tiene sentido lo que te pasa y que hay margen para comprenderlo con más calma y profundidad.
Un abrazo,
Elbire Arana Iturrarte
Psicóloga General Sanitaria
Colegiada M-42807
Hola, en general no se aconseja tomar decisiones en el comienzo de una terapia, por lo tanto mucho menos si aún no has comenzado. Creo que es preciso comenzar por ver cómo te vinculas contigo misma, escuchándote y conociéndote para poder ir más allá de ti y trabajar el vínculo. Repasar que necesitas tú primero, cuál es tu deseo y como sentirte a ti misma. Saludos y a disposición para iniciar juntas ese camino si lo deseas.
Hola,
Lo que describes suele generar mucha angustia porque aparece “de golpe” y pone en duda algo que hasta hace poco sentías como estable. Es importante entender que una desconexión emocional repentina no siempre habla del final de la relación, sino muchas veces de un estado interno de saturación, ansiedad o bloqueo emocional. El cuerpo, cuando está muy cargado, puede reaccionar retirándose: menos deseo de contacto, necesidad de distancia, ganas de llorar o sensación de extrañeza con la persona más cercana.
Hay varios factores que pueden estar influyendo a la vez: vienes de un periodo de lesión y baja, con mucho tiempo en casa, menos estímulos y más rumiación; se juntan vacaciones y Navidades, que suelen remover expectativas, cansancio emocional y dinámicas de pareja; y además arrastras miedos e inseguridades previas en una relación con un estilo evitativo. Todo eso puede activar una respuesta más visceral que racional, como si tu sistema nervioso necesitara “apagar” para protegerse.
Haces muy bien en no tomar decisiones ahora y en esperar a tu cita con el psicólogo. A corto plazo, puede ayudar darte permiso para bajar la autoexigencia, no forzarte al contacto si ahora te genera rechazo, y observar qué te pasa sin interpretarlo inmediatamente como “ya no le quiero”. Muchas veces, cuando se regula la ansiedad y se atiende el malestar individual, el vínculo vuelve a sentirse desde un lugar más claro. Este momento pide comprensión y cuidado, no prisas.
Un saludo,
David
Lo que describes suele generar mucha angustia porque aparece “de golpe” y pone en duda algo que hasta hace poco sentías como estable. Es importante entender que una desconexión emocional repentina no siempre habla del final de la relación, sino muchas veces de un estado interno de saturación, ansiedad o bloqueo emocional. El cuerpo, cuando está muy cargado, puede reaccionar retirándose: menos deseo de contacto, necesidad de distancia, ganas de llorar o sensación de extrañeza con la persona más cercana.
Hay varios factores que pueden estar influyendo a la vez: vienes de un periodo de lesión y baja, con mucho tiempo en casa, menos estímulos y más rumiación; se juntan vacaciones y Navidades, que suelen remover expectativas, cansancio emocional y dinámicas de pareja; y además arrastras miedos e inseguridades previas en una relación con un estilo evitativo. Todo eso puede activar una respuesta más visceral que racional, como si tu sistema nervioso necesitara “apagar” para protegerse.
Haces muy bien en no tomar decisiones ahora y en esperar a tu cita con el psicólogo. A corto plazo, puede ayudar darte permiso para bajar la autoexigencia, no forzarte al contacto si ahora te genera rechazo, y observar qué te pasa sin interpretarlo inmediatamente como “ya no le quiero”. Muchas veces, cuando se regula la ansiedad y se atiende el malestar individual, el vínculo vuelve a sentirse desde un lugar más claro. Este momento pide comprensión y cuidado, no prisas.
Un saludo,
David
Lo que te está pasando es que tu "batería emocional" se ha agotado por completo. No es que seas una persona inestable; es que tu cuerpo ha dicho "basta" después de aguantar mucho tiempo.
Aquí te lo explico de forma muy sencilla:
Tu cuerpo se está protegiendo: Al estar con alguien que evita las emociones (evitativo), tú siempre estás un poco en alerta. Ahora que has estado mal por tu lesión y encerrada en casa, tus defensas han bajado y tu mente ha decidido "cerrar la puerta" para que no te hagan más daño. Por eso no quieres que te toque.
El efecto del encierro: Estar de baja y pasar mucho tiempo en casa es muy duro. Al no tener otras distracciones (trabajo, amigos, salir), todos los fallos de tu pareja se ven gigantes. Estás usando a tu pareja como el "cubo de basura" de todo tu malestar acumulado por la lesión y la ansiedad.
Saturación por las fiestas: Las Navidades obligan a estar juntos y fingir que todo está bien. Eso ha terminado de quemar lo poco que te quedaba de paciencia.
¿Qué puedes hacer ahora mismo?
No te fuerces: Si no quieres que te toque o no quieres estar en la misma habitación, no lo hagas. Si te obligas, el rechazo será cada vez más grande. Date permiso para estar a tu aire.
No tomes decisiones hoy: Estás bajo una "nube de tormenta" emocional. No se puede ver el camino con claridad cuando hay tormenta. Espera a que el psicólogo te ayude a limpiar el cielo.
Dite a ti misma: "No estoy loca, solo estoy muy cansada y mi cuerpo necesita distancia para respirar".
En resumen: Es muy probable que este rechazo tan fuerte sea un síntoma de tu agotamiento y ansiedad, más que una señal de que ya no le quieres. Cuando hables con el psicólogo y vuelvas a tu rutina fuera de casa, esa sensación visceral empezará a bajar y podrás pensar con más claridad. Colegio Oficial de la Psicología de Madrid o el de tu zona puede ayudarte a encontrar al profesional adecuado si aún no lo tienes.
Aquí te lo explico de forma muy sencilla:
Tu cuerpo se está protegiendo: Al estar con alguien que evita las emociones (evitativo), tú siempre estás un poco en alerta. Ahora que has estado mal por tu lesión y encerrada en casa, tus defensas han bajado y tu mente ha decidido "cerrar la puerta" para que no te hagan más daño. Por eso no quieres que te toque.
El efecto del encierro: Estar de baja y pasar mucho tiempo en casa es muy duro. Al no tener otras distracciones (trabajo, amigos, salir), todos los fallos de tu pareja se ven gigantes. Estás usando a tu pareja como el "cubo de basura" de todo tu malestar acumulado por la lesión y la ansiedad.
Saturación por las fiestas: Las Navidades obligan a estar juntos y fingir que todo está bien. Eso ha terminado de quemar lo poco que te quedaba de paciencia.
¿Qué puedes hacer ahora mismo?
No te fuerces: Si no quieres que te toque o no quieres estar en la misma habitación, no lo hagas. Si te obligas, el rechazo será cada vez más grande. Date permiso para estar a tu aire.
No tomes decisiones hoy: Estás bajo una "nube de tormenta" emocional. No se puede ver el camino con claridad cuando hay tormenta. Espera a que el psicólogo te ayude a limpiar el cielo.
Dite a ti misma: "No estoy loca, solo estoy muy cansada y mi cuerpo necesita distancia para respirar".
En resumen: Es muy probable que este rechazo tan fuerte sea un síntoma de tu agotamiento y ansiedad, más que una señal de que ya no le quieres. Cuando hables con el psicólogo y vuelvas a tu rutina fuera de casa, esa sensación visceral empezará a bajar y podrás pensar con más claridad. Colegio Oficial de la Psicología de Madrid o el de tu zona puede ayudarte a encontrar al profesional adecuado si aún no lo tienes.
Entiendo que estás atravesando un momento de gran confusión y malestar emocional en tu relación, con síntomas intensos como desconexión, ansiedad aumentada y rechazo al contacto físico que han surgido de forma repentina tras un período de estabilidad.
Es muy positivo que reconozcas la necesidad de no tomar decisiones precipitadas hasta tener claridad.
Posibles causas.Esta reacción tan visceral puede deberse a una acumulación de estrés reciente, como la baja por lesión y el tiempo prolongado en casa, que genera agotamiento emocional o una especie de "entumecimiento" protector del sistema nervioso.
Los factores relacionales crónicos, como el estilo evitativo de tu pareja combinado con tus inseguridades previas, podrían activar dinámicas de apego ansioso-evitativo, exacerbadas por las vacaciones y rutinas alteradas que resaltan problemas no resueltos. Además, el estrés externo de las Navidades y la recuperación física puede desencadenar un agotamiento en la relación, donde lo que antes era bueno se percibe de repente como fuente de presión.
Acciones recomendadas ahora.Mientras tanto, prioriza el autocuidado individual: practica técnicas de regulación emocional como respiración profunda o caminatas cortas para reducir la ansiedad, sin forzar interacciones con tu pareja. Evita conversaciones intensas sobre la relación en este estado reactivo; en su lugar, observa tus emociones en un diario para identificar patrones.
Próximos pasos.Estas reacciones repentinas son comunes y a menudo reversibles con tiempo y reflexión adecuada, fortaleciendo lo que ya habéis superado juntos.
Es muy positivo que reconozcas la necesidad de no tomar decisiones precipitadas hasta tener claridad.
Posibles causas.Esta reacción tan visceral puede deberse a una acumulación de estrés reciente, como la baja por lesión y el tiempo prolongado en casa, que genera agotamiento emocional o una especie de "entumecimiento" protector del sistema nervioso.
Los factores relacionales crónicos, como el estilo evitativo de tu pareja combinado con tus inseguridades previas, podrían activar dinámicas de apego ansioso-evitativo, exacerbadas por las vacaciones y rutinas alteradas que resaltan problemas no resueltos. Además, el estrés externo de las Navidades y la recuperación física puede desencadenar un agotamiento en la relación, donde lo que antes era bueno se percibe de repente como fuente de presión.
Acciones recomendadas ahora.Mientras tanto, prioriza el autocuidado individual: practica técnicas de regulación emocional como respiración profunda o caminatas cortas para reducir la ansiedad, sin forzar interacciones con tu pareja. Evita conversaciones intensas sobre la relación en este estado reactivo; en su lugar, observa tus emociones en un diario para identificar patrones.
Próximos pasos.Estas reacciones repentinas son comunes y a menudo reversibles con tiempo y reflexión adecuada, fortaleciendo lo que ya habéis superado juntos.
Hola,
Lo primero de todo darte las gracias por compartir tu experiencia. Lo que describes puede ser una reacción emocional intensa ante estrés acumulado, cambios en la rutina y momentos de vulnerabilidad, como la baja por lesión y el tiempo en casa. Es normal que aparezcan desconexión, ansiedad y ganas de llorar, incluso en relaciones estables y satisfactorias.
No es necesario tomar decisiones inmediatas. Mientras esperas la cita con tu psicólogo, puedes observar tus emociones sin juzgarte, cuidar tu autocuidado y registrar tus estados de ánimo, lo que facilitará la comprensión en terapia. La psicología, especialmente la terapia cognitivo-conductual, puede ayudarte a identificar los factores que generan estas reacciones y manejar la ansiedad y la desconexión.
Un saludo.
Pilar Rapela
Tu psicóloga amiga
Lo primero de todo darte las gracias por compartir tu experiencia. Lo que describes puede ser una reacción emocional intensa ante estrés acumulado, cambios en la rutina y momentos de vulnerabilidad, como la baja por lesión y el tiempo en casa. Es normal que aparezcan desconexión, ansiedad y ganas de llorar, incluso en relaciones estables y satisfactorias.
No es necesario tomar decisiones inmediatas. Mientras esperas la cita con tu psicólogo, puedes observar tus emociones sin juzgarte, cuidar tu autocuidado y registrar tus estados de ánimo, lo que facilitará la comprensión en terapia. La psicología, especialmente la terapia cognitivo-conductual, puede ayudarte a identificar los factores que generan estas reacciones y manejar la ansiedad y la desconexión.
Un saludo.
Pilar Rapela
Tu psicóloga amiga
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