Preguntas de pacientes (83)

  • Hola! Soy una chica joven egresada de medicina hace año y medio donde me “aleje” porque esperaba la

    Hola! Soy una chica joven egresada de medicina hace año y medio donde me “aleje” porque esperaba la homologación pero seguía estudiando para el examen de residencia.
    A pesar de la poca experiencia encontré trabajo en un centro pero llevo 3 días allí y me siento insuficiente, no capaz de rellenar el lugar porque por primera vez no está el adjunto diciéndome que hacer, si no que la adjunta soy yo a pesar de que mayormente es labor administrativo, derivaciones o ajuste de medicación de casos puntuales. Pero justo eso me asusta no hacerlo bien porque me siento no apta. Tengo miedo de no hacerlo bien, o no saber qué hacer en esos momentos puntuales. En estos tres días apenas duermo 3h y desde las 3am no logro conciliar el sueño para nada, tampoco tengo apetito por el día que ni agua me pasa. Me despierto con ataques de pánico y la sensaciones de ansiedad, de no querer ir y durante todo el día que estoy allí tengo la sensación constante en el pecho de ansiedad hasta que llego a casa y me hecho a llorar. Siento que la cosa en vez de mejorar empeora pero no quisiera dejarlo y enfocarme solo estudiar para el examen de residencia porque temo defraudar a mi esposo quien nos ha mantenido hasta ahora. Pero no sé si esto se irá en algún momento o por lo menos disminuir.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Brígida Oró Vallés

    Hola! Lo primero que quiero decirte es que lo que estás viviendo tiene mucho sentido dentro del momento vital y profesional en el que te encuentras. Estás atravesando una transición muy exigente: pasar del rol de estudiante o supervisada al de profesional responsable suele generar un impacto emocional importante, especialmente en personas con un alto nivel de autoexigencia y responsabilidad, como suele ocurrir en medicina.
    Por lo que describes, no parece que exista una falta real de capacidad, sino una percepción de insuficiencia muy alimentada por la ansiedad y por el miedo a cometer errores. Es frecuente que, al asumir por primera vez un lugar de responsabilidad, aparezca lo que clínicamente llamamos “síndrome del impostor”: la sensación de no estar preparada, de que en cualquier momento quedará en evidencia una supuesta incompetencia, aun cuando objetivamente sí existen conocimientos y criterios suficientes para ejercer el rol.
    Además, tu sistema nervioso ahora mismo parece estar funcionando en un estado de alerta constante. El insomnio, la pérdida de apetito, la opresión en el pecho, el llanto frecuente, los despertares con pánico y la anticipación intensa al trabajo son señales de que tu ansiedad está sobrepasando tu capacidad actual de regulación. Y cuando el cuerpo entra en ese estado de hipervigilancia, la mente interpreta todo desde el miedo: cualquier duda se siente como prueba de incapacidad y cualquier responsabilidad como una amenaza.
    También es importante entender que nadie empieza un trabajo sintiéndose completamente seguro. La seguridad profesional no aparece antes de ejercer, sino precisamente a través de la experiencia. Incluso médicos con años de trayectoria siguen consultando, dudando y revisando decisiones. La diferencia es que con el tiempo aprenden que no necesitan saberlo todo para ser competentes.
    Ahora mismo tu ansiedad te está exigiendo una certeza imposible: sentirte completamente preparada antes de permitirte ejercer con tranquilidad. Pero la práctica clínica real no funciona desde la perfección absoluta, sino desde la capacidad de evaluar, consultar cuando es necesario y actuar con criterio y prudencia, y eso ya lo estás haciendo.
    También percibo mucha presión interna respecto a “no defraudar” a tu esposo y a no abandonar el trabajo. Es importante que no conviertas esta experiencia en una prueba de valor personal. Necesitar tiempo de adaptación, apoyo emocional o incluso replantear ritmos no significa fracaso. Significa reconocer los límites actuales de tu sistema emocional.
    La buena noticia es que este nivel de ansiedad sí puede disminuir. El cerebro no permanece indefinidamente en máxima activación, especialmente cuando empiezas a ganar experiencia, rutina y confianza. Sin embargo, dado el nivel de malestar físico y emocional que estás teniendo, sería muy recomendable que puedas buscar apoyo psicológico cuanto antes. No porque estés incapacitada, sino porque estás sosteniendo un nivel de sufrimiento muy alto y no deberías atravesarlo sola.
    No tomes decisiones definitivas en medio del pico de ansiedad. Ahora mismo tu mente está intentando protegerte haciéndote creer que no puedes, cuando probablemente lo que necesitas es acompañamiento, descanso emocional y tiempo de adaptación. El hecho de que tengas miedo habla más de tu responsabilidad y compromiso que de una falta de capacidad.


  • Eh estado con sesiones de emdr desde diciembre por un postrauma de 5 años y retraumatizacion por mal

    Eh estado con sesiones de emdr desde diciembre por un postrauma de 5 años y retraumatizacion por mala práctica en agosto 2025 que me dejó muchisisismo peor sin poder moverme con pesadillas extremas recuerdo todas de persecuciones pánico y con TOC de limpieza, por lo que no salgo y mi recuperación es. Extremadamente lenta este nuevo psiquiatra me empezó a llevar y tuve avance pequeños en el TOC poder salir pero conforme pasó el tiempo empeore en pesadillas, te go disociación desde finales de 2021 estoy agotada deprimida cada pesadilla me mata más y más , la terapia con el se paró en marzo ese mes no la pude tomar propiamente, eh seguido con el y hoy me realizó emdr con mis pesadillas pero siento que fue demasiado me comentó que todo es para prender a regularme pero no se si fue lo adecuado tuve un ataque de ansiedad en seguida terminó la sesión muy fuerte y deseo de morir pero muy profundo , fue muy raro no se si movió muchas cosas, no tocamos el trauma original pero las pesadillas también son un trauma , ahora no se que procede, tengo miedo llevo años así y no creo aguantar más, como funciona el emdr podría afectarme más aún? Es la intensidad de la sesión o que pasa?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Brígida Oró Vallés

    Lo que describes refleja un nivel de sufrimiento emocional muy intenso y sostenido en el tiempo, y es comprensible que te sientas agotada, asustada y confundida después de una sesión tan movilizadora. Cuando una persona vive trauma complejo, retraumatización y síntomas persistentes como disociación, pesadillas, hipervigilancia, ataques de pánico o TOC, el sistema nervioso puede mantenerse durante años en un estado de supervivencia constante. Eso no significa que estés “fallando” en el proceso terapéutico, sino que tu organismo está intentando manejar una carga emocional muy alta.
    Respecto al EMDR, es importante entender que esta terapia busca reprocesar experiencias traumáticas que han quedado “atascadas” en el sistema nervioso. Durante el proceso pueden activarse emociones, recuerdos, sensaciones corporales o estados internos muy intensos, especialmente cuando existen traumas acumulados o una base importante de disociación. Sin embargo, en trauma complejo, el trabajo no debería centrarse únicamente en “mover recuerdos”, sino también —y muchas veces primero— en fortalecer recursos de regulación, seguridad y estabilidad emocional. El hecho de que después de la sesión hayas tenido una crisis intensa, aumento de ansiedad y deseos de morir no necesariamente significa que el EMDR sea dañino o que estés empeorando de manera irreversible, pero sí indica que tu sistema quedó sobreactivado y que probablemente se movilizó más material emocional del que pudiste sostener en ese momento. Eso puede ocurrir cuando el procesamiento va demasiado rápido para la capacidad actual de regulación de la persona.
    También es importante validar algo: las pesadillas traumáticas pueden funcionar como material traumático en sí mismo. El cerebro revive emociones de terror, persecución y desprotección de manera repetitiva, y eso desgasta muchísimo psicológica y físicamente. No es “solo soñar”; el cuerpo realmente reacciona como si estuviera en peligro.
    En casos como el tuyo, suele ser fundamental que el tratamiento avance de forma muy gradual, priorizando: estabilización emocional, manejo de disociación, recursos de autorregulación,
    sensación de seguridad, capacidad de volver al presente después de activarte.
    El objetivo no es exponerte a más dolor del que puedes procesar, sino ayudarte a integrarlo sin desbordarte. Por eso, sería importante que puedas comunicarle a tu terapeuta exactamente cómo quedaste después de la sesión: la intensidad del ataque de ansiedad, el aumento del malestar y esos deseos profundos de morir. No para “abandonar” necesariamente el tratamiento, sino para ajustar el ritmo y evaluar qué necesitas ahora mismo. En trauma complejo, ir más lento muchas veces no es retroceder, sino hacer el proceso de manera más segura.
    Y algo muy importante: cuando llevas tantos años en sufrimiento intenso, es común sentir desesperanza y pensar “no voy a aguantar más”. Pero ese pensamiento suele aparecer cuando el sistema está completamente agotado y sobrepasado, no porque realmente no exista posibilidad de mejora. El hecho de que hayas logrado pequeños avances —como salir más o disminuir parte del TOC— indica que sí existe capacidad de cambio, aunque ahora mismo te cueste verla. No deberías quedarte sola sosteniendo esta intensidad. Si los deseos de morir aumentan, se vuelven difíciles de controlar o sientes riesgo de hacerte daño, es importante buscar ayuda inmediata y contención profesional cercana. Tu reacción merece ser tomada con mucha seriedad y cuidado, no minimizada.


  • Me afecta que alguien me haga un comentario Ej: estas gorda Cuando en realidad soy una persona delg

    Me afecta que alguien me haga un comentario Ej: estas gorda
    Cuando en realidad soy una persona delgada, pero entonces ese ha desencadenado mi ansiedad(TAG) por qué mi mente piensa todo el rato en eso, si los demás pensarán lo mismo, ya dudo de mi misma, me genera malestares y mucho miedo

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Brígida Oró Vallés

    Entiendo lo angustiante que puede ser para ti vivir esa experiencia. Cuando existe un trastorno de ansiedad generalizada (TAG), comentarios relacionados con la apariencia física pueden activar una cadena de pensamientos automáticos muy intensos, aunque objetivamente no correspondan con la realidad. No es el comentario en sí lo que mantiene el malestar, sino la interpretación y la necesidad de encontrar certeza sobre cómo te perciben los demás.
    Es frecuente que, a partir de una opinión aislada, la mente empiece a generalizar (“seguro todos lo piensan”), a dudar de la propia percepción y a entrar en un estado de hipervigilancia constante. Esto puede generar ansiedad, inseguridad y una sensación de miedo difícil de controlar. Sin embargo, es importante recordar que un comentario no define tu valor, tu identidad ni tu realidad corporal.
    Desde el abordaje clínico, se trabaja en identificar esos pensamientos automáticos, cuestionar las interpretaciones catastróficas y aprender a tolerar la incertidumbre sin caer en la rumiación constante. También sería importante fortalecer la autoestima y desarrollar una mirada más compasiva hacia ti misma, diferenciando entre lo que alguien dice y lo que realmente eres.
    Lo que sientes es válido y tiene explicación dentro del funcionamiento de la ansiedad. Y aunque ahora el miedo se sienta muy real, es posible aprender a gestionar estos pensamientos para que dejen de tener tanto poder sobre tu bienestar emocional.


  • Buenas. Tuve una relación con un chico que se drogaba de adolescente (porros a diario y más cosas co

    Buenas. Tuve una relación con un chico que se drogaba de adolescente (porros a diario y más cosas como cocaína de fiesta). Durante el año que estuvimos juntos lo dejó todo y me dijo que fue cuando más feliz estuvo. El caso es que ha vuelto a consumir de fiesta y en uno de los bajones después (cocaína, tussi, speed, alcohol…) de repente me dijo que me dejaba, y eso que me decía que me quería y dos semanas antes estábamos buscando piso, pero me dijo que era por mi bien, porque estaba volviendo al pozo (también ha tenido depresión) y no me quería arrastrar.
    Algún consejo?
    Gracias!

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Brígida Oró Vallés

    Buenas. Lo que estás viviendo puede resultar muy confuso y doloroso, especialmente porque la ruptura aparece de forma brusca y contradictoria respecto a lo que venían construyendo juntos. Cuando una persona expresa amor, hace planes de futuro y poco después se distancia o termina la relación, es natural que la otra persona intente encontrar una explicación coherente y se quede emocionalmente descolocada.
    Por lo que describes, parece que tu expareja está atravesando nuevamente una dinámica de consumo y probablemente también un deterioro emocional asociado. El consumo de sustancias como cocaína, speed, tussi y alcohol puede afectar de forma importante la regulación emocional, la impulsividad, la estabilidad del estado de ánimo y la manera de vincularse. En personas con antecedentes de depresión o vulnerabilidad psicológica, las recaídas suelen venir acompañadas de sentimientos de culpa, desesperanza, autodestrucción o necesidad de aislarse.Cuando él te dice que te deja “por tu bien” y que no quiere arrastrarte a su “pozo”, es posible que esté expresando, de una manera desorganizada, conciencia de que no se encuentra bien ni en condiciones de sostener una relación sana ahora mismo. Eso no significa necesariamente que no te quiera, pero querer a alguien y poder sostener una relación estable no siempre van de la mano cuando existen problemas de consumo y salud mental sin resolver.

    También es importante que no caigas en la idea de que depende de ti rescatarlo, estabilizarlo o hacer que vuelva a ser “el de antes”. Muchas veces, cuando alguien mejora durante una relación, la pareja siente que tiene cierta responsabilidad sobre su bienestar o recaídas, pero el proceso de recuperación siempre depende principalmente de la propia persona y de su disposición a recibir ayuda.


  • No puedo dejar que mis padres cumplan años por qué los perderé y no podré tocarlos escuchá su voz co

    No puedo dejar que mis padres cumplan años por qué los perderé y no podré tocarlos escuchá su voz como me tratan su olor no puedo dejar que eso pase es doloroso y lloro que hago

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Brígida Oró Vallés

    Lo que estás sintiendo refleja un miedo muy profundo a la pérdida y al paso del tiempo. Cuando pensamos en que nuestros padres envejecen, es normal que aparezca tristeza, angustia e incluso miedo. Pero en tu caso parece que ese pensamiento se vuelve tan intenso que tu mente lo vive casi como si la pérdida ya estuviera ocurriendo ahora mismo, y eso puede generar una sensación de desesperación muy dolorosa.

    El problema no es que ames demasiado a tus padres; el problema es que la ansiedad te está llevando constantemente al futuro, imaginando escenarios de ausencia, separación y dolor, como si tuvieras que prepararte emocionalmente para algo que todavía no está pasando. Entonces empiezas a sufrir por adelantado: lloras por perder su voz, su olor, el contacto, la manera en que te cuidan… y todo eso se siente extremadamente real en el cuerpo.

    Desde una mirada clínica, esto suele relacionarse con ansiedad de separación, miedo al abandono o una gran dificultad para tolerar la idea de la finitud y los cambios inevitables de la vida. Cuando la mente intenta controlar algo tan imposible como el tiempo o la muerte, aparece mucha angustia porque no existe una manera real de evitarlo.
    Y aunque ahora mismo el pensamiento sea: “no puedo permitir que eso pase”, la realidad es que el amor humano siempre implica vulnerabilidad. Amar a alguien profundamente también significa saber que no podremos detener el paso del tiempo. Pero eso no significa que tengas que vivir atrapada en el miedo constante a perderlos.

    Lo importante ahora no es intentar eliminar para siempre ese miedo, sino aprender a relacionarte con él de una forma menos devastadora. Porque cuanto más luchas contra la idea del tiempo (“no quiero que envejezcan”, “no puedo soportarlo”), más ansiedad aparece.

    Quizá puedas empezar a cambiar poco a poco la pregunta: “¿cómo hago para no perderlos nunca?” a “¿cómo puedo estar presente con ellos hoy sin que el miedo me robe el momento?”

    Tus padres todavía están aquí. Puedes escuchar su voz ahora, abrazarlos ahora, compartir tiempo ahora. La ansiedad te arrastra al futuro y te desconecta del presente, que es justamente donde el vínculo existe de verdad.


  • Hola, mi esposo se fue de la casa hace un tiempo no por infidelidad En el tiempo que estuvimos sep

    Hola, mi esposo se fue de la casa hace un tiempo no por infidelidad
    En el tiempo que estuvimos separados vinculo con una prostituta un año en un viaje que hizo él le compro ropa y otros
    Cuando regreso le descubrí en el celular varias cosas
    También la llevo 2 días a una casa de playa que tuvo disponibilidad de ello
    Mi pregunta es que significo todo esto
    Para él
    Yo no olvido hasta ahora

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Brígida Oró Vallés

    Lo que viviste no es algo menor: no se trata solo de lo que tu esposo hizo durante el tiempo en que estaban separados, sino de cómo eso impactó en tu confianza, en tu seguridad emocional y en la imagen que tenías de la relación.

    Respecto a tu pregunta sobre qué significó todo esto para él, pueden existir varias interpretaciones. Es posible que, durante la separación, él haya buscado una forma de escape o de desconexión emocional, intentando llenar un vacío o evitar enfrentar sus propios sentimientos. También puede haber habido una necesidad de validación personal, de sentirse deseado o importante, y en ese contexto, el hecho de pagar, hacer regalos o compartir tiempo en un lugar especial no necesariamente implica un vínculo afectivo profundo, sino más bien una forma de reafirmarse a sí mismo.

    En algunos casos, este tipo de conductas reflejan inmadurez emocional o dificultad para dimensionar el impacto de los propios actos. Para ciertas personas, además, existe una separación entre lo físico y lo emocional, por lo que pueden no otorgarle el mismo significado que tendría dentro de una relación comprometida. Sin embargo, eso no invalida en absoluto lo que tú sientes, porque desde tu lugar esto sí tiene un peso emocional importante.

    Ahora bien, más allá de lo que haya significado para él, lo verdaderamente importante es lo que significa para ti hoy. El hecho de que digas que no puedes olvidar indica que hay una herida que sigue abierta. Y eso merece ser atendido con cuidado.

    Sería importante que puedas preguntarte: ¿has sentido un arrepentimiento genuino de su parte?, ¿ha habido cambios reales y sostenidos en su comportamiento?, ¿existe hoy transparencia?, ¿sientes que puedes volver a confiar o este episodio sigue presente en tu día a día? También es válido cuestionarte si permaneces en la relación desde el deseo o desde la dificultad de soltar.

    Perdonar no implica olvidar, pero sí supone que el dolor deje de ocupar el centro de tu vida emocional. Si eso no está ocurriendo, no es porque estés haciendo algo mal, sino porque posiblemente la herida no ha sido completamente reparada.

    Es importante reconocer también que hay experiencias que transforman la manera en que vemos a la otra persona. A partir de ahí, cada uno necesita evaluar si puede reconstruir el vínculo desde un lugar distinto o si eso ya no es posible.


  • tengo 3 años soltero, y en ese tiempo no eh podido olvidarme de mi ex pareja, hay momentos que me si

    tengo 3 años soltero, y en ese tiempo no eh podido olvidarme de mi ex pareja, hay momentos que me siento desdichado, la mayor parte del tiempo, eh usado app de citas, pero no eh conocido a nadie, oh las que les gusto no me gustan de verdad, siento que nadie me llena como ella lo hacia, me han rechazado 3 veces en este tiempo chicas que realmente sentía atracción hacia ellas, y con problemas de calvicie mi autoestima esta por los suelos, siento que me ilusiono rápido cuando alguien me llama la atención, me la vivo trabajando 2 trabajos, bebo alcohol solo cada fin de semana, mientras pienso en matarme, ¿debería ir con un psicólogo para que me ayude a canalizar todo esto que siento?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Brígida Oró Vallés

    Gracias por expresar lo que estás sintiendo con tanta honestidad. Lo que describes es una carga emocional muy fuerte, y es importante que sepas que no tienes por qué atravesar esto solo.

    Respondiendo directamente a tu pregunta: sí, sería muy recomendable que acudas a un psicólogo. En tu caso, no solo como una opción, sino como un apoyo necesario, especialmente porque mencionas pensamientos relacionados con hacerte daño. Eso merece ser atendido con seriedad y acompañamiento profesional.

    Por lo que cuentas, parece que tu ex pareja sigue teniendo un lugar muy importante en tu mundo emocional. Es posible que la hayas idealizado con el tiempo, algo que suele ocurrir cuando una relación fue significativa. La mente tiende a recordar lo mejor y a comparar cualquier nueva experiencia con ese recuerdo, lo que dificulta conectar genuinamente con otras personas.

    También mencionas que te ilusionas con facilidad. Esto suele estar relacionado con una necesidad emocional no resuelta. Cuando hay un vacío afectivo, es natural que, al conocer a alguien que te atrae, surja rápidamente la esperanza de llenar ese espacio. Sin embargo, esto puede hacer que te expongas más al rechazo, y cada rechazo termina afectando aún más tu autoestima.

    En cuanto a la calvicie y cómo te percibes físicamente, es evidente que está influyendo en tu autoconcepto. Cuando la autoestima está baja, es común interpretar las experiencias negativas como una confirmación de que “no eres suficiente”, cuando en realidad las relaciones dependen de múltiples factores y no solo de la apariencia.

    Además, el hecho de que estés trabajando en dos empleos, con poco espacio para el descanso emocional, sumado al consumo de alcohol los fines de semana mientras aparecen pensamientos negativos, indica que estás intentando sobrellevar el malestar, pero sin resolverlo de fondo.

    Es importante que tengas presente que no has fallado por no haber superado esta situación en tres años. Más bien, es probable que no hayas contado con las herramientas o el acompañamiento adecuado para procesarla de manera saludable.

    Un proceso terapéutico puede ayudarte a trabajar en varios aspectos: procesar la ruptura de forma profunda, reconstruir tu autoestima, comprender por qué te ilusionas rápidamente y aprender a regular esas emociones, así como desarrollar estrategias para manejar los pensamientos negativos antes de que se intensifiquen.

    También sería importante que puedas apoyarte en alguien de confianza, como un amigo o un familiar, con quien puedas hablar abiertamente sobre cómo te sientes. Contar con una red de apoyo puede marcar una gran diferencia.

    Por último, si en algún momento los pensamientos de hacerte daño se vuelven más intensos o sientes que podrías actuar, es fundamental que busques ayuda inmediata en tu entorno o en servicios de emergencia. Tu bienestar es importante y hay maneras de salir de este momento, aunque ahora no lo parezca


  • Hola, Actualmente estoy viviendo un proceso doloroso, estoy casada con un hombre que siempre fue muy

    Hola, Actualmente estoy viviendo un proceso doloroso, estoy casada con un hombre que siempre fue muy noble, muy amoroso, aunque con sus temas que trataba en terapia y psiquiatra, pero siempre muy buen hombre, tengo yo dos hijos mayores de mi primer matrimonio ( papá fallecido), el decidió hacerse cargo de todos sus gastos y siempre lo trató muy bien. Yo soy abogada y tenía un trabajo en un despacho en el que duré 10 años, pero al nacer mi hijo que actualmente tiene 2 años, mi esposo me pidió que renunciara y el se hacía cargo de todos los gastos, con el tiempo surgió una oportunidad de que yo emprendiera en un negocio como representante de ventas, del cual comisionaba, ese dinero en su mayoría yo lo ahorré porque mi esposo proveía de todo, además se quedaba con el 50% de mis comisiones porque los clientes eran de el. el Punto es que despues de nacer mi hijo de dos años nuestra relación de pareja de desgastó mucho, y casi no pasabamos tiempo de calidad juntos. eso aunado al tema de dinero, que yo no sabía que el sentía mucho peso sobre el. nunca me lo dijo, al contrario, siempre me dió regalos caros, bolsas, flores. Pero hace dos meses explotó, dijo que sentía mucho peso de la economía y además mi falta de cariño. El empezó a ir con una terapeuta hace aproximadamente dos meses y ella le sugería que me pusiera limites, como dejarme de dar dinero, o dejar de pagar escuelas y depende de mi reacción ella decía, entonces NO TE AMA, y después de varias terapias con ella el decidió pedirme el divorcio, y ella lo felicitó, le dijo que le daba gusto que hubiera abierto los ojos, eso es muy doloroso, porque un tercero emite juicios sin conocerme, yo le ofrecí terapia de pareja y aceptó, pero después de una reunión con ella, volvió y me dijo que no quería esa terapia. es muy doloroso, porque se que me ama y yo a el, además de que estoy a dos meses de tener a mi segundo bebé con el. Yo empecé a ver que el se estaba asesorando con abogados, me pedía la custodia compartida con mi bebé de dos años, y vi que empezó a tomar documentos como mi acta de matrimonio y otros, y entré en panico, consulté abogados expertos en la materia y me recomendaron demandar primero, en primer lugar porque el podía quitarme la custodia de mi hijo y segundo para pedir un pensión justa ya que no quería darla. pero después de muchos pleitos, yo caí en el hospital con contracciones y vomito, lo cual me hizo poner un freno al proceso de divorcio por mi salud y la de mi bebé. Mi esposo y yo seguimos viviendo juntos, y desde que caí en el hospital las cosas se relajaron mucho, la convivencia es mucho más cordial, hasta amistosa, el sigue durmiendo con mi hijo de dos años, pero no quisiera confundirme ya que lo amo y me ha sido complicado aceptar su decisión. No quisiera confundir esta cordialidad con una posibilidad de reconciliación. pero como le hago, es díficil viviendo juntos.

    Muchas gracias por leerme

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Brígida Oró Vallés

    Gracias por compartir tu historia con tanta claridad. Lo que estás viviendo es profundamente doloroso y complejo: hay amor, hay historia compartida, hay hijos en común y, al mismo tiempo, hay una ruptura en proceso que no depende solo de ti. Es natural que te sientas confundida, triste y con miedo a interpretar señales que puedan darte esperanza.

    Estás atravesando varias capas de estrés al mismo tiempo: un embarazo avanzado, una crisis de pareja, incertidumbre legal y cambios en la dinámica económica y emocional. Tu reacción —incluido el episodio físico que te llevó al hospital— no es exagerada, es la manifestación de una sobrecarga real.

    Sobre tu inquietud principal: cómo no confundirte viviendo juntos. Es importante entender que la cordialidad que estás experimentando ahora puede tener varias explicaciones, y no necesariamente implica un deseo de reconciliación por parte de él. Muchas veces, cuando baja la intensidad del conflicto —como ocurrió después de tu hospitalización— las personas adoptan un trato más amable por cuidado, culpa, responsabilidad o simplemente para mantener estabilidad en el hogar, especialmente por los hijos. Eso puede sentirse como cercanía, pero no siempre es un indicador de cambio en la decisión de fondo.

    Aquí es donde necesitas apoyarte más en los hechos que en las sensaciones. Él ha tomado decisiones claras: buscar asesoría legal, plantear el divorcio, rechazar la terapia de pareja después de considerarla. Esos son indicadores más firmes de su posición actual que la convivencia cordial.

    Esto no significa que no haya amor. Es posible amar y aun así decidir separarse cuando una persona siente que no puede sostener la relación como está. Esa es una de las realidades más difíciles de aceptar.

    También entiendo el dolor que te genera la influencia de su terapeuta. Es muy duro sentir que un tercero interviene en una decisión tan íntima. Sin embargo, más allá de esa figura, es importante centrarte en lo que sí está bajo tu control: tus decisiones, tu bienestar y el de tus hijos.

    Dado que están conviviendo, puede ayudarte establecer ciertos límites internos y prácticos para protegerte emocionalmente. Por ejemplo, intentar no interpretar gestos amables como señales de reconciliación, evitar conversaciones ambiguas que te generen esperanza si no hay claridad de su parte, y, si es posible, acordar espacios más definidos dentro del hogar para reducir la confusión emocional.

    También es fundamental que te sostengas en una red de apoyo —familia, amistades, y muy especialmente tu propio proceso terapéutico— donde puedas procesar todo esto sin sentirte sola. Estás en un momento donde necesitas contención, claridad y cuidado.

    Por otro lado, hiciste algo importante al frenar el proceso legal por tu salud. Eso habla de una buena capacidad de priorizar en un momento crítico. Más adelante, cuando estés más estable físicamente, podrás retomar esas decisiones con mayor claridad.

    Finalmente, quiero decirte algo importante: no necesitas tener todas las respuestas ahora. Estás en medio del proceso, no al final. Tu tarea en este momento no es resolver toda la relación, sino cuidarte, sostenerte emocionalmente y avanzar paso a paso sin hacerte más daño interpretando lo incierto.


  • Me siento un poco mal, ya que mi novio me confesó que cuando la relación empezó él no confiaba en mí

    Me siento un poco mal, ya que mi novio me confesó que cuando la relación empezó él no confiaba en mí; y que pensaba mal de mí. Y eso pasó por una acción que yo tuve que le hizo pensar eso.. pero me dijo que ahora si confiaba en mí.. pero no dejo de pensar que la principio el pensaba cosas malas de mí.!!

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Brígida Oró Vallés

    Lo que te pasa es más común de lo que parece, y tiene mucho sentido emocionalmente.

    Aunque tu novio te haya dicho que ahora sí confía en ti, tu mente se ha quedado enganchada en el pasado, en esa idea de “pensaba mal de mí”. Eso puede tocar algo muy profundo: la necesidad de sentirte valorada, bien vista y aceptada por la persona que quieres.

    Aquí hay algo importante que entender:
    las relaciones no empiezan siempre desde la confianza total, se construyen. Muchas veces, al inicio, las personas tienen dudas, miedos o interpretan cosas desde sus propias inseguridades. El hecho de que él haya cambiado su percepción y ahora confíe en ti habla de un proceso, no necesariamente de algo negativo permanente hacia ti. Sin embargo, lo que realmente te está afectando no es tanto lo que ocurrió, sino lo que eso significa para ti. Es posible que estés pensando cosas como que entonces pensaba que yo era una mala persona, que si en el fondo sigue pensando eso o que si no me conoce realmente, y estos pensamientos generan inseguridad y ansiedad. También influye cómo viviste aquella acción que mencionas, ya que si tú misma te juzgas por ello, es normal que duela más saber que él también tuvo esos pensamientos en su momento. Ahora, lo importante es diferenciar el pasado, lo que pensó en ese momento, y el presente, lo que siente y cree ahora. Si él te dice que ahora confía en ti, lo relevante es cómo se comporta hoy, si te demuestra confianza, si te trata con respeto y si ha dejado atrás esos juicios, porque eso vale más que lo que pensó al principio. Aun así, lo que sientes merece atención, no se trata de dejar de pensar de manera forzada, sino de trabajar la inseguridad de forma consciente. Algunas estrategias que pueden ayudarte son cuando aparezcan esos pensamientos, preguntarte si estás reaccionando a algo del pasado o a la realidad actual, recordarte que si hoy está contigo y confía en ti, eso es lo que importa ahora, y si el dolor persiste, puedes hablar con él desde la calma, no para reprochar, sino para expresar cómo te hizo sentir saber eso. Por último, recuerda que el hecho de que alguien dudara de ti en algún momento no define quién eres, las percepciones pueden cambiar y en tu caso, lo hicieron para mejor.


  • ¿Que puedo hacer? Siento que cada vez me cuesta más socializar. Siento como una necesidad de estar m

    ¿Que puedo hacer? Siento que cada vez me cuesta más socializar. Siento como una necesidad de estar más tiempo solo, pero a la vez muchas veces me gustaría poder pasar tiempo con gente de confianza. Donde vivo no tengo amigos y por temas de ansiedad social y mutismo selectivo me es imposible socializar y relacionarme con los demás, no hablo fuera de casa y para los demás es como si fuera mudo y a veces hasta invisible. Actualmente tampoco estoy estudiando ni trabajando lo que hace más complicado el tema de conocer gente porque me paso la mayor parte del día solo y con las únicas personas que me relaciono es con mi familia y tampoco es que me relacione mucho con ellos. Solo tengo una amiga que conocí a través de redes sociales y por temas de diferencia horaria y por temas personales suyos casi no tenemos tiempo para hablar o para pasar el rato, también conocí a un chico por redes pero apenas nos conocemos y nuestras conversaciones son solo de decir hola y como estas y si acaso a veces conseguimos hablar de algo pero al final son conversaciones muy casuales que se quedan ahí y no se que hacer. No me cae mal ni tengo ningún problema con el, pero no siento con el ningún tipo de vínculo como me pasa con mi amiga. No se si esto que me pasa es porque antes de conocer a este chico yo tenía un amigo que también conocí por redes y que nos llevábamos bastante bien y tal, pero empezó a hacerme ghosting, no quería hablar las cosas conmigo y me cambiaba de tema cuando no estaban bien las cosas entre nosotros y solo se alejaba de mi creyendo que así se solucionarían las cosas. Yo solo intentaba arreglar las cosas pero el no hacía nada para que estuviéramos bien. Lo pasé muy mal y estuve bastante deprimido durante una temporada porque era una persona en la que confiaba y le quería muchísimo y al final ya aunque me costó mucho decidí que lo mejor era alejarme de el porque no me hacía bien y por lo menos pudimos tener una última conversaciones hablando las cosas bien. Pero a raíz de esto siento como que me he encerrado más en mi mismo porque me da miedo que me vuelvan a hacer daño y tengo miedo de volver a conocer a alguien o confiar en alguien, pero a la vez me gustaría conocer gente pero no se que hacer porque también me gusta pasar tiempo solo y no me siento preparado para conocer gente porque no quiero hacerle sentir mal a nadie por estar demasiado ausente y que piensen que les ignoro o que no me importan.

    También me gustaría poder tener amigos donde vivo porque todos los amigos que he tenido han sido por redes y todos estaban muy lejos, solo tuve 2 amigos en el instituto pero ya perdí el contacto con ellos. Me gustaría ponerme a estudiar o trabajar pero por el tema de la ansiedad social y el mutismo selectivo me es muy complicado y me genera bastante ansiedad y tampoco se que hacer con eso

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Brígida Oró Vallés

    Gracias por compartir todo esto con tanta honestidad. Lo que estás viviendo es complejo y duele, pero tiene mucho sentido si miramos todo el contexto: la ansiedad social, el mutismo selectivo, la soledad, y además una experiencia previa donde alguien importante te hizo daño. No es raro que ahora una parte de ti quiera protegerse y aislarse, mientras otra parte sigue necesitando conexión. Esa “contradicción” que sientes no es un fallo tuyo, es un mecanismo de protección.
    Primero: no estás solo ni eres “raro” por sentir esto. La ansiedad social y el mutismo selectivo pueden hacer que relacionarse se sienta casi imposible, especialmente fuera de entornos seguros como casa o internet. Y cuando además has vivido una decepción afectiva fuerte (como ese amigo que se alejó), es muy natural que aparezca el miedo a volver a confiar.
    Segundo: lo que describes de “quiero estar solo, pero también quiero estar con gente” es muy común. No significa que tengas que elegir una cosa u otra. Puedes respetar tu necesidad de espacio y al mismo tiempo ir construyendo vínculos poco a poco, a tu ritmo.
    Tercero: sobre el miedo a hacer daño a otros por estar ausente. Esto habla bien de ti, porque te importa cómo se sienten los demás. Pero aquí hay algo importante:
    no necesitas ser perfecto para relacionarte con alguien. Las relaciones sanas permiten tiempos, silencios y ritmos distintos. No tienes que estar siempre disponible ni ser súper activo para que alguien te valore.

    Sobre el chico con el que hablas ahora:
    No sentir un vínculo fuerte no significa que haya algo mal. Los vínculos no siempre aparecen rápido, y menos cuando vienes de una experiencia donde te hicieron daño. Puede que simplemente necesites más tiempo, o puede que no sea la persona adecuada para ti. Ambas cosas son válidas.
    1. No intentes cambiar todo de golpe
    Pensar en “tener amigos”, “trabajar”, “estudiar” todo a la vez puede ser abrumador. Empieza por algo pequeño:
    Mantener una conversación un poco más larga con alguien online
    Responder un mensaje aunque sea corto
    Estar presente aunque no hables mucho
    2. Exposición muy gradual (clave para la ansiedad)
    No se trata de forzarte a hablar de repente con todo el mundo. Puedes empezar con pasos muy pequeños:
    Salir a un lugar donde haya gente (sin interactuar)
    Luego, quizás interactuar con gestos (mirar, asentir)
    Más adelante, palabras cortas si te sientes preparado
    Esto es un proceso, no algo inmediato.
    3. Cuida la herida anterior
    Lo que te pasó con ese amigo dejó una marca. Es normal que ahora te cueste confiar. Pero es importante que poco a poco puedas separar:
    “esa persona me hizo daño”, “todas las personas me harán daño”. Tu mente intenta protegerte, pero si se cierra demasiado, también te impide conectar.
    4. Apóyate en lo que ya tienes
    Aunque sea poco, ya tienes:
    Una amiga con la que sí hay vínculo
    Algún contacto social, aunque sea superficial
    Eso es un punto de partida, no cero.
    5. Considera ayuda profesional
    Con ansiedad social y mutismo selectivo, la terapia puede marcar una gran diferencia. No porque estés “mal”, sino porque te puede dar herramientas prácticas para avanzar sin sentirte desbordado.
    No estás fallando por ir lento. No estás roto por tener miedo. Estás intentando protegerte después de haber sufrido, y eso es humano.
    Pero también es cierto que, poco a poco, puedes ir abriéndote sin dejar de cuidarte.


  • Hola! Estuve 7 años de novia conviviendo! Los 6 primeros hermosos pero el último a él se lo veía por

    Hola! Estuve 7 años de novia conviviendo! Los 6 primeros hermosos pero el último a él se lo veía por momentos triste y malhumorado! Intentaba ayudarla pero empezó a culparme de todo! De repente un día me dijo buscar sus cosas y no vernos más! Pero lo increíble y triste es que desde hace un mes cuando pasó esto no quiere mensajearme ni escuchar mi voz! Yo había tenido un fuerte duelo por un matrimonio de 25 años y esto para mí es muy triste! No lo esperaba! Cómo una persona que decía quererme tanto ya no quiere ni verme y escucharme? Es normal todo esto? Un signo de pregunta en mi cabeza! Saludos

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Brígida Oró Vallés

    Gracias por compartir tu experiencia con tanta claridad. Lo que estás viviendo es profundamente doloroso y, sobre todo, muy desconcertante. Una ruptura repentina, sin posibilidad de diálogo ni cierre, suele dejar a la persona con muchas preguntas abiertas y una sensación de vacío difícil de procesar.
    Por lo que describes, la relación tuvo una base sólida durante varios años, pero en el último tiempo comenzaron a aparecer cambios en su estado emocional que luego se tradujeron en distancia y reproches hacia ti. Esto ya indicaba que algo en él no estaba bien, aunque no necesariamente tuviera que ver contigo. En muchas ocasiones, cuando una persona no sabe gestionar su malestar interno, termina proyectándolo en la pareja, generando culpas o tensiones que confunden mucho al otro.
    El hecho de que haya tomado una decisión tan brusca y que luego haya cortado todo contacto puede resultar muy difícil de entender, pero no es inusual. Algunas personas, cuando deciden terminar una relación, lo hacen de manera tajante porque no saben sostener el vínculo desde otro lugar o porque necesitan marcar distancia para no confrontar sus propias emociones. Esto no invalida lo que sintió por ti, pero sí habla de su forma de gestionar los vínculos y las separaciones.
    Es importante que puedas tener en cuenta que su manera de actuar no define tu valor ni todo lo que fue la relación. Tampoco significa que tú seas responsable de lo ocurrido por completo. Las relaciones son dinámicas complejas donde intervienen ambas partes, pero la forma en que él eligió irse y cortar el contacto es una decisión personal.
    En tu caso, además, esta situación se da en un momento especialmente sensible, ya que vienes de atravesar un duelo muy significativo por una relación anterior de muchos años. Esto hace que la herida emocional sea más profunda, porque no solo estás elaborando esta pérdida, sino que también pueden reactivarse emociones del pasado.
    Respecto a tu pregunta: sí, aunque es muy doloroso, este tipo de rupturas existen y forman parte de ciertas formas de afrontar los conflictos afectivos. Sin embargo, que sea algo que ocurra no significa que sea fácil ni justo para quien lo vive.
    En este momento, más que encontrar todas las respuestas en él —que quizás no lleguen—, el trabajo más importante está en acompañarte a ti misma en este proceso. Permitirte sentir, entender que tu dolor es válido y poco a poco ir reconstruyendo tu estabilidad emocional.
    Si te es posible, contar con un espacio terapéutico puede ayudarte mucho a elaborar este duelo, ordenar lo que sientes y recuperar tu bienestar de forma más acompañada.


  • Hola. Mi marido tiene un posible TDH y le cuesta mucho no consumir alcohol. Durante años hemos pasad

    Hola. Mi marido tiene un posible TDH y le cuesta mucho no consumir alcohol. Durante años hemos pasado por varias situaciones en las que el era el que mas bebía de la fiesta, yo siempre andaba pendiente de el en esas situaciones. Ahora tenemos un niño. Ya hemos discutido varias veces porque el bebe, aunque sea dos cervezas y luego coge el coche con el niño. Yo ya le puse un limite claro de que no quiero que vuelva a hacerlo, pero esta semana le pille otra vez, estaban los dos fuera en el pueblo de sus padres, tenia que coger el coche y le note que había bebido, ademas me miente con la cantidad.
    Hoy tenia que quedarse solo con el niño, están comiendo con amigos pero el ya había bebido varias cervezas y iba por el segundo cubata. Le dije que no bebiera mas ya que yo tenia que irme, el niño tiene 4 años y tiene que estar pendiente. Me dijo que todos los padres estaban bebiendo también (con la diferencia que la mayoría venían en pareja). Se que el consumo esta muy normalizado, pero el es especialmente descuidado y no me parece bien que se tenga que quedar al cuidado si ha estado bebiendo, me da miedo de que pueda pasarle algo al niño y el ni se entere, ademas en un ambiente festivo como el que había. No se que hacer y no puedo mas. El me prometio que va a ir a terapia desde meses, pero según su visión yo exagero y soy demasiado paranoica.
    Gracias.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Brígida Oró Vallés

    Gracias por compartir una situación tan delicada. Lo que estás viviendo genera mucho desgaste emocional, y es completamente comprensible que te sientas desbordada, preocupada y también frustrada.
    Quiero empezar por algo muy importante: tu preocupación es válida y está bien fundamentada. No se trata de ser “paranoica” ni de exagerar. Estás observando conductas concretas —consumo de alcohol, cuidado de un niño pequeño y conducción— que implican un riesgo real. Como madre, tu reacción no solo es entendible, sino también responsable.
    Por lo que describes, hay varios elementos que se están combinando. Por un lado, mencionas un posible TDAH, lo cual puede influir en la impulsividad o en la dificultad para regular conductas. Sin embargo, es importante aclarar que esto no justifica ni explica por completo el consumo de alcohol ni las decisiones de riesgo. El consumo repetido, la minimización (“solo fueron dos”), y el hecho de ocultarlo o mentir sobre la cantidad son señales que merecen atención seria.
    Además, hay algo clave aquí: no es solo que beba, sino en qué contexto lo hace. Cuidar de un niño de 4 años requiere presencia, atención y capacidad de reacción. El alcohol, incluso en cantidades que socialmente se consideran “normales”, reduce esas capacidades. Y si además existe un patrón de descuido previo, tu preocupación aumenta con razón.
    También entiendo el desgaste de poner límites que no se respetan. Cuando tú dices claramente “no quiero que esto pase” y la conducta se repite, aparece una sensación de impotencia muy grande. Es como si tu voz no tuviera efecto, y eso duele.
    Respecto a qué hacer, te propongo algunas ideas desde lo psicológico:
    Primero, es importante diferenciar entre lo que tú puedes controlar y lo que no. Tú no puedes obligarlo a dejar de beber ni a ir a terapia. Pero sí puedes tomar decisiones sobre lo que consideras seguro para tu hijo.
    Segundo, tus límites necesitan ir acompañados de consecuencias claras y sostenidas. No como castigo, sino como protección. Por ejemplo, si ha bebido, entonces no puede quedarse solo a cargo del niño o no puede conducir con él. Y esto debe cumplirse siempre, no solo en algunas ocasiones.
    Tercero, sería muy importante tener una conversación en un momento de calma (no en medio del conflicto), donde puedas expresarle cómo te sientes sin entrar en una discusión de “quién tiene razón”. Hablar desde el impacto: el miedo, la inseguridad, el cansancio. Aun así, es posible que él minimice la situación; eso también forma parte de algunos patrones de consumo.
    Cuarto, el hecho de que prometa ir a terapia pero no lo concrete desde hace meses es una señal a tener en cuenta. El cambio real no está en la intención, sino en la acción sostenida.
    Y por último, algo fundamental: no te quedes sola con esto. Buscar apoyo para ti (terapia individual, orientación familiar) puede ayudarte a tomar decisiones más claras, sostener los límites y cuidar tu bienestar emocional.
    No estás exagerando. Estás intentando proteger a tu hijo y sostener una situación que lleva tiempo generando tensión. Y cuando dices “no puedo más”, es importante escucharte: ese límite interno también merece atención.


  • Hola. Tengo muchas sospechas de q mi marido me engaña con otra mujer o mujeres. Lleva más de un mes

    Hola. Tengo muchas sospechas de q mi marido me engaña con otra mujer o mujeres. Lleva más de un mes q ha abandonado el hogar familiar. Dependiendo completamente de él en el tema económico pues llevo treinta años al servicio del hogar familiar común. No sé q hacer. Estoy muy triste, desesperada, amargada, decepcionada y dañada mentalmente. El está enfermo, ha sufrido varios ictus hemorrágicos. Gracias

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Brígida Oró Vallés

    Gracias por abrirte y expresar lo que estás viviendo. La situación que describes es muy dura y compleja, y es completamente comprensible que te sientas triste, desesperada, decepcionada y emocionalmente agotada. Por un lado, estás atravesando una posible ruptura o distanciamiento de tu pareja después de muchos años de vida en común, con todo lo que eso implica a nivel afectivo. Por otro, se suma la incertidumbre sobre una posible infidelidad, que genera mucha angustia, dudas constantes y una sensación profunda de inseguridad. Y además, estás en una situación de dependencia económica tras haber dedicado tantos años al hogar, lo cual aumenta la sensación de vulnerabilidad. Todo esto junto es una carga emocional muy grande.
    También mencionas que él ha tenido varios ictus hemorrágicos. Esto es importante, porque a veces este tipo de problemas neurológicos pueden generar cambios en la conducta, en la forma de tomar decisiones o incluso en la manera de vincularse. Esto no justifica el daño que estás sintiendo, pero puede ser un factor que esté influyendo en su comportamiento actual.
    Ahora bien, hay algo fundamental que quiero transmitirte: tu dolor es válido y tu situación merece ser atendida con seriedad y cuidado. No estás exagerando ni siendo débil; estás reaccionando a una realidad muy difícil.
    En este momento, más que intentar confirmar o no la infidelidad —que puede atraparte en un bucle de angustia—, es importante centrarse en algunos aspectos clave:
    Primero, tu seguridad emocional y estabilidad. Estás en una situación de mucho desgaste, y necesitas apoyo. No deberías atravesar esto sola. Buscar ayuda psicológica puede darte un espacio para ordenar lo que sientes y tomar decisiones con más claridad.
    Segundo, tu situación económica y legal. Después de 30 años dedicada al hogar, tienes derechos. Sería muy recomendable que puedas asesorarte con un profesional (por ejemplo, un abogado o servicios sociales) para entender qué opciones tienes y no sentirte tan desprotegida.
    Tercero, intenta, en la medida de lo posible, no tomar decisiones impulsivas desde el dolor más intenso. Es normal querer respuestas inmediatas, pero ahora mismo estás emocionalmente muy afectada, y darte un poco de contención y apoyo puede ayudarte a ver con más claridad los pasos a seguir.
    Por último, algo muy importante: que él esté enfermo puede generar en ti sentimientos de responsabilidad o culpa, pero eso no significa que tengas que soportar situaciones que te dañan o te desestabilizan profundamente. Tu bienestar también importa.
    Estás atravesando un momento muy difícil, pero con apoyo adecuado puedes ir recuperando poco a poco estabilidad y fuerza para decidir qué necesitas y qué es mejor para ti.


  • Hola, buenas. Me gustaría consultar con un profesional porque estoy pasando por una situación que me

    Hola, buenas. Me gustaría consultar con un profesional porque estoy pasando por una situación que me está generando mucha ansiedad y confusión.
    Desde hace un tiempo estoy teniendo dudas constantes sobre mi orientación sexual, pero estas dudas no se sienten naturales, sino que vienen acompañadas de miedo, angustia y necesidad de estar comprobando lo que siento. Por ejemplo, me ha pasado que al ver a un hombre (incluso en la calle o en imágenes) puedo experimentar reacciones físicas como sonrojo o sensaciones en el cuerpo, y eso me hace cuestionarme mucho, aunque realmente no quiero que eso signifique algo sobre mí.
    También noto que me quedo analizando esas situaciones una y otra vez, intentando entender por qué reaccioné así, y a veces incluso vuelvo a mirar cosas para “comprobar”, pero eso solo hace que me sienta más confundido y ansioso.
    Además, me ha pasado que al ver contenido en redes, como memes o ataques relacionados con la homosexualidad, siento una ansiedad fuerte, especialmente una sensación de presión o nudo en la garganta, y eso me genera aún más miedo, como si mi mente me estuviera diciendo que hay algo dentro de mí que no entiendo o que no quiero aceptar.
    Otra cosa que me preocupa es que a veces, cuando estoy cerca de mi papá, me aparece un pensamiento muy fuerte de que debería “decirle la verdad”, aunque no tengo claro qué sería esa verdad. Esa sensación me genera mucha incomodidad y duda.
    Siento que estoy atrapado en un ciclo donde: duda → ansiedad → sensaciones físicas → análisis → más duda
    Antes de que todo esto empezara, yo me sentía claro con mi atracción hacia las mujeres, pero ahora mi mente constantemente me hace cuestionarlo todo, lo que me genera mucho malestar emocional.
    Me gustaría saber si esto puede estar relacionado con ansiedad o pensamientos intrusivos, y cómo puedo manejarlo mejor, ya que en este momento me siento muy confundido, nervioso y con miedo de no entender lo que me está pasando.
    Agradezco mucho cualquier orientación que me puedan dar.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Brígida Oró Vallés

    Gracias por compartir lo que estás viviendo. Lo que describes es muy intenso y angustiante y es completamente comprensible que te sientas atrapado y confundido. Gran parte de tu malestar podría estar relacionado con ansiedad y pensamientos intrusivos más que con una confusión natural sobre tu orientación. Lo que relatas se parece a un patrón conocido como “sexual orientation OCD” (SO-OCD), un tipo de trastorno obsesivo-compulsivo orientado a la orientación sexual. En este patrón, la persona puede experimentar pensamientos intrusivos o dudas intensas sobre su orientación sexual que aparecen de manera recurrente y generan miedo o ansiedad. A veces estos pensamientos vienen acompañados de sensaciones físicas como sonrojo, tensión o nudo en la garganta que se interpretan erróneamente como “pruebas” de algo, aunque en realidad son manifestaciones de ansiedad. Esto puede dar lugar a un ciclo de duda y comprobación: duda → ansiedad → sensaciones físicas → análisis → más duda. Es importante entender que estos pensamientos no indican necesariamente un cambio real en la orientación sexual, sino que son una expresión de ansiedad y obsesión. Algunas estrategias que pueden ayudarte a manejar esto son reconocer el ciclo sin juzgarlo entendiendo que tu mente está generando pensamientos intrusivos por ansiedad y no porque estés haciendo algo mal y validar que la ansiedad es real y molesta pero que no necesariamente indica algo sobre tu identidad; evitar la comprobación constante ya que revisar personas, contenido o tus reacciones físicas refuerza el ciclo de ansiedad y en terapia se trabaja para resistir la necesidad de comprobar aunque al principio genere malestar; practicar mindfulness y aceptación observando los pensamientos y sensaciones sin reaccionar automáticamente a ellos, por ejemplo notando “Estoy sintiendo ansiedad y un pensamiento intrusivo, pero puedo dejarlo pasar”; considerar terapia especializada ya que la terapia cognitivo-conductual orientada a trastorno obsesivo-compulsivo, especialmente la exposición con prevención de respuesta (ERP), ha demostrado ser muy efectiva para este tipo de pensamientos intrusivos; y mantener autocuidado emocional mediante dormir bien, mantener rutinas, hacer ejercicio y realizar actividades que disfrutes para ayudar a reducir la ansiedad general y la intensidad de los pensamientos intrusivos.

    Es fundamental recordar que no debes interpretar tus sensaciones físicas o pensamientos como evidencia definitiva sobre tu orientación ya que la ansiedad tiende a magnificar señales y generar dudas incluso sobre aspectos que antes estaban claros. Con apoyo adecuado y estrategias concretas es posible reducir la ansiedad y el ciclo de dudas recuperando sensación de control sobre tus pensamientos y emociones.


  • Hola buenos días mi problema es el siguiente: Llevo con mi pareja 6 años y hace 3 meses descubri me

    Hola buenos días mi problema es el siguiente:
    Llevo con mi pareja 6 años y hace 3 meses descubri mensajes con su ex, donde le proponia sexo insistentemente hace 3 años, ellos tienen una hija de 8 años. Cuando decidi estar con él yo no tenía hijos pero desafortunadamente quede embarazada y mi hija tiene 6 meses, cuando me entere de esa infidelidad fue porque revise el celular de mi hijastra y hay me di cuenta en conversaciones de facebook, si yo hubiera sabido antes escapo con mi embarazo pero ya es demasiado tarde, siento que lo quiero pero estoy totalmente decepcionada de él, les cogi fastidio a la hija de él y a la mamá. Pero tambien me comparo porque lo hizo, aunque los dos dicen que solo fue texto y no paso nada no les creo, le pedi un tiempo pero no quizo, quisiera escapar con mi hija porque me he vuelto furiosa, llena de ira, enojo, hoy discutimos y me dijo que me autoanalice que me recomiendan.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Brígida Oró Vallés

    Gracias por compartir lo que estás viviendo con tanta sinceridad. La situación que describes es muy dolorosa y removida, y es completamente comprensible que te sientas llena de ira, decepción y confusión. Hay varios aspectos importantes aquí. Por un lado, el descubrimiento de esos mensajes ha roto la confianza en la relación. Aunque hayan ocurrido hace años, para ti el impacto es actual, porque te enteraste ahora. En psicología decimos que la herida se activa en el momento del descubrimiento, no cuando ocurrió el hecho. Por eso duele tanto como si fuera reciente. Por otro lado, estás en un momento muy sensible: acabas de ser madre hace solo 6 meses. Esto implica cambios físicos, emocionales y hormonales muy intensos. En esta etapa, cualquier situación de estrés o traición se vive con mucha más intensidad. Tu reacción no es exagerada, es una respuesta emocional a una acumulación de factores muy fuertes. También es importante hablar de algo que tú misma reconoces: el enfado que estás sintiendo hacia la hija de él y hacia la madre. Esto es más común de lo que parece en estas situaciones, pero conviene entenderlo bien: la rabia no es realmente hacia la niña, sino hacia lo que representa (la historia con su ex, la traición, la comparación). Poder diferenciar esto es clave para no actuar desde ese impulso. Respecto a lo que sientes hacia tu pareja: puedes quererlo y al mismo tiempo estar profundamente decepcionada. Ambas cosas pueden coexistir. El problema aquí no es solo lo que hizo, sino: que lo ocultó, que tú lo descubriste por otra vía, que ahora te cuesta creer su versión. Sin confianza, la relación se tambalea.
    Sobre lo que te dijo de “autoanalizarte”: es cierto que mirar hacia dentro siempre ayuda, pero eso no significa que la responsabilidad sea tuya ni que tengas que invalidar lo que sientes.
    Ahora, sobre qué hacer: primero, no tomes decisiones impulsivas desde la rabia, como “escapar” de inmediato. Entiendo el impulso, pero es importante que cualquier decisión (quedarte o irte) sea lo más consciente posible, no solo una reacción al dolor.
    Segundo, necesitas espacio emocional, aunque él no quiera darte “un tiempo” formal. Puedes empezar a marcarlo tú: reducir discusiones, tomar distancia en conversaciones que escalen, priorizar tu calma y la de tu bebé.
    Tercero, hay una conversación pendiente, pero no desde el ataque, sino desde la claridad:
    ¿Qué necesitas tú para poder seguir en la relación?, ¿Él está dispuesto a asumir responsabilidad y reconstruir la confianza? Porque esto no se soluciona solo con “decir que no pasó nada”.
    Cuarto, cuida mucho tu estado emocional. La ira constante te está desgastando, y eso también impacta en tu bienestar y en tu maternidad. No se trata de reprimir lo que sientes, sino de poder gestionarlo sin que te desborde.
    Y algo muy importante:
    tienes derecho a decidir no continuar en una relación donde te sientes traicionada, pero también tienes derecho a intentar reconstruirla si él muestra cambios reales. Lo importante es que no te quedes en un lugar donde solo hay dolor y desconfianza constante.
    Si te es posible, buscar apoyo psicológico sería muy recomendable en este momento. Te ayudaría a ordenar todo lo que estás sintiendo y a tomar una decisión más clara y firme.
    No estás exagerando. Estás herida. Y desde ahí, necesitas tiempo, claridad y cuidado para decidir qué hacer con tu vida y la de tu hija.


  • Hola, me da miedo escribir por aquí porque no sé muy bien qué respuesta estoy buscando… crecí en una

    Hola, me da miedo escribir por aquí porque no sé muy bien qué respuesta estoy buscando… crecí en una familia donde un hermano mío tenía adicción. Mis padres, hicieron todo lo posible para que yo estuviera lo más alejada posible de ese entorno. Aún así, siendo pequeña vi cosas muy feas, escenas de un hermano perdiendo el control, fuera de sí… no hubo violencia física pero era difícil viví esa situación, crecí con mucho miedo.A raíz de eso empecé a tener ansiedad a los 19 o 20 años. Pasé por agorafobia, ataques de pánico, fobia de impulsion… soy una persona súper alegre y extrovertida pero tengo muchos miedos. Me da miedo el miedo, me da miedo perder el control (sé que jamás pasará) mi psicóloga con la que estoy haciendo EMDR me dijo que tengo tept y me gustaría saber, si puedo sanar poco a poco, no me cuesta hablar de mi hermano, más que el trauma en sí, son las emociones que ha dejado en mi. Esa ansiedad, la hipervigilancia, los bucles de pensamiento negativo, creencias limitantes…¿estoy enferma? Es normal sentir todo eso pero más fuerte después de días de terapia EMDR? Muchas gracias.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Brígida Oró Vallés

    tu historia es compleja y dolorosa y lo que experimentas tiene mucho sentido desde el punto de vista psicológico. Lo que estás sintiendo, ansiedad, hipervigilancia, bucles de pensamiento negativo y creencias limitantes, no significa que estés “enferma”, son respuestas humanas ante experiencias traumáticas, especialmente cuando uno ha sido testigo de situaciones que generan miedo intenso durante la infancia. El hecho de que tu psicóloga te haya mencionado TEPT indica que tu sistema emocional está respondiendo a recuerdos y emociones intensas asociadas a ese trauma y no que seas “débil” o “anormal”. Con respecto a la terapia EMDR, es normal que tras las sesiones sientas tus emociones más intensas o revivas recuerdos difíciles, esto forma parte del proceso de procesamiento del trauma, al traer a la mente emociones que se habían quedado bloqueadas, el cuerpo y la mente las experimentan para poder integrarlas poco a poco, aunque puede ser incómodo o abrumador, es un signo de que tu cerebro está trabajando en sanar. Sí, puedes sanar poco a poco, la recuperación en TEPT y ansiedad relacionada con trauma es un proceso gradual. Algunas pautas importantes son validar tus emociones reconociendo que la ansiedad y la hipervigilancia son respuestas normales a tu historia y no significa que estés “rota” ni enferma, cuidar de ti misma después de las sesiones de EMDR haciendo actividades que te reconforten, descansar y darte tiempo para procesar lo que surge, reconocer los progresos aunque las emociones vuelvan con fuerza observando lo que sí has logrado como poder hablar de tu hermano, asistir a terapia y seguir con tu vida, tener paciencia contigo misma ya que la sanación no es lineal y habrá días más difíciles y días más llevaderos, y complementar el trabajo terapéutico con técnicas de relajación, mindfulness, respiración, escribir tus emociones o compartirlas con personas de confianza. En resumen, lo que sientes es normal dentro del contexto de trauma y ansiedad, no eres “enferma”, estás procesando experiencias difíciles y tu sistema emocional necesita tiempo y apoyo para integrar esas emociones, con terapia y autocuidado es posible que poco a poco las emociones se vuelvan más manejables y los bucles de pensamiento disminuyan.


  • Recién retomé la relación con mi ex y al principio, durante las primeras tres semanas, todo fue perf

    Recién retomé la relación con mi ex y al principio, durante las primeras tres semanas, todo fue perfecto. Sin embargo, en la cuarta semana peleamos cinco días seguidos. Él es muy terco y cree que la gente debería pensar como él; además piensa que una relación ‘natural’ no debería tener peleas y dice que no puede verse toda la vida discutiendo. Yo, en cambio, estoy dispuesta a trabajar en nuestra comunicación y en cómo manejamos los conflictos, porque creo que nuestro problema nunca lo abordamos de raíz y fue lo que nos hizo terminar en el pasado. ¿Cómo puedo abordar esta diferencia en la percepción del conflicto y evaluar si nuestra relación puede evolucionar de manera saludable?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Brígida Oró Vallés

    Es muy común en parejas que retoman relaciones, al principio todo puede sentirse ideal pero cuando reaparecen los conflictos se hacen evidentes diferencias profundas en cómo cada uno percibe y maneja las dificultades. Desde la perspectiva de psicología de pareja tu situación tiene varios puntos clave: La percepción del conflicto, tu ex parece ver las discusiones como señales de incompatibilidad o de que la relación no funciona mientras que tú las ves como oportunidades para crecer, comunicarte mejor y resolver problemas de raíz, esta diferencia de enfoque es significativa porque condiciona la disposición de cada uno a trabajar en la relación. Creencias sobre la relación, él sostiene que una relación “natural” no debería tener peleas frecuentes, este tipo de creencia puede generar ansiedad o rechazo ante cualquier conflicto y limitar la capacidad de afrontar desafíos reales juntos, tú por otro lado reconoces que los conflictos son inevitables y que la clave está en cómo se manejan. Evaluar la salud de la relación, algunas señales de que una relación puede evolucionar de manera saludable incluyen la disposición de ambos a reflexionar sobre sus propios patrones, escuchar sin juzgar, comprometerse a cambiar comportamientos dañinos y aprender nuevas formas de comunicarse, si uno de los dos no está dispuesto a enfrentar los conflictos o a asumir responsabilidades es probable que los problemas se repitan. Pasos prácticos que puedes tomar, hablar abiertamente sobre cómo cada uno percibe los conflictos y sus expectativas sobre la relación usando un lenguaje sin reproches como “yo siento…” o “me preocupa…”, proponer acuerdos claros sobre cómo resolver desacuerdos turnarse para hablar, escuchar activamente, evitar insultos o culpas, establecer tiempos de pausa si la discusión se intensifica, evaluar si ambos pueden comprometerse a trabajar en la comunicación y en la resolución de problemas de manera constante no solo cuando todo va bien, observar patrones de comportamiento durante varias semanas o meses como cómo reaccionan ante los desacuerdos, si hay apertura al cambio y si los conflictos se manejan con respeto.

    En síntesis, la diferencia en la percepción del conflicto no es en sí un impedimento para que la relación evolucione pero requiere que ambos estén dispuestos a aprender y adaptarse, tu disposición a trabajar en la comunicación es positiva pero es fundamental que él también reconozca que los conflictos no necesariamente significan el fin sino oportunidades de crecer juntos.


  • Hola buenos días hace como dos años. Me preocupe mucho x un bulto que me salió vale , y yo estaba mu

    Hola buenos días hace como dos años. Me preocupe mucho x un bulto que me salió vale , y yo estaba muy preocupada , arraiz dd hay me dio una ataque de ansiedad muy fuertes , con muchos síntomas. Vale , pues estuve unos meses , luego se me fueron sintomas , así pues me tire un año muy bien pero hace como.desde enero asiii , empecé, otravez com barios sintomas , me mareo caundo salgo ala calle y me Dan ahogos dolores musculares se me quedan las piernas débiles ctccc , nose si es que la tengo crónica, o nose

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Brígida Oró Vallés

    Por lo que describes, parece que hace un tiempo tuviste un episodio de ansiedad intensa relacionado con un bulto que te preocupaba y que desencadenó síntomas físicos fuertes, luego tuviste un período de bienestar pero desde enero vuelves a presentar síntomas como mareos, sensación de ahogo, dolores musculares y debilidad en las piernas cuando sales a la calle. Lo que estás experimentando no necesariamente significa que tengas una enfermedad crónica, los síntomas que mencionas son muy frecuentes en personas con ansiedad o ataques de pánico recurrentes, el cuerpo tiende a recordar la respuesta al estrés por lo que puede reaparecer incluso cuando la amenaza inicial ya no está presente, esto puede generar una especie de ciclo: preocupación → tensión física → síntomas → más preocupación. Algunas cosas que pueden ayudar son consultar con un profesional de salud mental para evaluar tus síntomas, descartar otras causas médicas y aprender estrategias para manejar la ansiedad, realizar un control médico para revisar que los síntomas físicos no tengan otra causa ya que descartar problemas de salud ayuda a calmar la ansiedad, practicar técnicas de respiración y relajación para disminuir la sensación de ahogo y tensión muscular, exponerte de forma gradual a situaciones que generan miedo como salir a la calle bajo guía terapéutica para que el cuerpo aprenda que esas situaciones no son peligrosas, y registrar los síntomas y desencadenantes para poder identificar patrones y explicarlos mejor al profesional. Aunque puede ser muy angustiante, los episodios recurrentes de ansiedad se pueden tratar y mejorar mucho con la combinación adecuada de psicoterapia, hábitos de autocuidado y si hace falta, apoyo médico.


  • Cuando salgo a la calle algunas personas se me quedan observando. Cuando me doy cuenta y les miro qu

    Cuando salgo a la calle algunas personas se me quedan observando. Cuando me doy cuenta y les miro quitan la mirada, pero me miran con asombro. Al ver eso siento ansiedad y empiezo a mirarme yo mismo y pensar tan poco agraciado soy joder. Pues digamos que si que tengo ciertas asimetrías en mi cara que hacen que me vea horrible. La cosa es que yo me acepto y pienso en este mundo tiene que haber de todo. Feos guapos, gordos, flacos, etc. Pero la cosa es cuando te sientas a comer en restaurante y empiezan a clavarte la mirada observándote a tal punto que te das cuenta. Les miras y siguen haciendolo, o gente que pasa a tu lado y luego se ríen. O comentarios de que feo y risas. Hablas con personas desconocidas como por ejemplo en un cajero comprando y no te dirigen la mirada o ves que te hablan rápido para que te quites de su vista lo antes posible. Personas cercanas evitan mirarte en gran parte del tiempo que pasas con ellos. Son contadas las veces que te avisan para que estés presente. La cosa no es que sean percepciones mías, es que gente conocida, desconocida se han metido conmigo llamándome feo y que aparte mi cara de su vista. Escuchar muchas veces cosas diferentes al pasar al lao de la gente, como comentarios en plan como sale ese a la calle con esa cara. O dios santo vaya cara tiene ese. Y miles de cosas más que he oído, es como un sin vivir que el día que sales a la calle y no oyes algo malo, ni te miran mal es algo raro. Intento pasar de todo el mundo pero llega un punto que te da miedo salir a la calle o te produce un estrés diario que o me da ganas de cargarme a alguien o me da por hundirme en la miseria misma. Que nunca he tenido problemas con nadie porque se que el día que reaccione a lo que haga, acabaré mal y eso no es bueno. Pero yo pienso joder si no hago malo a nadie porque me tienen que joder la vida. Es que son miles de ejemplos de cosas que me han pasado. Como ir al médico a vacunarme y na más entrar estar la enfermera, señora mayor y dos niñas en prácticas na más que riéndose, las dos niñas sin dirigirme la mirada para nada y la mujer mayor diciéndome lo típico de las vacunas. Ponerme la vacuna, salir por la puerta para afuera y oír otra vez risas. Te das cuenta que se ríen de ti y no sabes cómo enfrentar esa situación y piensas que no puede ser sobre tí. No me conocen de nada. No pueden estarse riendo de mi. Pero me das vueltas a la cabeza y te das cuenta que muy probablemente. Luego mis colegas que al salir aveces a cenar. Han visto y oído que gente se estaba metiendo conmigo y encararse para que paren. No sé en que mundo vivimos sinceramente.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Brígida Oró Vallés

    Es posible que estés viviendo una experiencia de ansiedad social intensa y percepción de juicio constante por parte de los demás, esto genera mucho malestar y hace que situaciones cotidianas como salir a la calle, ir a un restaurante o al médico se vuelvan altamente estresantes y abrumadoras. Es importante entender algunas cosas, lo que sientes es real y tus emociones son válidas pero la manera en que tu mente interpreta las miradas, risas o comentarios de otras personas puede amplificar la ansiedad, esto es muy común en personas que han vivido experiencias de burla, rechazo o críticas repetidas a lo largo del tiempo, tu cerebro aprende a estar siempre alerta ante señales de juicio y eso puede hacer que cualquier gesto, comentario o mirada se perciba como negativa incluso cuando no lo sea. Algunas claves para manejar esta situación son diferenciar lo real de la interpretación algunas personas pueden mirarte, reírse o hablar sin que sea contigo específicamente, identificar cuándo hay evidencia concreta y cuándo tu mente anticipa lo peor puede ayudar a reducir la ansiedad, trabajar la autocompasión y la autoestima recordándote que tus características físicas no definen tu valor como persona y que nadie merece hacerte sentir inferior, practicar afirmaciones internas de aceptación y enfocarte en tus cualidades positivas, exposición gradual salir a la calle o interactuar con personas de manera progresiva empezando con situaciones menos amenazantes y aumentando poco a poco la exposición mientras aprendes a tolerar la incomodidad sin reaccionar de manera intensa, técnicas de regulación emocional respiración profunda, mindfulness, grounding o distracciones positivas cuando surgen pensamientos intrusivos sobre lo que otros piensan de ti y buscar apoyo profesional un psicólogo especializado en ansiedad social puede ayudarte a trabajar estos patrones, reestructurar creencias negativas y practicar habilidades para manejar la interacción con los demás sin que la ansiedad controle tus reacciones. No estás solo en esto y es posible recuperar sensación de seguridad y tranquilidad al interactuar con el mundo, la meta no es que nadie más deje de mirar o juzgar sino que tú puedas salir y estar presente sin que la ansiedad y los pensamientos sobre lo que otros piensan dominen tu experiencia.


  • Hola yo ya yevo como 3 años así tengo miedo de no encontrar un baño serca de mi yo tengo 4 años así

    Hola yo ya yevo como 3 años así tengo miedo de no encontrar un baño serca de mi yo tengo 4 años así y cada vez que salgo sufro mucho tengo 4 hijos y eso me pone triste porque se que menesesitan para sacarlos apasear yo si salgo al trabajo pero ala calle es muy poco porque solo pienso en un baño que quiero ir aun que ya aya ido enmicasa solo me gustaría quemedijeran queaser cuando meda en ese momento ese terror de no encontrar un baño

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Brígida Oró Vallés

    Gracias por confiar y compartir lo que estás viviendo. Por lo que explicas, llevas varios años con un miedo intenso a no encontrar un baño cuando sales de casa, y eso te genera mucha ansiedad hasta el punto de limitar tus salidas. Esta situación es muy angustiante, y es completamente comprensible que te sientas triste, especialmente porque quieres poder disfrutar más tiempo fuera con tus hijos.
    Desde la psicología, lo que describes se relaciona con un problema de ansiedad. Tu mente ha aprendido a asociar el hecho de salir con una posible “emergencia”, y eso activa una sensación de peligro muy fuerte en tu cuerpo, aunque en realidad no exista un riesgo inmediato. Este tipo de miedo puede volverse automático, pero es importante que sepas que tiene solución.
    Cuando sientas ese terror en el momento, puedes intentar lo siguiente: En primer lugar, centra tu atención en la respiración. Intenta inhalar lentamente durante 4 segundos, mantener el aire 2 segundos y soltarlo poco a poco durante 6 o 7 segundos. Repite este ejercicio durante unos minutos para ayudar a que tu cuerpo se calme.
    En segundo lugar, cuida lo que te dices a ti misma. Es normal que aparezcan pensamientos como “no voy a encontrar un baño” o “no voy a aguantar”, pero intenta responderte con frases más realistas como: “esto es ansiedad, ya me ha pasado antes y lo he superado” o “mi cuerpo puede esperar, no estoy en peligro”.
    También es importante, poco a poco, intentar no evitar siempre la situación. Si huyes inmediatamente, tu mente refuerza la idea de que había un peligro real. Puedes empezar quedándote unos minutos más de lo habitual en un lugar que te resulte relativamente seguro.
    Al principio, puede ayudarte tener un pequeño “plan de seguridad”, como saber dónde hay baños cercanos cuando sales. Esto no es para siempre, sino una herramienta temporal mientras recuperas confianza.
    Además, te recomiendo empezar con pequeños pasos: salidas cortas cerca de casa, luego ir aumentando el tiempo o la distancia progresivamente. Así tu mente irá aprendiendo que salir no es peligroso.
    Por último, después de tanto tiempo sintiéndote así, sería muy recomendable buscar ayuda profesional. Un psicólogo puede acompañarte y darte herramientas específicas para superar este miedo de forma efectiva.
    No estás sola en esto, y con el apoyo adecuado es posible mejorar y recuperar tu tranquilidad.


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