Me da un poco (o un mucho) de vergüenza tener que consultar por esto. Tengo 47 años, tengo 2 hijos y
2
respuestas
Me da un poco (o un mucho) de vergüenza tener que consultar por esto. Tengo 47 años, tengo 2 hijos ya adultos y un esposo que me trata como si fuera mi padre (excepto en lo sexual, claro). No tengo trabajo y siento que estoy viviendo igual que cuando tenía 15 años, que a mi padre le disgustaba mucho cuando yo deseaba o necesitaba salir y sólo me quería tener todo el día en casa en donde sólo era útil para lavar trastes, cuidar a mi hermano e ir a la escuela, de ser posible sin causar ningún problema y sin derecho a quejarme de nada. Siempre me tildaba de mentirosa y creía que cuando salía era para irme "de loca", decía él. Cuando decidía pasar un ratito más con amigas después de la escuela, se súper enojaba, me gritaba, me insultaba por llegar tarde y me ordenaba que la próxima vez las mandara al diablo. Ah, y cero privacidad, no se me permitía cerrar mi cuarto más que para cambiarme de ropa, y si me tardaba un poco más de lo que él consideraba tiempo suficiente, iba a gritarme y a tirar la puerta a porrazos para hacerme salir ya. Y aunque mi esposo no llega para nada a ese nivel (no lo necesita), me siento como un parásito viviendo a sus costillas, como una mocosa que tiene que pedir permiso para todo, sólo con el título adicional de "ama de casa". Me siento limitada en el uso del dinero porque no es "mi dinero", es dinero de mi esposo, y es horrible, frustrante tener que estar dando explicaciones de por qué gasté en esto o aquello o por qué se me acabó antes de terminar la semana. Estoy exhausta de seguir en lo mismo después de tantísimos años: lavando trastes y haciendo comida sin ningún otro objetivo. Siento una necesidad imperiosa de buscarme un trabajo (el que sea), con tal de no depender más de él y estar fuera de la casa, quisiera, si fuera posible, vivir sola un tiempo, lejos de su tutela y de su control. No quiero volver a vivir con mi madre porque sé que con ella va a ser casi lo mismo, puesto que a mi edad a veces me sigue tratando como niña y a veces emite juicios muy duros. Ni ella ni mi padre permitían que yo trabajara cuando vivía con ellos, hacían circo, maroma y teatro para impedir a toda costa que yo trabajara, al punto de que infundieron tal miedo, tal falta de autoconfianza, tal baja autoestima, que ya ni siquiera necesitaban negarme nada porque yo ya no tenía voluntad de pedir permisos, poner límites ni buscar nada para mí. No tengo idea de cómo o por qué permitieron que empezara una relación con el que ahora es mi esposo. Hoy día parece que a ella le sigue aterrorizando que yo busque independencia, aún cuando sabe en qué condiciones psicológicas y emocionales vivo con él. Entiendo que ya estoy bastante mayor como para seguir llevando esta vida, y peor aún, para estar aquí preguntando lo obvio. Entiendo que tengo capacidad de decidir lo que tengo qué hacer (y sé lo que tengo qué hacer), pero me sigue causando conflicto y miedo dar el paso. Hace años ya trabajé una temporada, pero lo dejé voluntariamente porque deseaba cuidar a mis hijos que aún eran niños... y a pesar de eso aún tengo miedo, y siento que esto mismo ya me hizo caer en una zona de confort que me está asfixiando, pero deseo, necesito y me debo a mí misma, salir de esto.
Lo que describes no tiene nada de vergonzoso: tiene mucho sentido. Encaja con una historia de control, invalidación y anulación de la autonomía que comenzó en la infancia y se ha prolongado, con distintas formas, en la vida adulta. Crecer en un entorno donde no se respetan la intimidad, la palabra, el deseo ni la capacidad de decisión genera, a largo plazo, un aprendizaje muy profundo: “no tengo derecho”, “no puedo”, “no debo molestar”, “necesito permiso”. Ese tipo de educación no desaparece al cumplir años; suele convertirse en una estructura interna de miedo, culpa y dependencia.
Por eso, aunque racionalmente sabes que eres adulta y capaz, emocionalmente sigues viviendo como si necesitaras autorización. No es falta de inteligencia ni de voluntad: es el efecto de una dependencia aprendida y de una autoestima dañada durante años. Cuando además esa dinámica se repite en la pareja —aunque sea de forma más sutil y “correcta”— el malestar se intensifica, porque se reactiva una herida antigua.
La sensación de ser un “parásito”, de no tener derecho al dinero, de tener que justificar cada gasto, no habla de incapacidad personal, sino de una asimetría de poder que erosiona la identidad. El trabajo doméstico y de cuidados tiene valor, pero cuando no va acompañado de reconocimiento, autonomía ni elección, acaba vivirse como una cárcel. Es muy comprensible que aparezca agotamiento, tristeza, rabia contenida y una necesidad urgente de salir de ese lugar.
El miedo que sientes ahora ante la idea de trabajar, independizarte o incluso vivir sola no es contradictorio con tu deseo de hacerlo. De hecho, ambas cosas suelen coexistir cuando una persona ha sido sistemáticamente desalentada, infantilizada o castigada por intentar ser autónoma. Salir de una situación así no es solo un cambio práctico, es una ruptura interna con mandatos muy antiguos.
Que seas consciente de todo esto, que puedas ponerlo en palabras y que reconozcas tu deseo de salir de ahí, es una señal muy importante de salud psicológica. No estás “preguntando lo obvio”: estás enfrentándote a un conflicto profundo entre lo que sabes y lo que emocionalmente te da miedo, y eso merece acompañamiento y respeto.
Mi recomendación sería abordar este proceso con apoyo terapéutico, no solo para tomar decisiones, sino para fortalecer tu autonomía interna, trabajar la culpa, el miedo y la autoestima, y evitar que el cambio se viva como una amenaza. La independencia no se construye de golpe, sino paso a paso, pero el deseo que expresas es legítimo y profundamente necesario.
No es tarde. No estás rota. No eres incapaz. Estás intentando salir de una historia larga de control y aprender, quizá por primera vez, a vivir desde tu propio criterio. Eso no es egoísmo: es reparación.
Por eso, aunque racionalmente sabes que eres adulta y capaz, emocionalmente sigues viviendo como si necesitaras autorización. No es falta de inteligencia ni de voluntad: es el efecto de una dependencia aprendida y de una autoestima dañada durante años. Cuando además esa dinámica se repite en la pareja —aunque sea de forma más sutil y “correcta”— el malestar se intensifica, porque se reactiva una herida antigua.
La sensación de ser un “parásito”, de no tener derecho al dinero, de tener que justificar cada gasto, no habla de incapacidad personal, sino de una asimetría de poder que erosiona la identidad. El trabajo doméstico y de cuidados tiene valor, pero cuando no va acompañado de reconocimiento, autonomía ni elección, acaba vivirse como una cárcel. Es muy comprensible que aparezca agotamiento, tristeza, rabia contenida y una necesidad urgente de salir de ese lugar.
El miedo que sientes ahora ante la idea de trabajar, independizarte o incluso vivir sola no es contradictorio con tu deseo de hacerlo. De hecho, ambas cosas suelen coexistir cuando una persona ha sido sistemáticamente desalentada, infantilizada o castigada por intentar ser autónoma. Salir de una situación así no es solo un cambio práctico, es una ruptura interna con mandatos muy antiguos.
Que seas consciente de todo esto, que puedas ponerlo en palabras y que reconozcas tu deseo de salir de ahí, es una señal muy importante de salud psicológica. No estás “preguntando lo obvio”: estás enfrentándote a un conflicto profundo entre lo que sabes y lo que emocionalmente te da miedo, y eso merece acompañamiento y respeto.
Mi recomendación sería abordar este proceso con apoyo terapéutico, no solo para tomar decisiones, sino para fortalecer tu autonomía interna, trabajar la culpa, el miedo y la autoestima, y evitar que el cambio se viva como una amenaza. La independencia no se construye de golpe, sino paso a paso, pero el deseo que expresas es legítimo y profundamente necesario.
No es tarde. No estás rota. No eres incapaz. Estás intentando salir de una historia larga de control y aprender, quizá por primera vez, a vivir desde tu propio criterio. Eso no es egoísmo: es reparación.
Consigue respuesta gracias a la consulta online
¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Hola buenas. Por lo que comentas, no te gusta nada cómo ha sido la educación que te han dado tus padres basada en el control, ni el tipo de relación que tienes con tu marido (similar a lo que viviste en casa). Parece que la independencia es importante para ti, algo que nunca has tenido, y que tu conducta mayoritariamente ha sido complaciente, cumpliendo expectativas y evitando conflictos (para evitar el enfado ajeno, ser coherente con esas expectativas de otros). Sabes dónde poner el foco de atención y hacia dónde encaminar tus pasos. Tal vez el boicot ahora venga de tus propios pensamientos y miedos, que estén limitando o controlando tu conducta manteniéndote inactiva. Quizás salir de esa zona de confort de la que hablas, suponga un salto hacia la libertad, y la habilidad a desarrollar sea moverte en dirección incluso en presencia de miedos, dudas, y pensamientos del tipo "no puedo", "no debo". Tal vez sea el mejor regalo que puedes hacerte sea poner límites y empezar a cuidarte, construyendo una versión más libre y responsable de ti misma.
Expertos
Preguntas relacionadas
- Hola desde niña sufro de ansiedad, y ya soy adulta de casi 39 años y me quedé soltera sin hijos a causa de ese transtorno q me robo el derecho de ser feliz, y caí desde hace 6 años en una profunda depresión, y creo somatice porque me dió una gastritis severa creo nerviosa, y cadi no como nada, insomnio…
- Hola llevo tomando zinosal 7 semanas y lírica de 50 2 veces al día y sigo igual de decaído y con muchos pensamientos negativos y k mente acelerada.ahira me a mando arizol.tengo mucha ansiedad de estar con la gente y relacionarme y salir a la calle. Es normal?. K debo hacer
- Buenas tardes 2 meses tomando pricq 39 días me.la aumentaron a 100mg y tomo diazepan 0,5 recetado para ansiedad pero sigo sintiendo nerviosismo y ansiedad lo comunique sl medico pero dice q debo trabajar en terapia pero todos los días me.pasa y cadí siempre a la misma hora
- Quería saber para un transtorno de ansiedad generalizada que es más efectivo,citalopram o escitalopram
- Podrían recomendarme algún producto homeopatico para calmar la ansiedad.
- Estoy en una situación en la que no puedo más. Mi familia y mis hermanos no me comprenden. Ahora tengo 30 años. Sufrí acoso escolar. Lo que me ha dejado una autoestima por los suelos. Además de no tener amigos ni ganas para vivir. Tengo un trabajo en el que gano muy poco y no me puedo independizar. Mi…
- Buenas,intentaré ser breve,llevo meses con muchos nervios y un trastorno obsesivo compulsivo q no me deja apenas comer,he adelgazado 8 kilos,estoy obsesionada con qxtengo algo malo y cada día me peso y no engordo aunque tampoco como.Tengo q explicar q hace 2 meses q no bebo nada de alcohol ni nada de…
- Desde que era adolescente me ocurre esto. Comúnmente cuando salgo al sol instantaneamente comienzo a sentir pinchazos en la espalda como agujas lo que me obliga a rascarme. Lo extraño es que no duran más de un minuto, no generan salpullido, ni enrojecimiento, ni erupciones. En ocasiones están acompañados…
- Como freno el momento en que noto que empiezo a tener ansiedad?
- Hola, tengo mucha ansiedad e insomnio a causa de mi divorcio, me han cambiado tres veces de pastillas, no duermo una hora seguida y la ansiedad me provoca un malestar insoportable. He tomado 1° lormazepan, 2° lormetazepan y ahora alprazolan, solo duermo 1 hora, en cuanto empiezo a soñar pum me despierto,…
¿Quieres enviar tu pregunta?
Nuestros expertos han respondido 922 preguntas sobre Trastorno de ansiedad
¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:
Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.