No se porque no puedo convivir con mi mamá mucho tiempo, estoy con ella y me desespero me empiezo a
15
respuestas
No se porque no puedo convivir con mi mamá mucho tiempo, estoy con ella y me desespero me empiezo a poner de malas. Desde chica siempre ne sentí un cero a la izquierda comparada con mi hermana ya que siempre tuvo y a la fecha a sido la preferencia en todos los aspectos.
Hola, encantada! Lo que te pasa con tu mamá no suele ser solo “del presente”. Muchas veces, en la convivencia se reactivan historias más antiguas, como ese lugar de sentirte en segundo plano frente a tu hermana.
Esa sensación de desesperación puede tener que ver con algo que te sigue doliendo y quizás también con algo que, de algún modo, todavía seguir esperando que sea reconocido por ella.
Tal vez este sea un buen momento para empezar a trabajarlo en terapia: no tanto para cambiar a tu mamá, sino para comprender qué lugar ocupó (y ocupa) en tu historia, y cómo empezar a construir vínculos donde no tengas que sentirte así. Si necesitas mi ayuda para empezar a comprender(te) cuentas conmigo! Psi. Flor Dwornicki
Esa sensación de desesperación puede tener que ver con algo que te sigue doliendo y quizás también con algo que, de algún modo, todavía seguir esperando que sea reconocido por ella.
Tal vez este sea un buen momento para empezar a trabajarlo en terapia: no tanto para cambiar a tu mamá, sino para comprender qué lugar ocupó (y ocupa) en tu historia, y cómo empezar a construir vínculos donde no tengas que sentirte así. Si necesitas mi ayuda para empezar a comprender(te) cuentas conmigo! Psi. Flor Dwornicki
Consigue respuesta gracias a la consulta online
¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Es comprensible que en la convivencia con tu madre aparezca cierto malestar. Lo que describes no es una "falta de paciencia", sino una reacción emocional a una dinámica relacional de apego que puede haberte generado dolor desde hace tiempo.
Puede ser que al estar con ella, tu sistema nervioso "recuerde" la sensación de ser invalidada o desplazada. Esa irritabilidad o el "ponerse de malas" es, en realidad, una respuesta defensiva de tu cuerpo ante un entorno que históricamente percibiste como injusto o poco seguro emocionalmente. Crecer sintiéndote "un cero a la izquierda" en comparación con tu hermana puede generar un herida relacional. De adulta, el contacto prolongado con una fuente de ese dolor puede activar automáticamente la herida de no haber sido vista ni priorizada.
Puede ser que al estar con ella, tu sistema nervioso "recuerde" la sensación de ser invalidada o desplazada. Esa irritabilidad o el "ponerse de malas" es, en realidad, una respuesta defensiva de tu cuerpo ante un entorno que históricamente percibiste como injusto o poco seguro emocionalmente. Crecer sintiéndote "un cero a la izquierda" en comparación con tu hermana puede generar un herida relacional. De adulta, el contacto prolongado con una fuente de ese dolor puede activar automáticamente la herida de no haber sido vista ni priorizada.
Buenos días,
Muchas gracias por tu mensaje. Siento mucho lo que comentas.
Por lo que cuentas, parece que estar con tu madre te genera mucho malestar, como una especie de tensión o irritación que aparece bastante rápido, y eso puede ser muy desconcertante.
También mencionas que desde pequeña te has sentido en un segundo plano respecto a tu hermana, como si no hubieras recibido el mismo lugar o reconocimiento. Es comprensible que esas experiencias puedan seguir influyendo en cómo te sientes hoy en la relación con tu madre.
Si te parece, podríamos ir explorando juntas qué es lo que se activa en esos momentos en los que estás con ella, qué pensamientos o emociones aparecen y cómo has ido viviendo todo esto a lo largo del tiempo.
Estaré encantada de acompañarte en este proceso si decides empezar terapia.
Muchas gracias por tu mensaje. Siento mucho lo que comentas.
Por lo que cuentas, parece que estar con tu madre te genera mucho malestar, como una especie de tensión o irritación que aparece bastante rápido, y eso puede ser muy desconcertante.
También mencionas que desde pequeña te has sentido en un segundo plano respecto a tu hermana, como si no hubieras recibido el mismo lugar o reconocimiento. Es comprensible que esas experiencias puedan seguir influyendo en cómo te sientes hoy en la relación con tu madre.
Si te parece, podríamos ir explorando juntas qué es lo que se activa en esos momentos en los que estás con ella, qué pensamientos o emociones aparecen y cómo has ido viviendo todo esto a lo largo del tiempo.
Estaré encantada de acompañarte en este proceso si decides empezar terapia.
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia.
No es que “no puedas convivir con tu mamá porque sí”.
Tu reacción actual es una respuesta emocional que se activa en un vínculo donde te has sentido poco vista durante mucho tiempo.
Cuando una persona crece con la sensación de ser “menos importante” que un hermano, eso no se queda en el pasado. Se queda como una especie de huella interna. Y cuando vuelves a estar con tu mamá, esa huella se activa casi automáticamente:
te sientes tensa
te irritas rápido
te desesperas sin entender del todo por qué
No estás reaccionando solo a lo que pasa ahora.
Estás reaccionando también a lo que has sentido durante años en esa relación.
Por eso no es un problema de convivencia, es un tema emocional más profundo.
Hay algo importante que conviene que veas:
Muchas veces, cuando no nos sentimos reconocidos en casa, desarrollamos una especie de sensibilidad especial a cualquier gesto que confirme esa idea (“no soy importante”, “no me tienen en cuenta”). Y aunque ahora tu madre no haga exactamente lo mismo que antes, tu sistema emocional ya está preparado para reaccionar.
Esto no significa que estés exagerando.
Significa que hay una herida que no está cerrada.
¿Qué puedes hacer con esto?
Primero, dejar de pelearte con tu reacción
No es que “deberías estar tranquila y no lo estás”. Tu reacción tiene una lógica. Entenderla ya es un paso importante.
Segundo, poner algo de distancia emocional
No todo se resuelve hablando con tu madre. A veces es más útil regular cuánto tiempo compartes y en qué condiciones, para no saturarte.
Tercero, empezar a trabajar lo que hay detrás
Más que cambiar a tu madre (que probablemente no va a cambiar mucho), el trabajo está en cómo te afectó eso y cómo sigue influyendo en ti hoy.
Porque si no se trabaja, esta sensación puede repetirse también en otras relaciones (sentirte menos valorada, compararte, reaccionar con irritación).
Y aquí es donde un proceso terapéutico puede ayudarte mucho, no para “llevarte mejor con tu mamá” sin más, sino para:
entender esa herida de comparación
recolocar tu valor personal
y dejar de reaccionar automáticamente cada vez que estás con ella
Te digo algo importante para cerrar:
No eres una persona difícil por sentirte así.
Eres alguien que ha vivido una experiencia que dejó huella.
Y esa huella se puede trabajar.
Si necesitas ayuda no dudes en decírmelo. Un saludo.
No es que “no puedas convivir con tu mamá porque sí”.
Tu reacción actual es una respuesta emocional que se activa en un vínculo donde te has sentido poco vista durante mucho tiempo.
Cuando una persona crece con la sensación de ser “menos importante” que un hermano, eso no se queda en el pasado. Se queda como una especie de huella interna. Y cuando vuelves a estar con tu mamá, esa huella se activa casi automáticamente:
te sientes tensa
te irritas rápido
te desesperas sin entender del todo por qué
No estás reaccionando solo a lo que pasa ahora.
Estás reaccionando también a lo que has sentido durante años en esa relación.
Por eso no es un problema de convivencia, es un tema emocional más profundo.
Hay algo importante que conviene que veas:
Muchas veces, cuando no nos sentimos reconocidos en casa, desarrollamos una especie de sensibilidad especial a cualquier gesto que confirme esa idea (“no soy importante”, “no me tienen en cuenta”). Y aunque ahora tu madre no haga exactamente lo mismo que antes, tu sistema emocional ya está preparado para reaccionar.
Esto no significa que estés exagerando.
Significa que hay una herida que no está cerrada.
¿Qué puedes hacer con esto?
Primero, dejar de pelearte con tu reacción
No es que “deberías estar tranquila y no lo estás”. Tu reacción tiene una lógica. Entenderla ya es un paso importante.
Segundo, poner algo de distancia emocional
No todo se resuelve hablando con tu madre. A veces es más útil regular cuánto tiempo compartes y en qué condiciones, para no saturarte.
Tercero, empezar a trabajar lo que hay detrás
Más que cambiar a tu madre (que probablemente no va a cambiar mucho), el trabajo está en cómo te afectó eso y cómo sigue influyendo en ti hoy.
Porque si no se trabaja, esta sensación puede repetirse también en otras relaciones (sentirte menos valorada, compararte, reaccionar con irritación).
Y aquí es donde un proceso terapéutico puede ayudarte mucho, no para “llevarte mejor con tu mamá” sin más, sino para:
entender esa herida de comparación
recolocar tu valor personal
y dejar de reaccionar automáticamente cada vez que estás con ella
Te digo algo importante para cerrar:
No eres una persona difícil por sentirte así.
Eres alguien que ha vivido una experiencia que dejó huella.
Y esa huella se puede trabajar.
Si necesitas ayuda no dudes en decírmelo. Un saludo.
Lo que describes tiene bastante sentido cuando se mira desde tu historia, no desde “algo está mal en ti”.
Si desde pequeña te has sentido en un segundo plano, comparada o menos valorada que tu hermana, es muy probable que la relación con tu madre haya quedado asociada a emociones como injusticia, frustración, enfado o tristeza. Aunque ahora seas adulta, ese aprendizaje emocional no desaparece solo. Cuando estás con ella, no reaccionas solo a lo que pasa en el presente, sino también a todo lo acumulado.
Por eso te “desesperas” o te pones de malas: no es solo por lo que esté ocurriendo en ese momento, sino porque se activa esa sensación antigua de “no soy suficiente” o “no me ven igual”.
Hay varias cosas importantes aquí:
Primero, esto no significa que no quieras a tu madre. Se puede querer a alguien y, a la vez, sentirse incómoda o herida en su presencia.
Segundo, tu reacción no es exagerada. Es una respuesta emocional aprendida durante años.
Tercero, es probable que tu cuerpo se adelante: a veces ni siquiera hace falta que ella haga algo concreto, basta con estar ahí para que se active ese malestar.
Qué puedes empezar a hacer:
* Ponerle nombre a lo que sientes: no es solo “me pongo de malas”, puede haber enfado, dolor, sensación de injusticia.
* Diferenciar presente y pasado: preguntarte “¿esto es por lo que está pasando ahora o por lo que llevo acumulado?”
* Regular el contacto: no tienes por qué convivir largos periodos si sabes que te desborda. Puedes dosificar el tiempo con ella.
* Evitar forzarte a sentirte bien: intentar “actuar normal” muchas veces aumenta la tensión interna.
Y algo importante: no se trata solo de cambiar la relación con tu madre, sino de trabajar cómo te afectó esa comparación en tu autoestima y en cómo te percibes a ti misma.
Este tipo de dinámicas familiares dejan huella, pero se pueden trabajar. Entenderlo bien suele aliviar mucho esa reacción automática que tienes cuando estás con ella.
Si lo necesitas, puedo trabajarlo contigo de forma más profunda para ayudarte a que esa relación deje de removerte tanto y puedas posicionarte de otra manera. Puedes pedirme cita online y lo vemos de forma más personalizada.
Si desde pequeña te has sentido en un segundo plano, comparada o menos valorada que tu hermana, es muy probable que la relación con tu madre haya quedado asociada a emociones como injusticia, frustración, enfado o tristeza. Aunque ahora seas adulta, ese aprendizaje emocional no desaparece solo. Cuando estás con ella, no reaccionas solo a lo que pasa en el presente, sino también a todo lo acumulado.
Por eso te “desesperas” o te pones de malas: no es solo por lo que esté ocurriendo en ese momento, sino porque se activa esa sensación antigua de “no soy suficiente” o “no me ven igual”.
Hay varias cosas importantes aquí:
Primero, esto no significa que no quieras a tu madre. Se puede querer a alguien y, a la vez, sentirse incómoda o herida en su presencia.
Segundo, tu reacción no es exagerada. Es una respuesta emocional aprendida durante años.
Tercero, es probable que tu cuerpo se adelante: a veces ni siquiera hace falta que ella haga algo concreto, basta con estar ahí para que se active ese malestar.
Qué puedes empezar a hacer:
* Ponerle nombre a lo que sientes: no es solo “me pongo de malas”, puede haber enfado, dolor, sensación de injusticia.
* Diferenciar presente y pasado: preguntarte “¿esto es por lo que está pasando ahora o por lo que llevo acumulado?”
* Regular el contacto: no tienes por qué convivir largos periodos si sabes que te desborda. Puedes dosificar el tiempo con ella.
* Evitar forzarte a sentirte bien: intentar “actuar normal” muchas veces aumenta la tensión interna.
Y algo importante: no se trata solo de cambiar la relación con tu madre, sino de trabajar cómo te afectó esa comparación en tu autoestima y en cómo te percibes a ti misma.
Este tipo de dinámicas familiares dejan huella, pero se pueden trabajar. Entenderlo bien suele aliviar mucho esa reacción automática que tienes cuando estás con ella.
Si lo necesitas, puedo trabajarlo contigo de forma más profunda para ayudarte a que esa relación deje de removerte tanto y puedas posicionarte de otra manera. Puedes pedirme cita online y lo vemos de forma más personalizada.
Hola, gracias por compartirlo. Lo que describes suele tener mucho peso emocional y no aparece “de la nada” en la vida adulta.
Cuando alguien ha crecido con la sensación de ser comparado, menos visto o menos valorado dentro de la familia, es frecuente que con el tiempo se genere una herida emocional que se activa especialmente en el contacto cercano con esa figura. Por eso, al convivir con tu madre, no solo estás en el presente, sino que también se reactivan experiencias y emociones acumuladas desde la infancia.
Esa irritación o malestar que sientes no significa necesariamente que “no puedas convivir con ella”, sino que tu sistema emocional se activa rápidamente ante una relación que para ti ha estado asociada a comparación, injusticia o falta de reconocimiento. Es una reacción aprendida y muy humana.
También es importante diferenciar dos cosas: lo que tu madre haya podido hacer o no en su forma de relacionarse, y el impacto que eso tuvo en ti. Ambas cosas pueden coexistir, pero lo más importante ahora es cómo te está afectando a ti y qué necesitas para estar más en equilibrio.
En algunos casos, cuando estas heridas están muy presentes, ayuda mucho poner ciertos límites en la convivencia (por ejemplo, tiempos, espacios o momentos de descanso emocional), no desde el rechazo, sino desde el autocuidado. Y a largo plazo, trabajar esa historia emocional puede ayudarte a reducir esa reactividad y a sentirte más en calma en el vínculo.
Si sientes que esto te genera mucho malestar o se repite en otros vínculos, puede ser muy útil trabajarlo en un proceso terapéutico para fortalecer tu autoestima y elaborar esa vivencia de comparación.
Si lo necesitas, puedo ayudarte tanto en consulta presencial en Tres Cantos (Madrid), como en modalidad online, o también a domicilio en la zona norte de Madrid, según lo que te resulte más cómodo.
Un saludo.
Cuando alguien ha crecido con la sensación de ser comparado, menos visto o menos valorado dentro de la familia, es frecuente que con el tiempo se genere una herida emocional que se activa especialmente en el contacto cercano con esa figura. Por eso, al convivir con tu madre, no solo estás en el presente, sino que también se reactivan experiencias y emociones acumuladas desde la infancia.
Esa irritación o malestar que sientes no significa necesariamente que “no puedas convivir con ella”, sino que tu sistema emocional se activa rápidamente ante una relación que para ti ha estado asociada a comparación, injusticia o falta de reconocimiento. Es una reacción aprendida y muy humana.
También es importante diferenciar dos cosas: lo que tu madre haya podido hacer o no en su forma de relacionarse, y el impacto que eso tuvo en ti. Ambas cosas pueden coexistir, pero lo más importante ahora es cómo te está afectando a ti y qué necesitas para estar más en equilibrio.
En algunos casos, cuando estas heridas están muy presentes, ayuda mucho poner ciertos límites en la convivencia (por ejemplo, tiempos, espacios o momentos de descanso emocional), no desde el rechazo, sino desde el autocuidado. Y a largo plazo, trabajar esa historia emocional puede ayudarte a reducir esa reactividad y a sentirte más en calma en el vínculo.
Si sientes que esto te genera mucho malestar o se repite en otros vínculos, puede ser muy útil trabajarlo en un proceso terapéutico para fortalecer tu autoestima y elaborar esa vivencia de comparación.
Si lo necesitas, puedo ayudarte tanto en consulta presencial en Tres Cantos (Madrid), como en modalidad online, o también a domicilio en la zona norte de Madrid, según lo que te resulte más cómodo.
Un saludo.
Buenos días,
Gracias por compartir lo que te ocurre.
La sensación que describes —ese malestar o irritación al estar con tu madre— puede resultar muy desconcertante, sobre todo cuando no se entiende bien de dónde viene.
Sin conocer más sobre vuestra historia o la relación entre ambas, sería precipitado dar una explicación concreta. Aun así, es relativamente frecuente que en los vínculos familiares se activen emociones intensas que tienen que ver con experiencias acumuladas a lo largo del tiempo, y que aparecen con más fuerza en la convivencia cercana.
Quizá pueda ayudarte observar qué ocurre en esos momentos: qué piensas, qué sientes exactamente y qué es lo que más te cuesta de esa situación. Ponerle algo más de claridad suele ser el primer paso para poder gestionarlo de otra manera.
Si ves que esta situación se repite y te genera malestar, profundizar en ello —con ayuda profesional— puede darte más claridad y herramientas para manejarlo.
Un abrazo
Gracias por compartir lo que te ocurre.
La sensación que describes —ese malestar o irritación al estar con tu madre— puede resultar muy desconcertante, sobre todo cuando no se entiende bien de dónde viene.
Sin conocer más sobre vuestra historia o la relación entre ambas, sería precipitado dar una explicación concreta. Aun así, es relativamente frecuente que en los vínculos familiares se activen emociones intensas que tienen que ver con experiencias acumuladas a lo largo del tiempo, y que aparecen con más fuerza en la convivencia cercana.
Quizá pueda ayudarte observar qué ocurre en esos momentos: qué piensas, qué sientes exactamente y qué es lo que más te cuesta de esa situación. Ponerle algo más de claridad suele ser el primer paso para poder gestionarlo de otra manera.
Si ves que esta situación se repite y te genera malestar, profundizar en ello —con ayuda profesional— puede darte más claridad y herramientas para manejarlo.
Un abrazo
Lo que describes es más común de lo que parece y tiene mucho sentido desde lo emocional. Cuando en la infancia uno se ha sentido menos visto, comparado o poco valorado, esas heridas no desaparecen, sino que pueden activarse en el presente, especialmente al estar cerca de la figura que las generó. Por eso, al convivir con tu mamá, no solo reaccionas a lo que ocurre ahora, sino también a emociones acumuladas de antes, como frustración, tristeza o enojo no expresado. No es que “no puedas convivir”, es que hay una historia emocional detrás que necesita ser comprendida y trabajada. Puede ayudarte empezar a poner límites saludables, validar lo que sentiste y conectar contigo desde un lugar más compasivo. Si quieres profundizar en esto y sanar esa relación desde tu bienestar, estaré encantada de acompañarte; puedes pasar por mi calendario y agendar una consulta cuando te venga bien.
Hola, lo más probable es que no estés evitando a tu madre en sí, sino las sensaciones y emociones aversivas que sientes cuando ella está cerca debido a tu historia de vida. Hubo muchas situaciones en las que necesitaste algo que no se te dio. Es un problema fácilmente abordable desde un proceso psicoterapéutico. Ánimo.
Lo que describes suele pasar cuando hay una historia previa de sentirte poco vista o comparada dentro de la familia. En ese contexto, el malestar actual con tu mamá puede ser una forma en que se activa esa herida antigua.
No significa que no la quieras o que seas “mala hija”, sino que estar con ella te conecta con emociones de frustración, dolor o injusticia que vienen de mucho tiempo atrás.
Trabajar esto en terapia puede ayudarte a entender mejor qué se activa en ti en esos momentos y a poder relacionarte de una forma más tranquila y cuidada, sin que te desborde tanto la emoción.
No significa que no la quieras o que seas “mala hija”, sino que estar con ella te conecta con emociones de frustración, dolor o injusticia que vienen de mucho tiempo atrás.
Trabajar esto en terapia puede ayudarte a entender mejor qué se activa en ti en esos momentos y a poder relacionarte de una forma más tranquila y cuidada, sin que te desborde tanto la emoción.
Hola, gracias por compartir algo tan personal. Cuando una relación con la madre arrastra heridas antiguas, comparaciones o sensación de no haber sido vista como necesitabas, es frecuente que la convivencia reactive malestar muy rápido. A veces no se responde solo al presente, sino también a emociones acumuladas durante años.
Esa desesperación puede estar señalando dolor, frustración o necesidades emocionales que no encontraron espacio en su momento. Comprenderlo suele ser un paso importante para que deje de pesarte tanto.
En terapia puede ayudarte mucho sanar esas heridas, poner límites sanos y relacionarte desde un lugar más tranquilo. Si lo deseas, estaré encantado de acompañarte en este proceso. Cuídate mucho.
Esa desesperación puede estar señalando dolor, frustración o necesidades emocionales que no encontraron espacio en su momento. Comprenderlo suele ser un paso importante para que deje de pesarte tanto.
En terapia puede ayudarte mucho sanar esas heridas, poner límites sanos y relacionarte desde un lugar más tranquilo. Si lo deseas, estaré encantado de acompañarte en este proceso. Cuídate mucho.
Tener dificultades con la madre de uno, especialmente en la edad adulta, es más la norma que una excepción. Es más bien raro encontrar un ser humano que no tenga algún tipo de conflicto y / o malentendido con su madre. En todo caso, tu pregunta ha de ser: ¿Qué hay de tu vida por fuera de ese vínculo? Amigos/as, otros familiares, colegas, conocidos, pareja, novio? Allí está, o debería estar en un futuro próximo, tu vida. Un afectuoso saludo.
Siento mucho que esta convivencia te genere tanto malestar y que te haga sentir desplazada desde la infancia
Es comprensible que la comparación con tu hermana haya dejado una huella que ahora se activa cuando estás con tu madre
Primero reconoce y nombra lo que sientes para ti misma por ejemplo tristeza rabia frustración o agotamiento
Segundo establece límites claros y pequeños que puedas sostener por ejemplo tiempos de descanso fuera de la casa o espacios propios donde puedas retirarte cuando te sientas abrumada
Tercero comunica en primera persona sin acusar por ejemplo yo me siento mal cuando sucede esto y necesito un tiempo para mí para calmarme
Cuarto practica autocuidado diario aunque sean cinco minutos de respiración consciente una caminata breve o una actividad que te reconecte contigo
Quinto planifica salidas o apoyos con amigos o familiares para reducir la exposición continua y darte respiros necesarios
Sexto registra situaciones que te activan para identificar patrones y poder trabajar sobre ellos en terapia
Séptimo considera la terapia individual para procesar la historia de comparación y aprender estrategias para regular la ira y la ansiedad
Octavo si la convivencia es insostenible valora alternativas temporales como pasar más tiempo fuera o negociar cambios en la rutina familiar
Recuerda que no eres responsable de la preferencia que tu madre mostró hacia tu hermana y que mereces cuidar tu bienestar emocional
Permítete ser compasiva contigo misma y aceptar que los cambios llevan tiempo
Si quieres puedo acompañarte en una consulta psicológica online conmigo para trabajar límites comunicación y la historia emocional que te afecta y diseñar un plan concreto para que puedas convivir con menos angustia
Es comprensible que la comparación con tu hermana haya dejado una huella que ahora se activa cuando estás con tu madre
Primero reconoce y nombra lo que sientes para ti misma por ejemplo tristeza rabia frustración o agotamiento
Segundo establece límites claros y pequeños que puedas sostener por ejemplo tiempos de descanso fuera de la casa o espacios propios donde puedas retirarte cuando te sientas abrumada
Tercero comunica en primera persona sin acusar por ejemplo yo me siento mal cuando sucede esto y necesito un tiempo para mí para calmarme
Cuarto practica autocuidado diario aunque sean cinco minutos de respiración consciente una caminata breve o una actividad que te reconecte contigo
Quinto planifica salidas o apoyos con amigos o familiares para reducir la exposición continua y darte respiros necesarios
Sexto registra situaciones que te activan para identificar patrones y poder trabajar sobre ellos en terapia
Séptimo considera la terapia individual para procesar la historia de comparación y aprender estrategias para regular la ira y la ansiedad
Octavo si la convivencia es insostenible valora alternativas temporales como pasar más tiempo fuera o negociar cambios en la rutina familiar
Recuerda que no eres responsable de la preferencia que tu madre mostró hacia tu hermana y que mereces cuidar tu bienestar emocional
Permítete ser compasiva contigo misma y aceptar que los cambios llevan tiempo
Si quieres puedo acompañarte en una consulta psicológica online conmigo para trabajar límites comunicación y la historia emocional que te afecta y diseñar un plan concreto para que puedas convivir con menos angustia
Hola, el ser madre-hija, o cualquier otro vínculo familiar, no garantiza que exista una afinidad personal o feeling entre ambas personas, en muchos casos se da todo lo contrario. En tu caso, sea por la actitud de tu madre hacia tí (cosa que les pasa a las madres aunque sea su hijo-a) o sea que no sois personas compatibles, lo mejor para ti es que te protejas y limites el tiempo con ella. Intentar forzar sólo puede llevar a empeorar la relación, ya que como dices ante tu desesperación te pones a malas. Si puedes ya sería ideal acudir a terapia para sobrellevar esto, ver si hay algo de tu responsabilidad en esos problemas de relación o es sólo por parte de ella. Pero sobre todo que no esperes que ella cambie su actitud hacia tí, y asimiles lo que por desgracia te ha tocado. Mucho ánimo.
Cuando has crecido sintiendo que había comparaciones constantes o que otra persona ocupaba más espacio en la mirada de tu madre, es comprensible que hoy la convivencia te resulte difícil. A veces, estar con ella activa emociones antiguas que no siempre tienen que ver con lo que está pasando ahora, sino con lo que quedó marcado en su momento: la sensación de no haber sido vista, escuchada o tenida en cuenta como necesitabas. Las relaciones con las madres no siempre son sencillas.
Por eso, pasar mucho tiempo juntas puede despertar irritación, incomodidad o ganas de alejarte. No es extraño que el cuerpo reaccione así cuando se reencuentra con dinámicas que fueron dolorosas o confusas en la infancia.
Puede ayudar observar qué se mueve dentro de ti cuando estás con ella: qué parte pertenece al presente y qué parte viene de historias más antiguas. A veces, ponerle nombre a eso ya cambia la forma en que una se trata a sí misma en esos momentos. Y si sientes que estas emociones se repiten o te sobrepasan, hablarlo con un profesional puede darte un espacio seguro para ordenar lo que sientes y entender mejor tu propia historia.
¡Muchos animos!
Por eso, pasar mucho tiempo juntas puede despertar irritación, incomodidad o ganas de alejarte. No es extraño que el cuerpo reaccione así cuando se reencuentra con dinámicas que fueron dolorosas o confusas en la infancia.
Puede ayudar observar qué se mueve dentro de ti cuando estás con ella: qué parte pertenece al presente y qué parte viene de historias más antiguas. A veces, ponerle nombre a eso ya cambia la forma en que una se trata a sí misma en esos momentos. Y si sientes que estas emociones se repiten o te sobrepasan, hablarlo con un profesional puede darte un espacio seguro para ordenar lo que sientes y entender mejor tu propia historia.
¡Muchos animos!
Expertos
Preguntas relacionadas
- Debido a mi ansiedad social no puedo ir a la universidad, y me queda la opción de trabajar pero tampoco he podido hacerlo, he estado durante años destrozada y adolorida viendo como mis amigos e incluso mi pareja están haciendo lo que yo no puedo, pueden hacer lo que quieran sin tener algo que los limite,…
- Llevo 18 años con mi marido, al principio cariñoso, con lo cotidiano fue cambiando, hace 10 años dormimos separados con algunos encuentros ocasionales, descubro infidelidad de hace 2 años, según la mujer es muy cariñoso, escribe cosas lindas para ella. su relación conmigo fría y evita compartir conmigo…
- Me siento triste mi esposo trabaja fuera dura meses en.vernos, es frío duro el.no expresa sus sentimientos dice solo que me quiere porque trabaja mucho y no nos falta nada, le comento que es duro y solo dice que el es de las personas que resuelve
- Hola tengo 17 años de casada 2 hijos ultimamente he sentido la ausencia de cariño de mi esposo no m dice te amo ni siquiera me da un abrazo siempre soy yo q le expreso mi amor el dice q m lo demuestra con accion pero no es detallista he hablado con el sobre este tema q me siento despreciaada incluso…
- Mi esposo no me suele decir cosas bonitas o hablar sobre cosas bonitas por mensaje como, lo hace y demuestra solo en persona (con actos de amor) y sin embargo le cuesta mucho hacerlo, o a veces no sabe que hacer, he pensado que el puede ser así a raíz de algún problema familiar, cosa que de pequeño llego…
- Mi esposo no manifiesta verbalmente sus sentimientos. Me lo demuestra en muchas actitudes que tiene para mi ,por esa razón no dudo que me ame. Pero igualmente siento la necesidad de que al menos de vez en cuando lo exprese en palabras. No se cómo lidiar con mi necesidad. Ya expuse cómo me siento pero…
- Hola! Mi pareja tuvo una relación anteriormente con una persona con la cual no tuvo relaciones en los 5 años juntos. Hoy día estamos hace 2 meses sin hacer nada íntimo, es cero cariñosa, demostrativa y le he hablado de mis sentimientos y de como yo me siento de que ella sea asi, me duele realmente. Fue…
- ¿Cambiar mis horarios de ir a un gimnasio para no encontrarme con amigos con los que terminé mal o para no coincidir con gente que me pone nervioso ver es un síntoma de este trastorno?
- Desde hace 1 año y medio estoy acudiendo a terapia por trastorno de personalidad evitativa pero aunque estoy algo mejor no soy capaz de superar mis miedos lo que limita mucho mi dia a dia. Por que tardo tanto en notar mejoría?
- Mi pareja no es cariñosa conmigo, le cuesta decirme un te quiero, me haces falta, o tan sencillo como que a veces es distante. Pero no entiendo porque ella dice que se siente bien conmigo. Que creen ustedes que puede ser?
¿Quieres enviar tu pregunta?
Nuestros expertos han respondido 12 preguntas sobre Trastorno de personalidad evasiva
¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:
Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.