Hola, tengo 19 años y llevo como dos meses sin poder dormir bien porque no paro de darle vueltas a l

12 respuestas
Hola, tengo 19 años y llevo como dos meses sin poder dormir bien porque no paro de darle vueltas a la cabeza pensando en cómo voy a vivir cuando fallezca mi abuelo, él ahora está bien, no tenemos ningún problema médico en casa, pero me asusta mucho pensar que va a llegar ese día, solo de pensar que se hace mayor lo paso fatal y no sé por qué ahora mismo me está pasando esto. Yo no se lo he dicho a nadie ni a mis padres ni nada porque no quiero que se preocupen, siempre estoy pensando cómo voy a seguir haciendo mi vida cuando no esté. No sé si es normal pensar en esas cosas pero siento que es un poco complicado
Gracias por atreverte a poner en palabras algo tan delicado. Lo que cuentas duele, y se nota que lo estás viviendo muy en silencio

Quiero empezar diciéndote algo importante: no estás “mal”, ni eres rara, ni estás pensando cosas que no sean normales. Lo que te está pasando tiene mucho sentido, sobre todo a tu edad.

A los 19 años muchas personas viven por primera vez un contacto más consciente con la idea de la pérdida, del paso del tiempo y de la muerte de las personas que aman. No porque vaya a ocurrir ahora, sino porque la mente madura y empieza a anticipar. Y cuando hay un vínculo tan importante como el de un abuelo, esa anticipación puede volverse muy angustiante.

Lo que estás viviendo se parece mucho a lo que llamamos duelo anticipado. No significa que estés “adelantando” la pérdida ni que vaya a pasar pronto. Significa que tu mente intenta prepararse para algo que sabe que, inevitablemente, algún día ocurrirá. El problema es que esa preparación, cuando se mezcla con ansiedad, se convierte en rumiación constante, miedo y dificultad para dormir.

Pensar “¿cómo voy a seguir con mi vida cuando no esté?” no es una señal de debilidad, es una señal de amor y de apego sano. Pero ahora mismo esa pregunta te está atrapando en el futuro y te está robando el presente. Y el cuerpo lo nota: por eso no descansas, por eso la cabeza no para.

También es muy comprensible que no se lo hayas contado a tus padres para no preocuparles. Muchas personas jóvenes cargan solas con emociones muy grandes pensando que “tienen que poder”. Pero no tener espacio para expresarlo hace que el miedo crezca por dentro.

Quiero que sepas algo que solemos trabajar mucho en terapia:
El dolor futuro no se puede ensayar.
Pensar una y otra vez cómo será tu vida sin él no te va a proteger ni te va a preparar mejor. Lo único que hace es agotarte ahora. La fortaleza para afrontar una pérdida —cuando llegue, dentro de muchos años o no— no se construye anticipándola, sino viviendo el vínculo, cuidándolo y cuidándote hoy.

Que ahora mismo te esté pasando esto no significa que vaya a ser así siempre. A veces hay etapas vitales, cambios internos, momentos de mayor sensibilidad emocional en los que la ansiedad se engancha a un tema concreto: en tu caso, el miedo a perder a alguien muy querido.

No tienes que cargar con esto sola ni en silencio. Pedir apoyo no significa preocupar a los demás, significa cuidarte. Y lo que te ocurre, aunque sea doloroso, tiene sentido y se puede acompañar.

Consigue respuesta gracias a la consulta online

¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.

Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Hola. Entiendo lo mal que lo estás pasando. Que te asuste la idea de perder a alguien que quieres es algo muy humano, pero vivir con ese miedo todos los días y que no te deje dormir es una carga demasiado grande para llevarla solo. Tu abuelo está bien ahora, y eso también merece espacio en tu cabeza. No tienes que adelantarte al dolor antes de que llegue. Hablar de esto con alguien de confianza (un familiar, un amigo o un profesional) no es preocuparles, es cuidarte. No tienes por qué pasar por esto en silencio. Compartirlo suele aliviar mucho más de lo que imaginas. Te animo a ello.
Hola, gracias por expresar algo tan íntimo. Lo que describes no es extraño ni patológico, aunque sí es muy angustiante, y merece ser atendido con cuidado.

A muchas personas, especialmente en etapas como la adolescencia tardía y el inicio de la adultez, les aparece por primera vez la conciencia real de la pérdida y de la finitud. No tiene que estar asociada a una enfermedad concreta ni a un peligro inmediato. A veces surge simplemente porque el vínculo es importante, porque el abuelo representa seguridad, estabilidad o amor, y porque el cerebro empieza a anticipar escenarios futuros intentando “prepararse” para algo que, en realidad, no se puede controlar.

El problema no es pensar ocasionalmente en que las personas que queremos no van a estar siempre. Eso forma parte de la vida. El problema aparece cuando ese pensamiento se vuelve repetitivo, invasivo y anticipatorio, hasta el punto de interferir con el sueño, la calma y el presente. En ese momento deja de ser una reflexión normal y se convierte en una fuente de ansiedad.

Es importante que sepas varias cosas:
• El sufrimiento que sientes no significa que estés preparada ni que vaya a pasar nada. Es una reacción emocional, no una premonición.
• El cerebro, cuando hay ansiedad, intenta adelantarse al dolor imaginando cómo “sobrevivirás” a algo futuro, pero eso no reduce el sufrimiento; lo amplifica.
• El hecho de que no lo hayas contado para no preocupar a tus padres habla de tu deseo de proteger, pero también te deja sola con una carga muy pesada.

Dormir mal, darle vueltas constantes y sentir miedo intenso ante pensamientos de pérdida suelen indicar ansiedad anticipatoria, no una incapacidad real para afrontar el futuro. Además, nadie vive hoy el duelo de mañana; cada etapa se atraviesa cuando llega, con los recursos del momento y con apoyo.

Hablar de esto con un profesional puede ayudarte a:
• entender por qué ahora aparece este miedo,
• aprender a frenar el bucle de pensamientos,
• recuperar el descanso,
• y poder disfrutar del vínculo con tu abuelo en el presente, sin vivirlo desde el temor.

Si lo deseas, puedes solicitar una cita online para trabajar este malestar con calma y confidencialidad. No es una preocupación “pequeña” ni exagerada: es una señal de que algo emocional necesita ser acompañado.
 Laura Monaco
Psicólogo
Premià de Mar
Hola La idea de perder a alguien muy querido, y si corresponde a una primera pérdida (si es que así fuera) te conecta con el sufrimiento y el dolor y ello asusta. De lo que se trata es de estar fortalecido para aceptar que en la vida estamos recorridos por pérdidas y aprender a convivir con ello, para enfrentar el dolor sanamente.
Pensar en la muerte de una persona a la que queremos, aunque esté bien de salud, puede generar una ansiedad muy intensa. En muchas ocasiones estos pensamientos aparecen en etapas de cambio, de crecimiento personal o de mayor sensibilidad emocional, como suele ocurrir alrededor de tu edad. La mente se adelanta al futuro intentando “prepararse” para algo doloroso, pero lo que consigue es justo lo contrario: mantenerte en un estado constante de angustia.

El hecho de que no puedas dormir bien, que le des vueltas una y otra vez a cómo sería tu vida sin tu abuelo y que te preguntes cómo seguirías adelante, no significa que estés obsesionado ni que estés siendo negativo. Significa que le quieres mucho y que el miedo a la pérdida se ha activado con mucha fuerza.

También es muy comprensible que no se lo hayas contado a nadie por no querer preocupar a tus padres. Sin embargo, aquí quiero señalar algo importante: hablar de lo que te pasa no es una carga para los demás, es una forma de cuidarte y de permitir que te cuiden. Guardarte esta angustia en silencio suele hacer que crezca y se vuelva más pesada. Compartirlo con tus padres o con alguien de confianza no va a hacer que el problema empeore; al contrario, puede ayudarte a sentirte acompañado y menos solo con estos miedos.

A veces, cuando la ansiedad se centra en la muerte de un ser querido, no se trata solo de esa persona, sino del miedo a quedarse solo, a no saber cómo afrontar el dolor o a no sentirse capaz de seguir adelante. Esto se puede trabajar y entender, y no tienes por qué hacerlo tú solo. De hecho, el poder hablar de esto con tus seres queridos te hará sentir menos solo: tal vez ellos te cuenten que tienen miedos similares o los han tenido alguna vez, tal vez compartan contigo otras preocupaciones que tienen y juntos podréis resolverlas... Verás como siempre es buena idea contar lo que te preocupa a personas que cuentan con tu confianza.

Algunas ideas que pueden ayudarte mientras tanto:

1. Intenta no luchar contra el pensamiento cuando aparece, sino reconocerlo como un pensamiento de miedo, no como una realidad inmediata.
2. Traer la atención al presente: tu abuelo está bien ahora, y el vínculo que tenéis existe hoy.
3. Cuida el descanso: aunque no duermas perfecto, mantener rutinas de sueño ayuda a que la ansiedad no se dispare más.

Y, sobre todo, habla de esto con tus padres o con alguien cercano. Decir “me está pasando esto y me siento muy mal” ya es un primer alivio.

Si estos pensamientos siguen interfiriendo con tu descanso y tu día a día, la terapia psicológica puede ayudarte mucho. En ese espacio se aprende a manejar la ansiedad anticipatoria, a entender el miedo a la pérdida y a relacionarte de otra manera con esos pensamientos, sin que dominen tu vida. Con apoyo de tu familia y, si lo consideráis también apoyo profesional, es posible volver a dormir mejor y vivir el presente con más calma. No tienes porqué seguir sufriendo en soledad.
Hola, gracias por contarlo con tanta sinceridad.
Lo que te está pasando es más común de lo que imaginas, especialmente a tu edad. Cuando queremos mucho a alguien, la mente puede adelantarse al futuro e intentar “prepararse” para una pérdida que aún no ha ocurrido. El problema es que esa anticipación constante genera ansiedad, miedo y dificultades para dormir, aunque en el presente no exista una amenaza real.

No significa que estés siendo negativo ni que quieras que ocurra, sino que tu mente está intentando protegerte de algo que te duele solo de imaginar. Guardártelo para no preocupar a los demás también hace que la carga sea mayor para ti.

Hablar de esto y trabajarlo ayuda mucho a aprender a vivir el presente sin quedar atrapado en ese miedo anticipatorio. Si lo deseas, puedo acompañarte a entender por qué aparece ahora y darte herramientas para calmar esos pensamientos y mejorar el descanso, tanto en consulta online como en atención a domicilio en Madrid Norte.

Un saludo y mucho ánimo.
 Eva Portillo Calabuig
Psicólogo
Málaga
Hola.
Lo que describes es normal. Las personas solemos anticiparnos a situaciones que pueden llegar a ocurrir o no y, en tu caso, sabes que llegará el día en que tu abuelo falte. Sin embargo este tipo de pensamientos pueden enquistarse y generar un malestar que te impida llevar tu vida como hasta ahora. Quizá sea buena idea compartir estas preocupaciones si no con tus padres, con alguna persona de confianza con quien puedas desahogarte.
Sin embargo, si esto te genera problemas importantes te recomendaría consultar con una especialista.
Un saludo y mucha suerte
Hola,

Lo que te está pasando es más común de lo que parece, sobre todo a tu edad. No tiene que ver con que “pase algo malo”, sino con que estás empezando a tomar conciencia de la pérdida, del paso del tiempo y de los vínculos importantes. Cuando queremos mucho a alguien, el miedo a perderlo puede aparecer incluso cuando esa persona está bien, y la mente se adelanta intentando prepararse… aunque en realidad lo que hace es generarte mucha ansiedad.
Darle vueltas una y otra vez a “cómo será mi vida cuando no esté” es una forma de anticipación ansiosa. El problema es que ese futuro aún no existe, pero tu cuerpo lo vive como si ya estuviera ocurriendo, por eso te cuesta dormir y desconectar. No significa que no seas fuerte o que no vayas a poder con ello llegado el momento; significa que ahora mismo estás atrapado en pensamientos que no puedes controlar y que te generan mucho malestar.
Puede ayudarte empezar a poner límites a esa rumiación (por ejemplo, redirigiendo la atención cuando aparezca el pensamiento), centrarte en el presente y en el vínculo real que tienes hoy con tu abuelo, y permitirte hablar de esto con alguien de confianza. Si el miedo y el insomnio continúan, trabajarlo en terapia puede ayudarte a entender de dónde viene esta ansiedad y a aprender a manejarla sin que te paralice. No tienes que cargar con esto solo.

Un saludo,
David
 Jordi Serra i Bravo
Psicólogo
Esplugues de Llobregat
Es común anticipar situaciones adversas que nos preocupan o percibimos como amenaza. En este caso tu abuelo no hace falta que esté enfermo, es una persona mayor y eso en sí mismo puede hacer que pienses que su falta está próxima. Pero la fuente real de tu ansiedad no viene por la posible ausencia de tu abuelo en sí, sino, como tu dices, en como seguirás con tu vida cuando no esté. Hay que hacer hincapié en ese aspecto, que es el que puedes controlar tu. La supervivencia de los demás, por desgracia, no la puedes controlar tu.
Gracias por compartir algo tan delicado. Lo que te está pasando tiene mucho sentido y está muy relacionado con el vínculo tan importante que tienes con tu abuelo y con el momento vital en el que te encuentras. A veces, cuando empezamos a tomar conciencia de que las personas que queremos no son eternas, la mente se adelanta intentando comprender algo que todavía no ha ocurrido.

No es que estés pensando mal ni en exceso, es que tu sistema emocional se ha quedado enganchado al futuro. Cuando eso pasa, el cuerpo reacciona con ansiedad, con dificultad para dormir y con una sensación constante de miedo o inquietud, aunque ahora mismo no exista ningún problema real. No porque no vayas a poder con ello llegado el momento, sino porque nadie puede vivir una pérdida antes de tiempo sin que duela.

Que no se lo hayas contado a tus padres también es comprensible. Muchas veces uno se calla para no preocupar, pero eso hace que cargues a solas con algo que pesa mucho.

No hace falta correr ni forzarte a estar bien. Poco a poco se puede ir trabajando para que estos pensamientos pierdan fuerza y para ayudarte a volver al presente, que es donde ahora mismo está tu vida y tu abuelo.

Quédate con esta idea: lo que estás sintiendo no es una debilidad ni algo permanente. Es algo que se puede entender, acompañar y trabajar, siempre respetando tus tiempos.
Hola.
Lo primero decirte que gracias por compartir tu experiencia. Lo que te ocurre es más frecuente de lo que parece. A veces, en etapas de cambio como la juventud, surgen miedos anticipatorios a la pérdida, aunque no haya una amenaza real en el presente. Pensar repetidamente en ello puede generar ansiedad e interferir con el descanso, como te está pasando.

En estos casos, la psicología, y en particular la Terapia Cognitivo-Conductual, es muy útil: ayuda a entender y manejar la rumiación, reducir la ansiedad y recuperar el sueño, permitiéndote disfrutar del presente sin tanta angustia.

Un saludo.
Pilar Rapela
Tu psicóloga amiga
Gracias por compartir tu vivencia, no es fácil ponerle palabras a algo así.
Lo que te está pasando es más común de lo que crees y no significa que estés “mal” ni que te vaya a pasar nada raro. A tu edad es bastante habitual que aparezcan, de golpe, pensamientos sobre la muerte de las personas importantes. No porque vaya a ocurrir, sino porque estás en una etapa en la que el vínculo, la pérdida y la propia finitud empiezan a hacerse conscientes.
Lo que te está generando tanto malestar no es tu abuelo, sino la anticipación: tu mente se ha quedado enganchada a un “cuando no esté” que aún no existe. Eso produce ansiedad, rumiación y dificultad para dormir, justo lo que describes.
Un punto importante:
.- Pensar en ello no significa que lo estés deseando ni que vaya a pasar antes.
.- Tampoco significa que no vayas a poder seguir con tu vida cuando llegue ese momento. Ahora tu cabeza no puede imaginarlo porque lo estás mirando desde el miedo, no desde los recursos que aún no conoces.

Expertos

Cristina Galán López

Cristina Galán López

Psicólogo

Estepona

Aia De La Peña

Aia De La Peña

Psicólogo

Donostia-San Sebastián

Laura Torralba Losa

Laura Torralba Losa

Psicólogo

Valencia

Mónica Galván Corona

Mónica Galván Corona

Psicólogo

Santander

Sonia Martin

Sonia Martin

Terapeuta complementario

Catral

Ivonne Castro Tejada

Ivonne Castro Tejada

Fisioterapeuta

Sarria

Preguntas relacionadas

¿Quieres enviar tu pregunta?

Nuestros expertos han respondido 66 preguntas sobre Ansiedad
  • Tu pregunta se publicará de forma anónima.
  • Intenta que tu consulta médica sea clara y breve.
  • La pregunta irá dirigida a todos los especialistas de Doctoralia, no a uno específico.
  • Este servicio no sustituye a una consulta con un profesional de la salud. Si tienes un problema o una urgencia, acude a tu médico o a los servicios de urgencia.
  • No se permiten preguntas sobre casos específicos o segundas opiniones.
  • Por cuestiones de salud, no se publicarán cantidades ni dosis de medicamentos.

Este valor es demasiado corto. Debe contener __LIMIT__ o más caracteres.


Elige la especialidad de los médicos a los que quieres preguntar
Lo utilizaremos para notificarte la respuesta (en ningún momento aparecerá en Doctoralia)

¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:

Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.