Tengo conflictos con mi marido relacionados con su familia, especialmente con su madre. Desde siempr
12
respuestas
Tengo conflictos con mi marido relacionados con su familia, especialmente con su madre. Desde siempre, ella ha tenido una gran influencia sobre él y controla muchos aspectos de su vida, incluso ahora que estamos casados y con hijos.
Sigue controlando y se mete en su cuenta bancaria, para la boda tuvo que venir personas que no estaban invitadas y no queriamos por que sino su madre y su hermano se enfadaban, y se metio en muchos temas a decidir porque sino se enfadaba y no se sentía util.
Despues durante mi embarazo, nunca me llamó ni me visitó para saber cómo estaba, a pesar de que tuve complicaciones: hemorragias, vómitos y malestar general. Sin embargo, sí llamaba a su hijo (mi marido) para decirle que subiéramos a su casa o para comentar cosas del embarazo, pero nunca se dirigía a mí directamente, incluso estando en la puerta de mi casa estando yo mala llamo por teléfono a mi marido para que bajara a buscar unos taper de comida que le habia traido a el, porque si alguna vez traia taper de comida eran solo para el.
Se ofreció comprarnos el carrito de los bebés, pero cuando subo lo que valia el carro cambió de idea y empezó a buscar carritos de segunda mano por internet, sin preguntar si eso me parecía bien. También empezó a lavar ropa que tenia ella de sus hijos para que se la pusiéramos a los bebes, etc.
Además, cuestionaba constantemente nuestras decisiones: decía que las cunas que elegíamos eran innecesarias, que las sillas del coche eran muy caras (incluso nos ofreció una que tenia ella de su hijo pequeño 27 años), y preguntaba detalles personales delante de otros, como cuánto dinero nos faltaba por pagar del carrito, etc.
El día del parto fue especialmente doloroso para mí, tanto física como emocionalmente.
Tuve una cesárea de urgencia porque uno de los bebés estaba en sufrimiento fetal. Mis hijos nacieron con complicaciones, tuvieron que reanimarlos y trasladarlos a otra unidad. A mí me subieron a la habitación varias horas después, sin haberlos podido ver todavía.
Sin embargo, cuando llegué a la habitación, mi marido, mis suegros, mi cuñado y mi madre ya habían visto a los bebés antes que yo, incluso mi cuñado habia hecho fotos y las habian difundido a sus familiares y su novia (su novia no tiene relacion con nosotros por un problema y se le dijo que no mandara nada pero…)
Mi suegra empezó a organizar cosas sin consultarme, que si habia que bajar a recoger el piso con mi madre, luego en vez de irse a comer mando a mi marido a comer para quedarse ella mientras, pero tal y como vinieron a cambiarme se fue a la incubadora y estuvo alli mas de media hora y encima me dice que les habia dado de comer, y cuando llego mi marido y se bajo a comer volvio a entrar ella con su marido y mi cuñado otra vez a darles de comer. Cuando me pudieron levantar para ver a mis hijos y poder cogerlos, en cuanto llegaron entraron a la incubadora donde estabamos para estar tambien. Al dia siguiente subio la novia de mi cuñado que no queriamos que subiera y despues me tuve que ir fuera porque me dio como ansiedad. Todos los dias subian a todas horas y aunque subieran mis amigos, familiares mios o demas personas no se salian de la habitación y no me dejaban intimidad. Uno de los dias por la mañana tal y como llego mi suegra mi hizo firmar un papel que era una autorización para que mi marido empadronase a los crios donde estaba el empadronado, otra vez le dio las llaves de nuestra casa a mi cuñado sin nuestro permiso para que fuera arreglar una persiana, aparte de que habian ingresado a su suegra en el hospital y los medicos nos dijeron que quien subiera a la habitación de ella no podian venir a nuestra habitación porque los bebes eran prematuros y podian coger algun virus y les dio igual iban a ver a la mujer y luego venian a estarse en la habitación con los bebes. Durante el tiempo que estuve en el hospital me hicieron sentir como que yo era una mierda y ella era la madre que decidía sobre lo que habia que hacer con mis hijos y podían hacer lo que quisieran
Cuando nos dieron el alta, llamaba a la hora que le iba bien que venia a casa, llegaba y aunque los críos estuvieran durmiendo se metia 20 veces en la habitación nuestra a ver si se despertaban… Una de las veces que fuimos a donde viven ellos, se los estuvo enseñando a todos los vecinos y una vez que los habia enseñado ya cogio y dejo el carro solo y se fue hablar con la gente de allí porque como eran las fiestas, luego nos dijo que subieramos a su casa para que los viera mi suegro; y sólo hacia que tirar indirectas que si los niños tenian que estar con los abuelos, como uno de ellos estaba con colicos y estaba en brazos que si le habiamos enseñado a estar en brazos, y resulta que se quedo el crio dormido llamo al timbre una mujer y se lo quito de los brazos de mi madre para enseñarselo a la vecina, ahi ya fue cuando dije se termino no quiero que este cerca de mis hijos.
Al intentar marcar límites y pedir distancia, comenzó con chantajes emocionales hacia mi marido: primero le llamaba enfadada reprochandole como veia que no conseguia nada se ponia a llorar por no dejarla ver a los niños. Tambien le chantajeaba con su padre que le hechaba mucho de menos….Él, por miedo o por costumbre, tiende a ceder, y eso ha generado mucha tensión entre nosotros.
Siento que su familia en especial su madre y su hermano no respeta nuestra intimidad como pareja ni como familia, que necesita tener el control sobre todo, y que mi marido no consigue ponerle límites. Esto me genera frustración, ansiedad, y sensación de invasión constante.
Esto me hace sentir que mi marido no ha podido independizarse emocional ni económicamente del todo, y que su madre y su familia sigue teniendo poder en nuestras decisiones y que no sabe mantenerse firme en los límites marcados o simplemente decirle las cosas claras como que el tiene una familia que ha creado que tiene que respetar y las decisiones las tomaremos nosotros les guste mas o menos, sino que no sabe decirles nada, se puede pegar 15 días sin hablar con ellos y luego actua como si nada, por ejemplo me dijo que es que podia ver su padre a los crios pero que yo me tenia que quedar abajo de su casa porque ellos no querian verme ni estar donde estuviera yo, no se; es que a veces parece que el dolor que me han hecho no es valido y que como son sus padres todo vale y no pasa nada.
Sigue controlando y se mete en su cuenta bancaria, para la boda tuvo que venir personas que no estaban invitadas y no queriamos por que sino su madre y su hermano se enfadaban, y se metio en muchos temas a decidir porque sino se enfadaba y no se sentía util.
Despues durante mi embarazo, nunca me llamó ni me visitó para saber cómo estaba, a pesar de que tuve complicaciones: hemorragias, vómitos y malestar general. Sin embargo, sí llamaba a su hijo (mi marido) para decirle que subiéramos a su casa o para comentar cosas del embarazo, pero nunca se dirigía a mí directamente, incluso estando en la puerta de mi casa estando yo mala llamo por teléfono a mi marido para que bajara a buscar unos taper de comida que le habia traido a el, porque si alguna vez traia taper de comida eran solo para el.
Se ofreció comprarnos el carrito de los bebés, pero cuando subo lo que valia el carro cambió de idea y empezó a buscar carritos de segunda mano por internet, sin preguntar si eso me parecía bien. También empezó a lavar ropa que tenia ella de sus hijos para que se la pusiéramos a los bebes, etc.
Además, cuestionaba constantemente nuestras decisiones: decía que las cunas que elegíamos eran innecesarias, que las sillas del coche eran muy caras (incluso nos ofreció una que tenia ella de su hijo pequeño 27 años), y preguntaba detalles personales delante de otros, como cuánto dinero nos faltaba por pagar del carrito, etc.
El día del parto fue especialmente doloroso para mí, tanto física como emocionalmente.
Tuve una cesárea de urgencia porque uno de los bebés estaba en sufrimiento fetal. Mis hijos nacieron con complicaciones, tuvieron que reanimarlos y trasladarlos a otra unidad. A mí me subieron a la habitación varias horas después, sin haberlos podido ver todavía.
Sin embargo, cuando llegué a la habitación, mi marido, mis suegros, mi cuñado y mi madre ya habían visto a los bebés antes que yo, incluso mi cuñado habia hecho fotos y las habian difundido a sus familiares y su novia (su novia no tiene relacion con nosotros por un problema y se le dijo que no mandara nada pero…)
Mi suegra empezó a organizar cosas sin consultarme, que si habia que bajar a recoger el piso con mi madre, luego en vez de irse a comer mando a mi marido a comer para quedarse ella mientras, pero tal y como vinieron a cambiarme se fue a la incubadora y estuvo alli mas de media hora y encima me dice que les habia dado de comer, y cuando llego mi marido y se bajo a comer volvio a entrar ella con su marido y mi cuñado otra vez a darles de comer. Cuando me pudieron levantar para ver a mis hijos y poder cogerlos, en cuanto llegaron entraron a la incubadora donde estabamos para estar tambien. Al dia siguiente subio la novia de mi cuñado que no queriamos que subiera y despues me tuve que ir fuera porque me dio como ansiedad. Todos los dias subian a todas horas y aunque subieran mis amigos, familiares mios o demas personas no se salian de la habitación y no me dejaban intimidad. Uno de los dias por la mañana tal y como llego mi suegra mi hizo firmar un papel que era una autorización para que mi marido empadronase a los crios donde estaba el empadronado, otra vez le dio las llaves de nuestra casa a mi cuñado sin nuestro permiso para que fuera arreglar una persiana, aparte de que habian ingresado a su suegra en el hospital y los medicos nos dijeron que quien subiera a la habitación de ella no podian venir a nuestra habitación porque los bebes eran prematuros y podian coger algun virus y les dio igual iban a ver a la mujer y luego venian a estarse en la habitación con los bebes. Durante el tiempo que estuve en el hospital me hicieron sentir como que yo era una mierda y ella era la madre que decidía sobre lo que habia que hacer con mis hijos y podían hacer lo que quisieran
Cuando nos dieron el alta, llamaba a la hora que le iba bien que venia a casa, llegaba y aunque los críos estuvieran durmiendo se metia 20 veces en la habitación nuestra a ver si se despertaban… Una de las veces que fuimos a donde viven ellos, se los estuvo enseñando a todos los vecinos y una vez que los habia enseñado ya cogio y dejo el carro solo y se fue hablar con la gente de allí porque como eran las fiestas, luego nos dijo que subieramos a su casa para que los viera mi suegro; y sólo hacia que tirar indirectas que si los niños tenian que estar con los abuelos, como uno de ellos estaba con colicos y estaba en brazos que si le habiamos enseñado a estar en brazos, y resulta que se quedo el crio dormido llamo al timbre una mujer y se lo quito de los brazos de mi madre para enseñarselo a la vecina, ahi ya fue cuando dije se termino no quiero que este cerca de mis hijos.
Al intentar marcar límites y pedir distancia, comenzó con chantajes emocionales hacia mi marido: primero le llamaba enfadada reprochandole como veia que no conseguia nada se ponia a llorar por no dejarla ver a los niños. Tambien le chantajeaba con su padre que le hechaba mucho de menos….Él, por miedo o por costumbre, tiende a ceder, y eso ha generado mucha tensión entre nosotros.
Siento que su familia en especial su madre y su hermano no respeta nuestra intimidad como pareja ni como familia, que necesita tener el control sobre todo, y que mi marido no consigue ponerle límites. Esto me genera frustración, ansiedad, y sensación de invasión constante.
Esto me hace sentir que mi marido no ha podido independizarse emocional ni económicamente del todo, y que su madre y su familia sigue teniendo poder en nuestras decisiones y que no sabe mantenerse firme en los límites marcados o simplemente decirle las cosas claras como que el tiene una familia que ha creado que tiene que respetar y las decisiones las tomaremos nosotros les guste mas o menos, sino que no sabe decirles nada, se puede pegar 15 días sin hablar con ellos y luego actua como si nada, por ejemplo me dijo que es que podia ver su padre a los crios pero que yo me tenia que quedar abajo de su casa porque ellos no querian verme ni estar donde estuviera yo, no se; es que a veces parece que el dolor que me han hecho no es valido y que como son sus padres todo vale y no pasa nada.
Lo que describes es una situación muy intensa y dolorosa, marcada por invasión de límites, falta de respeto a vuestra intimidad como pareja y decisiones que se han tomado sin contar contigo incluso en momentos especialmente vulnerables. Es comprensible que esto haya generado frustración, ansiedad y una sensación de desprotección dentro de tu propia familia. Cuando la familia de origen tiene tanto peso en la vida de uno de los miembros de la pareja, pueden aparecer conflictos que no se resuelven solo “hablando más”, sino trabajando en cómo se establecen los límites, cómo se mantiene la autonomía como pareja y cómo se gestionan los vínculos con la familia política sin que eso implique renunciar al bienestar propio.
En estos casos es importante poder revisar la dinámica que se ha establecido, comprender qué está sosteniendo ese desequilibrio y trabajar estrategias específicas para recuperar tu espacio, reforzar la comunicación en la pareja y disminuir la carga emocional que estás viviendo.
Si lo consideras, puedo ayudarte a trabajar este proceso en consulta. Puedes pedirme cita online y lo abordamos juntas de manera más profunda y personalizada.
En estos casos es importante poder revisar la dinámica que se ha establecido, comprender qué está sosteniendo ese desequilibrio y trabajar estrategias específicas para recuperar tu espacio, reforzar la comunicación en la pareja y disminuir la carga emocional que estás viviendo.
Si lo consideras, puedo ayudarte a trabajar este proceso en consulta. Puedes pedirme cita online y lo abordamos juntas de manera más profunda y personalizada.
Consigue respuesta gracias a la consulta online
¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Hola,
Gracias por compartir todo lo que has vivido. La manera en la que relatas cada situación transmite un nivel de invasión, desconsideración y falta de cuidado que es importante reconocer. Has pasado por momentos especialmente vulnerables —el embarazo, las complicaciones, el parto, la recuperación, la llegada de tus bebés— sin sentirte respetada ni acompañada como necesitabas. Es totalmente comprensible que estés dolida, confusa y saturada. Lo que has sentido no es exagerado: son reacciones humanas ante experiencias que han sobrepasado tus límites personales y emocionales.
Cuando en una familia existe tanta interferencia, presión y falta de respeto continuada, es habitual que aparezcan sentimientos mezclados: indignación, culpa, miedo al conflicto, agotamiento… y también dudas sobre si tu malestar es “válido”. Que lo cuestiones no significa que estés equivocada, sino que has vivido tanto tiempo en un entorno donde tus necesidades no han sido tenidas en cuenta que tu sistema emocional intenta adaptarse como puede. Tu sensación de invasión y tu ansiedad tienen un origen muy claro en los hechos que describes.
En estos casos, más que pensar en “pautas” concretas, suele ser útil empezar por algo más profundo: poder reconocer cómo te han afectado estas experiencias, identificar qué cosas necesitas proteger para sentirte segura en tu propia familia, y validar tu derecho a marcar límites sin sentirte culpable. También es importante entender que la dificultad de tu marido para posicionarse no habla de que tu dolor no importe, sino de dinámicas familiares muy arraigadas que le han afectado desde hace años. Sin embargo, eso no invalida lo que tú necesitas ahora, ni lo que requiere vuestra familia para estar bien.
Poco a poco, tomar conciencia de todo esto te puede ayudar a ordenar tus emociones, a recuperar claridad y a evitar cargar con responsabilidades que no te corresponden. Lo que estás sintiendo tiene sentido, tiene un contexto y merece ser escuchado con respeto. Cuando decidas dar el siguiente paso, estaré aquí para ayudarte a seguir poniendo orden y a recuperar tu bienestar.
Un saludo,
David
Gracias por compartir todo lo que has vivido. La manera en la que relatas cada situación transmite un nivel de invasión, desconsideración y falta de cuidado que es importante reconocer. Has pasado por momentos especialmente vulnerables —el embarazo, las complicaciones, el parto, la recuperación, la llegada de tus bebés— sin sentirte respetada ni acompañada como necesitabas. Es totalmente comprensible que estés dolida, confusa y saturada. Lo que has sentido no es exagerado: son reacciones humanas ante experiencias que han sobrepasado tus límites personales y emocionales.
Cuando en una familia existe tanta interferencia, presión y falta de respeto continuada, es habitual que aparezcan sentimientos mezclados: indignación, culpa, miedo al conflicto, agotamiento… y también dudas sobre si tu malestar es “válido”. Que lo cuestiones no significa que estés equivocada, sino que has vivido tanto tiempo en un entorno donde tus necesidades no han sido tenidas en cuenta que tu sistema emocional intenta adaptarse como puede. Tu sensación de invasión y tu ansiedad tienen un origen muy claro en los hechos que describes.
En estos casos, más que pensar en “pautas” concretas, suele ser útil empezar por algo más profundo: poder reconocer cómo te han afectado estas experiencias, identificar qué cosas necesitas proteger para sentirte segura en tu propia familia, y validar tu derecho a marcar límites sin sentirte culpable. También es importante entender que la dificultad de tu marido para posicionarse no habla de que tu dolor no importe, sino de dinámicas familiares muy arraigadas que le han afectado desde hace años. Sin embargo, eso no invalida lo que tú necesitas ahora, ni lo que requiere vuestra familia para estar bien.
Poco a poco, tomar conciencia de todo esto te puede ayudar a ordenar tus emociones, a recuperar claridad y a evitar cargar con responsabilidades que no te corresponden. Lo que estás sintiendo tiene sentido, tiene un contexto y merece ser escuchado con respeto. Cuando decidas dar el siguiente paso, estaré aquí para ayudarte a seguir poniendo orden y a recuperar tu bienestar.
Un saludo,
David
Gracias por compartir una situación tan difícil. Lo que describes no son simples “roces familiares”, sino invasiones claras de límites en momentos muy sensibles, como tu embarazo, el parto y la llegada de vuestros hijos. Es completamente comprensible que te sientas herida, sobrepasada e invalidada.
Más que el comportamiento de tu suegra o cuñado, el mayor peso recae en que tu pareja no está logrando poner límites y proteger vuestro espacio familiar, algo esencial cuando se forma una nueva familia. Esto te deja en una sensación constante de invasión y falta de apoyo.
En estos casos, suele ser muy útil trabajar en terapia de pareja, no para “culpar a nadie”, sino para ayudar a vuestro vínculo a fortalecerse, aprender a marcar límites claros y crear un “nosotros” que no dependa del miedo al enfado de otros.
Tu malestar es legítimo, y es importante que puedas sentirte respetada y segura en tu propio hogar y en las decisiones sobre tus hijos.
Más que el comportamiento de tu suegra o cuñado, el mayor peso recae en que tu pareja no está logrando poner límites y proteger vuestro espacio familiar, algo esencial cuando se forma una nueva familia. Esto te deja en una sensación constante de invasión y falta de apoyo.
En estos casos, suele ser muy útil trabajar en terapia de pareja, no para “culpar a nadie”, sino para ayudar a vuestro vínculo a fortalecerse, aprender a marcar límites claros y crear un “nosotros” que no dependa del miedo al enfado de otros.
Tu malestar es legítimo, y es importante que puedas sentirte respetada y segura en tu propio hogar y en las decisiones sobre tus hijos.
Gracias por compartir algo tan íntimo y tan doloroso. Leyendo todo lo que has vivido, se hace evidente que has atravesado situaciones que no solo han sido estresantes, sino profundamente invasivas en momentos muy sensibles de tu vida: durante tu embarazo, en el parto, en el hospital y en los primeros días con tus hijos. Es natural que te sientas frustrada, herida e incluso cuestionada en tu propio rol de madre. Tus emociones son totalmente legítimas.
Lo que relatas muestra una dinámica donde tus límites personales y los de vuestra pareja se han sobrepasado repetidamente, a veces incluso en momentos donde necesitabas protección, calma y un entorno seguro. El hecho de que otras personas tomaran decisiones sin consultarte, entraran y salieran de tu espacio íntimo, manipularan situaciones o pusieran por delante sus necesidades por encima de tu bienestar, resulta muy significativo. No solo invadieron vuestra intimidad, sino que minimizaron o ignoraron tu lugar como protagonista de tu propio embarazo, de tu parto y de la crianza de tus hijos.
Es especialmente comprensible tu malestar al sentir que otras personas vieron, tocaron o tomaron decisiones sobre tus bebés antes que tú misma, o que difundieron imágenes sin tu consentimiento. En un contexto de vulnerabilidad física y emocional, donde estabas afrontando complicaciones médicas y un parto difícil, estas acciones pueden vivirse como un profundo atropello, incluso como una forma de apropiación de algo que te pertenece en un sentido muy íntimo: tu maternidad.
También mencionas la sensación de que, en muchos momentos, su familia actuó como si tu opinión fuera secundaria o irrelevante, y eso duele. Duele porque cuestiona tu autonomía, tu dignidad y tu capacidad de decidir sobre asuntos fundamentales de tu vida. Y duele porque genera una experiencia de soledad emocional, como si se te dejara al margen dentro de tu propia familia.
Es igualmente comprensible que todo esto haya tenido un impacto en la relación con tu marido. La dificultad que tiene para poner límites, su tendencia a ceder ante los chantajes emocionales, o su incapacidad para sostener las decisiones que acordáis, pueden hacerte sentir que quedas desprotegida y que tus necesidades no tienen el mismo valor. Esto no significa que él no te quiera o no te valore, sino que sus propios vínculos familiares parecen estar marcados por dependencias antiguas, patrones de control o dinámicas donde él ha aprendido a evitar el conflicto, incluso a costa de sus propias decisiones o de vuestra estabilidad como pareja.
Aquí es importante recordar que no hay una única persona “culpable”, sino varias dinámicas familiares que se han ido encadenando, donde tú has sido la más expuesta y la más afectada.
Tu deseo de protegerte y de proteger a tus hijos no es un capricho: es una necesidad básica y legítima. Necesitas un entorno donde se respeten tus tiempos, tus decisiones, tu intimidad y tu bienestar emocional. Y eso no es incompatible con que ellos tengan una relación con los niños; simplemente requiere acuerdos claros, respeto mutuo y límites firmes.
Sería positivo que tú y tu marido pudierais crear un espacio para hablar abiertamente de todo esto: de cómo te has sentido, de la herida que te ha quedado y de lo importante que es que él también pueda posicionarse como adulto autónomo, no desde el miedo o la obligación, sino desde la responsabilidad hacia la familia que habéis construido juntos. A veces, estas situaciones necesitan acompañamiento profesional para que ambos encontréis formas de comunicaros sin reproches, entender las necesidades del otro y acordar límites que protejan a la pareja y a los niños.
Lo importante es que sepas que tu malestar es comprensible y válido, que lo que necesitas es legítimo y que no estás pidiendo nada extraño ni excesivo. Estás pidiendo respeto, intimidad, autonomía y seguridad emocional. Y eso es algo que toda persona merece.
Lo que relatas muestra una dinámica donde tus límites personales y los de vuestra pareja se han sobrepasado repetidamente, a veces incluso en momentos donde necesitabas protección, calma y un entorno seguro. El hecho de que otras personas tomaran decisiones sin consultarte, entraran y salieran de tu espacio íntimo, manipularan situaciones o pusieran por delante sus necesidades por encima de tu bienestar, resulta muy significativo. No solo invadieron vuestra intimidad, sino que minimizaron o ignoraron tu lugar como protagonista de tu propio embarazo, de tu parto y de la crianza de tus hijos.
Es especialmente comprensible tu malestar al sentir que otras personas vieron, tocaron o tomaron decisiones sobre tus bebés antes que tú misma, o que difundieron imágenes sin tu consentimiento. En un contexto de vulnerabilidad física y emocional, donde estabas afrontando complicaciones médicas y un parto difícil, estas acciones pueden vivirse como un profundo atropello, incluso como una forma de apropiación de algo que te pertenece en un sentido muy íntimo: tu maternidad.
También mencionas la sensación de que, en muchos momentos, su familia actuó como si tu opinión fuera secundaria o irrelevante, y eso duele. Duele porque cuestiona tu autonomía, tu dignidad y tu capacidad de decidir sobre asuntos fundamentales de tu vida. Y duele porque genera una experiencia de soledad emocional, como si se te dejara al margen dentro de tu propia familia.
Es igualmente comprensible que todo esto haya tenido un impacto en la relación con tu marido. La dificultad que tiene para poner límites, su tendencia a ceder ante los chantajes emocionales, o su incapacidad para sostener las decisiones que acordáis, pueden hacerte sentir que quedas desprotegida y que tus necesidades no tienen el mismo valor. Esto no significa que él no te quiera o no te valore, sino que sus propios vínculos familiares parecen estar marcados por dependencias antiguas, patrones de control o dinámicas donde él ha aprendido a evitar el conflicto, incluso a costa de sus propias decisiones o de vuestra estabilidad como pareja.
Aquí es importante recordar que no hay una única persona “culpable”, sino varias dinámicas familiares que se han ido encadenando, donde tú has sido la más expuesta y la más afectada.
Tu deseo de protegerte y de proteger a tus hijos no es un capricho: es una necesidad básica y legítima. Necesitas un entorno donde se respeten tus tiempos, tus decisiones, tu intimidad y tu bienestar emocional. Y eso no es incompatible con que ellos tengan una relación con los niños; simplemente requiere acuerdos claros, respeto mutuo y límites firmes.
Sería positivo que tú y tu marido pudierais crear un espacio para hablar abiertamente de todo esto: de cómo te has sentido, de la herida que te ha quedado y de lo importante que es que él también pueda posicionarse como adulto autónomo, no desde el miedo o la obligación, sino desde la responsabilidad hacia la familia que habéis construido juntos. A veces, estas situaciones necesitan acompañamiento profesional para que ambos encontréis formas de comunicaros sin reproches, entender las necesidades del otro y acordar límites que protejan a la pareja y a los niños.
Lo importante es que sepas que tu malestar es comprensible y válido, que lo que necesitas es legítimo y que no estás pidiendo nada extraño ni excesivo. Estás pidiendo respeto, intimidad, autonomía y seguridad emocional. Y eso es algo que toda persona merece.
Hola, gracias por compartir tu experiencia. Lo que describes refleja una falta de límites claros con la familia de tu marido y una invasión constante de vuestra intimidad, especialmente en momentos tan sensibles como el embarazo y el nacimiento de tus hijos. Es normal que esto te genere ansiedad, frustración y sensación de desprotección.
En estas situaciones ayuda mucho la terapia cognitivo-conductual (TCC), para fortalecer la comunicación en pareja, aprender a poner límites firmes sin culpa y reducir el malestar emocional asociado.
Tu malestar es totalmente válido y con apoyo adecuado podéis recuperar vuestro espacio y equilibrio como familia.
Un saludo.
Pilar Rapela.
" Tu psicóloga amiga"
En estas situaciones ayuda mucho la terapia cognitivo-conductual (TCC), para fortalecer la comunicación en pareja, aprender a poner límites firmes sin culpa y reducir el malestar emocional asociado.
Tu malestar es totalmente válido y con apoyo adecuado podéis recuperar vuestro espacio y equilibrio como familia.
Un saludo.
Pilar Rapela.
" Tu psicóloga amiga"
Lo que estás viviendo es profundamente injusto y doloroso. No se trata solo de conflictos con la familia política, sino de invasión, falta de respeto y ausencia de límites desde hace años. Y no es menor: ocurrió en momentos especialmente vulnerables —tu embarazo, el parto, la incubadora— donde lo que necesitabas era protección y calma, no control ni decisiones impuestas por otros.
Lo que describes suele darse en familias donde existe una dependencia emocional muy fuerte entre madre e hijo, y donde el rol de tu marido está tan marcado por años de dinámica familiar que le resulta difícil posicionarse como adulto independiente y como padre. Eso no significa que no te quiera: significa que nunca aprendió a poner límites y aún no sabe cómo hacerlo.
Tu malestar es completamente válido. No estás exagerando: tu intimidad fue vulnerada, tus decisiones invalidadas y tu espacio como madre desplazado. La ansiedad, la rabia y la sensación de invasión que sientes son respuestas normales a algo que ha ido demasiado lejos.
En estos casos, la clave no está solo en “hablar con la suegra”, sino en que tu marido pueda asumir un cambio real de rol: dejar de actuar como hijo dependiente y empezar a actuar como pareja y padre. Esto requiere trabajo personal, no solo voluntad. La terapia de pareja o individual puede ayudar muchísimo a que él entienda el impacto que estas dinámicas tienen en ti y en vuestra familia, y a desarrollar herramientas para poner límites sin miedo.
Tú, por tu parte, necesitas recuperar tu espacio, tu tranquilidad y tu autoridad como madre. Establecer límites firmes (quién entra, cuándo, cómo, y qué se permite) es legítimo. Cuidar tu salud mental y la de tus hijos también es legítimo. Y no tienes que tolerar comportamientos que te dañan solo porque vienen de “la familia”.
Esto no es un problema de suegras: es un problema de límites, lealtades y protección emocional. Con acompañamiento profesional podéis reconstruir un modelo familiar más sano, donde tu lugar sea respetado y donde tus hijos crezcan en un entorno seguro y estable.
No estás sola. Lo que sientes tiene sentido. Y con ayuda adecuada, esta situación sí puede cambiar.
Lo que describes suele darse en familias donde existe una dependencia emocional muy fuerte entre madre e hijo, y donde el rol de tu marido está tan marcado por años de dinámica familiar que le resulta difícil posicionarse como adulto independiente y como padre. Eso no significa que no te quiera: significa que nunca aprendió a poner límites y aún no sabe cómo hacerlo.
Tu malestar es completamente válido. No estás exagerando: tu intimidad fue vulnerada, tus decisiones invalidadas y tu espacio como madre desplazado. La ansiedad, la rabia y la sensación de invasión que sientes son respuestas normales a algo que ha ido demasiado lejos.
En estos casos, la clave no está solo en “hablar con la suegra”, sino en que tu marido pueda asumir un cambio real de rol: dejar de actuar como hijo dependiente y empezar a actuar como pareja y padre. Esto requiere trabajo personal, no solo voluntad. La terapia de pareja o individual puede ayudar muchísimo a que él entienda el impacto que estas dinámicas tienen en ti y en vuestra familia, y a desarrollar herramientas para poner límites sin miedo.
Tú, por tu parte, necesitas recuperar tu espacio, tu tranquilidad y tu autoridad como madre. Establecer límites firmes (quién entra, cuándo, cómo, y qué se permite) es legítimo. Cuidar tu salud mental y la de tus hijos también es legítimo. Y no tienes que tolerar comportamientos que te dañan solo porque vienen de “la familia”.
Esto no es un problema de suegras: es un problema de límites, lealtades y protección emocional. Con acompañamiento profesional podéis reconstruir un modelo familiar más sano, donde tu lugar sea respetado y donde tus hijos crezcan en un entorno seguro y estable.
No estás sola. Lo que sientes tiene sentido. Y con ayuda adecuada, esta situación sí puede cambiar.
Hola, gracias por abrirte y compartir algo tan delicado. Todo lo que has vivido ha sido muy intenso, y es natural que hoy sientas frustración, agotamiento y una sensación profunda de invasión e injusticia. Lo que cuentas muestra no solo situaciones concretas difíciles, sino un patrón que se ha ido repitiendo y que te ha hecho sentir desvalorizada, desplazada y sin lugar en tu propia familia.
Cuando aparecen relaciones tan invasivas o dinámicas donde una persona no puede poner límites sin culpa, generalmente no se trata solo de lo que ocurre “afuera”, sino de algo más profundo que cada uno carga internamente y actúa de manera automática, casi sin darse cuenta. Ahí es donde podemos trabajar.
En estos casos, más que buscar culpables, es muy valioso comprender qué está mostrando esta situación sobre las necesidades internas, las heridas emocionales y los aprendizajes pendientes, tanto tuyos como de tu pareja. Comprender esto te permite recuperar poder personal, poner límites desde un lugar de calma y claridad, y dejar de quedar atrapada en dinámicas que no te hacen bien.
Si te apetece, podemos explorar juntas qué información te está trayendo todo esto, qué emociones están pidiendo ser atendidas y qué recursos personales puedes activar para posicionarte de una forma diferente, más sana y más libre. Muchas veces, cuando logramos mirar estas experiencias desde otro lugar, cambia la manera en que nos afectan y cambia también lo que proyectamos hacia fuera.
Si quieres, escríbeme por privado y vemos cómo acompañarte paso a paso para que puedas vivir tu maternidad y tu relación de pareja desde un espacio mucho más tranquilo, firme y respetado.
Cuando aparecen relaciones tan invasivas o dinámicas donde una persona no puede poner límites sin culpa, generalmente no se trata solo de lo que ocurre “afuera”, sino de algo más profundo que cada uno carga internamente y actúa de manera automática, casi sin darse cuenta. Ahí es donde podemos trabajar.
En estos casos, más que buscar culpables, es muy valioso comprender qué está mostrando esta situación sobre las necesidades internas, las heridas emocionales y los aprendizajes pendientes, tanto tuyos como de tu pareja. Comprender esto te permite recuperar poder personal, poner límites desde un lugar de calma y claridad, y dejar de quedar atrapada en dinámicas que no te hacen bien.
Si te apetece, podemos explorar juntas qué información te está trayendo todo esto, qué emociones están pidiendo ser atendidas y qué recursos personales puedes activar para posicionarte de una forma diferente, más sana y más libre. Muchas veces, cuando logramos mirar estas experiencias desde otro lugar, cambia la manera en que nos afectan y cambia también lo que proyectamos hacia fuera.
Si quieres, escríbeme por privado y vemos cómo acompañarte paso a paso para que puedas vivir tu maternidad y tu relación de pareja desde un espacio mucho más tranquilo, firme y respetado.
Gracias por compartir algo tan íntimo y tan doloroso. La situación que describes refleja una falta de límites clara por parte de tu familia política y un gran nivel de carga emocional para ti, especialmente en momentos tan vulnerables como el embarazo, el parto y el posparto. Es totalmente comprensible que esto te haya generado ansiedad, frustración y sensación de invasión.
Esto quizás podría ayudarte:
1. Validar tus límites y tus emociones.
Lo que sientes es legítimo. No estás exagerando: has vivido situaciones muy invasivas. Reconocer esto te ayudará a sostener límites con más seguridad.
2. Establecer acuerdos mínimos con tu pareja.
Más allá de lo que él pueda gestionar con su familia, a veces es útil definir juntos “líneas rojas” muy concretas: visitas, horarios, decisiones sobre los hijos o lo que necesitáis para sentiros tranquilos en casa. Empezar por acuerdos pequeños facilita que él pueda posicionarse sin entrar en conflicto directo.
3. Reducir el contacto cuando lo necesites.
Tomar distancia temporal no es un castigo, es cuidado propio. Puedes permitirte limitar visitas o llamadas hasta que te sientas más segura emocionalmente.
4. Separar lo que tú controlas de lo que depende de él.
No puedes cambiar la conducta de su familia, pero sí proteger tu espacio, comunicar tus necesidades y establecer tus propias decisiones respecto a tus hijos.
Si en algún momento necesitas un espacio seguro para trabajar todo esto y recuperar calma, estaré encantada de ayudarte.
Esto quizás podría ayudarte:
1. Validar tus límites y tus emociones.
Lo que sientes es legítimo. No estás exagerando: has vivido situaciones muy invasivas. Reconocer esto te ayudará a sostener límites con más seguridad.
2. Establecer acuerdos mínimos con tu pareja.
Más allá de lo que él pueda gestionar con su familia, a veces es útil definir juntos “líneas rojas” muy concretas: visitas, horarios, decisiones sobre los hijos o lo que necesitáis para sentiros tranquilos en casa. Empezar por acuerdos pequeños facilita que él pueda posicionarse sin entrar en conflicto directo.
3. Reducir el contacto cuando lo necesites.
Tomar distancia temporal no es un castigo, es cuidado propio. Puedes permitirte limitar visitas o llamadas hasta que te sientas más segura emocionalmente.
4. Separar lo que tú controlas de lo que depende de él.
No puedes cambiar la conducta de su familia, pero sí proteger tu espacio, comunicar tus necesidades y establecer tus propias decisiones respecto a tus hijos.
Si en algún momento necesitas un espacio seguro para trabajar todo esto y recuperar calma, estaré encantada de ayudarte.
Gracias por compartir todo esto con tanta sinceridad. Lo que has vivido no es sencillo de poner en palabras, y el solo hecho de contarlo refleja cuánto has tenido que sostener sola durante todo este tiempo. Has pasado por momentos muy delicados —tu embarazo, el parto, la hospitalización de tus bebés— en los que lo natural habría sido sentirte cuidada, acompañada y respetada. Sin embargo, lo que encontraste fueron invasiones constantes, decisiones tomadas sin consultarte y una falta de apoyo en los límites que intentabas marcar. Es completamente comprensible que hoy sientas frustración, ansiedad, enfado o incluso una mezcla de dolor y agotamiento emocional. Son reacciones humanas y muy coherentes con la experiencia que describes.
Lo que cuentas muestra un patrón de límites muy difusos entre tu marido y su familia, algo que vemos con frecuencia cuando hay una fuerte dependencia emocional y mucho miedo al conflicto. No significa que nadie tenga malas intenciones, pero sí que estas dinámicas acaban teniendo un impacto importante en la pareja, especialmente cuando una de las partes intenta proteger su espacio y la otra no consigue sostener esos límites. Eso genera una sensación profunda de soledad: intentas defender vuestra intimidad como familia, pero te sientes poco acompañada en ese proceso.
Es importante reconocer también la huella emocional que deja haber vivido un parto complicado y un posparto tan expuesto. En momentos de tanta vulnerabilidad, cualquier invasión pesa el doble, y es habitual que el cuerpo y las emociones sigan reaccionando tiempo después. Esa sensación de que te “pasaron por encima” como madre y como persona merece ser escuchada y validada.
En terapia solemos trabajar este tipo de situaciones atendiendo a varios niveles: ayudar a comprender lo que ha ocurrido, recuperar tu seguridad interna, gestionar la ansiedad que aparece ante nuevos límites, y fortalecer la comunicación con tu pareja para que ambos podáis sentiros equipo. Poner límites no es alejarse de la familia ni crear conflictos; es cuidar el espacio que estáis construyendo y que necesita ser respetado. A veces se necesita apoyo externo para que cada uno pueda posicionarse de forma más clara y a la vez más tranquila.
Ojalá encuentres pronto un espacio en el que sentirte acompañada, comprendida y respetada. Lo que sientes tiene sentido, tu dolor es válido y tu necesidad de protección también. Si en algún momento necesitas orientación más concreta para empezar a manejar esta situación desde la calma, estaré encantada de ayudarte.
Lo que cuentas muestra un patrón de límites muy difusos entre tu marido y su familia, algo que vemos con frecuencia cuando hay una fuerte dependencia emocional y mucho miedo al conflicto. No significa que nadie tenga malas intenciones, pero sí que estas dinámicas acaban teniendo un impacto importante en la pareja, especialmente cuando una de las partes intenta proteger su espacio y la otra no consigue sostener esos límites. Eso genera una sensación profunda de soledad: intentas defender vuestra intimidad como familia, pero te sientes poco acompañada en ese proceso.
Es importante reconocer también la huella emocional que deja haber vivido un parto complicado y un posparto tan expuesto. En momentos de tanta vulnerabilidad, cualquier invasión pesa el doble, y es habitual que el cuerpo y las emociones sigan reaccionando tiempo después. Esa sensación de que te “pasaron por encima” como madre y como persona merece ser escuchada y validada.
En terapia solemos trabajar este tipo de situaciones atendiendo a varios niveles: ayudar a comprender lo que ha ocurrido, recuperar tu seguridad interna, gestionar la ansiedad que aparece ante nuevos límites, y fortalecer la comunicación con tu pareja para que ambos podáis sentiros equipo. Poner límites no es alejarse de la familia ni crear conflictos; es cuidar el espacio que estáis construyendo y que necesita ser respetado. A veces se necesita apoyo externo para que cada uno pueda posicionarse de forma más clara y a la vez más tranquila.
Ojalá encuentres pronto un espacio en el que sentirte acompañada, comprendida y respetada. Lo que sientes tiene sentido, tu dolor es válido y tu necesidad de protección también. Si en algún momento necesitas orientación más concreta para empezar a manejar esta situación desde la calma, estaré encantada de ayudarte.
Gracias por contar lo que has vivido. Lo que describes es una invasión muy marcada de vuestra intimidad como pareja y como familia, y entiendo que te haya generado dolor, frustración y sensación de quedar desplazada.
Tu malestar es coherente: hubo límites que no se respetaron, momentos muy vulnerables para ti donde tu lugar no fue tenido en cuenta, y eso deja huella.
También se ve que tu marido está atrapado en una dinámica familiar donde le cuesta sostener límites, y eso os sitúa a ambos en tensión constante.
Que pidas distancia y reconocimiento de tu lugar no es “exagerar”: es intentar proteger algo básico para cualquier familia que empieza.
Tu malestar es coherente: hubo límites que no se respetaron, momentos muy vulnerables para ti donde tu lugar no fue tenido en cuenta, y eso deja huella.
También se ve que tu marido está atrapado en una dinámica familiar donde le cuesta sostener límites, y eso os sitúa a ambos en tensión constante.
Que pidas distancia y reconocimiento de tu lugar no es “exagerar”: es intentar proteger algo básico para cualquier familia que empieza.
Gracias por compartir algo tan doloroso y tan largo en el tiempo. Lo que has vivido durante el embarazo, el parto y el posparto —momentos especialmente vulnerables— ha sido una acumulación de invasiones, falta de respeto y ausencia total de límites por parte de tu familia política, y es totalmente comprensible que ahora te sientas frustrada, herida y desbordada.
También es muy importante validar que tu dolor es real y legítimo. No es “exageración” ni “sensibilidad”: nadie debería vivir situaciones tan intrusivas en un momento tan delicado.
Por lo que cuentas, hay varios factores que pueden estar influyendo:
Una figura materna muy controladora y acostumbrada a ocupar espacios que no le corresponden.
Un marido con dificultades para poner límites por miedo, costumbre o dependencia emocional.
Una dinámica donde tú quedas desprotegida, aislada y sin voz, incluso cuando se trata de tus propios hijos.
Episodios que han cruzado líneas muy serias: tomar decisiones por ti, invadir la intimidad del posparto, priorizar su deseo sobre vuestra seguridad, o dejar que otras personas vean y toquen a tus bebés sin tu consentimiento.
Nada de esto es menor. Y no se arregla “hablando un poco más”: requiere espacio, elaboración y acompañamiento profesional.
También quiero decirte algo importante: no eres tú el problema, y no es que “no te adaptes”. Has sostenido situaciones que para muchas personas serían intolerables.
Aquí no puedo valorar completamente tu caso, pero si te ves preparada, en mi perfil puedes solicitar una Valoración Psicológica Inicial Online.
Es una sesión breve donde revisamos tu situación con calma y, a partir de ahí, te orientamos y te derivamos al profesional del equipo especializado en dinámicas familiares, límites y reparación emocional.
El objetivo es ayudarte a recuperar claridad, fuerza y protección emocional, ya sea para poner límites, reconstruir con tu pareja o encontrar una manera más saludable de gestionar esta convivencia tan difícil.
No tienes por qué seguir pasando por esto sola.
También es muy importante validar que tu dolor es real y legítimo. No es “exageración” ni “sensibilidad”: nadie debería vivir situaciones tan intrusivas en un momento tan delicado.
Por lo que cuentas, hay varios factores que pueden estar influyendo:
Una figura materna muy controladora y acostumbrada a ocupar espacios que no le corresponden.
Un marido con dificultades para poner límites por miedo, costumbre o dependencia emocional.
Una dinámica donde tú quedas desprotegida, aislada y sin voz, incluso cuando se trata de tus propios hijos.
Episodios que han cruzado líneas muy serias: tomar decisiones por ti, invadir la intimidad del posparto, priorizar su deseo sobre vuestra seguridad, o dejar que otras personas vean y toquen a tus bebés sin tu consentimiento.
Nada de esto es menor. Y no se arregla “hablando un poco más”: requiere espacio, elaboración y acompañamiento profesional.
También quiero decirte algo importante: no eres tú el problema, y no es que “no te adaptes”. Has sostenido situaciones que para muchas personas serían intolerables.
Aquí no puedo valorar completamente tu caso, pero si te ves preparada, en mi perfil puedes solicitar una Valoración Psicológica Inicial Online.
Es una sesión breve donde revisamos tu situación con calma y, a partir de ahí, te orientamos y te derivamos al profesional del equipo especializado en dinámicas familiares, límites y reparación emocional.
El objetivo es ayudarte a recuperar claridad, fuerza y protección emocional, ya sea para poner límites, reconstruir con tu pareja o encontrar una manera más saludable de gestionar esta convivencia tan difícil.
No tienes por qué seguir pasando por esto sola.
Hola. De acuerdo a lo que describes, pareciera ser una situación vincular de absoluta manipulación, donde tu marido ha quedado atrapado y debilitado.
Sería interesante repensar los límites que necesitas para vivir tranquila, compartirlos con tu pareja y evaluar cuánto está dispuesto a cambiar él, o a quien prioriza. A veces es necesario mantener distancia sificiente y alejarse lo necesario aunque el costo de tu paz mental sea perder algunos vínculos.
Sería interesante repensar los límites que necesitas para vivir tranquila, compartirlos con tu pareja y evaluar cuánto está dispuesto a cambiar él, o a quien prioriza. A veces es necesario mantener distancia sificiente y alejarse lo necesario aunque el costo de tu paz mental sea perder algunos vínculos.
Expertos
Preguntas relacionadas
- Mi pareja, me fue infiel por 2 años. cuando descubrí lo sucedido insistió en que lo perdonará, estoy en ese proceso, sin embargo hay días que solo tengo muchas ganas de llorar, pero el se enoja y toma distancia, como si fuera algo malo o algo contra el cuando me siento así. No creo poder soportar mucho…
- Necesito Consejo. Llevo 4 años de relación de pareja y mi novio me lleva engañando durante toda la relación de pareja con el mundo del BDSM. Hace 2 años le descubrí mensajes en su whatsapp con mujeres dominatrix, y también descubrí que tenía un perfil en Fetlife ( una red social para gente que le gusta…
- Hola, llevo 1 año con mi pareja. Comenzamos la relación cuando él terminó una relación de 12 años. Él conoce a toda mi familia y amigos. Yo a nadie de los suyos. Le dije que por el duelo de separación entendía que no me presentara a su familia aún, pero ya ha pasado un año y él aún no me quiere presentar.…
- Hola llevamos 8 años de novios y 15 de casados, dos niñas de 10 y 13 años mi mujer en navidades dijo que estaba agotada que no sentía nada ya, que me quiere pero no como pareja y decidimos que nos teníamos que dar un tiempo pero nos seguíamos viendo cada 2 aproximadamente, ahora llevamos como 4 días…
- Hola,estamos casados y tenemos un hijo de 10 años, mi marido me trata mal delante del niño, tiene un carácter fuerte y explosivo yo intento pasarlo pero termino llorando ,se que no es bueno para mi niño está situación; que debo hacer?? No trabajo y dependo de mi marido y la casa es del él también.
- Hola. Como puedo ayudar en esta situación.. mi hija le dice papá a mi pareja. Su padre biológico nunca estuvo presente aunque ella ya sabe que tiene uno que no conoces y también sabe que mi pareja no es su padre biológico sino de crianza. Aún así noto que mi pareja siente cierta incomodida si se da una…
- Hola tengo 5años con mi marido fui de viaje dos meses y cuando regreso le encuentro un lubricante y un objeto sexual. Es normal? Qué me aconsejan?
- Soy madre soltera de una niña de 11 años, tengo una pareja desde hace 8 años, al principio jugaba con mi pequeña y ella lo veía como su héroe , aunque me visitaba por un tiempo limitado, terminamos por 2 años los cuales me dedique a mi pequeña y a mi trabajo, soy madre y padre para mi pequeña ya que…
- Buenos días, mi pareja es adiccto a la cocaína, No aporta el sueldo en casa y es adiccto a las páginas de mujeres,A mi me trata con frialdad, rechazo , me habla mal cuando le reprochó la infidelidad, Ahora cada vez que cobra , Con escusas , o aprovechando mis reproches por falta de atención, intimidad,…
- Hola, mi relación comenzó haciéndome novia de mi mejor amigo, actualmente tengo sentimientos encontrados, cuando comenzó la relación no estaba segura del todo porque no me llamaba la atención físicamente solo me encantaba hablar con él, posteriormente me di la oportunidad pero fue mucho love bombing,…
¿Quieres enviar tu pregunta?
Nuestros expertos han respondido 442 preguntas sobre Terapia de pareja
¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:
Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.