Mi pareja, me fue infiel por 2 años. cuando descubrí lo sucedido insistió en que lo perdonará, estoy
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Mi pareja, me fue infiel por 2 años. cuando descubrí lo sucedido insistió en que lo perdonará, estoy en ese proceso, sin embargo hay días que solo tengo muchas ganas de llorar, pero el se enoja y toma distancia, como si fuera algo malo o algo contra el cuando me siento así. No creo poder soportar mucho esta situación.
Hola! gracias por compartir tu vulnerabilidad. Siento lo que ha ocurrido en tu relación. Ser víctima de una infidelidad es un trauma emocional muy potente. Remueve todo lo que pensamos acerca de nuestro vínculo y nos desafía a reestructurarnos como personas y como parejas. Pero quiero dejarte claro que integrar una traición a nuestra confianza es un trabajo de dos. Ambos miembros de la relación se tienen que comprometer con reparar el vínculo. Y eso pasa por permitir la expresión emocional de la persona herida. Quizá tu pareja piensa que con una petición de perdón basta, pero tú estás transitando un duelo y necesitas expresar todo lo que ha supuesto para ti. Sostener las consecuencias de nuestros actos es una responsabilidad adulta y no parece que él se sienta muy cómodo haciéndolo. Os animo a acudir a un espacio profesional como es la Terapia de Pareja, o bien, te animo a ti a iniciar una terapia individual donde puedas sanar. Te mando un abrazo muy fuerte!
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Siento mucho que estés viviendo algo así. Lo que cuentas es profundamente doloroso, y es importante decirlo sin rodeos: una infidelidad mantenida durante dos años no es una herida pequeña. Es una ruptura de confianza muy grande, y lo que te pasa ahora es una reacción esperable, no un fallo tuyo ni una exageración.
Perdonar —o intentar perdonar— no significa que el dolor desaparezca, ni que tengas que estar bien todo el tiempo. En procesos así es muy habitual que haya días en los que la tristeza aparece con fuerza, con ganas de llorar, con sensación de vacío o de desbordamiento. Eso no es atacar a tu pareja ni “sacarle cosas en cara”: es tu sistema emocional intentando digerir algo que fue muy traumático. Y es perfectamente normal que quieras hablar de ello con tu pareja: Tienes todo el derecho a querer aclarar la situación.
Por eso duele aún más que, cuando tú te vienes abajo, él se enfade o se distancie. Ese tipo de reacción suele generar un segundo daño: además de la infidelidad, aparece la sensación de que no hay espacio para tu dolor, de que tienes que controlarte para no molestar. Y así, poco a poco, una empieza a guardarse lo que siente… hasta que ya no puede más.
Quiero que tengas claro algo: tu tristeza no es algo malo ni algo contra él. Es una consecuencia directa de lo que ocurrió. Para que una relación pueda reconstruirse tras una infidelidad, no basta con pedir perdón o con “seguir adelante”; es necesario que la persona que falló pueda sostener el dolor del otro sin defenderse, sin enfadarse, sin huir. Si eso no está pasando, el proceso se vuelve muy duro y muy solitario para ti.
Que ahora pienses “no creo poder soportar mucho esta situación” es una señal importante. No significa que tengas que tomar una decisión inmediata, pero sí que algo así no puede sostenerse indefinidamente sin consecuencias para tu bienestar emocional.
En situaciones como esta, trabajar lo que te pasa con acompañamiento psicológico puede marcar una diferencia enorme. No para convencerte de quedarte ni de irte, sino para ayudarte a:
- Entender por qué duele tanto lo que duele.
- Recuperar un poco de estabilidad emocional.
- Y clarificar qué necesitas tú para poder seguir —o no— en esta relación sin romperte por dentro.
No deberías tener que elegir entre perdonar y anular tu dolor. Tu malestar tiene sentido, y merece ser escuchado y cuidado. Y eso, créeme, se puede trabajar en consulta.
Perdonar —o intentar perdonar— no significa que el dolor desaparezca, ni que tengas que estar bien todo el tiempo. En procesos así es muy habitual que haya días en los que la tristeza aparece con fuerza, con ganas de llorar, con sensación de vacío o de desbordamiento. Eso no es atacar a tu pareja ni “sacarle cosas en cara”: es tu sistema emocional intentando digerir algo que fue muy traumático. Y es perfectamente normal que quieras hablar de ello con tu pareja: Tienes todo el derecho a querer aclarar la situación.
Por eso duele aún más que, cuando tú te vienes abajo, él se enfade o se distancie. Ese tipo de reacción suele generar un segundo daño: además de la infidelidad, aparece la sensación de que no hay espacio para tu dolor, de que tienes que controlarte para no molestar. Y así, poco a poco, una empieza a guardarse lo que siente… hasta que ya no puede más.
Quiero que tengas claro algo: tu tristeza no es algo malo ni algo contra él. Es una consecuencia directa de lo que ocurrió. Para que una relación pueda reconstruirse tras una infidelidad, no basta con pedir perdón o con “seguir adelante”; es necesario que la persona que falló pueda sostener el dolor del otro sin defenderse, sin enfadarse, sin huir. Si eso no está pasando, el proceso se vuelve muy duro y muy solitario para ti.
Que ahora pienses “no creo poder soportar mucho esta situación” es una señal importante. No significa que tengas que tomar una decisión inmediata, pero sí que algo así no puede sostenerse indefinidamente sin consecuencias para tu bienestar emocional.
En situaciones como esta, trabajar lo que te pasa con acompañamiento psicológico puede marcar una diferencia enorme. No para convencerte de quedarte ni de irte, sino para ayudarte a:
- Entender por qué duele tanto lo que duele.
- Recuperar un poco de estabilidad emocional.
- Y clarificar qué necesitas tú para poder seguir —o no— en esta relación sin romperte por dentro.
No deberías tener que elegir entre perdonar y anular tu dolor. Tu malestar tiene sentido, y merece ser escuchado y cuidado. Y eso, créeme, se puede trabajar en consulta.
Hola, gracias por compartir algo tan delicado.
Estás atravesando un proceso emocional muy complejo. Una infidelidad mantenida durante tanto tiempo suele generar una herida profunda, y es completamente normal que aparezcan oleadas de tristeza, llanto, rabia o confusión incluso cuando se ha decidido intentar reconstruir la relación. Perdonar no borra el impacto emocional de lo vivido ni acelera el duelo por la traición.
El hecho de que tu pareja se enfade o se distancie cuando expresas tu dolor puede hacer que te sientas aún más sola en un proceso que ya es difícil. Para que una reconciliación sea posible de forma sana, es importante que exista espacio para hablar del daño, validarlo y sostener las emociones que aparecen, no evitarlas. Tus lágrimas no son un ataque contra él, sino una reacción humana ante una pérdida de confianza.
Puede ser muy útil contar con apoyo psicológico, ya sea individual o de pareja, para elaborar lo ocurrido y decidir qué necesitas tú para poder seguir adelante sin sobrecargarte emocionalmente.
Un saludo.
Estás atravesando un proceso emocional muy complejo. Una infidelidad mantenida durante tanto tiempo suele generar una herida profunda, y es completamente normal que aparezcan oleadas de tristeza, llanto, rabia o confusión incluso cuando se ha decidido intentar reconstruir la relación. Perdonar no borra el impacto emocional de lo vivido ni acelera el duelo por la traición.
El hecho de que tu pareja se enfade o se distancie cuando expresas tu dolor puede hacer que te sientas aún más sola en un proceso que ya es difícil. Para que una reconciliación sea posible de forma sana, es importante que exista espacio para hablar del daño, validarlo y sostener las emociones que aparecen, no evitarlas. Tus lágrimas no son un ataque contra él, sino una reacción humana ante una pérdida de confianza.
Puede ser muy útil contar con apoyo psicológico, ya sea individual o de pareja, para elaborar lo ocurrido y decidir qué necesitas tú para poder seguir adelante sin sobrecargarte emocionalmente.
Un saludo.
Entiendo. Por lo que mencionas, teníais un acuerdo de monogamia, ¿cierto? Tomaste la decisión de seguir adelante con la relación a pesar de que él rompió ese pacto.
Ahora el recuerdo te genera malestar y, cuando lo expresas, él tiene una reacción: “se enoja y toma distancia”, lo cual podría estar provocando que dejes de expresar ese malestar, ¿no?
Por lo que parece, esa dinámica está generando que tú dejes de expresar. De alguna manera, se estaría “castigando” el hecho de mostrar cómo te sientes.
La pregunta ahora es: ¿qué quieres hacer tú con esto? Es decir, ¿qué necesitas de la relación para poder seguir?
Quizá pueda ayudarte analizar toda la dinámica con más profundidad, ver cuáles son tus necesidades, qué está ocurriendo en la relación y qué quieres hacer con ello.
Si crees que podría echarte una mano, puedes entrar en mi perfil y reservar una primera reunión de valoración de 15/20 minutos para revisar tu caso. Es gratuita y sin compromiso.
Ahora el recuerdo te genera malestar y, cuando lo expresas, él tiene una reacción: “se enoja y toma distancia”, lo cual podría estar provocando que dejes de expresar ese malestar, ¿no?
Por lo que parece, esa dinámica está generando que tú dejes de expresar. De alguna manera, se estaría “castigando” el hecho de mostrar cómo te sientes.
La pregunta ahora es: ¿qué quieres hacer tú con esto? Es decir, ¿qué necesitas de la relación para poder seguir?
Quizá pueda ayudarte analizar toda la dinámica con más profundidad, ver cuáles son tus necesidades, qué está ocurriendo en la relación y qué quieres hacer con ello.
Si crees que podría echarte una mano, puedes entrar en mi perfil y reservar una primera reunión de valoración de 15/20 minutos para revisar tu caso. Es gratuita y sin compromiso.
Lo que describes es una reacción emocional completamente comprensible después de una infidelidad sostenida durante dos años. No es algo menor ni algo que se “supere” solo con voluntad.
Hay varios puntos importantes a tener en cuenta:
1. El perdón no anula el dolor ni las emociones.
Decidir intentar perdonar no significa dejar de sentir tristeza, rabia, confusión o necesidad de llorar. Estas emociones forman parte del proceso de duelo por la ruptura de la confianza. Que aparezcan no es un ataque hacia tu pareja ni una manipulación: es una respuesta normal al daño vivido.
2. La reacción de tu pareja dificulta el proceso de reparación.
Cuando él se enfada, se distancia o actúa como si tus lágrimas fueran algo “malo”, el mensaje implícito es que tu dolor incomoda y no puede ser expresado. Esto suele generar una segunda herida: además de la infidelidad, te quedas sola con lo que sientes. En un proceso real de reparación, la persona que ha sido infiel necesita poder sostener el malestar del otro, aunque sea incómodo.
3. No puedes sanar en un clima de invalidación emocional.
Si cada vez que conectas con tu dolor recibes enfado, distancia o reproche, es normal que empieces a sentir que no puedes más. El perdón no puede construirse desde la prisa ni desde el silenciamiento de lo que te pasa.
4. Es importante preguntarte qué estás pagando para mantener la relación.
Más allá de si lo quieres o no, conviene reflexionar:
• ¿Tienes espacio para expresar lo que sientes sin miedo a su reacción?
• ¿Sientes que tu dolor es comprendido o minimizado?
• ¿Estás pudiendo cuidarte emocionalmente dentro de esta relación?
Si la respuesta es que te estás rompiendo por dentro para que la relación continúe, es una señal importante que merece ser atendida.
5. Considera apoyo profesional.
La infidelidad prolongada suele requerir acompañamiento terapéutico, individual y en muchos casos también de pareja. Un proceso así no debería recaer solo sobre ti ni vivirse desde la culpa por “sentirte mal”.
Si lo deseas, puedes pedirme cita online para poder hablar de tu situación con calma, ayudarte a entender qué necesitas ahora y valorar qué límites o decisiones pueden proteger mejor tu bienestar emocional.
Hay varios puntos importantes a tener en cuenta:
1. El perdón no anula el dolor ni las emociones.
Decidir intentar perdonar no significa dejar de sentir tristeza, rabia, confusión o necesidad de llorar. Estas emociones forman parte del proceso de duelo por la ruptura de la confianza. Que aparezcan no es un ataque hacia tu pareja ni una manipulación: es una respuesta normal al daño vivido.
2. La reacción de tu pareja dificulta el proceso de reparación.
Cuando él se enfada, se distancia o actúa como si tus lágrimas fueran algo “malo”, el mensaje implícito es que tu dolor incomoda y no puede ser expresado. Esto suele generar una segunda herida: además de la infidelidad, te quedas sola con lo que sientes. En un proceso real de reparación, la persona que ha sido infiel necesita poder sostener el malestar del otro, aunque sea incómodo.
3. No puedes sanar en un clima de invalidación emocional.
Si cada vez que conectas con tu dolor recibes enfado, distancia o reproche, es normal que empieces a sentir que no puedes más. El perdón no puede construirse desde la prisa ni desde el silenciamiento de lo que te pasa.
4. Es importante preguntarte qué estás pagando para mantener la relación.
Más allá de si lo quieres o no, conviene reflexionar:
• ¿Tienes espacio para expresar lo que sientes sin miedo a su reacción?
• ¿Sientes que tu dolor es comprendido o minimizado?
• ¿Estás pudiendo cuidarte emocionalmente dentro de esta relación?
Si la respuesta es que te estás rompiendo por dentro para que la relación continúe, es una señal importante que merece ser atendida.
5. Considera apoyo profesional.
La infidelidad prolongada suele requerir acompañamiento terapéutico, individual y en muchos casos también de pareja. Un proceso así no debería recaer solo sobre ti ni vivirse desde la culpa por “sentirte mal”.
Si lo deseas, puedes pedirme cita online para poder hablar de tu situación con calma, ayudarte a entender qué necesitas ahora y valorar qué límites o decisiones pueden proteger mejor tu bienestar emocional.
Gracias por contar lo que estás viviendo. Lo que relatas es profundamente doloroso y muy difícil de sostener, y es totalmente comprensible que tengas días en los que solo sientas ganas de llorar después de una infidelidad mantenida durante tanto tiempo.
Estar en un proceso de perdón no significa que el dolor desaparezca rápido ni de forma lineal. Al contrario, suelen aparecer altibajos emocionales, tristeza intensa, rabia, confusión y necesidad de expresar lo que se siente. Que tu pareja se enfade o se distancie cuando tú estás mal puede aumentar aún más el sufrimiento, porque te deja solo/a con un dolor que, en gran parte, se originó dentro de la relación.
Es importante tener en cuenta que tus reacciones emocionales no son un ataque hacia él ni algo “incorrecto”, sino una respuesta normal ante una herida relacional tan significativa. Para que un proceso de reparación sea posible, suele ser necesario que la otra persona pueda asumir responsabilidad, mostrar comprensión y sostener emocionalmente las consecuencias de lo ocurrido, aunque eso resulte incómodo.
Cuando dices que no crees poder soportar mucho esta situación, es una señal importante a escuchar. Tal vez ahora mismo necesites priorizar tu bienestar emocional y plantearte qué necesitas tú para sentirte un poco más seguro/a y acompañado/a en este proceso, independientemente de lo que tu pareja esté preparada para ofrecer.
En este contexto, el acompañamiento psicológico puede ser especialmente útil, tanto para elaborar el dolor de la traición como para ayudarte a aclarar límites, necesidades y decisiones, ya sea de manera individual o, si se dieran las condiciones, en terapia de pareja. No porque estés “fallando” en perdonar, sino porque lo que te ha ocurrido es una experiencia muy impactante a nivel emocional.
Tu malestar tiene sentido, y merece ser atendido con cuidado y respeto. No estás exagerando ni siendo débil por sentirte así.
Estar en un proceso de perdón no significa que el dolor desaparezca rápido ni de forma lineal. Al contrario, suelen aparecer altibajos emocionales, tristeza intensa, rabia, confusión y necesidad de expresar lo que se siente. Que tu pareja se enfade o se distancie cuando tú estás mal puede aumentar aún más el sufrimiento, porque te deja solo/a con un dolor que, en gran parte, se originó dentro de la relación.
Es importante tener en cuenta que tus reacciones emocionales no son un ataque hacia él ni algo “incorrecto”, sino una respuesta normal ante una herida relacional tan significativa. Para que un proceso de reparación sea posible, suele ser necesario que la otra persona pueda asumir responsabilidad, mostrar comprensión y sostener emocionalmente las consecuencias de lo ocurrido, aunque eso resulte incómodo.
Cuando dices que no crees poder soportar mucho esta situación, es una señal importante a escuchar. Tal vez ahora mismo necesites priorizar tu bienestar emocional y plantearte qué necesitas tú para sentirte un poco más seguro/a y acompañado/a en este proceso, independientemente de lo que tu pareja esté preparada para ofrecer.
En este contexto, el acompañamiento psicológico puede ser especialmente útil, tanto para elaborar el dolor de la traición como para ayudarte a aclarar límites, necesidades y decisiones, ya sea de manera individual o, si se dieran las condiciones, en terapia de pareja. No porque estés “fallando” en perdonar, sino porque lo que te ha ocurrido es una experiencia muy impactante a nivel emocional.
Tu malestar tiene sentido, y merece ser atendido con cuidado y respeto. No estás exagerando ni siendo débil por sentirte así.
Gracias por decirlo tal como es. No estás exagerando, no estás “siendo dramática” y no estás fallando en el perdón. Estás reaccionando de forma normal a algo profundamente traumático.
Una infidelidad sostenida durante dos años no es un error puntual: es una ruptura prolongada del vínculo, de la confianza y de la seguridad emocional.
Llorar, sentirte desbordada algunos días, tener oleadas de dolor…forma parte del proceso de duelo relacional. No es debilidad. Es procesamiento.
Se evidencia un problema importante con la reacción que mantiene. Que se enfade cuando lloras, se distancie cuando estás mal, viva tu dolor como un ataque hacia él; no es compatible con una reparación sana de la infidelidad. En procesos de perdón reales, la persona que fue infiel tiene que poder sostener el dolor que causó, aunque sea incómodo, aunque le confronte, aunque le genere culpa.
Un primer paso sería que él reconozca que tu dolor es consecuencia de sus actos. Que pueda estar presente cuando estás mal, sin enfadarse ni huir. Que entienda que el proceso no es lineal y no va “a su ritmo”.
Para que esto sea posible te recomiendo hacer terapia de pareja especializada en infidelidad, porque esto solos suele enquistarse, Que es lo que os está sucediendo ahora.
Una infidelidad sostenida durante dos años no es un error puntual: es una ruptura prolongada del vínculo, de la confianza y de la seguridad emocional.
Llorar, sentirte desbordada algunos días, tener oleadas de dolor…forma parte del proceso de duelo relacional. No es debilidad. Es procesamiento.
Se evidencia un problema importante con la reacción que mantiene. Que se enfade cuando lloras, se distancie cuando estás mal, viva tu dolor como un ataque hacia él; no es compatible con una reparación sana de la infidelidad. En procesos de perdón reales, la persona que fue infiel tiene que poder sostener el dolor que causó, aunque sea incómodo, aunque le confronte, aunque le genere culpa.
Un primer paso sería que él reconozca que tu dolor es consecuencia de sus actos. Que pueda estar presente cuando estás mal, sin enfadarse ni huir. Que entienda que el proceso no es lineal y no va “a su ritmo”.
Para que esto sea posible te recomiendo hacer terapia de pareja especializada en infidelidad, porque esto solos suele enquistarse, Que es lo que os está sucediendo ahora.
Hola, gracias por compartir algo tan doloroso y tan íntimo. Estás atravesando una situación profundamente compleja, y es completamente comprensible que estés sintiendo tristeza, confusión y necesidad de llorar. La infidelidad no solo hiere la confianza, también golpea la autoestima, la seguridad emocional y la sensación de estabilidad en la relación. Aunque estés intentando perdonar, tu cuerpo y tus emociones necesitan un tiempo para procesar lo ocurrido, y esa oscilación entre querer avanzar y sentir un dolor intenso es totalmente normal en este tipo de procesos.
Lo que estás experimentando no es “exagerado”, ni es algo que estés haciendo contra él. Es la consecuencia natural de una herida emocional significativa. Sin embargo, la reacción de tu pareja —enojarse, tomar distancia o hacerte sentir que tus emociones son un problema— dificulta muchísimo la reparación. Cuando una persona ha traicionado la confianza, no basta con pedir perdón: necesita estar disponible emocionalmente, validar el dolor del otro, acompañar, y asumir responsabilidad sin ponerse a la defensiva. Que tú llores no debería convertirse en un conflicto; debería ser un espacio donde él te ofrezca calma, escucha y seguridad, porque eso es parte del proceso de reconstrucción.
Entiendo que estés agotada. Cargar con tu propio dolor y, además, con la reacción negativa de él ante ese dolor es algo muy duro. El perdón no puede darse solo desde tu esfuerzo; requiere cambios reales en su comportamiento, incluyendo paciencia, comprensión y compromiso para reparar el daño. Si cada vez que te sientes mal él se aleja o se enfada, es natural que te preguntes cuánto más puedes sostener esta situación. Y es importante que te escuches a ti misma cuando surge esa duda.
Podría ser muy beneficioso que ambos consideraran un espacio terapéutico, ya sea individual para ti o incluso terapia de pareja si él está dispuesto. La infidelidad se puede trabajar, pero solo cuando hay participación activa de los dos. Tú no tienes que cargar sola con algo que no provocaste. Tu dolor es legítimo y merece respeto, contención y un lugar seguro para expresarse.
Si sientes que esto te supera y que él no cambia su forma de responder, también es válido poner límites y preguntarte qué necesitas para sentirte cuidada y estable. Estás intentando sanar algo que te hirió profundamente, y nadie debería hacerte sentir culpable por eso. Estoy aquí para acompañarte si quieres explorar cómo cuidarte mejor en este proceso o cómo comunicarle lo que necesitas de una manera clara y protectora para ti.
Lo que estás experimentando no es “exagerado”, ni es algo que estés haciendo contra él. Es la consecuencia natural de una herida emocional significativa. Sin embargo, la reacción de tu pareja —enojarse, tomar distancia o hacerte sentir que tus emociones son un problema— dificulta muchísimo la reparación. Cuando una persona ha traicionado la confianza, no basta con pedir perdón: necesita estar disponible emocionalmente, validar el dolor del otro, acompañar, y asumir responsabilidad sin ponerse a la defensiva. Que tú llores no debería convertirse en un conflicto; debería ser un espacio donde él te ofrezca calma, escucha y seguridad, porque eso es parte del proceso de reconstrucción.
Entiendo que estés agotada. Cargar con tu propio dolor y, además, con la reacción negativa de él ante ese dolor es algo muy duro. El perdón no puede darse solo desde tu esfuerzo; requiere cambios reales en su comportamiento, incluyendo paciencia, comprensión y compromiso para reparar el daño. Si cada vez que te sientes mal él se aleja o se enfada, es natural que te preguntes cuánto más puedes sostener esta situación. Y es importante que te escuches a ti misma cuando surge esa duda.
Podría ser muy beneficioso que ambos consideraran un espacio terapéutico, ya sea individual para ti o incluso terapia de pareja si él está dispuesto. La infidelidad se puede trabajar, pero solo cuando hay participación activa de los dos. Tú no tienes que cargar sola con algo que no provocaste. Tu dolor es legítimo y merece respeto, contención y un lugar seguro para expresarse.
Si sientes que esto te supera y que él no cambia su forma de responder, también es válido poner límites y preguntarte qué necesitas para sentirte cuidada y estable. Estás intentando sanar algo que te hirió profundamente, y nadie debería hacerte sentir culpable por eso. Estoy aquí para acompañarte si quieres explorar cómo cuidarte mejor en este proceso o cómo comunicarle lo que necesitas de una manera clara y protectora para ti.
Lo que estás viviendo es una situación profundamente dolorosa y tus reacciones emocionales son comprensibles y esperables tras una infidelidad mantenida en el tiempo. Descubrir una traición de este tipo suele generar un proceso similar a un duelo: aparecen tristeza intensa, llanto, confusión, rabia y una sensación de inseguridad emocional.
Es importante señalar que el perdón no es un acto inmediato, sino un proceso que requiere tiempo, validación emocional y un entorno relacional seguro. Cuando tu pareja responde con enfado o distancia ante tu dolor, es probable que el proceso de reparación se vea dificultado, ya que para que una relación pueda reconstruirse tras una infidelidad es fundamental que la persona que la cometió pueda asumir el daño causado y sostener emocionalmente las consecuencias.
El hecho de que sientas que “no puedes soportar mucho esta situación” es una señal relevante. No significa necesariamente que la relación deba terminar, pero sí indica que algo no está siendo cuidado a nivel emocional, especialmente tu necesidad de ser escuchada, comprendida y acompañada en el dolor.
Puede ser muy recomendable que:
- Busques apoyo psicológico individual, para poder expresar libremente lo que sientes y aclarar qué necesitas en este momento.
- Valorar, si ambos estáis dispuestos, terapia de pareja, donde se pueda trabajar la reparación del vínculo, los límites y la responsabilidad emocional de cada uno.
- Reflexiones (con ayuda profesional) sobre si el contexto actual te permite sanar o si, por el contrario, está prolongando el sufrimiento.
Llorar, sentirte frágil o necesitar tiempo no es un ataque hacia tu pareja, sino una reacción humana ante una herida relacional importante. Tu bienestar emocional debe ser una prioridad en este proceso.
Es importante señalar que el perdón no es un acto inmediato, sino un proceso que requiere tiempo, validación emocional y un entorno relacional seguro. Cuando tu pareja responde con enfado o distancia ante tu dolor, es probable que el proceso de reparación se vea dificultado, ya que para que una relación pueda reconstruirse tras una infidelidad es fundamental que la persona que la cometió pueda asumir el daño causado y sostener emocionalmente las consecuencias.
El hecho de que sientas que “no puedes soportar mucho esta situación” es una señal relevante. No significa necesariamente que la relación deba terminar, pero sí indica que algo no está siendo cuidado a nivel emocional, especialmente tu necesidad de ser escuchada, comprendida y acompañada en el dolor.
Puede ser muy recomendable que:
- Busques apoyo psicológico individual, para poder expresar libremente lo que sientes y aclarar qué necesitas en este momento.
- Valorar, si ambos estáis dispuestos, terapia de pareja, donde se pueda trabajar la reparación del vínculo, los límites y la responsabilidad emocional de cada uno.
- Reflexiones (con ayuda profesional) sobre si el contexto actual te permite sanar o si, por el contrario, está prolongando el sufrimiento.
Llorar, sentirte frágil o necesitar tiempo no es un ataque hacia tu pareja, sino una reacción humana ante una herida relacional importante. Tu bienestar emocional debe ser una prioridad en este proceso.
Lamento mucho que estés atravesando una situación tan dolorosa. Descubrir una infidelidad prolongada suele generar un impacto emocional profundo, y es esperable que durante el proceso de perdón aparezcan tristeza intensa, llanto y momentos de desbordamiento. Tus emociones no son un ataque hacia tu pareja ni algo “incorrecto”; forman parte del duelo y de la reconstrucción de la confianza. Cuando la otra persona responde con enfado o distancia ante tu dolor, el malestar suele intensificarse y la situación puede volverse difícil de sostener en soledad. En estos casos, es importante contar con un espacio terapéutico donde puedas comprender lo que te ocurre, valorar si este proceso es viable para ti y aprender a poner límites que protejan tu bienestar emocional. Si lo deseas, puedo acompañarte profesionalmente con atención presencial en Tres Cantos (Madrid), atención online o a domicilio en Madrid Norte.
Gracias por compartir ;) Lo que estás viviendo es una situación profundamente dolorosa y compleja. Una infidelidad sostenida en el tiempo suele generar un impacto emocional comparable a una herida traumática: aparecen tristeza intensa, llanto, confusión, desconfianza, enojo y momentos de mucha vulnerabilidad. Todo esto es una reacción esperable y válida, no un defecto tuyo ni una exageración.
El proceso de perdón, si decides transitarlo, no es lineal ni inmediato. Implica atravesar el duelo por la pérdida de la confianza y por la relación tal como la conocías. En ese contexto, que tengas días en los que necesites llorar o expresar dolor es completamente normal.
Es importante señalar que, para que una reconciliación sea saludable, la persona que fue infiel necesita asumir no solo la responsabilidad del hecho, sino también el impacto emocional que esto genera en su pareja. Cuando él se enoja, se distancia o reacciona como si tu tristeza fuera un ataque hacia él, puede estar mostrando dificultades para tolerar la culpa, la vergüenza o la incomodidad que le genera enfrentarse al daño causado. Sin embargo, esto no invalida tu dolor ni lo convierte en algo incorrecto.
Una señal de alerta es que sientas que debes reprimir lo que sientes para no provocar enojo o distancia. Una relación en proceso de reparación debería ofrecer, progresivamente, mayor contención emocional, no menos. Si actualmente sientes que “no puedes soportar mucho esta situación”, es fundamental escuchar ese límite interno: suele ser una señal de que algo necesita cambiar.
Sería muy recomendable que cuentes con un espacio terapéutico propio, donde puedas elaborar lo ocurrido, clarificar qué necesitas y evaluar si este vínculo, en las condiciones actuales, es compatible con tu bienestar emocional. En algunos casos, la terapia de pareja también puede ser útil, pero solo si ambos están dispuestos a asumir responsabilidades y a escuchar el dolor del otro sin invalidarlo.
Recuerda: sentirte mal no es una agresión, llorar no es un reproche, y necesitar contención no es una debilidad. Tu salud emocional es prioritaria.
Por último recordarte que no estás exagerando. Estás reaccionando a una herida real.
Un abrazo y mucha fuerza,
Elbire Arana
Psicoterapeuta de pareja
Colegiada M-42807
El proceso de perdón, si decides transitarlo, no es lineal ni inmediato. Implica atravesar el duelo por la pérdida de la confianza y por la relación tal como la conocías. En ese contexto, que tengas días en los que necesites llorar o expresar dolor es completamente normal.
Es importante señalar que, para que una reconciliación sea saludable, la persona que fue infiel necesita asumir no solo la responsabilidad del hecho, sino también el impacto emocional que esto genera en su pareja. Cuando él se enoja, se distancia o reacciona como si tu tristeza fuera un ataque hacia él, puede estar mostrando dificultades para tolerar la culpa, la vergüenza o la incomodidad que le genera enfrentarse al daño causado. Sin embargo, esto no invalida tu dolor ni lo convierte en algo incorrecto.
Una señal de alerta es que sientas que debes reprimir lo que sientes para no provocar enojo o distancia. Una relación en proceso de reparación debería ofrecer, progresivamente, mayor contención emocional, no menos. Si actualmente sientes que “no puedes soportar mucho esta situación”, es fundamental escuchar ese límite interno: suele ser una señal de que algo necesita cambiar.
Sería muy recomendable que cuentes con un espacio terapéutico propio, donde puedas elaborar lo ocurrido, clarificar qué necesitas y evaluar si este vínculo, en las condiciones actuales, es compatible con tu bienestar emocional. En algunos casos, la terapia de pareja también puede ser útil, pero solo si ambos están dispuestos a asumir responsabilidades y a escuchar el dolor del otro sin invalidarlo.
Recuerda: sentirte mal no es una agresión, llorar no es un reproche, y necesitar contención no es una debilidad. Tu salud emocional es prioritaria.
Por último recordarte que no estás exagerando. Estás reaccionando a una herida real.
Un abrazo y mucha fuerza,
Elbire Arana
Psicoterapeuta de pareja
Colegiada M-42807
Lo que sientes es una reacción normal tras una traición prolongada. El proceso de perdón requiere tiempo y validación emocional, no presión ni evitación. Si tu malestar no puede ser acogido en la relación, es importante replantear el proceso y valorar apoyo terapéutico para cuidar tu bienestar. Mucho ánimo.
Expertos
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