Hola tengo una consulta. Hace dos semanas sufrí un evento traumatico que tuve una hemorragia nasal
Hola tengo una consulta. Hace dos semanas sufrí un evento traumatico que tuve una hemorragia nasal fuerte que me debilitó, y me diagnosticaron anemia por eso, y desde entonces, no encuentro bien las palabras cuando hablo, o pienso que mis pensamientos están desordenados y no tienen sentido y que eso es un error, como que me exigía ser perfecto, al menos como antes, y que también me preocupe que a los demás no me vayan a entender o que me juzguen por haberlo dicho mal, eso es normal?
15 respuestas
Lo que describes puede ser completamente normal después de un episodio que has vivido como traumático, especialmente si además hubo una hemorragia importante, sensación de debilidad física y un diagnóstico de anemia. Cuando el cuerpo pasa por una situación así, el cerebro también puede quedar en estado de alerta durante un tiempo. Muchas personas, después de un susto fuerte relacionado con la salud, empiezan a observarse muchísimo: “¿Estoy pensando bien?” “¿Estoy hablando igual que antes?” “¿Y si algo en mi cerebro se ha estropeado?” “¿Y si los demás notan que no estoy igual?” Y cuanto más intentas comprobar si hablas perfecto o si tus pensamientos están “ordenados”, más bloqueo aparece. La ansiedad y la hipervigilancia mental pueden hacer que: dudes más al hablar, te cueste encontrar palabras, sientas la mente más lenta o dispersa, tengas sensación de rareza o desconexión, y te obsesiones con cómo te perciben los demás. Además, la propia anemia y el agotamiento físico pueden influir temporalmente en la concentración, la claridad mental y la sensación de energía cognitiva. Y cuando una persona se exige volver a estar “como antes” inmediatamente, suele aumentar todavía más la presión interna. El problema muchas veces no es tanto el fallo real al hablar, sino la autoobservación constante y el miedo a equivocarte. Porque cuando el cerebro entra en modo vigilancia, actividades que antes hacías automáticas empiezan a sentirse artificiales o forzadas. Eso no significa necesariamente que estés perdiendo capacidades ni que estés “volviéndote raro”. Significa que probablemente estás muy asustado y muy pendiente de ti mismo después de una experiencia que te impactó mucho. Aun así, si los síntomas aumentan, aparecen dificultades neurológicas claras o la sensación empeora de forma importante, es recomendable comentarlo también con el médico para quedarte tranquilo a nivel físico. Y psicológicamente, puede ayudarte mucho dejar de exigirte perfección mental constante y permitirte estar recuperándote sin analizar cada palabra o cada pensamiento. Si lo necesitas, también me puedes pedir cita online.
Consigue respuesta gracias a la consulta online
¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Buenos dias! La verdad que no puedo saber si es normal sin conocerte o conocer un poco mas de tu contexto pero por lo que leo, me parece que estas en un momento de acomodo, de procesar y entender lo que te ha pasado y que para tu cuerpo ha sido muy fuerte entonces es entendible que algunas cosas se sientan desordenadas. Espero que puedas darte el espacio y el tiempo, con paciencia, de incorporar tu nuevo diagnostico y volver a sentirte mejor. Un saludo!
Claro entiendo lo que te está pasando y es más común de lo que crees porque después de un evento físico intenso como una hemorragia fuerte y un diagnóstico de anemia el cuerpo y el cerebro quedan en un estado de vulnerabilidad que puede generar sensación de lentitud mental dificultad para encontrar palabras y una autoexigencia muy dura que interpreta cualquier pequeño fallo como algo grave cuando en realidad es una reacción normal de un sistema que todavía se está recuperando y que además se activa con ansiedad sin que tú lo notes de forma consciente Lo que describes encaja con un patrón muy típico tras un susto médico donde aparece hipervigilancia hacia el propio funcionamiento cognitivo miedo a equivocarte y pensamientos de juicio anticipado como si los demás fueran a notar algo o a entenderte mal y eso no significa que estés perdiendo capacidades sino que tu mente está intentando protegerte pero lo hace desde la exigencia y el miedo lo cual te hace sentir aún más bloqueado Es importante que un médico siga revisando tu recuperación física porque la anemia puede generar cansancio mental y sensación de niebla pero también es clave trabajar la parte psicológica para que no se cronifique esta autoobservación constante y esta presión por rendir como antes porque eso sí se puede tratar y mejorar con intervención adecuada Si quieres puedo ayudarte a entender de dónde viene exactamente este malestar cómo se mezcla lo físico con lo emocional y cómo recuperar seguridad al hablar y al pensar sin exigirte perfección y sin miedo al juicio de los demás reservar una consulta psicológica online conmigo te permitirá trabajar esto de forma ordenada y con herramientas específicas para que vuelvas a sentirte tú mismo con claridad y tranquilidad
Hola. Lo que describes puede ser muy angustiante, especialmente después de haber vivido una situación que percibiste como traumática y que además tuvo un impacto físico importante en tu cuerpo. Después de experiencias de mucho estrés, miedo o sensación de vulnerabilidad, es relativamente frecuente que algunas personas se vuelvan mucho más conscientes de cómo hablan, cómo piensan o de si están funcionando “igual que antes”. A veces aparece una especie de hipervigilancia mental donde uno analiza constantemente si está encontrando bien las palabras, si sus pensamientos tienen sentido o si los demás van a notarle diferente o juzgarle. Además, la ansiedad y la autoexigencia pueden hacer que cuanto más intentes controlar tu forma de hablar o pensar, más inseguridad sientas al hacerlo. Eso no significa necesariamente que haya algo “mal” en ti, sino que probablemente ahora mismo estás muy pendiente de tu funcionamiento mental debido al impacto emocional que te generó todo lo ocurrido. También es importante tener en cuenta que una anemia importante y el desgaste físico asociado pueden influir temporalmente en la sensación de cansancio mental, dificultad de concentración o lentitud cognitiva, por lo que sería recomendable seguir también las indicaciones médicas y dar tiempo al cuerpo a recuperarse. De todas maneras, desde un mensaje no se puede saber exactamente qué está ocurriendo ni dar una respuesta cerrada sin conocer mejor tu historia y cómo estás viviendo todo esto. Si esta preocupación continúa o te genera mucho malestar, podría ayudarte trabajarlo en terapia psicológica para reducir esa hipervigilancia, la autoexigencia y el miedo al juicio de los demás. Un abrazo.
Lo que describes puede ocurrir después de una experiencia que el cuerpo y la mente han vivido como muy estresante o impactante, especialmente si además ha habido anemia, debilidad física y mucho miedo asociado a lo que pasó. Cuando el sistema nervioso está en estado de alerta, es bastante frecuente notar sensación de “mente nublada”, dificultad para encontrar palabras, pensamientos más desordenados o una mayor autoobservación al hablar. Muchas veces, cuanto más intentamos controlar que todo salga perfecto o vigilar constantemente cómo hablamos o pensamos, más ansiedad aparece y más sensación tenemos de “algo no funciona bien”. Y eso puede hacer que empieces a dudar incluso de cosas que antes hacías de manera automática. También es muy común que aparezca miedo a que los demás no te entiendan, a equivocarte o a ser juzgado/a, sobre todo después de haber pasado por una situación que te hizo sentir vulnerable o inseguro/a. Aun así, si estos síntomas continúan, empeoran o te preocupan mucho, también es importante comentarlo con los profesionales que están llevando el tema de la anemia y hacer seguimiento médico, especialmente si notas cambios importantes en concentración, memoria o lenguaje. En cualquier caso, lo que cuentas no suena raro ni “loco”; parece más bien una mezcla entre el impacto físico y emocional de lo que has vivido junto con mucha autoexigencia y ansiedad alrededor de ello. Con descanso, recuperación física y trabajando esa alerta mental, suele mejorar progresivamente.
Sí, puede ser normal que después de un episodio así estés más vigilante, más asustado y más pendiente de cómo hablas o de si piensas “bien”. Una hemorragia fuerte, sentir debilidad, recibir un diagnóstico de anemia y vivirlo como algo traumático puede dejar al cuerpo y a la mente en estado de alarma durante días o semanas. Cuando el sistema está en alarma, la atención se vuelve hacia dentro. Empiezas a observarte demasiado: cómo hablo, si encuentro la palabra, si mi pensamiento tiene sentido, si antes era más rápido, si los demás notarán algo. Y cuanto más te observas, más torpe te sientes. Es como intentar caminar pensando en cada movimiento de las piernas: algo automático se vuelve rígido. Además, la anemia puede dar cansancio, debilidad, mareo, dificultad de concentración, sensación de niebla mental o menor rendimiento. Eso no significa automáticamente que haya algo grave, pero sí conviene que tu médico controle la evolución, el hierro, la hemoglobina y la recuperación. La anemia por pérdida de sangre puede producir fatiga, debilidad, mareos y dificultad para respirar, entre otros síntomas, y debe seguirse médicamente según la causa y la intensidad. Ahora bien, hay una diferencia importante. Una cosa es notar que estás más lento, cansado, ansioso, inseguro al hablar o con miedo a equivocarte. Eso puede encajar con ansiedad postraumática, agotamiento físico y autoexigencia. Otra cosa sería tener síntomas neurológicos claros: dificultad repentina y objetiva para hablar, no poder articular palabras, confusión intensa, pérdida de fuerza en un lado del cuerpo, desviación de la boca, visión doble, dolor de cabeza muy fuerte y diferente, desmayo, empeoramiento progresivo, o que otras personas noten claramente que no hablas normal. Si aparece algo así, hay que consultar de urgencia o llamar al 112. Por lo que cuentas, parece que hay un componente muy fuerte de autoobservación y miedo al error. La trampa sería esta: como te asustaste, empezaste a vigilarte; como te vigilas, encuentras fallos; como encuentras fallos, te asustas más; como te asustas más, hablas peor. No porque no puedas hablar, sino porque estás intentando hablar bajo examen. Te propongo hacer algo muy concreto durante una semana. Primero, deja de comprobar si hablas “como antes”. Cada vez que te preguntes “¿lo habré dicho bien?”, “¿me habrán entendido?”, “¿tengo la cabeza desordenada?”, estás alimentando el control. La pregunta que intenta tranquilizarte acaba manteniendo la duda. Segundo, cuando hables, permítete hacerlo imperfecto. Incluso puedes entrenarlo de forma voluntaria: una vez al día, cuenta algo sencillo a alguien sin intentar hacerlo perfecto. Si te equivocas, no corrijas tres veces. Sigues. El objetivo no es hablar perfecto, es enseñarle a tu mente que equivocarse no es peligroso. Tercero, escribe durante 15 minutos al día todo lo que temes que esté pasando: “y si me he quedado mal”, “y si no vuelvo a ser como antes”, “y si me juzgan”, “y si no me entienden”. Escríbelo sin ordenarlo y sin buscar respuesta. Fuera de esos 15 minutos, cuando aparezca la preocupación, te dices: “esto lo llevo a mi rato de preocupación”. Así no dejas que invada todo el día. Cuarto, no luches contra la sensación de pensamiento desordenado. Dite: “ahora mi mente está cansada y asustada; no necesito demostrar nada en este momento”. La exigencia de volver a ser perfecto inmediatamente puede ser más pesada que el propio síntoma. También te recomendaría una revisión médica si no la tienes ya programada, sobre todo por la anemia y por el cambio que notas desde la hemorragia. No para alarmarte, sino para separar bien lo físico de lo ansioso. Cuando el cuerpo ha pasado por una pérdida importante de sangre, conviene comprobar que la recuperación va en la dirección correcta. En resumen: sí, puede ser normal después de un susto fuerte y con anemia sentirse raro, más lento, más inseguro y con miedo a hablar mal. Pero si los problemas de lenguaje son claros, bruscos, empeoran o los demás los notan de forma evidente, hay que valorarlo médicamente cuanto antes. Desde PSYAMM, si esto se queda enganchado como miedo a hablar, miedo a pensar mal o miedo a no volver a ser el de antes, se puede trabajar muy bien. La clave sería cortar la autoobservación excesiva y la exigencia de control perfecto. Si quieres consultarme, puedes hacerlo a través de Doctoralia.es.
Hola Lo que describís puede ser muy angustiante, especialmente cuando venís de atravesar una experiencia que viviste como traumática y además hubo un impacto físico importante como una hemorragia con anemia. Después de situaciones de mucho estrés o eventos que nos asustan, no es raro notar dificultades para concentrarse, sensación de “mente nublada”, pensamientos desordenados o una autoobservación muy intensa sobre cómo hablamos o pensamos. A veces, cuanto más intentamos “funcionar perfecto”, más ansiedad aparece y más se bloquea nuestra capacidad de expresarnos con naturalidad. Ahora bien, dado que hubo un evento físico reciente y cambios que notás en el lenguaje o en tu organización del pensamiento, es importante no atribuirlo solo al estrés sin una valoración médica adecuada, para descartar que haya algo orgánico que necesite atención. Si médicamente ya está todo controlado, entonces sí puede ser muy útil explorar cuánto de esto está relacionado con ansiedad, hipervigilancia o el impacto emocional de lo vivido. Y algo importante: que hoy te cueste encontrar palabras no significa que “te hayas quedado así” ni define tu capacidad. Pero sí merece escucha y acompañamiento si te está generando preocupación
Hola, gracias por explicarlo con tanto detalle, tiene mucho sentido que estés preocupada después de lo que has vivido. Después de un evento como una hemorragia fuerte y un diagnóstico de anemia, es bastante frecuente notar cansancio mental, sensación de “niebla”, más lentitud al encontrar palabras o la impresión de que los pensamientos no fluyen como antes. La anemia y el propio estrés físico del episodio pueden afectar a la concentración, la atención y la claridad mental de forma temporal. A esto se puede sumar algo muy habitual después de una experiencia médica impactante: empezar a observarse mucho más de lo normal. Cuando una persona se vigila constantemente (“¿estoy pensando bien?”, “¿me estoy expresando bien?”), el propio sistema de atención se sobrecarga y la sensación subjetiva de confusión aumenta, aunque en realidad el funcionamiento siga siendo adecuado. También influye lo que comentas del perfeccionismo: si antes había una exigencia alta contigo mismo, es normal que ahora cualquier pequeño fallo percibido se viva con más ansiedad o preocupación. En general, lo que describes encaja mucho más con un estado de recuperación física + ansiedad de hipervigilancia que con un problema cognitivo grave. Aun así, es importante seguir el control médico de la anemia para asegurarse de que los niveles se van recuperando bien. Si esta sensación continúa o te genera mucho malestar, puede ser útil trabajarlo también a nivel psicológico, especialmente la parte de la ansiedad y la autoobservación constante, porque eso suele mantener el problema aunque el cuerpo ya esté mejorando. Si lo necesitas, puedes consultarlo conmigo. Atiendo en Tres Cantos (Madrid), a domicilio en Madrid Norte y online. Un saludo.
Siento mucho que hayas pasado por una experiencia así. Una hemorragia intensa, el susto asociado y un diagnóstico de anemia pueden dejar al cuerpo y a la mente en un estado de mucha alerta. Después de un evento que se vive como traumático, es relativamente frecuente notar más ansiedad, miedo a que algo vaya mal, dificultad para concentrarse, sensación de pensamientos desordenados o una autoexigencia muy fuerte por “volver a estar como antes”. También puede aparecer miedo a equivocarse al hablar, a no encontrar bien las palabras o a que los demás te juzguen. Cuando estamos en hipervigilancia, la mente empieza a revisar cada gesto, cada frase y cada sensación corporal, y eso puede aumentar aún más la inseguridad. Dicho esto, al haber habido una hemorragia importante y anemia, sería recomendable que lo consultes también con tu médico para revisar que la recuperación física esté evolucionando bien y descartar que parte de ese cansancio, niebla mental o dificultad para concentrarte esté relacionado con el estado físico. A nivel psicológico, no te castigues por no sentirte “como antes” en solo dos semanas. Tu sistema nervioso puede necesitar tiempo para volver a sentirse seguro. Si notas que el miedo, la autoobservación o la preocupación por hablar “perfecto” se mantienen o aumentan, trabajar esto en terapia puede ayudarte a regular la ansiedad y recuperar confianza. Te animo a hablarlo con tu médico y, si el malestar continúa, pedir apoyo psicológico para poder integrar lo ocurrido sin quedarte atrapado en el miedo. Un abrazo.
Hola, Tus síntomas responden, po lo que explicas con un trastorno de ansiedad que afecta a tu concentración, y te genera dificultad para encontrar las palabras, lo cual, ya te adelanto que es normal. Por otra parte el "exigirte ser perfecto", te genera una presión importante que favorece esa ansiedad, y que también aumenta esos pensamientos recurrentes a cerca de si los demás te van a juzgar. Eso que describes son creencias erróneas, es decir pensamientos o ideas de las que estamos convencidos pero que no son ni reales ni objetivas la mayoría de las veces. Acepta que es normal equivocarse Y QUE NO PASA NADA. Permitete el error, es algo humano, y a partir de ahí también conseguirás disminuir tu ansiedad. Saludos,
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia. Después de un episodio físico fuerte, como una hemorragia nasal importante con anemia posterior, es bastante habitual que el cuerpo y la mente queden en estado de alerta. Si además te has sentido debilitado, asustado o vulnerable, tu cabeza puede empezar a vigilarse demasiado: cómo hablas, cómo piensas, si te expresas bien, si los demás te entienden, si estás “como antes”. Ahí puede aparecer un círculo ansioso muy claro: notas que no encuentras una palabra, te asustas, empiezas a observarte al hablar, te exiges funcionar perfecto, aumenta la ansiedad y al aumentar la ansiedad, cuesta más expresarse con naturalidad. La ansiedad puede afectar mucho a la concentración, a la fluidez verbal y a la sensación de claridad mental. A veces la persona siente que piensa “desordenado”, que se queda en blanco o que no encuentra palabras sencillas. La anemia también puede producir cansancio, debilidad, mareo o sensación de baja energía, lo que puede aumentar esa impresión de no estar mentalmente al cien por cien. Dicho esto, conviene ser prudente. Cuando una persona nota dificultades nuevas para hablar, encontrar palabras o expresarse, especialmente tras un episodio físico importante, es recomendable consultarlo con un médico para descartar causas orgánicas. Si la dificultad para hablar apareciera de forma brusca, junto con confusión intensa, debilidad en un lado del cuerpo, alteración visual, dolor de cabeza fuerte o pérdida de equilibrio, habría que buscar atención urgente, porque los problemas repentinos del lenguaje pueden ser un signo neurológico que debe valorarse rápido. Si médicamente todo está bien, entonces tendría bastante sentido trabajar la parte ansiosa y perfeccionista. Parece que no solo te preocupa hablar mal; te preocupa que hablar mal signifique algo sobre ti, que los demás te juzguen o que hayas dejado de ser “como antes”. Esa exigencia de volver inmediatamente a la normalidad puede convertirse en otra fuente de presión. Has pasado por un susto físico hace solo dos semanas. Tu cuerpo está recuperándose y tu mente probablemente todavía está intentando recuperar seguridad. No necesitas demostrar perfección al hablar. Necesitas recuperar calma, sueño, energía y confianza en tu propio funcionamiento. La terapia psicológica puede ayudarte a: • Manejar la ansiedad después de un episodio físico traumático. • Reducir la autoobservación constante al hablar o pensar. • Trabajar miedo al juicio, perfeccionismo y sensación de error. • Diferenciar síntomas físicos, ansiedad y preocupación excesiva. • Recuperar seguridad interna tras un susto médico. • Aprender a regular la mente cuando entra en bucle de control y preocupación. Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo. Un saludo. Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
Gracias por compartirlo, y sí, tiene mucho sentido lo que describes. Después de un evento así, el cuerpo y la mente pasan por un período de recuperación. La anemia por sí sola ya afecta la concentración y la claridad mental, así que lo que notas con las palabras y los pensamientos es una respuesta completamente esperable a lo que viviste, no una señal de que algo está mal en ti. Lo que sí vale la pena mirar es esa capa extra que describes: la exigencia de ser como antes, el miedo a que los demás te juzguen, la sensación de que tus pensamientos "no deberían" estar así. Esa parte no es el problema médico, es cómo te estás relacionando con la recuperación, y ahí es donde a veces se genera más sufrimiento que en el síntoma en sí. Date tiempo. No estás roto, estás recuperándote.
Hola, Lo que describes puede resultar muy angustiante, especialmente si antes sentías que tu mente funcionaba de una manera más fluida y ahora percibes cambios en tu forma de pensar o expresarte. Después de una experiencia que has vivido como traumática, sumada al impacto físico de una hemorragia importante y una anemia posterior, no es extraño que una persona se encuentre más pendiente de su cuerpo, de su rendimiento mental o de cualquier sensación que interprete como diferente a la habitual. Además, parece que no solo te preocupa encontrar las palabras adecuadas, sino también la posibilidad de equivocarte, no ser comprendido o ser juzgado por los demás. En ocasiones, esa autoexigencia y esa vigilancia constante sobre cómo estamos pensando o hablando pueden hacer que nos sintamos todavía más bloqueados y aumenten la sensación de que algo no funciona bien. Dicho esto, si notas que estas dificultades persisten, empeoran o interfieren significativamente en tu día a día, sería recomendable comentarlo con los profesionales sanitarios que están siguiendo tu evolución para que puedan valorar adecuadamente la situación. Mientras tanto, intenta no evaluar cada conversación como si fuera un examen. Tu mente y tu cuerpo pueden necesitar un tiempo de recuperación después de lo que has vivido, y exigirte funcionar exactamente igual que antes desde el primer momento suele generar más presión que ayuda. Un fuerte abrazo, Alejandro
Hola, entiendo lo que quieres decir, pero habría que matizar muchos detalles de la situación. Cuando vivimos situaciones de alto impacto emocional, como puede ser una hemorragia nasal repentina, puede aparecer sintomatología de estrés postraumático, la cual debe ser siempre evaluada por un profesional y tratada, para esto como para todo hay terapias que son más efectivas, como EMDR, en este caso. Aún así siempre es necesario acudir a un profesional de la salud mental a que lo evalúe, pero en principio parece que se debe a ese evento concreto aunque habría que verlo. Espero que te haya servido de ayuda :)
Hola. Lo que describes puede resultar muy angustiante, especialmente si antes te percibías como una persona con claridad mental y ahora sientes que no encuentras las palabras con la misma facilidad o que tus pensamientos están más desorganizados. Tras una experiencia que se vive como traumática o altamente estresante, es relativamente frecuente que aparezcan cambios temporales en la concentración, la atención, la memoria o la fluidez verbal. Además, la propia anemia puede generar síntomas como fatiga, sensación de lentitud mental o dificultad para concentrarse, especialmente durante el periodo de recuperación. También parece que estás prestando mucha atención a tu forma de pensar y hablar, evaluando constantemente si lo estás haciendo "bien" o "como antes". Cuando una persona se exige un nivel muy alto de perfección mental y se vigila continuamente, es habitual que aumente la sensación de bloqueo y la preocupación por cometer errores. Esto puede generar un círculo en el que cuanto más intentas controlar tus pensamientos o tu manera de expresarte, más consciente te vuelves de pequeñas dificultades que normalmente pasarían desapercibidas. La preocupación de que los demás no te entiendan o te juzguen también puede estar relacionada con la ansiedad que se ha desarrollado después de lo ocurrido. En muchas ocasiones, las personas perciben sus propios errores o vacilaciones mucho más intensamente de lo que los demás los perciben. Dicho esto, dado que hubo una hemorragia importante y un diagnóstico de anemia, es importante que continúes el seguimiento médico correspondiente y comuniques estos síntomas a tu profesional de referencia, especialmente si notas que empeoran, interfieren significativamente con tu funcionamiento diario o aparecen otros síntomas neurológicos. Mientras tanto, intenta recordar que recuperarte física y emocionalmente de un evento estresante lleva tiempo. El hecho de que estés más atento a tu funcionamiento mental no significa necesariamente que exista un deterioro real; en muchas ocasiones refleja una combinación de cansancio, ansiedad y autoexigencia elevada durante el proceso de recuperación.
Todo el contenido, en particular las preguntas y respuestas, es de carácter informativo y en ningún caso puede sustituir un diagnóstico médico.





