Tengo 22 años y sufro de ansiedad desde muy pequeña, casi que desde siempre. Estoy en tratamiento ps
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Tengo 22 años y sufro de ansiedad desde muy pequeña, casi que desde siempre. Estoy en tratamiento psicológico desde hace 8 años. Me genera ansiedad y miedo viajar en tren, sobre todo si viajo sola. Mañana hago un trayecto de apenas 20 minutos y, aunque quiero afrontarlo de una vez por todas, me da bastante miedo. en unas semanas tendré que enfrentarme a ello de nuevo, esta vez un trayecto de casi 3 horas (la ida y a los pocos días la vuelta!). Obviamente lo he hablado con mi psicóloga, pero de igual manera paso las horas pensándolo. No es solo el hecho de viajar en tren, es poder equivocarme de tren, que pueda pasarse la parada en la que yo me tenga que bajar, que pare pero no se abran las puertas, que se averíe o haya un accidente...entre muchos otros pensamientos. Voy en constante estado de alerta hasta que llego a mi destino.
Entiendo lo frustrante que puede ser sentir que llevas tantos años en terapia y que este miedo siga activándose. Ocho años es un tiempo considerable, y es lógico que te preguntes si algo no está funcionando como debería.
Hay una cuestión importante que me gustaría plantearte: ¿has notado alguna mejoría en comparación con cómo estabas al inicio del proceso? A veces el cambio no es que el miedo desaparezca por completo, sino que se reduce la intensidad, la anticipación o la evitación. Si no ha habido avances claros, entonces sí convendría revisar el enfoque terapéutico.
En miedos situacionales como el que describes (viajar sola, equivocarte de tren, perder el control ante imprevistos), la exposición gradual y planificada suele ser un pilar fundamental del tratamiento. No basta solo con hablar del miedo; es necesario enfrentarlo de manera estructurada, repetida y progresiva para que el sistema nervioso aprenda que no hay peligro real. ¿Has trabajado la exposición de forma sistemática durante este tiempo?
También sería útil revisar qué técnicas se han utilizado: reestructuración cognitiva, entrenamiento en regulación fisiológica, exposición interoceptiva, jerarquías de miedo, etc. Si el trabajo ha sido más centrado en el acompañamiento emocional pero menos en la confrontación práctica del estímulo temido, puede que ahí esté la clave.
No significa que la terapia haya sido inútil, pero sí puede indicar que ahora necesitas un abordaje más específico y focalizado en este miedo concreto.
Hay una cuestión importante que me gustaría plantearte: ¿has notado alguna mejoría en comparación con cómo estabas al inicio del proceso? A veces el cambio no es que el miedo desaparezca por completo, sino que se reduce la intensidad, la anticipación o la evitación. Si no ha habido avances claros, entonces sí convendría revisar el enfoque terapéutico.
En miedos situacionales como el que describes (viajar sola, equivocarte de tren, perder el control ante imprevistos), la exposición gradual y planificada suele ser un pilar fundamental del tratamiento. No basta solo con hablar del miedo; es necesario enfrentarlo de manera estructurada, repetida y progresiva para que el sistema nervioso aprenda que no hay peligro real. ¿Has trabajado la exposición de forma sistemática durante este tiempo?
También sería útil revisar qué técnicas se han utilizado: reestructuración cognitiva, entrenamiento en regulación fisiológica, exposición interoceptiva, jerarquías de miedo, etc. Si el trabajo ha sido más centrado en el acompañamiento emocional pero menos en la confrontación práctica del estímulo temido, puede que ahí esté la clave.
No significa que la terapia haya sido inútil, pero sí puede indicar que ahora necesitas un abordaje más específico y focalizado en este miedo concreto.
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Hola, gracias por tus palabras. Parece por lo que cuentas que la gestion de la incertidumbre es algo que activa mucho esa parte ansiosa. Esta parte parece muy preocupada porque pase algo que altere el plan inicial. Hay personas que tienen esa necesidad, controlar lo que puede pasar. De esta forma estaré preparada/o para actuar. De esa manera esa parte ansiosa se alivia, lo que pasa es que sólo lo hace momentáneamente, y es así porque esa parte siente que sólo se busca eso: ser calmada y que se calle. Te propongo otra forma, en lugar de buscar aliviar esa ansiedad, escúchala, dale la bienvenida, dale las gracias por la forma en que intenta ayudarte, escúchala con calma. Escuchar de forma calmada es clave, pero aquí es dónde hay que cambiar cosas. Es posible que, en paralelo, tengas otras partes que no están a gusto con esa ansiedad y que deseen que desaparezca. Aunque es totalmente comprensible, eso conduce a lo contrario, a que se perpetúe la dinámica ansiedad-alivio-ansiedad. Así que te propongo otra cosa, habla con esa parte de tu personalidad que está harta de tanta ansiedad y explicale la utilidad de la ansiedad, dile que esa necesidad de control tiene una parte sana.
Esto que te explico es un avance de la terapia de partes, que es una forma de evitar bucles como el que cuentas. Si necesitas hablar con más calma, aquí me tienes. Ánimo con esos trayectos!
Esto que te explico es un avance de la terapia de partes, que es una forma de evitar bucles como el que cuentas. Si necesitas hablar con más calma, aquí me tienes. Ánimo con esos trayectos!
Me llama la atención que estés en tratamiento desde hace 8 años. A mi juicio, los tratamientos cuando se prolongan en el tiempo no sólo no ayudan, sino que además pueden estar perpetuando los problemas. Cuando trabajo con personas los tratamientos tienen cambios en las primeras sesiones y, a partir de 7, suelen ocurrir puntos de inflexión.
En relación con tu consulta, sería interesante explorar esta ansiedad y este miedo a viajar sola. La manera en la que te relacionas con tus eventos privados, tus miedos, la forma en la que puedes estar forcejeando con tu mente y quedándote en el pensamiento es algo interesante.
Muchas veces los miedos se alimentan de lo que les damos, imagínate un fuego al que has estado dándole leña. Las acciones que nacen del querer dejar de sentir una ansiedad o un miedo son como echar leña a ese fuego. Cuanta más leña le echas, más crece.
Simplemente revisa tu experiencia para ver si los miedos han disminuido con el tiempo o aumentado, y cuándo disminuyen o aumentan. Entrenar formas diferentes de relacionarte contigo viendo lo que haces puede marcar la diferencia.
Si quieres revisarlo, puedes entrar en mi perfil y reservar una reunión de valoración de 15/20 minutos. Es gratuita y sin compromiso.
En relación con tu consulta, sería interesante explorar esta ansiedad y este miedo a viajar sola. La manera en la que te relacionas con tus eventos privados, tus miedos, la forma en la que puedes estar forcejeando con tu mente y quedándote en el pensamiento es algo interesante.
Muchas veces los miedos se alimentan de lo que les damos, imagínate un fuego al que has estado dándole leña. Las acciones que nacen del querer dejar de sentir una ansiedad o un miedo son como echar leña a ese fuego. Cuanta más leña le echas, más crece.
Simplemente revisa tu experiencia para ver si los miedos han disminuido con el tiempo o aumentado, y cuándo disminuyen o aumentan. Entrenar formas diferentes de relacionarte contigo viendo lo que haces puede marcar la diferencia.
Si quieres revisarlo, puedes entrar en mi perfil y reservar una reunión de valoración de 15/20 minutos. Es gratuita y sin compromiso.
Hola. Seria bueno trabajar a que responde tu nivel de inseguridad y porque no confías en ti misma. Es posible que tu alegra este unida a un sentimiento de no sentirte capaz, aunque habría que hacer un análisis pormenorizado. Háblalo con tu psicóloga. Un saludo
En primer lugar, hay que validar ese malestar y ansiedad que este paciente está pasando. Una vez hayamos hecho una evaluación exhaustiva de las condiciones de su contexto y sus variables individuales (experiencias previas, estrategias de regulación de la ansiedad, pensamientos recurrentes...), explicaríamos el por qué esta ansiedad se puede estar manteniendo (quizás por evitación al malestar; si no cojo el tren no me enfrento a la ansiedad, los pensamientos negativos que pueden estar magnificando la intensidad de mi ansiedad, la focalización en lo negativo...) y proporcionaríamos técnicas para abordar todo aquello que genera la ansiedad (pensamientos, estrategias de regulación, exposición progresiva...).
Hola, gracias por compartir cómo te estás sintiendo.
Lo que describes encaja mucho con lo que ocurre en la ansiedad anticipatoria. No es solo el viaje en tren, sino la cantidad de escenarios posibles que tu mente empieza a generar antes de que ocurra. La ansiedad intenta “protegerte” anticipando riesgos, pero termina activando un estado de alerta constante que se siente muy agotador.
Es importante que notes algo: no estás teniendo miedo al tren en sí, sino a la posibilidad de perder el control o de que ocurra algo inesperado. Tu mente está intentando prever todos los errores posibles para que no sucedan.
El hecho de que quieras afrontarlo ya dice mucho a tu favor. Afrontar no significa no sentir miedo, significa hacerlo a pesar del miedo. Y los trayectos cortos, como el de 20 minutos, pueden ser oportunidades de entrenamiento para tu sistema nervioso.
Los pensamientos que mencionas (equivocarte de tren, que no se abran las puertas, que haya una avería…) son ejemplos claros de lo que llamamos pensamiento catastrófico o sobreestimación del riesgo. No significa que estés exagerando voluntariamente, sino que la ansiedad tiende a magnificar la probabilidad de eventos poco frecuentes.
Que ya lo estés trabajando con tu psicóloga es muy positivo. Lo que estás viviendo ahora (pasar horas pensándolo) es parte de ese mismo circuito de anticipación. El objetivo no suele ser eliminar los pensamientos, sino cambiar la relación que tienes con ellos.
Si en algún momento sientes que necesitas apoyo adicional o un espacio complementario para trabajar específicamente el miedo a viajar o la ansiedad anticipatoria, puedo acompañarte en modalidad online o presencial en Tres Cantos (Madrid), y también a domicilio en Madrid Norte si lo necesitas.
Lo que describes encaja mucho con lo que ocurre en la ansiedad anticipatoria. No es solo el viaje en tren, sino la cantidad de escenarios posibles que tu mente empieza a generar antes de que ocurra. La ansiedad intenta “protegerte” anticipando riesgos, pero termina activando un estado de alerta constante que se siente muy agotador.
Es importante que notes algo: no estás teniendo miedo al tren en sí, sino a la posibilidad de perder el control o de que ocurra algo inesperado. Tu mente está intentando prever todos los errores posibles para que no sucedan.
El hecho de que quieras afrontarlo ya dice mucho a tu favor. Afrontar no significa no sentir miedo, significa hacerlo a pesar del miedo. Y los trayectos cortos, como el de 20 minutos, pueden ser oportunidades de entrenamiento para tu sistema nervioso.
Los pensamientos que mencionas (equivocarte de tren, que no se abran las puertas, que haya una avería…) son ejemplos claros de lo que llamamos pensamiento catastrófico o sobreestimación del riesgo. No significa que estés exagerando voluntariamente, sino que la ansiedad tiende a magnificar la probabilidad de eventos poco frecuentes.
Que ya lo estés trabajando con tu psicóloga es muy positivo. Lo que estás viviendo ahora (pasar horas pensándolo) es parte de ese mismo circuito de anticipación. El objetivo no suele ser eliminar los pensamientos, sino cambiar la relación que tienes con ellos.
Si en algún momento sientes que necesitas apoyo adicional o un espacio complementario para trabajar específicamente el miedo a viajar o la ansiedad anticipatoria, puedo acompañarte en modalidad online o presencial en Tres Cantos (Madrid), y también a domicilio en Madrid Norte si lo necesitas.
Gracias por compartirlo con tanto detalle. Lo que describes no es “miedo al tren” en sí, sino miedo a perder el control y a que ocurra algo que no puedas manejar. Y eso activa tu sistema de alerta desde mucho antes de subir.
Hay algo importante: el problema no es que aparezcan esos pensamientos (“¿y si me equivoco?”, “¿y si no se abren las puertas?”, “¿y si hay un accidente?”). El problema es que tu mente los interpreta como amenazas reales y se queda en modo vigilancia constante.
Lo mejor es que sigas trabajando en todo esto en terapia como ya estás haciendo, pero te comento algunas ideas que pueden ayudarte:
1.Diferencia posibilidad de probabilidad. Muchas cosas son posibles, pero no por eso son probables. Tu ansiedad trabaja con posibilidades; la realidad funciona con probabilidades.
2.No intentes eliminar los pensamientos antes de viajar. La exposición no es ir tranquila, es ir con miedo y comprobar que, aun con miedo, puedes hacerlo.
3.Cambia el objetivo. No es “que no me dé ansiedad”, sino “viajar aunque haya ansiedad”. Si mañana haces esos 20 minutos con ansiedad incluida, ya es un avance enorme.
4.Reduce las conductas de control excesivo (mirar compulsivamente el billete, revisar mil veces la parada, etc.). Prepararte una vez está bien; repetirlo para calmarte momentáneamente mantiene el ciclo.
5.Durante el trayecto, centra tu atención en algo externo (un podcast, leer, observar detalles concretos). No para escapar del miedo, sino para no quedarte atrapada solo en él.
6. Si ves que exponerte ahora mismo a ciertos trayectos sola te genera una ansiedad muy elevada, prueba a realizar exposiciones graduales. Por ejemplo, tratar de ir algunas veces acompañada, otras subir acompañada pero que tu acompañante se baje una para antes, etc.
Que sigas sintiendo ansiedad después de 8 años de tratamiento no significa que no avances. Significa que tu sistema nervioso aprendió muy pronto a vivir en alerta y necesita repetidas experiencias correctivas para desactivar ese patrón.
Hay algo importante: el problema no es que aparezcan esos pensamientos (“¿y si me equivoco?”, “¿y si no se abren las puertas?”, “¿y si hay un accidente?”). El problema es que tu mente los interpreta como amenazas reales y se queda en modo vigilancia constante.
Lo mejor es que sigas trabajando en todo esto en terapia como ya estás haciendo, pero te comento algunas ideas que pueden ayudarte:
1.Diferencia posibilidad de probabilidad. Muchas cosas son posibles, pero no por eso son probables. Tu ansiedad trabaja con posibilidades; la realidad funciona con probabilidades.
2.No intentes eliminar los pensamientos antes de viajar. La exposición no es ir tranquila, es ir con miedo y comprobar que, aun con miedo, puedes hacerlo.
3.Cambia el objetivo. No es “que no me dé ansiedad”, sino “viajar aunque haya ansiedad”. Si mañana haces esos 20 minutos con ansiedad incluida, ya es un avance enorme.
4.Reduce las conductas de control excesivo (mirar compulsivamente el billete, revisar mil veces la parada, etc.). Prepararte una vez está bien; repetirlo para calmarte momentáneamente mantiene el ciclo.
5.Durante el trayecto, centra tu atención en algo externo (un podcast, leer, observar detalles concretos). No para escapar del miedo, sino para no quedarte atrapada solo en él.
6. Si ves que exponerte ahora mismo a ciertos trayectos sola te genera una ansiedad muy elevada, prueba a realizar exposiciones graduales. Por ejemplo, tratar de ir algunas veces acompañada, otras subir acompañada pero que tu acompañante se baje una para antes, etc.
Que sigas sintiendo ansiedad después de 8 años de tratamiento no significa que no avances. Significa que tu sistema nervioso aprendió muy pronto a vivir en alerta y necesita repetidas experiencias correctivas para desactivar ese patrón.
Lo que estás sintiendo es muy angustiante, y tiene sentido después de tantos años conviviendo con la ansiedad. No estás exagerando ni siendo débil: tu cuerpo entra en alerta cuando percibe incertidumbre, aunque no haya un peligro real.
Hay algo muy valioso en lo que cuentas: a pesar del miedo, eliges hacerlo igual. Eso habla de mucha fuerza y de un trabajo interno importante. Tener ansiedad durante el viaje no significa que vaya a salir mal, solo que tu sistema está más activado.
Intenta recordarte que no necesitas que el miedo desaparezca para llegar a destino. Puede acompañarte, pero no tiene que dirigir tus decisiones. Cada trayecto que haces, incluso con nervios, es una prueba de que puedes atravesarlo.
Cuídate, apóyate en lo que ya sabes que te ayuda y date crédito por el esfuerzo. Estás haciendo algo difícil y eso merece reconocimiento.
Hay algo muy valioso en lo que cuentas: a pesar del miedo, eliges hacerlo igual. Eso habla de mucha fuerza y de un trabajo interno importante. Tener ansiedad durante el viaje no significa que vaya a salir mal, solo que tu sistema está más activado.
Intenta recordarte que no necesitas que el miedo desaparezca para llegar a destino. Puede acompañarte, pero no tiene que dirigir tus decisiones. Cada trayecto que haces, incluso con nervios, es una prueba de que puedes atravesarlo.
Cuídate, apóyate en lo que ya sabes que te ayuda y date crédito por el esfuerzo. Estás haciendo algo difícil y eso merece reconocimiento.
Lo que describes es una experiencia frecuente en personas con ansiedad: la anticipación constante de posibles situaciones negativas y la sensación de pérdida de control durante el trayecto. El miedo no suele ser solo al tren en sí, sino a la incertidumbre y a los pensamientos catastróficos asociados (“y si pasa algo”, “y si no puedo controlarlo”).
Es importante entender que la ansiedad tiende a sobreestimar el peligro y subestimar tu capacidad para afrontarlo. El hecho de que quieras enfrentarte al viaje ya es un paso muy positivo en tu proceso terapéutico.
Algunas estrategias que pueden ayudarte:
Preparar el trayecto con antelación (horarios, paradas, billete, recorrido) para reducir la incertidumbre.
Recordar que los pensamientos son hipótesis de tu mente, no hechos reales.
Centrar tu atención en el presente durante el viaje (respiración lenta, escuchar música, observar el entorno).
Exponerte progresivamente, como estás haciendo, ya que evitar la situación suele mantener la ansiedad.
Si la ansiedad aparece, no significa que el viaje vaya mal, sino que tu sistema de alerta está activado y luego disminuye.
Continúa trabajando esto con tu psicóloga, ya que la exposición gradual y las estrategias de regulación emocional suelen reducir significativamente este tipo de miedo con el tiempo.
Un saludo.
Es importante entender que la ansiedad tiende a sobreestimar el peligro y subestimar tu capacidad para afrontarlo. El hecho de que quieras enfrentarte al viaje ya es un paso muy positivo en tu proceso terapéutico.
Algunas estrategias que pueden ayudarte:
Preparar el trayecto con antelación (horarios, paradas, billete, recorrido) para reducir la incertidumbre.
Recordar que los pensamientos son hipótesis de tu mente, no hechos reales.
Centrar tu atención en el presente durante el viaje (respiración lenta, escuchar música, observar el entorno).
Exponerte progresivamente, como estás haciendo, ya que evitar la situación suele mantener la ansiedad.
Si la ansiedad aparece, no significa que el viaje vaya mal, sino que tu sistema de alerta está activado y luego disminuye.
Continúa trabajando esto con tu psicóloga, ya que la exposición gradual y las estrategias de regulación emocional suelen reducir significativamente este tipo de miedo con el tiempo.
Un saludo.
Hola!
Gracias por compartir tu situación. Por lo que cuentas, lo que estás viviendo es ansiedad anticipatoria: tu mente intenta adelantarse a todos los posibles errores o peligros para protegerte. Uno de los problema es que sobreestima muchísimo los riesgos (equivocarte de tren, que no se abran las puertas, accidentes…) y te mantiene en un estado de alerta constante.
El objetivo del viaje de mañana no es no sentir ansiedad, sino viajar a pesar de ella. La exposición no consiste en estar tranquila, sino en comprobar que puedes tolerar el malestar y llegar a tu destino igualmente.
Algunas pautas útiles:
- Prepara lo necesario (billete, parada) y evita comprobar de forma repetitiva.
- Cuando aparezca un “¿y si…?”, respóndete: “Si ocurre, lo resolveré”.
- Practica una respiración lenta, alargando la exhalación, para bajar activación.
- Pon foco en el exterior en tu entorno, busca objetos de algún color por ejemplo, para no estar con el foco en tus sensaciones corporales.
- Recuerda que la ansiedad sube, pero también baja si no la alimentas.
Y sobre el viaje largo: tu mente quiere resolverlo ya, pero aún no ha llegado. Hoy solo necesitas afrontar el trayecto de mañana.
Sentir miedo no significa que no puedas hacerlo. Significa que estás enfrentando algo importante y el afrontamiento a la situación en lugar de evitarlo, acaba reduciéndolo.
Llevas mucho tiempo en terapia y eso dice de ti que eres una persona con constancia y compromiso.
Te deseo un buen viaje incluso con un poco de miedo.
Gracias por compartir tu situación. Por lo que cuentas, lo que estás viviendo es ansiedad anticipatoria: tu mente intenta adelantarse a todos los posibles errores o peligros para protegerte. Uno de los problema es que sobreestima muchísimo los riesgos (equivocarte de tren, que no se abran las puertas, accidentes…) y te mantiene en un estado de alerta constante.
El objetivo del viaje de mañana no es no sentir ansiedad, sino viajar a pesar de ella. La exposición no consiste en estar tranquila, sino en comprobar que puedes tolerar el malestar y llegar a tu destino igualmente.
Algunas pautas útiles:
- Prepara lo necesario (billete, parada) y evita comprobar de forma repetitiva.
- Cuando aparezca un “¿y si…?”, respóndete: “Si ocurre, lo resolveré”.
- Practica una respiración lenta, alargando la exhalación, para bajar activación.
- Pon foco en el exterior en tu entorno, busca objetos de algún color por ejemplo, para no estar con el foco en tus sensaciones corporales.
- Recuerda que la ansiedad sube, pero también baja si no la alimentas.
Y sobre el viaje largo: tu mente quiere resolverlo ya, pero aún no ha llegado. Hoy solo necesitas afrontar el trayecto de mañana.
Sentir miedo no significa que no puedas hacerlo. Significa que estás enfrentando algo importante y el afrontamiento a la situación en lugar de evitarlo, acaba reduciéndolo.
Llevas mucho tiempo en terapia y eso dice de ti que eres una persona con constancia y compromiso.
Te deseo un buen viaje incluso con un poco de miedo.
Lo que describes es ansiedad anticipatoria: tu mente intenta prever todos los peligros para protegerte, pero te mantiene en alerta constante; el objetivo mañana no es ir tranquila, es llegar aun con miedo. Permite los pensamientos sin discutir con ellos (“puede que sí, puede que no”) y vuelve a algo físico como la respiración lenta o notar los pies en el suelo; incluso si te equivocaras de tren, tendría solución, la ansiedad exagera la catástrofe. Estás siendo valiente al afrontarlo, y si quieres podemos trabajar una estrategia muy concreta para el viaje largo y que te sientas más preparada.
Hola,
Aunque por motivos de confidencialidad de la plataforma no puedo conocer tu nombre, quiero agradecerte la confianza y la valentía que implica compartir lo que estás viviendo. No siempre es fácil poner en palabras algo que genera tanta angustia.
Describes que la ansiedad te acompaña desde muy pequeña y que, actualmente, tu mayor preocupación es la intensa angustia que te produce viajar en tren. Cuando hablamos de este tipo de miedo específico, el tratamiento de "primera línea" que cuenta con un gran respaldo científico es la terapia cognitivo-conductual. Este abordaje se sostiene en dos pilares fundamentales:
1. La reestructuración cognitiva: identificar los pensamientos que aparecen alrededor de la situación temida, comprender que los pensamientos son hipótesis, no hechos, y aprender a cuestionarlos y modificarlos, de modo que la experiencia emocional también pueda transformarse.
2. La exposición gradual y controlada: acercarse en diferentes medida y poco a poco a la situación que genera miedo, de forma planificada y segura, permitiendo que el sistema nervioso aprenda que puede tolerarla.
Las fobias se tratan. En muchos casos pueden superarse, y en otros el malestar disminuye de forma significativa hasta dejar de interferir en la vida cotidiana.
Como primer paso, que talvez puedes realizar con ayuda de tu terapeuta actual te recomiendo realizar el siguiente ejercicio:
1. Registro de 2 tipos de pensamientos
Identifica los pensamientos que aparecen cuando piensas en viajar en tren o cuando te encuentras en esa situación. Incluye también los pensamientos acerca de cómo te sientes (por ejemplo: “no voy a poder manejarlo”, “esto significa que algo está mal en mí”).
2. Registro de sensaciones corporales
Anota qué ocurre en tu cuerpo ante el estímulo temido. Luego puntúa el miedo en una escala de 0 a 100: 0: ningún miedo; 25: miedo leve; 50: miedo moderado; 75: miedo intenso; 100: el máximo miedo que puedas imaginar.
3. Análisis de las tres últimas situaciones
Describe cada situación concreta. Puntúa la ansiedad (0–100). Identifica las sensaciones corporales principales y secundarias. Registra los pensamientos que aparecieron (en relación a la situación y en relación a lo que sientes). Registra tu conducta: ¿evitaste?, ¿te quedaste?, ¿pediste ayuda?, ¿intentaste distraerte? etc.
La siguiente parte del trabajo consiste en cuestionar esos pensamientos. Algunas preguntas que pueden orientarte son: ¿Son mis creencias necesariamente ciertas? ¿Existen otras maneras de interpretar esta situación? ¿Qué más podría suceder, aparte de lo que estoy anticipando? ¿Cómo pensaría alguien que no se siente ansioso ante esto? Si ocurriera lo que temo, ¿sería tan grave como imagino?, ¿cómo podría afrontarlo?
Este proceso requiere acompañamiento, constancia y amabilidad contigo misma. La ansiedad puede sentirse muy intensa, pero es una respuesta aprendida… y lo aprendido también puede transformarse. Espero que este te sea de ayuda. Te animo a comentarlo con tu terapeuta actual!
Aunque por motivos de confidencialidad de la plataforma no puedo conocer tu nombre, quiero agradecerte la confianza y la valentía que implica compartir lo que estás viviendo. No siempre es fácil poner en palabras algo que genera tanta angustia.
Describes que la ansiedad te acompaña desde muy pequeña y que, actualmente, tu mayor preocupación es la intensa angustia que te produce viajar en tren. Cuando hablamos de este tipo de miedo específico, el tratamiento de "primera línea" que cuenta con un gran respaldo científico es la terapia cognitivo-conductual. Este abordaje se sostiene en dos pilares fundamentales:
1. La reestructuración cognitiva: identificar los pensamientos que aparecen alrededor de la situación temida, comprender que los pensamientos son hipótesis, no hechos, y aprender a cuestionarlos y modificarlos, de modo que la experiencia emocional también pueda transformarse.
2. La exposición gradual y controlada: acercarse en diferentes medida y poco a poco a la situación que genera miedo, de forma planificada y segura, permitiendo que el sistema nervioso aprenda que puede tolerarla.
Las fobias se tratan. En muchos casos pueden superarse, y en otros el malestar disminuye de forma significativa hasta dejar de interferir en la vida cotidiana.
Como primer paso, que talvez puedes realizar con ayuda de tu terapeuta actual te recomiendo realizar el siguiente ejercicio:
1. Registro de 2 tipos de pensamientos
Identifica los pensamientos que aparecen cuando piensas en viajar en tren o cuando te encuentras en esa situación. Incluye también los pensamientos acerca de cómo te sientes (por ejemplo: “no voy a poder manejarlo”, “esto significa que algo está mal en mí”).
2. Registro de sensaciones corporales
Anota qué ocurre en tu cuerpo ante el estímulo temido. Luego puntúa el miedo en una escala de 0 a 100: 0: ningún miedo; 25: miedo leve; 50: miedo moderado; 75: miedo intenso; 100: el máximo miedo que puedas imaginar.
3. Análisis de las tres últimas situaciones
Describe cada situación concreta. Puntúa la ansiedad (0–100). Identifica las sensaciones corporales principales y secundarias. Registra los pensamientos que aparecieron (en relación a la situación y en relación a lo que sientes). Registra tu conducta: ¿evitaste?, ¿te quedaste?, ¿pediste ayuda?, ¿intentaste distraerte? etc.
La siguiente parte del trabajo consiste en cuestionar esos pensamientos. Algunas preguntas que pueden orientarte son: ¿Son mis creencias necesariamente ciertas? ¿Existen otras maneras de interpretar esta situación? ¿Qué más podría suceder, aparte de lo que estoy anticipando? ¿Cómo pensaría alguien que no se siente ansioso ante esto? Si ocurriera lo que temo, ¿sería tan grave como imagino?, ¿cómo podría afrontarlo?
Este proceso requiere acompañamiento, constancia y amabilidad contigo misma. La ansiedad puede sentirse muy intensa, pero es una respuesta aprendida… y lo aprendido también puede transformarse. Espero que este te sea de ayuda. Te animo a comentarlo con tu terapeuta actual!
buenas tardes, seguro que tu psicóloga te está ayudando, confía en ella. También decirte que quizás lo que está aumentando tu ansiedad, es el sentirte mal por tenerla, pensar que estás loca o algo así, que está mal lo que sientes y no deberías... estos pensamientos añadidos nos impiden mejorar, añaden más ansiedad... Tienes que aceptar y normalizar tu ansiedad y tus miedos para entonces poder ir superándolos, y no hay prisa para ellos. Se compasiva contigo. Un abrazo
Lo que describes encaja muy bien con un patrón de ansiedad anticipatoria y de hipervigilancia que llevas sosteniendo desde hace muchos años. No es que el tren sea el problema en sí, sino todo lo que tu mente asocia a la pérdida de control, a la posibilidad de error y a la sensación de quedar atrapada sin salida. Por eso los pensamientos aparecen en cadena y el cuerpo se mantiene en alerta constante hasta llegar al destino.
Es importante reconocer algo: **el miedo no significa incapacidad**. El hecho de que quieras afrontar el trayecto, aunque te dé miedo, habla de una parte tuya que sí confía en que puede hacerlo, aunque la ansiedad grite lo contrario. La ansiedad no predice lo que va a pasar; predice lo que temes que pase.
Los pensamientos que mencionas —equivocarte de tren, pasarte la parada, que no se abran las puertas, una avería o un accidente— son intentos de tu mente de anticiparse a cualquier escenario para protegerte. El problema es que esa protección se vuelve excesiva y te mantiene en un estado de vigilancia agotador. No es debilidad, es un sistema de alarma hiperactivado desde hace mucho tiempo.
El trayecto corto de mañana puede verse no como una prueba definitiva, sino como **una experiencia de exposición gradual**, algo que ya estás trabajando con tu psicóloga. No se trata de que no aparezca la ansiedad, sino de permitir que esté sin huir, sin luchar contra ella y sin exigirle que desaparezca para poder viajar. La ansiedad puede acompañarte y aun así llegar a destino.
Respecto al viaje largo que tendrás que hacer más adelante, es normal que ahora mismo se sienta abrumador. Pensarlo con semanas de antelación hace que la ansiedad se alimente durante horas y días. Tu mente intenta “resolverlo” antes de tiempo, pero eso solo aumenta el desgaste. Afrontar primero el trayecto corto ya es un paso muy valioso; el largo se trabajará cuando esté más cerca, no ahora.
Que lleves ocho años en tratamiento habla de constancia, no de fracaso. La ansiedad de larga evolución no desaparece de golpe, pero sí puede aprender a ocupar menos espacio. Cada vez que haces algo con miedo y no pasa nada grave, aunque lo pases mal, estás enviando una información nueva a tu sistema nervioso.
No estás retrocediendo ni estancada. Estás enfrentándote a algo difícil con las herramientas que tienes hoy. Y eso, aunque no se sienta así, es avanzar.
Si te parece, dime qué es lo que más te angustia ahora mismo del trayecto de mañana: el momento de subir, el estar dentro del tren, o la idea de no poder salir cuando quieras.
Es importante reconocer algo: **el miedo no significa incapacidad**. El hecho de que quieras afrontar el trayecto, aunque te dé miedo, habla de una parte tuya que sí confía en que puede hacerlo, aunque la ansiedad grite lo contrario. La ansiedad no predice lo que va a pasar; predice lo que temes que pase.
Los pensamientos que mencionas —equivocarte de tren, pasarte la parada, que no se abran las puertas, una avería o un accidente— son intentos de tu mente de anticiparse a cualquier escenario para protegerte. El problema es que esa protección se vuelve excesiva y te mantiene en un estado de vigilancia agotador. No es debilidad, es un sistema de alarma hiperactivado desde hace mucho tiempo.
El trayecto corto de mañana puede verse no como una prueba definitiva, sino como **una experiencia de exposición gradual**, algo que ya estás trabajando con tu psicóloga. No se trata de que no aparezca la ansiedad, sino de permitir que esté sin huir, sin luchar contra ella y sin exigirle que desaparezca para poder viajar. La ansiedad puede acompañarte y aun así llegar a destino.
Respecto al viaje largo que tendrás que hacer más adelante, es normal que ahora mismo se sienta abrumador. Pensarlo con semanas de antelación hace que la ansiedad se alimente durante horas y días. Tu mente intenta “resolverlo” antes de tiempo, pero eso solo aumenta el desgaste. Afrontar primero el trayecto corto ya es un paso muy valioso; el largo se trabajará cuando esté más cerca, no ahora.
Que lleves ocho años en tratamiento habla de constancia, no de fracaso. La ansiedad de larga evolución no desaparece de golpe, pero sí puede aprender a ocupar menos espacio. Cada vez que haces algo con miedo y no pasa nada grave, aunque lo pases mal, estás enviando una información nueva a tu sistema nervioso.
No estás retrocediendo ni estancada. Estás enfrentándote a algo difícil con las herramientas que tienes hoy. Y eso, aunque no se sienta así, es avanzar.
Si te parece, dime qué es lo que más te angustia ahora mismo del trayecto de mañana: el momento de subir, el estar dentro del tren, o la idea de no poder salir cuando quieras.
Hola, por lo que cuentas, más allá del tren en sí, parece que lo que aparece es una sensación muy intensa de alerta y de necesidad de tener todo bajo control para sentirte segura. Eso suele generar mucho agotamiento mental.
En casos de ansiedad y fobias que empiezan desde edades muy tempranas, como comentas, muchas veces no hablamos solo del miedo concreto (en este caso viajar), sino de cómo nuestro sistema nervioso aprendió hace años a anticipar peligro o a sentirse inseguro en determinadas situaciones.
Por eso, a veces intentar trabajar solo el síntoma (que no haya miedo al tren) puede hacerse muy difícil si no se explora también qué experiencias pudieron hacer que desarrollaras esa hipervigilancia o esa necesidad de anticipar todo lo que podría salir mal. Muchas veces detrás hay aprendizajes emocionales tempranos relacionados con seguridad, confianza o sensación de protección.
Eso no quita que exponerte poco a poco, como estás haciendo, sea muy valiente y una buena herramienta. Pero el cambio más profundo suele venir cuando, además de afrontar la situación, se trabaja también el origen de esa ansiedad para que tu sistema interno no tenga que vivir siempre en alerta.
Para mañana, a veces ayuda recordarte algo sencillo: no necesitas que el viaje salga perfecto, solo necesitas comprobar que puedes atravesar la ansiedad y aun así llegar a tu destino.
El hecho de que quieras afrontarlo ya dice mucho de tus recursos.
Un saludo.
En casos de ansiedad y fobias que empiezan desde edades muy tempranas, como comentas, muchas veces no hablamos solo del miedo concreto (en este caso viajar), sino de cómo nuestro sistema nervioso aprendió hace años a anticipar peligro o a sentirse inseguro en determinadas situaciones.
Por eso, a veces intentar trabajar solo el síntoma (que no haya miedo al tren) puede hacerse muy difícil si no se explora también qué experiencias pudieron hacer que desarrollaras esa hipervigilancia o esa necesidad de anticipar todo lo que podría salir mal. Muchas veces detrás hay aprendizajes emocionales tempranos relacionados con seguridad, confianza o sensación de protección.
Eso no quita que exponerte poco a poco, como estás haciendo, sea muy valiente y una buena herramienta. Pero el cambio más profundo suele venir cuando, además de afrontar la situación, se trabaja también el origen de esa ansiedad para que tu sistema interno no tenga que vivir siempre en alerta.
Para mañana, a veces ayuda recordarte algo sencillo: no necesitas que el viaje salga perfecto, solo necesitas comprobar que puedes atravesar la ansiedad y aun así llegar a tu destino.
El hecho de que quieras afrontarlo ya dice mucho de tus recursos.
Un saludo.
Lo que describes encaja muy bien con un patrón de ansiedad anticipatoria: no es solo el momento del viaje, sino todo lo que tu mente empieza a imaginar antes de que ocurra. Y cuanto más lo piensas, más real y más probable parece todo.
Es importante que sepas que no es que no seas capaz de hacerlo, sino que tu mente está intentando protegerte anticipando posibles problemas, aunque lo haga de una forma excesiva y agotadora. Por eso entras en ese estado de alerta constante hasta que llegas a tu destino.
El hecho de que quieras afrontarlo ya es un paso muy importante. No necesitas hacerlo sin miedo, sino hacerlo a pesar del miedo.
Para ayudarte de forma más práctica en el trayecto, puedes probar con algunas herramientas sencillas:
• Respiración reguladora: intenta inhalar en 4 segundos, mantener 2 y exhalar en 6. Esto ayuda a reducir la activación física de la ansiedad.
• Foco en el presente (anclaje): por ejemplo, identificar 5 cosas que ves, 4 que sientes, 3 que oyes… Esto ayuda a que tu mente salga del “¿y si…?” y vuelva al momento actual.
• Plan sencillo de seguridad: llevar el billete preparado, mirar la parada con antelación o incluso avisar a alguien al subir y bajar del tren. No para evitar la ansiedad, sino para darte una base de tranquilidad.
• Dejar pasar los pensamientos: cuando aparezcan ideas como “¿y si me equivoco?” o “¿y si pasa algo?”, en lugar de intentar resolverlas, prueba a reconocerlas como pensamientos de ansiedad y volver a lo que estabas haciendo.
• Dividir el trayecto: en lugar de pensar en todo el viaje, céntrate solo en pequeños pasos (subir, sentarte, pasar 5 minutos…). Esto reduce mucho la sensación de desbordamiento.
Con práctica, este tipo de situaciones suelen mejorar bastante. Muchas personas que empiezan exactamente como tú acaban pudiendo viajar con mucha más tranquilidad, incluso solas.
Si sientes que esto sigue limitándote o te gustaría avanzar más rápido, trabajarlo en terapia con herramientas específicas puede marcar una gran diferencia. Estaré encantado de ayudarte en ese proceso si lo necesitas.
Es importante que sepas que no es que no seas capaz de hacerlo, sino que tu mente está intentando protegerte anticipando posibles problemas, aunque lo haga de una forma excesiva y agotadora. Por eso entras en ese estado de alerta constante hasta que llegas a tu destino.
El hecho de que quieras afrontarlo ya es un paso muy importante. No necesitas hacerlo sin miedo, sino hacerlo a pesar del miedo.
Para ayudarte de forma más práctica en el trayecto, puedes probar con algunas herramientas sencillas:
• Respiración reguladora: intenta inhalar en 4 segundos, mantener 2 y exhalar en 6. Esto ayuda a reducir la activación física de la ansiedad.
• Foco en el presente (anclaje): por ejemplo, identificar 5 cosas que ves, 4 que sientes, 3 que oyes… Esto ayuda a que tu mente salga del “¿y si…?” y vuelva al momento actual.
• Plan sencillo de seguridad: llevar el billete preparado, mirar la parada con antelación o incluso avisar a alguien al subir y bajar del tren. No para evitar la ansiedad, sino para darte una base de tranquilidad.
• Dejar pasar los pensamientos: cuando aparezcan ideas como “¿y si me equivoco?” o “¿y si pasa algo?”, en lugar de intentar resolverlas, prueba a reconocerlas como pensamientos de ansiedad y volver a lo que estabas haciendo.
• Dividir el trayecto: en lugar de pensar en todo el viaje, céntrate solo en pequeños pasos (subir, sentarte, pasar 5 minutos…). Esto reduce mucho la sensación de desbordamiento.
Con práctica, este tipo de situaciones suelen mejorar bastante. Muchas personas que empiezan exactamente como tú acaban pudiendo viajar con mucha más tranquilidad, incluso solas.
Si sientes que esto sigue limitándote o te gustaría avanzar más rápido, trabajarlo en terapia con herramientas específicas puede marcar una gran diferencia. Estaré encantado de ayudarte en ese proceso si lo necesitas.
Hola,
Se nota el esfuerzo que estás haciendo. Quieres afrontarlo, aunque te dé miedo. Y eso ya es muy importante.
Lo que describes tiene mucho sentido: no es solo el tren, es la anticipación, los “y si…”, esa alerta constante que no te deja descansar.
Quizá no se trata de quitar esos pensamientos, sino de cambiar la relación con ellos. Van a aparecer, pero no tienes que seguirlos.
También hay algo valioso: son trayectos concretos, con inicio y final. Y tú ya los estás mirando de frente.
Puedes permitirte ir con miedo. No tienes que estar tranquila para hacerlo.
Y cuando estés allí, más que controlar todo, quizá el foco puede ser acompañarte: notar que estás, que respiras, que atraviesas la situación.
No es fácil, pero estás en ello.
Un saludo,
Dolo Boix · Psicología · CV 18993 · Psicología presencial y online
Se nota el esfuerzo que estás haciendo. Quieres afrontarlo, aunque te dé miedo. Y eso ya es muy importante.
Lo que describes tiene mucho sentido: no es solo el tren, es la anticipación, los “y si…”, esa alerta constante que no te deja descansar.
Quizá no se trata de quitar esos pensamientos, sino de cambiar la relación con ellos. Van a aparecer, pero no tienes que seguirlos.
También hay algo valioso: son trayectos concretos, con inicio y final. Y tú ya los estás mirando de frente.
Puedes permitirte ir con miedo. No tienes que estar tranquila para hacerlo.
Y cuando estés allí, más que controlar todo, quizá el foco puede ser acompañarte: notar que estás, que respiras, que atraviesas la situación.
No es fácil, pero estás en ello.
Un saludo,
Dolo Boix · Psicología · CV 18993 · Psicología presencial y online
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