Tengo el siguiente dilema: convivo con mi suegra y mi novio, tenemos nuestro propio departamento apa
12
respuestas
Tengo el siguiente dilema: convivo con mi suegra y mi novio, tenemos nuestro propio departamento aparte a 8 metros de la casa de mi suegra, pero hay situaciones en las que mi suegra necesita ayuda, y por lo general le pide a mi novio que le ayude, ese hecho me ha generado estres en algunas ocasiones, como nuestros dias libres, o en las noches, comprendo que es su madre, pero siento que no hay prioridad del espacio de pareja, y queda invadido por las peticiones de su madre, aparte que cada noche pasan 1 hora hablando o mas, y yo me quedo esperando en el departamento para querer hacer cosas con el, compartir una peli o jugar un videojuego, ya llevamos asi 1 año, esta es nuestra casa definitiva supuestamente, porque como él es hijo unico, y mi suegra no tiene ningun pariente cercano ni nada, dijo que quedaria para él el terreno cuando ella se muera, pero yo ya me estoy cansando de la situacion, entonces mi pregunta es¿ qué deberia hacer ante esta situación?
Hola,
Lo que estás sintiendo es coherente con la situación que describes. No es solo una cuestión de convivencia, sino de límites y de lugar dentro de la relación. Aquí hay un punto clave: no estás compitiendo con su madre, pero sí estás necesitando que tu relación de pareja tenga un espacio propio y definido, y ahora mismo eso no está ocurriendo.
El problema no es que él ayude a su madre, eso es esperable, especialmente siendo hijo único y con una situación familiar como la que comentas. El problema es que no hay un equilibrio claro entre ese rol y la relación de pareja. Cuando la disponibilidad hacia su madre es constante y sin límites, la relación queda en segundo plano, y eso, sostenido en el tiempo, genera desgaste.
Además, hay un elemento importante: la cercanía física (vivir a pocos metros) facilita que no haya separación real entre ambos espacios. Si no se establecen límites de manera consciente, la dinámica se organiza sola… y suele hacerlo en contra del espacio de pareja.
Aquí no se trata de pedirle que deje de estar con su madre, sino de redefinir cómo se organiza:
– Qué momentos son de pareja y se respetan.
– Qué tipo de demandas son urgentes y cuáles pueden esperar.
– Cuánto tiempo diario se dedica a cada espacio.
Si esto no se habla de forma clara, es fácil que tú acabes adaptándote, esperando, cediendo… y acumulando malestar, que es lo que ya está empezando a pasar.
También es importante que revises algo: llevas un año en esta dinámica. Eso indica que no es algo puntual, sino un patrón establecido. Y los patrones no cambian solos, hay que intervenirlos.
Por tanto, el siguiente paso no es aguantar más ni discutir desde el enfado, sino tener una conversación clara y concreta con tu pareja, donde no se plantee como un reproche hacia su madre, sino como una necesidad legítima de la relación: espacio, tiempo compartido y prioridad en ciertos momentos.
Y aquí conviene ser realista: si él no ve problema en la situación o no está dispuesto a ajustar ese equilibrio, tendrás que decidir hasta qué punto puedes sostener este modelo de vida a largo plazo, porque no parece que vaya a cambiar por sí solo.
Si lo necesitas, puedes pedirme cita online y trabajamos tu caso de forma más personalizada.
Lo que estás sintiendo es coherente con la situación que describes. No es solo una cuestión de convivencia, sino de límites y de lugar dentro de la relación. Aquí hay un punto clave: no estás compitiendo con su madre, pero sí estás necesitando que tu relación de pareja tenga un espacio propio y definido, y ahora mismo eso no está ocurriendo.
El problema no es que él ayude a su madre, eso es esperable, especialmente siendo hijo único y con una situación familiar como la que comentas. El problema es que no hay un equilibrio claro entre ese rol y la relación de pareja. Cuando la disponibilidad hacia su madre es constante y sin límites, la relación queda en segundo plano, y eso, sostenido en el tiempo, genera desgaste.
Además, hay un elemento importante: la cercanía física (vivir a pocos metros) facilita que no haya separación real entre ambos espacios. Si no se establecen límites de manera consciente, la dinámica se organiza sola… y suele hacerlo en contra del espacio de pareja.
Aquí no se trata de pedirle que deje de estar con su madre, sino de redefinir cómo se organiza:
– Qué momentos son de pareja y se respetan.
– Qué tipo de demandas son urgentes y cuáles pueden esperar.
– Cuánto tiempo diario se dedica a cada espacio.
Si esto no se habla de forma clara, es fácil que tú acabes adaptándote, esperando, cediendo… y acumulando malestar, que es lo que ya está empezando a pasar.
También es importante que revises algo: llevas un año en esta dinámica. Eso indica que no es algo puntual, sino un patrón establecido. Y los patrones no cambian solos, hay que intervenirlos.
Por tanto, el siguiente paso no es aguantar más ni discutir desde el enfado, sino tener una conversación clara y concreta con tu pareja, donde no se plantee como un reproche hacia su madre, sino como una necesidad legítima de la relación: espacio, tiempo compartido y prioridad en ciertos momentos.
Y aquí conviene ser realista: si él no ve problema en la situación o no está dispuesto a ajustar ese equilibrio, tendrás que decidir hasta qué punto puedes sostener este modelo de vida a largo plazo, porque no parece que vaya a cambiar por sí solo.
Si lo necesitas, puedes pedirme cita online y trabajamos tu caso de forma más personalizada.
Consigue respuesta gracias a la consulta online
¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia.
No es un problema de “su madre”, es un problema de límites de pareja. Ahora mismo la relación está organizada así: ella pide → él acude → la pareja queda en segundo plano.
Qué hacer (concreto):
Acordar en frío reglas claras:
-Franjas sin interrupciones (p. ej., 20:00–23:00).
-Días de pareja fijos.
-Qué es “urgente” y qué puede esperar.
Tiempo de pareja protegido: planes cerrados, no “si queda tiempo”.
Canalizar ayudas: agrupar tareas con la madre en momentos definidos, no a demanda constante.
Mensaje a él: “No quiero competir con tu madre, necesito un espacio de pareja real y previsible”.
Claves:
-Si no hay cambios conductuales, la dinámica se cronifica.
-Vivir a 8 metros exige límites más explícitos, no menos.
Si os cuesta acordarlo, terapia de pareja breve para definir límites y roles.
Idea: no es falta de amor, es falta de estructura. Sin estructura, la pareja se diluye.
Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo. Un saludo.
No es un problema de “su madre”, es un problema de límites de pareja. Ahora mismo la relación está organizada así: ella pide → él acude → la pareja queda en segundo plano.
Qué hacer (concreto):
Acordar en frío reglas claras:
-Franjas sin interrupciones (p. ej., 20:00–23:00).
-Días de pareja fijos.
-Qué es “urgente” y qué puede esperar.
Tiempo de pareja protegido: planes cerrados, no “si queda tiempo”.
Canalizar ayudas: agrupar tareas con la madre en momentos definidos, no a demanda constante.
Mensaje a él: “No quiero competir con tu madre, necesito un espacio de pareja real y previsible”.
Claves:
-Si no hay cambios conductuales, la dinámica se cronifica.
-Vivir a 8 metros exige límites más explícitos, no menos.
Si os cuesta acordarlo, terapia de pareja breve para definir límites y roles.
Idea: no es falta de amor, es falta de estructura. Sin estructura, la pareja se diluye.
Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo. Un saludo.
Hola,
Lo que describes es una situación bastante frecuente cuando hay una convivencia cercana con la familia de origen de uno de los miembros de la pareja, especialmente cuando no existen límites claros entre el rol de hijo y el rol de pareja.
Es comprensible que te genere malestar, ya que no se trata solo de la ayuda puntual a su madre, sino del impacto que esto tiene en el espacio de pareja, en la disponibilidad emocional y en la sensación de prioridad dentro de la relación.
En estos casos, el punto central no suele ser la suegra en sí, sino la capacidad de la pareja para establecer límites claros y sostenibles. Si no se definen, es habitual que la dinámica se mantenga y el desgaste aumente con el tiempo.
Lo recomendable sería poder hablarlo con tu pareja desde un lugar tranquilo, centrado en cómo les está afectando a nivel de pareja (tiempo compartido, descanso, intimidad y organización del día a día), buscando un equilibrio entre el apoyo familiar y el espacio de pareja.
Si esta situación se mantiene sin cambios, es probable que aumente la frustración y el malestar emocional, por lo que sería importante abordarlo de forma más estructurada.
En caso de que lo necesiten, puedo ayudarlos a trabajar esta dinámica en consulta presencial en Tres Cantos (Madrid), también en modalidad online o a domicilio en Madrid Norte, para facilitar la comunicación y el establecimiento de límites dentro de la pareja.
Un saludo.
Lo que describes es una situación bastante frecuente cuando hay una convivencia cercana con la familia de origen de uno de los miembros de la pareja, especialmente cuando no existen límites claros entre el rol de hijo y el rol de pareja.
Es comprensible que te genere malestar, ya que no se trata solo de la ayuda puntual a su madre, sino del impacto que esto tiene en el espacio de pareja, en la disponibilidad emocional y en la sensación de prioridad dentro de la relación.
En estos casos, el punto central no suele ser la suegra en sí, sino la capacidad de la pareja para establecer límites claros y sostenibles. Si no se definen, es habitual que la dinámica se mantenga y el desgaste aumente con el tiempo.
Lo recomendable sería poder hablarlo con tu pareja desde un lugar tranquilo, centrado en cómo les está afectando a nivel de pareja (tiempo compartido, descanso, intimidad y organización del día a día), buscando un equilibrio entre el apoyo familiar y el espacio de pareja.
Si esta situación se mantiene sin cambios, es probable que aumente la frustración y el malestar emocional, por lo que sería importante abordarlo de forma más estructurada.
En caso de que lo necesiten, puedo ayudarlos a trabajar esta dinámica en consulta presencial en Tres Cantos (Madrid), también en modalidad online o a domicilio en Madrid Norte, para facilitar la comunicación y el establecimiento de límites dentro de la pareja.
Un saludo.
Pues parace que te toca tomar decisiones, al menos para que puedas poner limites sanos para ti
Hola. En este caso sería muy importante hablar con tu pareja para poder transmitirle tu sentir. El objetivo seria llegar a un equilibrio en el que él pueda ayudar a sus padres pero poder tener la relación se pareja que necesitáis. Un saludo
Mira: como DEBER hacer, no debes hacer nada. Ahora bien: un movimiento constructivo para ti, desde mi punto de vista, sería preguntarte cuál es el tipo de relación que quieres tener con un hombre; qué lugar deseas ocupar para él; qué importancia, valor y cuidado quieres que te brinden. Si tu realidad te muestra o te da algo diferente de esto, evidentemente que estás en un dilema, como bien dices: hacer lugar a tu deseo o retroceder frente a él. Un afectuoso saludo
Muy buenas!
Estar a ocho metros de distancia física sin tener límites emocionales claros es, en la práctica, vivir bajo el mismo techo. Tu novio está atrapado en un rol de "hijo único rescatador" y, mientras intenta llenar el vacío de su madre, está dejando el tuyo totalmente desatendido. Lo que sientes no es egoísmo ni falta de comprensión, es el agotamiento de tu sistema nervioso al verse siempre en segundo plano en tu propio hogar.
Esa hora de charla nocturna y la ayuda constante en vuestros días libres son señales de que el cordón umbilical sigue intacto. El problema de quedarte "esperando" a que él llegue para empezar vuestra vida es que le estás entregando el control de tu bienestar a las necesidades de tu suegra. Si vuestra vida de pareja depende de que ella no necesite nada, entonces no tienes una relación de dos, sino un vínculo de tres donde tú eres la última en ser consultada.
Tienes que plantearte si ese terreno y esa "casa definitiva" valen el precio de vivir en una espera eterna. El amor maduro requiere que él aprenda a ser adulto frente a su madre para poder ser compañero contigo. Si no hay una negociación real de vuestros espacios de exclusividad ahora, la herencia llegará cuando vuestra conexión ya esté demasiado desgastada por el resentimiento. No se trata de que él abandone a su madre, sino de que deje de abandonar vuestra relación.
Estar a ocho metros de distancia física sin tener límites emocionales claros es, en la práctica, vivir bajo el mismo techo. Tu novio está atrapado en un rol de "hijo único rescatador" y, mientras intenta llenar el vacío de su madre, está dejando el tuyo totalmente desatendido. Lo que sientes no es egoísmo ni falta de comprensión, es el agotamiento de tu sistema nervioso al verse siempre en segundo plano en tu propio hogar.
Esa hora de charla nocturna y la ayuda constante en vuestros días libres son señales de que el cordón umbilical sigue intacto. El problema de quedarte "esperando" a que él llegue para empezar vuestra vida es que le estás entregando el control de tu bienestar a las necesidades de tu suegra. Si vuestra vida de pareja depende de que ella no necesite nada, entonces no tienes una relación de dos, sino un vínculo de tres donde tú eres la última en ser consultada.
Tienes que plantearte si ese terreno y esa "casa definitiva" valen el precio de vivir en una espera eterna. El amor maduro requiere que él aprenda a ser adulto frente a su madre para poder ser compañero contigo. Si no hay una negociación real de vuestros espacios de exclusividad ahora, la herencia llegará cuando vuestra conexión ya esté demasiado desgastada por el resentimiento. No se trata de que él abandone a su madre, sino de que deje de abandonar vuestra relación.
Suena agotador, no solo por las cosas que pasan, sino por esa sensación constante de estar “en pausa”, esperando un ratito con tu pareja que muchas veces no llega porque aparece otra demanda.
Es muy comprensible que te estés sintiendo así. No estás pidiendo algo extraño ni egoísta: estás pidiendo tiempo, presencia, espacio de pareja. Algo bastante básico cuando uno convive con alguien que ama.
También entiendo el lugar de tu novio. Es su madre, es hijo único, y seguramente hay mucha responsabilidad emocional ahí. Pero una cosa importante es esta: que él quiera estar para su madre no debería significar que tú te quedes siempre en segundo plano.
Lo que duele aquí no es solo que él ayude a su mamá o que hablen una hora por la noche. Lo que desgasta es que tu relación se va quedando sin espacio propio, sin momentos protegidos, como si siempre hubiera algo que entra y los interrumpe. Y eso, con el tiempo, cansa muchísimo.
Tal vez no se trata de elegir entre tú o su madre, sino de algo más sencillo pero muy importante: ¿podéis construir momentos de pareja que se respeten? ¿puede él empezar a ver que tu necesidad de compartir tiempo con él no es un capricho, sino una parte esencial del vínculo?
Creo que aquí lo clave no es solo lo que está pasando, sino si tú te sientes tenida en cuenta cuando lo hablas. Si puedes decirle esto sin que se minimice, sin que se te haga sentir exagerada o secundaria. Porque al final, una relación no solo se mide por el amor, sino por el lugar real que ocupas en la vida del otro.
Y también te diría algo con mucho cuidado: es válido que te preguntes cuánto tiempo más puedes sostener una dinámica así si no cambia. No desde el impulso, sino desde escucharte de verdad.
Es muy comprensible que te estés sintiendo así. No estás pidiendo algo extraño ni egoísta: estás pidiendo tiempo, presencia, espacio de pareja. Algo bastante básico cuando uno convive con alguien que ama.
También entiendo el lugar de tu novio. Es su madre, es hijo único, y seguramente hay mucha responsabilidad emocional ahí. Pero una cosa importante es esta: que él quiera estar para su madre no debería significar que tú te quedes siempre en segundo plano.
Lo que duele aquí no es solo que él ayude a su mamá o que hablen una hora por la noche. Lo que desgasta es que tu relación se va quedando sin espacio propio, sin momentos protegidos, como si siempre hubiera algo que entra y los interrumpe. Y eso, con el tiempo, cansa muchísimo.
Tal vez no se trata de elegir entre tú o su madre, sino de algo más sencillo pero muy importante: ¿podéis construir momentos de pareja que se respeten? ¿puede él empezar a ver que tu necesidad de compartir tiempo con él no es un capricho, sino una parte esencial del vínculo?
Creo que aquí lo clave no es solo lo que está pasando, sino si tú te sientes tenida en cuenta cuando lo hablas. Si puedes decirle esto sin que se minimice, sin que se te haga sentir exagerada o secundaria. Porque al final, una relación no solo se mide por el amor, sino por el lugar real que ocupas en la vida del otro.
Y también te diría algo con mucho cuidado: es válido que te preguntes cuánto tiempo más puedes sostener una dinámica así si no cambia. No desde el impulso, sino desde escucharte de verdad.
Quiero hablar contigo de algo importante sobre cómo organizamos nuestro tiempo. Te quiero y entiendo que eres el hijo de tu madre, pero últimamente me siento desplazada: cuando tenemos días libres o por la noche surgen peticiones o llamadas largas que invaden nuestro tiempo juntos y eso me genera estrés.
Me gustaría que acordáramos reglas claras para proteger nuestro espacio de pareja sin dejar de ayudar a tu madre. Propongo lo siguiente:
- **Límites en llamadas nocturnas:** máximo 30 minutos salvo urgencia.
- **Noches reservadas para nosotros:** al menos dos noches a la semana (por ejemplo miércoles y sábado) sin interrupciones.
- **Horarios para ayudar:** definir bloques concretos durante el día para atender necesidades no urgentes (por ejemplo 10:00–12:00 o 17:00–18:00).
- **Protocolo de urgencia:** acordar qué se considera urgente y cómo avisarnos mutuamente.
- **Alternativas y turnos:** alternar quién va o buscar apoyo externo cuando sea posible.
- **Prueba y revisión:** probar este plan durante un mes y reunirnos una vez a la semana para ajustar lo que no funcione.
Necesito que me escuches sin defenderte y que probemos este acuerdo para ver si mejora cómo nos sentimos los dos. Gracias por escucharme; me importa nuestra relación y quiero que esto funcione para los tres.
Si te interesa profundizar y recibir apoyo para negociar límites, manejar la culpa y mejorar la comunicación, ofrezco una **consulta psicológica online conmigo** para trabajar estas estrategias de forma práctica.
Me gustaría que acordáramos reglas claras para proteger nuestro espacio de pareja sin dejar de ayudar a tu madre. Propongo lo siguiente:
- **Límites en llamadas nocturnas:** máximo 30 minutos salvo urgencia.
- **Noches reservadas para nosotros:** al menos dos noches a la semana (por ejemplo miércoles y sábado) sin interrupciones.
- **Horarios para ayudar:** definir bloques concretos durante el día para atender necesidades no urgentes (por ejemplo 10:00–12:00 o 17:00–18:00).
- **Protocolo de urgencia:** acordar qué se considera urgente y cómo avisarnos mutuamente.
- **Alternativas y turnos:** alternar quién va o buscar apoyo externo cuando sea posible.
- **Prueba y revisión:** probar este plan durante un mes y reunirnos una vez a la semana para ajustar lo que no funcione.
Necesito que me escuches sin defenderte y que probemos este acuerdo para ver si mejora cómo nos sentimos los dos. Gracias por escucharme; me importa nuestra relación y quiero que esto funcione para los tres.
Si te interesa profundizar y recibir apoyo para negociar límites, manejar la culpa y mejorar la comunicación, ofrezco una **consulta psicológica online conmigo** para trabajar estas estrategias de forma práctica.
Hola,
Lo que estás sintiendo es comprensible. No es solo “que ayude a su madre”, sino que la dinámica actual está afectando vuestro espacio como pareja, vuestra intimidad y vuestro tiempo juntos.
Aquí el punto clave no es la ayuda en sí, sino la falta de límites claros entre la vida de pareja y las necesidades de su madre.
Algunas ideas que podrías trabajar:
Hablar con tu pareja en un momento tranquilo, no en caliente, centrándote en cómo te sientes (“me siento desplazada”, “echo de menos tiempo de pareja”) más que en lo que hace su madre.
Plantear acuerdos concretos de tiempo de pareja (por ejemplo, ciertas horas o días protegidos sin interrupciones salvo urgencias reales).
Revisar si él es capaz de poner límites saludables sin sentir que está “abandonando” a su madre.
Observar cómo te sientes tú a largo plazo en este modelo de convivencia, más allá de la intención futura de vivir ahí.
No se trata de elegir entre su madre y tú, sino de ver si hay espacio real para una pareja dentro de esa estructura.
Lo que estás sintiendo es comprensible. No es solo “que ayude a su madre”, sino que la dinámica actual está afectando vuestro espacio como pareja, vuestra intimidad y vuestro tiempo juntos.
Aquí el punto clave no es la ayuda en sí, sino la falta de límites claros entre la vida de pareja y las necesidades de su madre.
Algunas ideas que podrías trabajar:
Hablar con tu pareja en un momento tranquilo, no en caliente, centrándote en cómo te sientes (“me siento desplazada”, “echo de menos tiempo de pareja”) más que en lo que hace su madre.
Plantear acuerdos concretos de tiempo de pareja (por ejemplo, ciertas horas o días protegidos sin interrupciones salvo urgencias reales).
Revisar si él es capaz de poner límites saludables sin sentir que está “abandonando” a su madre.
Observar cómo te sientes tú a largo plazo en este modelo de convivencia, más allá de la intención futura de vivir ahí.
No se trata de elegir entre su madre y tú, sino de ver si hay espacio real para una pareja dentro de esa estructura.
Lo que describes no parece tanto un problema puntual con tu suegra, sino una dificultad para establecer límites y acuerdos claros dentro de la pareja.
Es comprensible que tu pareja quiera ayudar a su madre, pero también es importante que vuestro espacio como pareja tenga un lugar propio. Si sientes que siempre quedas en segundo plano, es necesario poder hablarlo desde la calma, no desde el reproche: qué necesitas, qué límites serían sanos y cómo podéis organizaros para que él pueda apoyar a su madre sin descuidar vuestra relación.
Te recomendaría plantearle una conversación concreta, no en mitad del enfado, sino buscando acuerdos: tiempos para vosotros, momentos de ayuda a su madre y límites de disponibilidad. Si al hablarlo no hay cambios o te sientes invalidada, puede ser útil acudir a terapia de pareja o individual para ordenar lo que necesitas y tomar decisiones desde un lugar más claro.No se trata de competir con su madre, sino de encontrar un equilibrio sano donde también haya espacio para ti y para la relación. Un abrazo
Es comprensible que tu pareja quiera ayudar a su madre, pero también es importante que vuestro espacio como pareja tenga un lugar propio. Si sientes que siempre quedas en segundo plano, es necesario poder hablarlo desde la calma, no desde el reproche: qué necesitas, qué límites serían sanos y cómo podéis organizaros para que él pueda apoyar a su madre sin descuidar vuestra relación.
Te recomendaría plantearle una conversación concreta, no en mitad del enfado, sino buscando acuerdos: tiempos para vosotros, momentos de ayuda a su madre y límites de disponibilidad. Si al hablarlo no hay cambios o te sientes invalidada, puede ser útil acudir a terapia de pareja o individual para ordenar lo que necesitas y tomar decisiones desde un lugar más claro.No se trata de competir con su madre, sino de encontrar un equilibrio sano donde también haya espacio para ti y para la relación. Un abrazo
Hola. Lo que describís no parece hablar de un problema con que tu pareja ayude a su madre, sino de cómo están definidos (o no) los límites y espacios dentro de la relación.
Es comprensible que acompañar a un familiar que necesita ayuda forme parte de la dinámica, pero cuando eso empieza a invadir de forma sostenida el tiempo de pareja y genera malestar, es algo que merece poder hablarse.
Más que preguntarte qué deberías hacer con tu suegra, quizá la pregunta sea qué lugar tiene hoy la pareja dentro de esta organización y si ambos comparten la misma idea de convivencia, límites y proyecto a futuro. Porque cuando esto no se conversa, el desgaste suele crecer.
Es comprensible que acompañar a un familiar que necesita ayuda forme parte de la dinámica, pero cuando eso empieza a invadir de forma sostenida el tiempo de pareja y genera malestar, es algo que merece poder hablarse.
Más que preguntarte qué deberías hacer con tu suegra, quizá la pregunta sea qué lugar tiene hoy la pareja dentro de esta organización y si ambos comparten la misma idea de convivencia, límites y proyecto a futuro. Porque cuando esto no se conversa, el desgaste suele crecer.
Expertos
Preguntas relacionadas
- Tengo un hijo hoy cumple 22 años es muy agresivo desde ya hace un tiempo nos tiras las cosas o rompe nos insulta con los peores insultos nos grita a cada rato dice q nadie lo va a sacar de aca vive hechado en nuestra cama nos amenaza
- soy una persona pasiva y manipulable facilmente, siempre cedo ante los deseos de las personas por no discutir. Sin saber me relacioné con un manipulador y ahora no puedo poner limites a la relación porque me convertí en un títere que cede a todo para que él no se enoje. Me siendo frustrada por…
- Hace unos años le desee a una persona que se muriera, estando yo solo no sé si fue de pensamiento o en voz ,pero estoy muy arrepentido ,yo estaba enamorado de esa persona y no podíamos estar juntos (éramos familia) era una obsesión luego con psicologo me di cuenta que no era amor lo que sentía…
- ¿Es un síntoma de este trastorno el no decir nada/actuar de forma inhibida y hasta "pardilla" con quien se mete conmigo o me molesta y luego guardar rencor, pensar que tenía que haber actuado de otro modo y hasta sentir ansias de venganza?
- Suelo tener conductas como dar portazos, evitar mirar, ser más distante o responder de forma más seca a alguien que me ha tratado mal/hecho sentir mal, ¿tengo el trastorno de la personalidad pasivo-agresiva?
- Mi novio tiene actitud pasivo agresiva, pero solo con sus padres y conmigo, con sus amigos ni saben que tiene depresión, y cuando Le Dan bajones Le da por aislarse pero también se aleja solo de nosotros, sobre todo conmigo no quiere hacer planes, se agobia, que Le pregunten, que se preocupen…
- El tener un caracter fuerte no dejarme pisar por nadie quiere decir que sea bipolar ? hace mas de 10 años que me estan medicando dicen que por bipolar y yo sigo siendo como soy y no estoy de acuerdo con mi psiquiatra el caracter de las personas influye y mucho
- ¿Tiene algo de pasivo-agresivo el comportamiento de que me digan algo ofensivo, en el momento no diga nada para defenderme ni muestre mi malestar y luego acumule rencor y me ralle por lo que me ha dicho la otra persona?
- Mi hijo de 25 años tiene una conducta agresiva en casa hacia nosotros, más hacia mi madrido y su hermana. A llegado a amenazarle. ¿Qué profesional podría ayudarnos?
- ¿Qué es un trastorno de la personalidad? ¿Puede ser bipolar?
¿Quieres enviar tu pregunta?
Nuestros expertos han respondido 11 preguntas sobre Trastorno de la personalidad pasivo-agresiva
¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:
Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.