Mi hija de 13 años se siente muy sola. Es tímida al principio Ha estado en un colegio de los 3 añ
10
respuestas
Mi hija de 13 años se siente muy sola.
Es tímida al principio
Ha estado en un colegio de los 3 años hasta sexto de primaria, nunca ha sido de muchas amistades.
Conserva dos amigas desde los 3 años, ambos van a otro instituto distinto a ellas.
Una de ellas queda cuando la conviene y la dice que ella tiene sus planes la dejado de lado y se siente dolida, la otra no es de salir mucho por los estudios y cuando pueden quedan pero es poco .
No ha tenido suerte en las amistades ya que en si colegio el resto de las chicas tenían bastante maldad y se metían con el resto.
En el instituto nuevo no va nadie de su antiguo colegio, es una clase con mayoría de chicos.
Ha hecho dos amigas una vive lejos y la otra como que nunca la dice de quedar, si quedan es por qué lo dice mi hija.
Nos estamos planteando cambio de instituto donde tenga más oportunidades de amistades.
No sabemos que hacer se ve muy sola, ya que piensa que tiene imán para elegir mal las amistades. Es normal?
Es tímida al principio
Ha estado en un colegio de los 3 años hasta sexto de primaria, nunca ha sido de muchas amistades.
Conserva dos amigas desde los 3 años, ambos van a otro instituto distinto a ellas.
Una de ellas queda cuando la conviene y la dice que ella tiene sus planes la dejado de lado y se siente dolida, la otra no es de salir mucho por los estudios y cuando pueden quedan pero es poco .
No ha tenido suerte en las amistades ya que en si colegio el resto de las chicas tenían bastante maldad y se metían con el resto.
En el instituto nuevo no va nadie de su antiguo colegio, es una clase con mayoría de chicos.
Ha hecho dos amigas una vive lejos y la otra como que nunca la dice de quedar, si quedan es por qué lo dice mi hija.
Nos estamos planteando cambio de instituto donde tenga más oportunidades de amistades.
No sabemos que hacer se ve muy sola, ya que piensa que tiene imán para elegir mal las amistades. Es normal?
Hola,
Siento mucho que tengáis que ver a vuestra hija sentirse así. Si la niña está pasándolo mal por esa sensación de soledad y siente que haga lo que haga en las amistades le va a ir mal; mi recomendación es buscar ayuda profesional para ver el alcance del malestar emocional que muestra y darle herramientas para que vuelva a sentir que tiene la posibilidad de enfrentarse a la vida social con más fuerza. A partir de ahí, según lo que se observe en terapia valoraría la necesidad o no de cambiarla de instituto.
Siento mucho que tengáis que ver a vuestra hija sentirse así. Si la niña está pasándolo mal por esa sensación de soledad y siente que haga lo que haga en las amistades le va a ir mal; mi recomendación es buscar ayuda profesional para ver el alcance del malestar emocional que muestra y darle herramientas para que vuelva a sentir que tiene la posibilidad de enfrentarse a la vida social con más fuerza. A partir de ahí, según lo que se observe en terapia valoraría la necesidad o no de cambiarla de instituto.
Consigue respuesta gracias a la consulta online
¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Sí, es una situación bastante frecuente en la adolescencia, sobre todo en chicas con un carácter más reservado. A los 13 años, las amistades lo son “todo”: la pertenencia al grupo se convierte en una necesidad casi vital, y no sentirse parte puede generar soledad, inseguridad y dudas sobre el propio valor.
Tu hija, por lo que cuentas, ha tenido un entorno social limitado desde pequeña y no ha encontrado aún un grupo de iguales con el que sentirse plenamente cómoda. Su percepción de tener “un imán para elegir mal” no es más que el reflejo del dolor que le produce no sentirse correspondida. No significa que lo esté haciendo mal, sino que su entorno no ha sido el más favorecedor hasta ahora.
La timidez no es un defecto. Simplemente requiere más tiempo para establecer vínculos. Las personas tímidas suelen crear amistades más profundas y duraderas, aunque les cueste más iniciar relaciones.
No ha tenido experiencias gratificantes en grupo, y eso puede hacer que desarrolle una autoimagen negativa (“nadie quiere estar conmigo”, “elijo mal”, etc.). Esa narrativa puede convertirse en una barrera para nuevas relaciones si no se trabaja.
Cambiar de instituto puede ser una buena idea, pero con matices: el cambio por sí solo no garantiza mejoras. Lo importante sería que el nuevo centro favorezca un clima social positivo, ofrezca actividades que le interesen y haya oportunidad real de conectar con chicas afines.
El acompañamiento emocional es clave. Sentirse comprendida, sin presiones, sabiendo que no está sola y que sus emociones son válidas, le dará una base segura para empezar a construir relaciones más sanas.
Escucharla sin juzgar ni apresurar soluciones. Validar su tristeza, su decepción. Es mejor decirle “entiendo que te sientas así” que “ya aparecerán nuevas amigas”.
Reflejarle lo valiosa que es. A veces, los adolescentes necesitan escuchar dcómo los ven realmente.
Potenciar actividades fuera del entorno escolar, donde pueda coincidir con personas que compartan intereses (deporte, arte, lectura, teatro, voluntariado...). Esto abre oportunidades sociales sin el peso de las etiquetas escolares.
Consultar con una psicóloga infantil o juvenil puede ser muy beneficioso. Le dará un espacio seguro donde trabajar su autoestima, su forma de relacionarse, y su malestar actual sin sentirse juzgada.
Si valoráis la opción del cambio de instituto, os recomiendo:
Informaros bien del clima social del nuevo centro.
Ver si hay programas de acogida o actividades extracurriculares atractivas.
Acompañarla en el proceso de decisión, implicándola y ayudándola a anticipar lo bueno y lo difícil del cambio.
Esto no es un fracaso ni una señal de que algo esté “mal” en ella. Es una etapa especialmente difícil para muchos chicos y chicas, y a veces simplemente hace falta encontrar el lugar adecuado y las personas adecuadas, además de trabajar internamente la confianza y la seguridad.
Un abrazo grande y aquí estoy para lo que necesites.
Tu hija, por lo que cuentas, ha tenido un entorno social limitado desde pequeña y no ha encontrado aún un grupo de iguales con el que sentirse plenamente cómoda. Su percepción de tener “un imán para elegir mal” no es más que el reflejo del dolor que le produce no sentirse correspondida. No significa que lo esté haciendo mal, sino que su entorno no ha sido el más favorecedor hasta ahora.
La timidez no es un defecto. Simplemente requiere más tiempo para establecer vínculos. Las personas tímidas suelen crear amistades más profundas y duraderas, aunque les cueste más iniciar relaciones.
No ha tenido experiencias gratificantes en grupo, y eso puede hacer que desarrolle una autoimagen negativa (“nadie quiere estar conmigo”, “elijo mal”, etc.). Esa narrativa puede convertirse en una barrera para nuevas relaciones si no se trabaja.
Cambiar de instituto puede ser una buena idea, pero con matices: el cambio por sí solo no garantiza mejoras. Lo importante sería que el nuevo centro favorezca un clima social positivo, ofrezca actividades que le interesen y haya oportunidad real de conectar con chicas afines.
El acompañamiento emocional es clave. Sentirse comprendida, sin presiones, sabiendo que no está sola y que sus emociones son válidas, le dará una base segura para empezar a construir relaciones más sanas.
Escucharla sin juzgar ni apresurar soluciones. Validar su tristeza, su decepción. Es mejor decirle “entiendo que te sientas así” que “ya aparecerán nuevas amigas”.
Reflejarle lo valiosa que es. A veces, los adolescentes necesitan escuchar dcómo los ven realmente.
Potenciar actividades fuera del entorno escolar, donde pueda coincidir con personas que compartan intereses (deporte, arte, lectura, teatro, voluntariado...). Esto abre oportunidades sociales sin el peso de las etiquetas escolares.
Consultar con una psicóloga infantil o juvenil puede ser muy beneficioso. Le dará un espacio seguro donde trabajar su autoestima, su forma de relacionarse, y su malestar actual sin sentirse juzgada.
Si valoráis la opción del cambio de instituto, os recomiendo:
Informaros bien del clima social del nuevo centro.
Ver si hay programas de acogida o actividades extracurriculares atractivas.
Acompañarla en el proceso de decisión, implicándola y ayudándola a anticipar lo bueno y lo difícil del cambio.
Esto no es un fracaso ni una señal de que algo esté “mal” en ella. Es una etapa especialmente difícil para muchos chicos y chicas, y a veces simplemente hace falta encontrar el lugar adecuado y las personas adecuadas, además de trabajar internamente la confianza y la seguridad.
Un abrazo grande y aquí estoy para lo que necesites.
Hola,
Gracias por compartir algo tan delicado y personal. Entiendo perfectamente vuestra preocupación y lo difícil que puede resultar ver a una hija sentirse sola en una etapa tan importante como la adolescencia.
Por lo que describes, tu hija parece tener una buena disposición para hacer amigas, pero ha vivido situaciones que pueden haber afectado su autoestima y su confianza en las relaciones. Es muy habitual que en esta etapa se intensifiquen las emociones y las inseguridades, y sentirse sola o rechazada puede resultar especialmente doloroso.
Que esté preocupada por su dificultad para conectar con otras personas no significa que tenga un "problema", pero sí que está atravesando un momento emocionalmente delicado que merece atención y cuidado.
Cambiar de instituto podría ser una opción si pensáis que puede brindarle un entorno más afín, pero es importante también acompañarla emocionalmente en el proceso y ayudarla a trabajar en su percepción sobre sí misma y sobre los vínculos que establece.
En estos casos, la terapia psicológica puede ser una herramienta muy valiosa. Un acompañamiento profesional le permitiría explorar sus experiencias pasadas, fortalecer su autoestima y desarrollar habilidades sociales que la ayuden a relacionarse de una forma más segura y saludable. Como psicóloga y terapeuta EMDR, trabajo con un enfoque integrador que puede adaptarse a las necesidades de cada adolescente, teniendo en cuenta tanto su historia como sus recursos personales.
Estáis haciendo lo correcto al prestar atención a sus emociones. Con apoyo y orientación, es posible que este momento tan difícil se transforme en una oportunidad para crecer y construir relaciones más sanas y satisfactorias.
Un saludo afectuoso,
Cinthya
Gracias por compartir algo tan delicado y personal. Entiendo perfectamente vuestra preocupación y lo difícil que puede resultar ver a una hija sentirse sola en una etapa tan importante como la adolescencia.
Por lo que describes, tu hija parece tener una buena disposición para hacer amigas, pero ha vivido situaciones que pueden haber afectado su autoestima y su confianza en las relaciones. Es muy habitual que en esta etapa se intensifiquen las emociones y las inseguridades, y sentirse sola o rechazada puede resultar especialmente doloroso.
Que esté preocupada por su dificultad para conectar con otras personas no significa que tenga un "problema", pero sí que está atravesando un momento emocionalmente delicado que merece atención y cuidado.
Cambiar de instituto podría ser una opción si pensáis que puede brindarle un entorno más afín, pero es importante también acompañarla emocionalmente en el proceso y ayudarla a trabajar en su percepción sobre sí misma y sobre los vínculos que establece.
En estos casos, la terapia psicológica puede ser una herramienta muy valiosa. Un acompañamiento profesional le permitiría explorar sus experiencias pasadas, fortalecer su autoestima y desarrollar habilidades sociales que la ayuden a relacionarse de una forma más segura y saludable. Como psicóloga y terapeuta EMDR, trabajo con un enfoque integrador que puede adaptarse a las necesidades de cada adolescente, teniendo en cuenta tanto su historia como sus recursos personales.
Estáis haciendo lo correcto al prestar atención a sus emociones. Con apoyo y orientación, es posible que este momento tan difícil se transforme en una oportunidad para crecer y construir relaciones más sanas y satisfactorias.
Un saludo afectuoso,
Cinthya
Buenas tardes, entiendo lo difícil que debe ser ver a tu hija sentirse sola, desanimada y con la sensación de que no encaja. Es una etapa muy delicada: la adolescencia está llena de cambios emocionales, de búsqueda de identidad y, sobre todo, de necesidad de pertenecer. Por eso, lo que le está pasando no es “raro” ni “anormal”, pero **sí es importante prestarle atención** y acompañarla desde el cuidado.
Lo primero que quiero decirte es que **tu hija no está rota ni tiene un "imán para elegir mal" a las personas**. Lo que suele ocurrir es que, cuando no se ha sentido del todo incluida durante mucho tiempo, se va generando una sensación de inseguridad y desconfianza hacia uno mismo, que puede llevarla a resignarse, a no poner límites o incluso a conformarse con vínculos poco recíprocos. Y eso puede doler mucho.
Es muy positivo que ella esté hablando de cómo se siente. Eso ya es un paso enorme. Muchas adolescentes se lo guardan, y acaban por desconectarse de lo que sienten. En este caso, **ella está expresando**, y eso significa que todavía hay confianza y deseo de cambio.
Respecto al cambio de instituto, es una opción que puede valorarse, pero **no garantiza automáticamente que se sienta mejor**. A veces cambiar de entorno ayuda, si lo que hay es muy tóxico o limitante; pero también es importante trabajar en paralelo **su autoestima, su seguridad social y emocional**, y darle herramientas para elegir vínculos sanos y expresar sus necesidades.
¿Qué podéis hacer como familia?
**Validar lo que siente**, sin minimizar (“ya encontrarás amigos”) ni sobreproteger (“vamos a buscarte amigas”). Acompañarla con frases como:
*“Entiendo que estés dolida, es muy frustrante cuando uno da más de lo que recibe. No estás sola en esto.”*
**Fomentar espacios sociales donde pueda conocerse y crecer**, más allá del instituto: actividades que le gusten, talleres, deportes, arte… Lugares donde pueda conectar desde lo que la apasiona, no solo desde “buscar amistades”.
**Valorar un acompañamiento psicológico**, donde pueda trabajar la inseguridad, las habilidades sociales y, sobre todo, la narrativa interna que está empezando a construirse (ese “soy mala para las amistades”) antes de que se consolide como una creencia limitante.
Y sobre todo, **seguir mostrándole que la veis, la escucháis y que estáis ahí**. A veces no se necesita una gran solución, sino una presencia constante, amorosa y paciente.
Es normal que esté pasando por esto, pero **no por eso hay que dejarlo pasar**. A tiempo, con apoyo, con mirada comprensiva, puede convertirse en una etapa de crecimiento y no de retraimiento.
Estoy aquí si necesitáis orientación más específica o buscar recursos de apoyo cercanos.
Lo primero que quiero decirte es que **tu hija no está rota ni tiene un "imán para elegir mal" a las personas**. Lo que suele ocurrir es que, cuando no se ha sentido del todo incluida durante mucho tiempo, se va generando una sensación de inseguridad y desconfianza hacia uno mismo, que puede llevarla a resignarse, a no poner límites o incluso a conformarse con vínculos poco recíprocos. Y eso puede doler mucho.
Es muy positivo que ella esté hablando de cómo se siente. Eso ya es un paso enorme. Muchas adolescentes se lo guardan, y acaban por desconectarse de lo que sienten. En este caso, **ella está expresando**, y eso significa que todavía hay confianza y deseo de cambio.
Respecto al cambio de instituto, es una opción que puede valorarse, pero **no garantiza automáticamente que se sienta mejor**. A veces cambiar de entorno ayuda, si lo que hay es muy tóxico o limitante; pero también es importante trabajar en paralelo **su autoestima, su seguridad social y emocional**, y darle herramientas para elegir vínculos sanos y expresar sus necesidades.
¿Qué podéis hacer como familia?
**Validar lo que siente**, sin minimizar (“ya encontrarás amigos”) ni sobreproteger (“vamos a buscarte amigas”). Acompañarla con frases como:
*“Entiendo que estés dolida, es muy frustrante cuando uno da más de lo que recibe. No estás sola en esto.”*
**Fomentar espacios sociales donde pueda conocerse y crecer**, más allá del instituto: actividades que le gusten, talleres, deportes, arte… Lugares donde pueda conectar desde lo que la apasiona, no solo desde “buscar amistades”.
**Valorar un acompañamiento psicológico**, donde pueda trabajar la inseguridad, las habilidades sociales y, sobre todo, la narrativa interna que está empezando a construirse (ese “soy mala para las amistades”) antes de que se consolide como una creencia limitante.
Y sobre todo, **seguir mostrándole que la veis, la escucháis y que estáis ahí**. A veces no se necesita una gran solución, sino una presencia constante, amorosa y paciente.
Es normal que esté pasando por esto, pero **no por eso hay que dejarlo pasar**. A tiempo, con apoyo, con mirada comprensiva, puede convertirse en una etapa de crecimiento y no de retraimiento.
Estoy aquí si necesitáis orientación más específica o buscar recursos de apoyo cercanos.
Es normal en la adolescencia. Lo conveniente sería que aumentara su autoestima para "atraer" a esas buenas amistades que tanto desea. Sería conveniente que visitara a un profesional para ver cómo se siente y aumentar su autoestima. Muchas gracias.
Hola,
Gracias por tu mensaje. Lo que cuentas es más habitual de lo que parece, y tu preocupación es muy comprensible: ver a una hija sentirse sola duele profundamente, y más aún cuando parece estar haciendo todo lo que puede para conectar con los demás.
La adolescencia es una etapa especialmente compleja en lo social. Es un momento en el que el grupo de iguales adquiere un valor enorme y donde las amistades empiezan a sentirse como un reflejo de la propia identidad. Cuando una adolescente no consigue encajar fácilmente o percibe que siempre es ella quien sostiene los vínculos, puede empezar a dudar de su valía o a sentir que hay “algo malo” en ella. Eso, con el tiempo, afecta no solo a su autoestima, sino también a su forma de relacionarse.
Que tu hija sea tímida al principio no es un defecto: muchas personas sensibles o con un mundo interno rico tardan más en mostrar confianza, y por eso les cuesta más entrar en dinámicas grupales grandes o ruidosas. Pero eso no significa que no pueda construir amistades sólidas y nutritivas. A veces simplemente necesita estar en un entorno donde haya más afinidad, o donde se sienta más comprendida.
El cambio de instituto puede ser una opción a valorar, especialmente si el entorno actual no le ofrece espacios de conexión y empieza a hacer mella en su estado de ánimo. No obstante, antes de tomar una decisión así, puede ser muy útil acompañarla para que explore qué necesidades tiene, cómo se siente en lo profundo, y qué recursos emocionales puede desarrollar para relacionarse desde la autenticidad sin sentirse rechazada.
En estos casos, un acompañamiento psicológico puede marcar una gran diferencia: no solo para fortalecer su autoestima y entender sus emociones, sino también para revisar creencias como “tengo un imán para elegir mal las amistades”, que pueden volverse una profecía autocumplida si no se transforman a tiempo.
Es normal que como madre te preguntes si estás haciendo lo correcto, y el solo hecho de buscar ayuda ya habla de tu implicación. Confía en que, con apoyo y paciencia, tu hija puede encontrar su lugar y sentirse menos sola. Hay personas con las que encajará de forma genuina. A veces solo hace falta tiempo… y un poco de guía.
Un abrazo grande.
Gracias por tu mensaje. Lo que cuentas es más habitual de lo que parece, y tu preocupación es muy comprensible: ver a una hija sentirse sola duele profundamente, y más aún cuando parece estar haciendo todo lo que puede para conectar con los demás.
La adolescencia es una etapa especialmente compleja en lo social. Es un momento en el que el grupo de iguales adquiere un valor enorme y donde las amistades empiezan a sentirse como un reflejo de la propia identidad. Cuando una adolescente no consigue encajar fácilmente o percibe que siempre es ella quien sostiene los vínculos, puede empezar a dudar de su valía o a sentir que hay “algo malo” en ella. Eso, con el tiempo, afecta no solo a su autoestima, sino también a su forma de relacionarse.
Que tu hija sea tímida al principio no es un defecto: muchas personas sensibles o con un mundo interno rico tardan más en mostrar confianza, y por eso les cuesta más entrar en dinámicas grupales grandes o ruidosas. Pero eso no significa que no pueda construir amistades sólidas y nutritivas. A veces simplemente necesita estar en un entorno donde haya más afinidad, o donde se sienta más comprendida.
El cambio de instituto puede ser una opción a valorar, especialmente si el entorno actual no le ofrece espacios de conexión y empieza a hacer mella en su estado de ánimo. No obstante, antes de tomar una decisión así, puede ser muy útil acompañarla para que explore qué necesidades tiene, cómo se siente en lo profundo, y qué recursos emocionales puede desarrollar para relacionarse desde la autenticidad sin sentirse rechazada.
En estos casos, un acompañamiento psicológico puede marcar una gran diferencia: no solo para fortalecer su autoestima y entender sus emociones, sino también para revisar creencias como “tengo un imán para elegir mal las amistades”, que pueden volverse una profecía autocumplida si no se transforman a tiempo.
Es normal que como madre te preguntes si estás haciendo lo correcto, y el solo hecho de buscar ayuda ya habla de tu implicación. Confía en que, con apoyo y paciencia, tu hija puede encontrar su lugar y sentirse menos sola. Hay personas con las que encajará de forma genuina. A veces solo hace falta tiempo… y un poco de guía.
Un abrazo grande.
Es comprensible vuestra preocupación y también lo que siente vuestra hija, ya que los cambios de etapa pueden ser muy intensos a nivel social. A los 13 años es habitual que las amistades fluctúen y que la autoestima se vea afectada si no hay un grupo estable. Más que un cambio de instituto inmediato, puede ser útil acompañarla a fortalecer su seguridad personal y ofrecerle espacios donde pueda conocer gente con intereses comunes (actividades extraescolares, deporte, etc.). Si el malestar persiste, un psicólogo infantil puede ayudarla a trabajar la gestión emocional y las habilidades sociales para afrontar esta etapa con más recursos.
Es comprensible su preocupación. La adolescencia es una etapa en la que las relaciones sociales cambian mucho y algunos jóvenes, sobre todo los más tímidos, pueden sentirse aislados. Esto no significa necesariamente que haya un problema grave, pero sí es importante acompañarla para fortalecer su autoestima, habilidades sociales y ampliar sus oportunidades de contacto con otros (actividades extraescolares, grupos de interés, deporte, etc.) Un cambio de centro puede ayudar, pero lo más valioso será que cuente con apoyo emocional y espacios para desarrollar nuevas amistades de forma segura y gradual.
Es importante que bisque ayuda para solventar la situación, probablemente haya problemas de autoestima, inseguirad, falta de habilidades sociales, pero faltaría más información si necesitan ayuda, estare encantado de ayudaros, podéis buscar cita por doctoralia, un saludp
Hola,
Lo que cuentas puede ser doloroso tanto para ella como para vosotros. A los trece años, la construcción de amistades y la sensación de pertenencia tienen un peso enorme, y cuando esto no llega con naturalidad, la vivencia de soledad puede sentirse muy intensa. No indica necesariamente un problema profundo, pero sí merece ser acompañada con delicadeza y comprensión.
Tu hija parece estar en un momento de transición importante: un entorno nuevo, amistades que se transforman, y una sensibilidad especial para captar cuándo alguien no la tiene en cuenta. En niños y adolescentes con un mundo interno rico y una manera tranquila de vincularse, puede haber más dificultad al inicio para encontrar su sitio. Esto no significa que vaya a quedarse sola; puede ser que necesite más tiempo para que las relaciones se asienten y ella se sienta segura siendo ella misma.
También es comprensible que esté haciendo comparaciones, que se cuestione y que se duela al sentirse elegida a medias. A veces, detrás de estas experiencias, hay una fantasía de no ser lo suficientemente valiosa o querida que conviene atender con cariño. Lo fundamental ahora no es tanto forzar amistades, sino ayudarla a sentirse acompañada en lo que vive, reforzar su valor personal y sostener su autoestima mientras explora su lugar en este nuevo ciclo.
En cuanto al cambio de instituto, puede ser una opción, pero conviene reflexionar si viene desde la urgencia de aliviar su malestar o si realmente supondrá un entorno más favorable. A veces lo más nutritivo es acompañar el proceso, reforzar sus espacios de seguridad emocional y facilitar actividades donde pueda conectar con otros desde intereses compartidos.
Si notáis que el malestar persiste o afecta a su ánimo o autoestima, una atención psicológica puede ser muy valiosa. No para “arreglar” nada, sino para ayudarla a entender lo que siente, fortalecer su capacidad de vincularse desde la confianza y sostener esta etapa sin sentirse sola internamente.
Estáis haciendo bien en mirar más allá de la conducta y en preocuparos por su mundo emocional. Acompañarla, escucharla y transmitirle que no tiene nada malo dentro, sino que está atravesando un camino de crecimiento, puede darle mucha calma.
Te mando mucho ánimo.
Un cordial saludo.
Lo que cuentas puede ser doloroso tanto para ella como para vosotros. A los trece años, la construcción de amistades y la sensación de pertenencia tienen un peso enorme, y cuando esto no llega con naturalidad, la vivencia de soledad puede sentirse muy intensa. No indica necesariamente un problema profundo, pero sí merece ser acompañada con delicadeza y comprensión.
Tu hija parece estar en un momento de transición importante: un entorno nuevo, amistades que se transforman, y una sensibilidad especial para captar cuándo alguien no la tiene en cuenta. En niños y adolescentes con un mundo interno rico y una manera tranquila de vincularse, puede haber más dificultad al inicio para encontrar su sitio. Esto no significa que vaya a quedarse sola; puede ser que necesite más tiempo para que las relaciones se asienten y ella se sienta segura siendo ella misma.
También es comprensible que esté haciendo comparaciones, que se cuestione y que se duela al sentirse elegida a medias. A veces, detrás de estas experiencias, hay una fantasía de no ser lo suficientemente valiosa o querida que conviene atender con cariño. Lo fundamental ahora no es tanto forzar amistades, sino ayudarla a sentirse acompañada en lo que vive, reforzar su valor personal y sostener su autoestima mientras explora su lugar en este nuevo ciclo.
En cuanto al cambio de instituto, puede ser una opción, pero conviene reflexionar si viene desde la urgencia de aliviar su malestar o si realmente supondrá un entorno más favorable. A veces lo más nutritivo es acompañar el proceso, reforzar sus espacios de seguridad emocional y facilitar actividades donde pueda conectar con otros desde intereses compartidos.
Si notáis que el malestar persiste o afecta a su ánimo o autoestima, una atención psicológica puede ser muy valiosa. No para “arreglar” nada, sino para ayudarla a entender lo que siente, fortalecer su capacidad de vincularse desde la confianza y sostener esta etapa sin sentirse sola internamente.
Estáis haciendo bien en mirar más allá de la conducta y en preocuparos por su mundo emocional. Acompañarla, escucharla y transmitirle que no tiene nada malo dentro, sino que está atravesando un camino de crecimiento, puede darle mucha calma.
Te mando mucho ánimo.
Un cordial saludo.
Expertos
Preguntas relacionadas
- Hola mi hija tiene 13 años últimamente no quiere ir al instituto me dice que le duele la barriga o la cabeza y ya no sale de casa con sus amigas como antes casi siempre está en casa y está mas apagada
- Mi hija de 17 años se fue de casa con su novia de 21 años, que puedo hacer?
- Mi hija de 13 años se ha cambiado de instituto hace 2 meses y no se adapta dice que nadie le habla ,que no tiene amigas y esto para ella es muy importante. Quiere volver a su antiguo instituto pero es inviable porque queda muy lejos.La he llevado a terapia pero tampoco está ayudando mucho.Está triste…
- Hola mi hijo de 13 años, tuvo que repetir un año en el cole, ahora está en el instituto en primer año de la Eso y me dice que él quiere estudiar, pero no sabe cómo hacerlo, trato de ayudarle en casa, pero, todo lo que le ayudo no tiene lo ve bien esta desmotivado le digo que como lo ayudo me dice que…
- Mi hija tiene 15 años, y es manipulada por una chica-chico y mantienen una relación de novias amigas como orientarla ya que la amiga ya tiene bien definido su orientación sexual pero mi hija no.
- Mi hijo tiene 14 años, no quiere estudiar sólo quiere móvil, ordenador Fornite, y salir de vez en cuando con sus amigos. Cada vez que le exijo que estudie, que deje las pantallas entra en cólera, no hace caso, miente, manipula y falta el respeto. El otro día se encaró a mi y a mi pareja la empujó, tuve…
- Hola tengo a mi hijo de 14 años que está con depresión porque no quiere ir al instituto ya que los profesores le chillan insultan y pase lo que pase le expulsan a él. E intentado hablar y razonar con los profesores pero no hay manera.le expulsaron pero llendo al instituto 12 días y ya lleva 15 días y…
- Mi hija de 11 años tiene una amiga que dice ser abiertamente lesbiana, y he visto algunas convesarciones donde mi hija y ella se dicen que son "novias". Siento que esa amiga ha influenciado mucho a mi hija, me gustaria saber como puedo abordar este tema con ella. Estoy preocupada por que creo que aun…
- Mi hija tiene 15 años, y lo está pasando muy mal, por no tener pecho, dice que no se gusta y es una niña guapa y con cuerpo bonito, si es verdad que no tiene pecho y está delgada la verdad necesito ayuda gracias
- Estoy muy deprimida mi hija de 11 años me dice q no sabe si le gusta hombre o Mujer pero Vi en su móvil Algo q Me alarmo pues le escribe a una amiga q es bisexual. Que hago?
¿Quieres enviar tu pregunta?
Nuestros expertos han respondido 40 preguntas sobre Psicoterapia en adolescentes
¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:
Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.