Hola. Mi marido tiene un posible TDH y le cuesta mucho no consumir alcohol. Durante años hemos pasad
15
respuestas
Hola. Mi marido tiene un posible TDH y le cuesta mucho no consumir alcohol. Durante años hemos pasado por varias situaciones en las que el era el que mas bebía de la fiesta, yo siempre andaba pendiente de el en esas situaciones. Ahora tenemos un niño. Ya hemos discutido varias veces porque el bebe, aunque sea dos cervezas y luego coge el coche con el niño. Yo ya le puse un limite claro de que no quiero que vuelva a hacerlo, pero esta semana le pille otra vez, estaban los dos fuera en el pueblo de sus padres, tenia que coger el coche y le note que había bebido, ademas me miente con la cantidad.
Hoy tenia que quedarse solo con el niño, están comiendo con amigos pero el ya había bebido varias cervezas y iba por el segundo cubata. Le dije que no bebiera mas ya que yo tenia que irme, el niño tiene 4 años y tiene que estar pendiente. Me dijo que todos los padres estaban bebiendo también (con la diferencia que la mayoría venían en pareja). Se que el consumo esta muy normalizado, pero el es especialmente descuidado y no me parece bien que se tenga que quedar al cuidado si ha estado bebiendo, me da miedo de que pueda pasarle algo al niño y el ni se entere, ademas en un ambiente festivo como el que había. No se que hacer y no puedo mas. El me prometio que va a ir a terapia desde meses, pero según su visión yo exagero y soy demasiado paranoica.
Gracias.
Hoy tenia que quedarse solo con el niño, están comiendo con amigos pero el ya había bebido varias cervezas y iba por el segundo cubata. Le dije que no bebiera mas ya que yo tenia que irme, el niño tiene 4 años y tiene que estar pendiente. Me dijo que todos los padres estaban bebiendo también (con la diferencia que la mayoría venían en pareja). Se que el consumo esta muy normalizado, pero el es especialmente descuidado y no me parece bien que se tenga que quedar al cuidado si ha estado bebiendo, me da miedo de que pueda pasarle algo al niño y el ni se entere, ademas en un ambiente festivo como el que había. No se que hacer y no puedo mas. El me prometio que va a ir a terapia desde meses, pero según su visión yo exagero y soy demasiado paranoica.
Gracias.
Hola, gracias por compartir algo tan importante y tan desgastante.
Lo primero que quiero decirte con claridad es esto: lo que estás sintiendo no es exagerado ni paranoico. Es una reacción coherente ante una situación que implica riesgo real.
Hay varios puntos clave en lo que describes:
Por un lado, no estamos hablando solo de consumo social de alcohol. El problema aquí es la combinación de varios factores: beber de forma repetida, minimizar o mentir sobre la cantidad, y asumir responsabilidades importantes (como cuidar a un niño o conducir) bajo los efectos del alcohol. Eso ya no es una cuestión de costumbre social, es un problema de control y de responsabilidad.
Por otro lado, el posible TDAH puede influir en la impulsividad o en la dificultad para regular conductas, pero no explica ni justifica este patrón. Es importante no confundir explicación con justificación. Aquí hay una conducta que pone en riesgo y que necesita abordarse de forma directa.
Hay algo especialmente importante: tu límite es adecuado, pero ahora mismo no está teniendo consecuencias reales. Es decir, él puede saltárselo y la situación continúa. Cuando eso ocurre, el problema no es solo el límite, sino qué pasa cuando ese límite se rompe.
Además, aparece otro elemento relevante: la invalidación. Cuando él dice que exageras o que eres paranoica, está desactivando el problema en lugar de responsabilizarse. Esto suele generar mucha confusión y desgaste en quien sí está viendo el riesgo, como te está pasando a ti.
Con un niño de 4 años, hay dos líneas que no son negociables:
Que no consuma alcohol si va a estar a cargo del niño.
Que no conduzca bajo ningún consumo.
Si estas dos cosas no se cumplen, no estamos ante una diferencia de criterios, sino ante un problema de seguridad.
A nivel práctico, más allá de hablarlo (que ya lo has hecho), necesitas empezar a plantearte medidas más firmes:
No dejar al niño a su cargo si ha estado bebiendo.
Organizar alternativas reales cuando haya eventos sociales.
Y, si vuelve a ocurrir, sostener el límite con hechos, no solo con palabras.
Respecto a la terapia: cuando alguien dice que irá “desde hace meses” pero no va, eso también es información. El cambio no está en la intención, está en la acción.
Entiendo que estés cansada, porque estás sosteniendo sola la responsabilidad, la vigilancia y la preocupación. Eso termina agotando mucho.
Este tipo de situaciones es importante trabajarlas bien, porque no solo afecta al presente, sino al modelo de funcionamiento familiar que se va consolidando.
Si lo necesitas, puedes pedirme cita online y vemos tu caso con más profundidad para ayudarte a tomar decisiones claras, proteger a tu hijo y reducir este nivel de desgaste que estás viviendo.
Lo primero que quiero decirte con claridad es esto: lo que estás sintiendo no es exagerado ni paranoico. Es una reacción coherente ante una situación que implica riesgo real.
Hay varios puntos clave en lo que describes:
Por un lado, no estamos hablando solo de consumo social de alcohol. El problema aquí es la combinación de varios factores: beber de forma repetida, minimizar o mentir sobre la cantidad, y asumir responsabilidades importantes (como cuidar a un niño o conducir) bajo los efectos del alcohol. Eso ya no es una cuestión de costumbre social, es un problema de control y de responsabilidad.
Por otro lado, el posible TDAH puede influir en la impulsividad o en la dificultad para regular conductas, pero no explica ni justifica este patrón. Es importante no confundir explicación con justificación. Aquí hay una conducta que pone en riesgo y que necesita abordarse de forma directa.
Hay algo especialmente importante: tu límite es adecuado, pero ahora mismo no está teniendo consecuencias reales. Es decir, él puede saltárselo y la situación continúa. Cuando eso ocurre, el problema no es solo el límite, sino qué pasa cuando ese límite se rompe.
Además, aparece otro elemento relevante: la invalidación. Cuando él dice que exageras o que eres paranoica, está desactivando el problema en lugar de responsabilizarse. Esto suele generar mucha confusión y desgaste en quien sí está viendo el riesgo, como te está pasando a ti.
Con un niño de 4 años, hay dos líneas que no son negociables:
Que no consuma alcohol si va a estar a cargo del niño.
Que no conduzca bajo ningún consumo.
Si estas dos cosas no se cumplen, no estamos ante una diferencia de criterios, sino ante un problema de seguridad.
A nivel práctico, más allá de hablarlo (que ya lo has hecho), necesitas empezar a plantearte medidas más firmes:
No dejar al niño a su cargo si ha estado bebiendo.
Organizar alternativas reales cuando haya eventos sociales.
Y, si vuelve a ocurrir, sostener el límite con hechos, no solo con palabras.
Respecto a la terapia: cuando alguien dice que irá “desde hace meses” pero no va, eso también es información. El cambio no está en la intención, está en la acción.
Entiendo que estés cansada, porque estás sosteniendo sola la responsabilidad, la vigilancia y la preocupación. Eso termina agotando mucho.
Este tipo de situaciones es importante trabajarlas bien, porque no solo afecta al presente, sino al modelo de funcionamiento familiar que se va consolidando.
Si lo necesitas, puedes pedirme cita online y vemos tu caso con más profundidad para ayudarte a tomar decisiones claras, proteger a tu hijo y reducir este nivel de desgaste que estás viviendo.
Consigue respuesta gracias a la consulta online
¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Gracias por compartir una situación tan delicada. Lo que estás viviendo genera mucho desgaste emocional, y es completamente comprensible que te sientas desbordada, preocupada y también frustrada.
Quiero empezar por algo muy importante: tu preocupación es válida y está bien fundamentada. No se trata de ser “paranoica” ni de exagerar. Estás observando conductas concretas —consumo de alcohol, cuidado de un niño pequeño y conducción— que implican un riesgo real. Como madre, tu reacción no solo es entendible, sino también responsable.
Por lo que describes, hay varios elementos que se están combinando. Por un lado, mencionas un posible TDAH, lo cual puede influir en la impulsividad o en la dificultad para regular conductas. Sin embargo, es importante aclarar que esto no justifica ni explica por completo el consumo de alcohol ni las decisiones de riesgo. El consumo repetido, la minimización (“solo fueron dos”), y el hecho de ocultarlo o mentir sobre la cantidad son señales que merecen atención seria.
Además, hay algo clave aquí: no es solo que beba, sino en qué contexto lo hace. Cuidar de un niño de 4 años requiere presencia, atención y capacidad de reacción. El alcohol, incluso en cantidades que socialmente se consideran “normales”, reduce esas capacidades. Y si además existe un patrón de descuido previo, tu preocupación aumenta con razón.
También entiendo el desgaste de poner límites que no se respetan. Cuando tú dices claramente “no quiero que esto pase” y la conducta se repite, aparece una sensación de impotencia muy grande. Es como si tu voz no tuviera efecto, y eso duele.
Respecto a qué hacer, te propongo algunas ideas desde lo psicológico:
Primero, es importante diferenciar entre lo que tú puedes controlar y lo que no. Tú no puedes obligarlo a dejar de beber ni a ir a terapia. Pero sí puedes tomar decisiones sobre lo que consideras seguro para tu hijo.
Segundo, tus límites necesitan ir acompañados de consecuencias claras y sostenidas. No como castigo, sino como protección. Por ejemplo, si ha bebido, entonces no puede quedarse solo a cargo del niño o no puede conducir con él. Y esto debe cumplirse siempre, no solo en algunas ocasiones.
Tercero, sería muy importante tener una conversación en un momento de calma (no en medio del conflicto), donde puedas expresarle cómo te sientes sin entrar en una discusión de “quién tiene razón”. Hablar desde el impacto: el miedo, la inseguridad, el cansancio. Aun así, es posible que él minimice la situación; eso también forma parte de algunos patrones de consumo.
Cuarto, el hecho de que prometa ir a terapia pero no lo concrete desde hace meses es una señal a tener en cuenta. El cambio real no está en la intención, sino en la acción sostenida.
Y por último, algo fundamental: no te quedes sola con esto. Buscar apoyo para ti (terapia individual, orientación familiar) puede ayudarte a tomar decisiones más claras, sostener los límites y cuidar tu bienestar emocional.
No estás exagerando. Estás intentando proteger a tu hijo y sostener una situación que lleva tiempo generando tensión. Y cuando dices “no puedo más”, es importante escucharte: ese límite interno también merece atención.
Quiero empezar por algo muy importante: tu preocupación es válida y está bien fundamentada. No se trata de ser “paranoica” ni de exagerar. Estás observando conductas concretas —consumo de alcohol, cuidado de un niño pequeño y conducción— que implican un riesgo real. Como madre, tu reacción no solo es entendible, sino también responsable.
Por lo que describes, hay varios elementos que se están combinando. Por un lado, mencionas un posible TDAH, lo cual puede influir en la impulsividad o en la dificultad para regular conductas. Sin embargo, es importante aclarar que esto no justifica ni explica por completo el consumo de alcohol ni las decisiones de riesgo. El consumo repetido, la minimización (“solo fueron dos”), y el hecho de ocultarlo o mentir sobre la cantidad son señales que merecen atención seria.
Además, hay algo clave aquí: no es solo que beba, sino en qué contexto lo hace. Cuidar de un niño de 4 años requiere presencia, atención y capacidad de reacción. El alcohol, incluso en cantidades que socialmente se consideran “normales”, reduce esas capacidades. Y si además existe un patrón de descuido previo, tu preocupación aumenta con razón.
También entiendo el desgaste de poner límites que no se respetan. Cuando tú dices claramente “no quiero que esto pase” y la conducta se repite, aparece una sensación de impotencia muy grande. Es como si tu voz no tuviera efecto, y eso duele.
Respecto a qué hacer, te propongo algunas ideas desde lo psicológico:
Primero, es importante diferenciar entre lo que tú puedes controlar y lo que no. Tú no puedes obligarlo a dejar de beber ni a ir a terapia. Pero sí puedes tomar decisiones sobre lo que consideras seguro para tu hijo.
Segundo, tus límites necesitan ir acompañados de consecuencias claras y sostenidas. No como castigo, sino como protección. Por ejemplo, si ha bebido, entonces no puede quedarse solo a cargo del niño o no puede conducir con él. Y esto debe cumplirse siempre, no solo en algunas ocasiones.
Tercero, sería muy importante tener una conversación en un momento de calma (no en medio del conflicto), donde puedas expresarle cómo te sientes sin entrar en una discusión de “quién tiene razón”. Hablar desde el impacto: el miedo, la inseguridad, el cansancio. Aun así, es posible que él minimice la situación; eso también forma parte de algunos patrones de consumo.
Cuarto, el hecho de que prometa ir a terapia pero no lo concrete desde hace meses es una señal a tener en cuenta. El cambio real no está en la intención, sino en la acción sostenida.
Y por último, algo fundamental: no te quedes sola con esto. Buscar apoyo para ti (terapia individual, orientación familiar) puede ayudarte a tomar decisiones más claras, sostener los límites y cuidar tu bienestar emocional.
No estás exagerando. Estás intentando proteger a tu hijo y sostener una situación que lleva tiempo generando tensión. Y cuando dices “no puedo más”, es importante escucharte: ese límite interno también merece atención.
Hola,
Entiendo tu preocupación, y es totalmente legítima. Aquí no hablamos solo de consumo, sino de seguridad: conducir con el niño tras haber bebido y cuidarlo en ese estado es un riesgo real.
Si hay un posible TDAH, es importante un buen diagnóstico. Hay evidencia de que el TDAH no tratado puede asociarse a mayor impulsividad y dificultades en el control de conductas, incluido el consumo, pero siempre hay que evaluar cada caso de forma individual. La medicación, si está bien indicada, puede ayudar, pero no sustituye el trabajo terapéutico ni justifica la situación.
Punto clave: si él no reconoce el problema, no habrá cambio. Ahora mismo hay dos señales claras: minimiza y miente.
Tú ya has puesto un límite. Ahora toca sostenerlo. No es ser paranoica, es proteger a tu hijo.
Sería importante que él acuda a evaluación profesional (TDAH y consumo) y a tratamiento. Y tú, paralelamente, decidir qué medidas necesitas tomar si esto se repite, porque la seguridad del niño no es negociable.
Un saludo,
Dolo Boix · Psicología · CV 18993
Entiendo tu preocupación, y es totalmente legítima. Aquí no hablamos solo de consumo, sino de seguridad: conducir con el niño tras haber bebido y cuidarlo en ese estado es un riesgo real.
Si hay un posible TDAH, es importante un buen diagnóstico. Hay evidencia de que el TDAH no tratado puede asociarse a mayor impulsividad y dificultades en el control de conductas, incluido el consumo, pero siempre hay que evaluar cada caso de forma individual. La medicación, si está bien indicada, puede ayudar, pero no sustituye el trabajo terapéutico ni justifica la situación.
Punto clave: si él no reconoce el problema, no habrá cambio. Ahora mismo hay dos señales claras: minimiza y miente.
Tú ya has puesto un límite. Ahora toca sostenerlo. No es ser paranoica, es proteger a tu hijo.
Sería importante que él acuda a evaluación profesional (TDAH y consumo) y a tratamiento. Y tú, paralelamente, decidir qué medidas necesitas tomar si esto se repite, porque la seguridad del niño no es negociable.
Un saludo,
Dolo Boix · Psicología · CV 18993
Lo que describes no es una cuestión de “ser más o menos flexible”, sino de seguridad básica. Cuidar de un niño después de haber bebido, y más aún conducir con él, implica un riesgo real. Que el consumo esté normalizado en el entorno no lo hace adecuado en este contexto.
Además, aparecen varios indicadores preocupantes: minimiza el consumo, miente sobre la cantidad, desplaza la responsabilidad (“todos lo hacen”) y no cumple acuerdos. Esto no tiene que ver solo con un posible TDAH, sino con una relación problemática con el alcohol y con la dificultad para asumir límites.
Tu malestar no es exagerado. Es una señal de que estás intentando proteger a tu hijo y sostener un criterio claro de cuidado. Y aquí es importante decirlo con claridad: los límites no pueden quedarse en palabras. Si él decide beber, no debería quedarse a cargo del niño ni conducir con él.
La terapia puede ayudar, pero solo si hay reconocimiento real del problema. Mientras tanto, necesitas priorizar la seguridad: acordar de forma explícita que no estará al cuidado si ha bebido, y actuar en consecuencia si no se cumple.
No estás siendo paranoica. Estás ejerciendo tu responsabilidad como madre.
Además, aparecen varios indicadores preocupantes: minimiza el consumo, miente sobre la cantidad, desplaza la responsabilidad (“todos lo hacen”) y no cumple acuerdos. Esto no tiene que ver solo con un posible TDAH, sino con una relación problemática con el alcohol y con la dificultad para asumir límites.
Tu malestar no es exagerado. Es una señal de que estás intentando proteger a tu hijo y sostener un criterio claro de cuidado. Y aquí es importante decirlo con claridad: los límites no pueden quedarse en palabras. Si él decide beber, no debería quedarse a cargo del niño ni conducir con él.
La terapia puede ayudar, pero solo si hay reconocimiento real del problema. Mientras tanto, necesitas priorizar la seguridad: acordar de forma explícita que no estará al cuidado si ha bebido, y actuar en consecuencia si no se cumple.
No estás siendo paranoica. Estás ejerciendo tu responsabilidad como madre.
Gracias por compartir algo tan delicado.
Lo que estás viviendo es una situación compleja y es completamente comprensible que te sientas agotada, preocupada y sin saber bien cómo manejarlo.
Por lo que describes, no se trata solo de que tu pareja beba en contextos sociales, sino de que hay conductas que implican riesgo cuando está al cuidado del niño, como consumir alcohol y luego conducir o quedarse responsable del menor. Ahí es donde tu preocupación es totalmente válida. No estás exagerando por cuestionar eso.
También es importante lo que mencionas sobre la mentira respecto a la cantidad y la minimización de tu preocupación. Cuando eso ocurre, suele generar mucha más carga emocional, porque no solo tienes que gestionar la situación en sí, sino también la falta de reconocimiento por parte de la otra persona.
En este tipo de casos, poner límites claros como los que ya has planteado es adecuado. El reto no está solo en poner el límite, sino en cómo se sostiene cuando la otra persona no lo respeta o lo cuestiona. Ahí es donde muchas veces aparece la sensación de estar “luchando sola” con el problema.
Más que intentar convencerle en cada situación, suele ser útil centrarte en proteger lo que depende de ti, especialmente en lo que respecta al cuidado del niño. Si una situación no te parece segura, es válido no dejar al menor bajo esas condiciones. Eso no es exageración, es una decisión basada en la responsabilidad.
También sería importante que tu pareja no solo exprese intención de ir a terapia, sino que realmente se comprometa con un proceso y con cambios observables en su conducta. Sin ese paso, es difícil que la situación cambie de forma significativa.
Entiendo que te sientas al límite, porque estás sosteniendo una carga emocional importante. En muchos casos como este, contar con un espacio profesional propio ayuda a ordenar ideas, poner límites con más claridad y tomar decisiones desde un lugar más tranquilo y firme.
Si en algún momento quieres trabajarlo con más profundidad, puedo orientarte en consulta presencial en Tres Cantos (Madrid), también online o a domicilio en la zona norte de Madrid.
Tu preocupación por tu hijo es totalmente legítima.
Lo que estás viviendo es una situación compleja y es completamente comprensible que te sientas agotada, preocupada y sin saber bien cómo manejarlo.
Por lo que describes, no se trata solo de que tu pareja beba en contextos sociales, sino de que hay conductas que implican riesgo cuando está al cuidado del niño, como consumir alcohol y luego conducir o quedarse responsable del menor. Ahí es donde tu preocupación es totalmente válida. No estás exagerando por cuestionar eso.
También es importante lo que mencionas sobre la mentira respecto a la cantidad y la minimización de tu preocupación. Cuando eso ocurre, suele generar mucha más carga emocional, porque no solo tienes que gestionar la situación en sí, sino también la falta de reconocimiento por parte de la otra persona.
En este tipo de casos, poner límites claros como los que ya has planteado es adecuado. El reto no está solo en poner el límite, sino en cómo se sostiene cuando la otra persona no lo respeta o lo cuestiona. Ahí es donde muchas veces aparece la sensación de estar “luchando sola” con el problema.
Más que intentar convencerle en cada situación, suele ser útil centrarte en proteger lo que depende de ti, especialmente en lo que respecta al cuidado del niño. Si una situación no te parece segura, es válido no dejar al menor bajo esas condiciones. Eso no es exageración, es una decisión basada en la responsabilidad.
También sería importante que tu pareja no solo exprese intención de ir a terapia, sino que realmente se comprometa con un proceso y con cambios observables en su conducta. Sin ese paso, es difícil que la situación cambie de forma significativa.
Entiendo que te sientas al límite, porque estás sosteniendo una carga emocional importante. En muchos casos como este, contar con un espacio profesional propio ayuda a ordenar ideas, poner límites con más claridad y tomar decisiones desde un lugar más tranquilo y firme.
Si en algún momento quieres trabajarlo con más profundidad, puedo orientarte en consulta presencial en Tres Cantos (Madrid), también online o a domicilio en la zona norte de Madrid.
Tu preocupación por tu hijo es totalmente legítima.
Un límite que no va de la mano de una consecuencia deja de ser una regla para convertirse en en un deseo por tu parte que él puede ignorar sin coste alguno. En casos de consumo y posible TDAH, la impulsividad suele ganar a las palabras, por lo que tu estrategia debe dejar de centrarse en intentar que él no beba, y empezar a centrarse en lo que tú vas a hacer para protegerte a ti y a tu hijo. El límite no es un mando a distancia para cambiar su conducta, sino un plan de acción para la tuya: si él decide beber, la consecuencia inmediata es que tú te llevas al niño en un taxi, por ejemplo, sin entrar en debates sobre si "solo han sido dos cervezas" o si eres "exagerada". Esa etiqueta de paranoica es solo una forma de desviar la responsabilidad, pero la seguridad de un niño de cuatro años no es negociable ni admite medias tintas. Si él no inicia una terapia seria y especializada, su promesa es papel mojado, y tú necesitas dejar de ser la vigilante de un adulto para ser la protectora de tu hijo. Él tiene que sentir que sus actos tienen consecuecias reales, no sólo un enfado, de lo contrario sabe que te enfadas, pero no pasa nada. Mañana lo vuelve a hacer.
Tu preocupación es totalmente legítima: no estás exagerando, estás reaccionando ante conductas objetivamente de riesgo (beber mientras cuida a vuestro hijo, conducir después, mentir y no cumplir acuerdos). Es importante priorizar la protección de tu hijo. Por la información que transmites tengo la sensación de que estáis en una dinámica desigual en la pareja donde tú asumes el rol de control y protección, aumentando tu desgaste y sensación de soledad, por lo que el foco no es convencerle ni entrar en discusiones sobre si exageras, sino recuperar tu sensación de control interno definiendo límites coherentes con tu necesidad de seguridad (especialmente respecto al cuidado del niño) y observando su conducta más que sus promesas. Esta situación puede ser altamente desgastante para ti. Un abrazo
Esta es una situación de alto riesgo que requiere priorizar la seguridad del menor sobre la armonía conyugal. Aquí tienes una respuesta concisa y profesional para la plataforma:
Respuesta sugerida:
Lo que describes no es paranoia; es una evaluación realista de un riesgo vital. La combinación de un posible TDAH no tratado con el consumo de alcohol es especialmente peligrosa, ya que el TDAH potencia la impulsividad y el alcohol anula el juicio.
El riesgo no es negociable: Conducir con un menor tras haber bebido o quedar al cuidado de un niño de 4 años bajo los efectos de combinados (alcohol fuerte) es una negligencia grave. Tu instinto de protección es correcto.
La trampa de la normalización: Que otros padres beban no reduce el riesgo de tu hijo. El hecho de que él te mienta sobre las cantidades y minimice tu preocupación sugiere una falta de conciencia de enfermedad o un problema de dependencia en desarrollo.
Límites de seguridad, no de control: No desgastes tu energía intentando que él no beba (no puedes controlarlo). Enfócate en limitar el acceso al niño: si él ha bebido, el niño no se sube al coche y no se queda a su cargo.
Acciones, no promesas: Si la terapia no se materializa con una cita real, la promesa es una estrategia de evitación. Es fundamental que busques orientación profesional para ti, para gestionar la codependencia y establecer consecuencias firmes.
La seguridad física de tu hijo debe ser el límite absoluto que no se puede cruzar, independientemente de la opinión de tu marido.
Respuesta sugerida:
Lo que describes no es paranoia; es una evaluación realista de un riesgo vital. La combinación de un posible TDAH no tratado con el consumo de alcohol es especialmente peligrosa, ya que el TDAH potencia la impulsividad y el alcohol anula el juicio.
El riesgo no es negociable: Conducir con un menor tras haber bebido o quedar al cuidado de un niño de 4 años bajo los efectos de combinados (alcohol fuerte) es una negligencia grave. Tu instinto de protección es correcto.
La trampa de la normalización: Que otros padres beban no reduce el riesgo de tu hijo. El hecho de que él te mienta sobre las cantidades y minimice tu preocupación sugiere una falta de conciencia de enfermedad o un problema de dependencia en desarrollo.
Límites de seguridad, no de control: No desgastes tu energía intentando que él no beba (no puedes controlarlo). Enfócate en limitar el acceso al niño: si él ha bebido, el niño no se sube al coche y no se queda a su cargo.
Acciones, no promesas: Si la terapia no se materializa con una cita real, la promesa es una estrategia de evitación. Es fundamental que busques orientación profesional para ti, para gestionar la codependencia y establecer consecuencias firmes.
La seguridad física de tu hijo debe ser el límite absoluto que no se puede cruzar, independientemente de la opinión de tu marido.
Hola,
Lo que comentas es una situación muy difícil, más con un menor de por medio. Gracias por compartirlo aquí.
Hay mucha comorbilidad entre adicciones y TDAH, pero son dos patologías diferentes. Las adicciones son un trastorno mental grave que debe evaluarse por un profesional: tipo y cantidad de consumo, deterioro funcional... y especialmente el grado de conciencia de enfermedad que tiene el paciente. Entiendo por lo que comentas que tu marido parece estar en un estadio aún precontemplativo, es decir, ambivalente entre reconocer que quizás tenga un problema a tratar y por otro lado minimizando el daño/ impacto del consumo. Como bien comentas, no es tanto que el prometa ir a tratamiento sino elaborar con él la petición de ayuda, escucharle, animarle, acompañarle. Insistiendo en que la decisión de tratamiento es solo suya.
Yo te recomendaría no tanto una psicoterapia privada sino centros específicos de adicciones que son los CAD/CAID públicos, siempre debe pedir cita el paciente y debe ser un tratamiento voluntario.
¡Un saludo!
Lo que comentas es una situación muy difícil, más con un menor de por medio. Gracias por compartirlo aquí.
Hay mucha comorbilidad entre adicciones y TDAH, pero son dos patologías diferentes. Las adicciones son un trastorno mental grave que debe evaluarse por un profesional: tipo y cantidad de consumo, deterioro funcional... y especialmente el grado de conciencia de enfermedad que tiene el paciente. Entiendo por lo que comentas que tu marido parece estar en un estadio aún precontemplativo, es decir, ambivalente entre reconocer que quizás tenga un problema a tratar y por otro lado minimizando el daño/ impacto del consumo. Como bien comentas, no es tanto que el prometa ir a tratamiento sino elaborar con él la petición de ayuda, escucharle, animarle, acompañarle. Insistiendo en que la decisión de tratamiento es solo suya.
Yo te recomendaría no tanto una psicoterapia privada sino centros específicos de adicciones que son los CAD/CAID públicos, siempre debe pedir cita el paciente y debe ser un tratamiento voluntario.
¡Un saludo!
Hola. Comprendo tu preocupación por todo lo que está ocurriendo y por lo que pueda ocurrirle a tu hijo cuando viaja con él y él ha bebido. En estas situaciones, más allá de la ayuda que pueda recibir tu marido para controlar la bebida, la prioridad debe ser la seguridad del niño. Es decir, tomar las medidas necesarias para que, cuando tu marido ha bebido, no conduzca el coche. Por ejemplo, asegurar que tienes tú las llaves del coche o, incluso, hablar con la policia si hace falta. Sé que estos pasos pueden ser difíciles de dar, por muchos motivos, y quizás te sea más fácil si alguien más está a tu lado cuando lo hagas. En mi experiencia, muchas veces así es como se crea una situación en la que la persona que tiene un problema con la bebida se da cuenta de la gravedad en la que se encuentra, y eso puede ser el motivo de que pida ayuda terapéutica. Espero haberte podido ayudar y, para lo que necesites, sólo tienes que reservar una visita conmigo.
Es una situación bastante complicada la que describes pero analizando tu texto, saco dos conclusiones claras. La primera, que tu pareja tiene una adicción clara al alcohol de nivel grave (intuyendo que presenta otros síntomas que no comentas), ya que cumple varios criterios que se establecen para este diagnóstico. El segundo es algo más grave aún y es que tu seguridad y la de vuestro hijo está en peligro. Este último aspecto es el más urgente. Por eso te recomendaría que dejes de discutir con él y que evites dejar a tu hijo a su cuidado. Sería de ayuda que le dieras un plazo razonable para que gestione este problema ya que de lo contrario, la convivencia va a ser muy difícil y puede repercutir en vuestro bienestar y salud mental (la tuya y también la de tu hijo que es aún muy pequeño). Es muy frustrante intentar hacerle razonar y que no lo consigas, pero es que él tiene un grave problema y no es capaz de verlo ahora mismo. Debe ser él quien de el paso para buscar ayuda, ya que una terapia forzada (si él no está convencido) no tendrá exito. Lamento que pases por esto , porque es duro, pero esta es la realidad y tienes que tomar decisiones por tí y por tu hijo. Muchisimo animo y fuerza. Un abrazo
Ana Lucía Guillén Arqueros. Psicóloga Sanitaria.
Ana Lucía Guillén Arqueros. Psicóloga Sanitaria.
Hola, gracias por compartir algo tan delicado. Se nota cuánto estás sosteniendo tú sola y lo importante que es para ti proteger a tu hijo. Lo que describes no es una exageración ni una paranoia: es una preocupación legítima, coherente y responsable.
Hay varios aspectos aquí que merecen ser nombrados con claridad. Por un lado, el consumo de alcohol de tu marido no parece puntual ni inocuo, sino que está interfiriendo en situaciones de responsabilidad, como cuidar de vuestro hijo o conducir. Por otro, aparece algo que suele ser muy desgastante en pareja: cuando tú pones un límite claro, él lo minimiza, lo incumple o incluso lo niega. Eso genera una sensación de inseguridad y soledad muy grande.
También entiendo lo difícil que es cuando el entorno normaliza ese consumo (“todos beben”), porque puede hacerte dudar de tu propio criterio. Pero aquí no se trata de lo que hacen otros padres, sino de lo que tú estás viendo repetidamente en él: descuido, mentiras sobre la cantidad y falta de conciencia del riesgo. Y eso, con un niño de 4 años, es algo serio.
Me gustaría reforzarte en algo importante: poner el límite de “no beber si va a cuidar del niño o conducir con él” no es excesivo, es un mínimo de seguridad.
Ahora bien, hay algo clave que quizá ya estás empezando a ver: tú no puedes controlar si él bebe o no. Pero sí puedes decidir qué haces tú ante eso. A veces, más que repetir el límite, es necesario acompañarlo de consecuencias claras y sostenidas en el tiempo. Por ejemplo, que no se quede solo con el niño si ha bebido, o no permitir que conduzca con él en esas condiciones. No desde el castigo, sino desde la protección.
Respecto a la terapia, cuando alguien promete pero no actúa durante meses, suele ser señal de que no hay una verdadera conciencia del problema o motivación para cambiar. En esos casos, esperar indefinidamente puede seguir desgastándote. Quizá podrías plantearle de forma muy clara y calmada que esto ya no es negociable, y que necesitas ver un compromiso real (por ejemplo, poner fecha concreta para iniciar terapia).
Y algo muy importante: no te olvides de ti. Estás viviendo con mucha tensión, alerta y carga emocional. Buscar apoyo para ti (terapia individual, un espacio donde puedas sostenerte) puede ayudarte a tomar decisiones desde un lugar más firme y menos agotado.
No estás sola en lo que sientes. Lo que te preocupa tiene fundamento, y tu intuición como madre y como pareja está intentando protegerte a ti y a tu hijo.
Elbire Arana
Psicóloga General Sanitaria
Colegiada M-42807
Hay varios aspectos aquí que merecen ser nombrados con claridad. Por un lado, el consumo de alcohol de tu marido no parece puntual ni inocuo, sino que está interfiriendo en situaciones de responsabilidad, como cuidar de vuestro hijo o conducir. Por otro, aparece algo que suele ser muy desgastante en pareja: cuando tú pones un límite claro, él lo minimiza, lo incumple o incluso lo niega. Eso genera una sensación de inseguridad y soledad muy grande.
También entiendo lo difícil que es cuando el entorno normaliza ese consumo (“todos beben”), porque puede hacerte dudar de tu propio criterio. Pero aquí no se trata de lo que hacen otros padres, sino de lo que tú estás viendo repetidamente en él: descuido, mentiras sobre la cantidad y falta de conciencia del riesgo. Y eso, con un niño de 4 años, es algo serio.
Me gustaría reforzarte en algo importante: poner el límite de “no beber si va a cuidar del niño o conducir con él” no es excesivo, es un mínimo de seguridad.
Ahora bien, hay algo clave que quizá ya estás empezando a ver: tú no puedes controlar si él bebe o no. Pero sí puedes decidir qué haces tú ante eso. A veces, más que repetir el límite, es necesario acompañarlo de consecuencias claras y sostenidas en el tiempo. Por ejemplo, que no se quede solo con el niño si ha bebido, o no permitir que conduzca con él en esas condiciones. No desde el castigo, sino desde la protección.
Respecto a la terapia, cuando alguien promete pero no actúa durante meses, suele ser señal de que no hay una verdadera conciencia del problema o motivación para cambiar. En esos casos, esperar indefinidamente puede seguir desgastándote. Quizá podrías plantearle de forma muy clara y calmada que esto ya no es negociable, y que necesitas ver un compromiso real (por ejemplo, poner fecha concreta para iniciar terapia).
Y algo muy importante: no te olvides de ti. Estás viviendo con mucha tensión, alerta y carga emocional. Buscar apoyo para ti (terapia individual, un espacio donde puedas sostenerte) puede ayudarte a tomar decisiones desde un lugar más firme y menos agotado.
No estás sola en lo que sientes. Lo que te preocupa tiene fundamento, y tu intuición como madre y como pareja está intentando protegerte a ti y a tu hijo.
Elbire Arana
Psicóloga General Sanitaria
Colegiada M-42807
Hola cómo estás, mi nombre es Christian Maynard, soy psicólogo general sanitario. Te envío una breve devolución sobre tu consulta en la web de Doctoralia.
Más que centrarnos solo en un posible TDAH o en el consumo de alcohol de tu marido, es importante observar el patrón relacional que se ha ido configurando entre vosotros: tú asumiendo un rol de control y cuidado (especialmente en contextos de consumo) y él minimizando la situación o desplazando la responsabilidad. Este tipo de dinámicas, cuando se repiten, tienden a intensificarse y generan desgaste, especialmente cuando entra en juego la crianza y la seguridad de un hijo.
En este momento, el foco no es solo el consumo, sino cómo afecta al sistema familiar y a los límites que intentas establecer. Tu preocupación por la seguridad de tu hijo es coherente y válida. Desde esta mirada, sería importante sostener límites claros y coherentes con lo que necesitas para sentirte tranquila, y considerar un espacio terapéutico donde se pueda trabajar la corresponsabilidad parental y los acuerdos básicos de cuidado. Si él no se implica en un proceso de cambio, también será clave que puedas apoyarte tú para tomar decisiones que protejan tanto tu bienestar como el de tu hijo.
Más que centrarnos solo en un posible TDAH o en el consumo de alcohol de tu marido, es importante observar el patrón relacional que se ha ido configurando entre vosotros: tú asumiendo un rol de control y cuidado (especialmente en contextos de consumo) y él minimizando la situación o desplazando la responsabilidad. Este tipo de dinámicas, cuando se repiten, tienden a intensificarse y generan desgaste, especialmente cuando entra en juego la crianza y la seguridad de un hijo.
En este momento, el foco no es solo el consumo, sino cómo afecta al sistema familiar y a los límites que intentas establecer. Tu preocupación por la seguridad de tu hijo es coherente y válida. Desde esta mirada, sería importante sostener límites claros y coherentes con lo que necesitas para sentirte tranquila, y considerar un espacio terapéutico donde se pueda trabajar la corresponsabilidad parental y los acuerdos básicos de cuidado. Si él no se implica en un proceso de cambio, también será clave que puedas apoyarte tú para tomar decisiones que protejan tanto tu bienestar como el de tu hijo.
No es normal la conducta de tu marido con respecto al alcohol, y muchísimo menos con un niño de 4 años a cargo. Lo que expresas no es paranoia, sino el miedo natural y comprensible que siente una madre con respecto a que a su hijo pueda sucederle algo. Es menester que priorices la salud de tu hijo por sobre el amor a tu marido. Tu hijo no puede estar cuidado por alguien que se encuentra en estado de ebriedad. Tampoco le corresponde vigilar y controlar a su padre. Si no hay una intervención enérgica de tu parte con respecto a la puesta de límites, esta situación puede generar un daño en tu hijo. Te envío un afectuoso saludo. Te pido disculpas si mis palabras suenan crudas. Es que creo que la situación no es normal y requiere un límite enérgico y decidido de tu parte.
Voy a ser muy clara contigo: aquí el problema no es si el consumo está “normalizado”. El problema es que está conduciendo después de beber y está quedando a cargo de un menor habiendo consumido alcohol, además de mentir sobre la cantidad. Eso no es una cuestión de opinión; es un tema de seguridad.
Con independencia de que tenga o no TDAH, el patrón que describes incluye tres señales importantes: dificultad para controlar el consumo, minimización del riesgo y negación o distorsión cuando se le confronta. Si además hay consumo repetido pese a haber acordado un límite, eso ya no es un simple desacuerdo de pareja: es una ruptura de un acuerdo de seguridad.
Respecto al niño, tu preocupación es razonable. El alcohol afecta la capacidad de reacción, la atención sostenida y la toma de decisiones. Aunque sean “dos o tres bebidas”, el efecto no es idéntico en todas las personas y, en un entorno festivo, la supervisión puede volverse más laxa. No necesitas demostrar que es un alcohólico para justificar que no quieres que conduzca o que esté solo con el niño después de beber. Con que exista riesgo suficiente para ti, ya es motivo válido.
También es importante algo: cuando alguien dice que la otra persona “exagera” o es “paranoica” frente a una preocupación de seguridad, puede estar usando una estrategia de desactivación del conflicto. Eso no significa que tú estés en lo correcto en todo, pero en este punto concreto la cuestión es objetiva: conducir habiendo bebido con un menor es un riesgo real y además puede tener consecuencias legales graves.
Ahora bien, hay que separar dos planos:
Plano de seguridad inmediata
Aquí no se negocia. Si ha bebido, no debe conducir ni quedarse solo a cargo del niño si el consumo es relevante. Eso puede implicar acuerdos muy concretos: cero alcohol si va a conducir o si va a cuidar al niño; o alternancia clara; o planificación previa.
Plano de fondo (consumo y posible TDAH)
Si realmente hay TDAH, es importante que esté evaluado por un profesional. El TDAH puede asociarse a mayor impulsividad y mayor riesgo de consumo problemático, pero eso no lo convierte en excusa. Si hay dificultad para limitar el alcohol, eso requiere intervención específica. Prometer terapia y no iniciarla durante meses también es un dato relevante.
Lo que te está desgastando no es solo el consumo, sino la sensación de que:
no cumple el límite,
lo minimiza,
y tú terminas siendo la que vigila.
Eso es una dinámica muy agotadora.
Te propongo algo práctico y firme:
No lo plantees como discusión sobre si “exageras”.
Plantea un límite conductual concreto:
“Si has bebido, no conduces y no te quedas solo con el niño.”
Si no se cumple, la consecuencia debe ser realista y coherente (por ejemplo, que no se quede a cargo en esas situaciones).
No como castigo, sino como medida de protección.
Además, te diría que no lo enfrentes sola. Si él no inicia terapia, tú sí puedes buscar apoyo profesional para decidir cómo actuar y cómo proteger al niño sin entrar en una guerra constante.
Con independencia de que tenga o no TDAH, el patrón que describes incluye tres señales importantes: dificultad para controlar el consumo, minimización del riesgo y negación o distorsión cuando se le confronta. Si además hay consumo repetido pese a haber acordado un límite, eso ya no es un simple desacuerdo de pareja: es una ruptura de un acuerdo de seguridad.
Respecto al niño, tu preocupación es razonable. El alcohol afecta la capacidad de reacción, la atención sostenida y la toma de decisiones. Aunque sean “dos o tres bebidas”, el efecto no es idéntico en todas las personas y, en un entorno festivo, la supervisión puede volverse más laxa. No necesitas demostrar que es un alcohólico para justificar que no quieres que conduzca o que esté solo con el niño después de beber. Con que exista riesgo suficiente para ti, ya es motivo válido.
También es importante algo: cuando alguien dice que la otra persona “exagera” o es “paranoica” frente a una preocupación de seguridad, puede estar usando una estrategia de desactivación del conflicto. Eso no significa que tú estés en lo correcto en todo, pero en este punto concreto la cuestión es objetiva: conducir habiendo bebido con un menor es un riesgo real y además puede tener consecuencias legales graves.
Ahora bien, hay que separar dos planos:
Plano de seguridad inmediata
Aquí no se negocia. Si ha bebido, no debe conducir ni quedarse solo a cargo del niño si el consumo es relevante. Eso puede implicar acuerdos muy concretos: cero alcohol si va a conducir o si va a cuidar al niño; o alternancia clara; o planificación previa.
Plano de fondo (consumo y posible TDAH)
Si realmente hay TDAH, es importante que esté evaluado por un profesional. El TDAH puede asociarse a mayor impulsividad y mayor riesgo de consumo problemático, pero eso no lo convierte en excusa. Si hay dificultad para limitar el alcohol, eso requiere intervención específica. Prometer terapia y no iniciarla durante meses también es un dato relevante.
Lo que te está desgastando no es solo el consumo, sino la sensación de que:
no cumple el límite,
lo minimiza,
y tú terminas siendo la que vigila.
Eso es una dinámica muy agotadora.
Te propongo algo práctico y firme:
No lo plantees como discusión sobre si “exageras”.
Plantea un límite conductual concreto:
“Si has bebido, no conduces y no te quedas solo con el niño.”
Si no se cumple, la consecuencia debe ser realista y coherente (por ejemplo, que no se quede a cargo en esas situaciones).
No como castigo, sino como medida de protección.
Además, te diría que no lo enfrentes sola. Si él no inicia terapia, tú sí puedes buscar apoyo profesional para decidir cómo actuar y cómo proteger al niño sin entrar en una guerra constante.
Expertos
Preguntas relacionadas
- Vivo más de diez años con mi esposa y hace poco tiempo trajo nuevas posiciones sexuales a la casa le he preguntado que por qué de dónde no me sabe decir nada pero ella dice que tengo paranoia porque yo consumo droga cocaína y marihuana qué desierto hay en eso si ella nunca lo hacía de esa posición y…
- Buenas, mi pareja y padre de mi hija consume drogas (cocaina y no se si alguna cosa más) esporadicamente, sólo cuando sale con sus amigos. Es muy pocas veces ya que no suele salir pero cuando lo hace no lo puede evitar, no sólo es porque le ofrezcan, si no que lo busca y se prepara para la ocasión. No…
- Mi novio me ha puesto los cuernos, y lo relaciona al consumo de speed. Dice que no controla sus actos cuando se droga, me cuesta mucho creerle, ya que yo no he consumido nunca. ¿hay alguna relación?
- Bueans!! Estoy en una relación en la que uno de los principales conflictos es mi consumo muy ocasional de algunas sustancias (principalmente marihuana y, en contextos muy puntuales, MDMA). Para mí es algo esporádico y no siento que tenga un impacto negativo en mi vida personal, laboral o social. Sin…
- Hola no e consumido drogas y mi pareja sí y di yo positivo por tener relaciones sexuales?
- Tengo un hijo de 33 años que tiene problemas de alcohol y cocaina. El oroblema es ke se pone muy agresivo no quiere a nadie amenaza yiene problemas con la policia. Creo ke esta loco porque no razona. Tiene ordenes de alejamiento de ex novias porque las amenaza y yo no se que hacer. Todo el mundo me dice…
- Quien de las mujeres o hombres son mas son mas adictos al sexo por las drogas
- Hola, llevo con mi pareja casi 30 años, sabía que consumía cocaína varias veces al año, pero hace varios años, descubrí que lo hace prácticamente todos los fines de semana. Él siempre me lo ha ocultado porque sabe que no me gusta. El tema es que está afectando bastante a la relación, hasta que punto…
- Kaixo tengo 53 años y tengo problemas con con consumos tanto de cocaína como la anfetamina lo que me ha llevado también ami otro gran problema la adicción al sexo,los consumos son esporádicos pero cuando lo hago es compulsivamente tanto con las drogas como con el sexo he estado en el proyecto hombre…
- Tenía una relación de 7 años, termine con él ya que me fue infiel, él culpa a las drogas y al alcohol, dice ser otra persona cuando edts con aquellos efectos, es tan real no sepa las consecuencias de sus hechos ?
¿Quieres enviar tu pregunta?
Nuestros expertos han respondido 74 preguntas sobre Drogadicción
¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:
Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.