Preguntas de pacientes (1085)

  • despues de pasar un mes con bastante ansiedad y nerviosismo, el problema que lo causó se arreglo y e

    despues de pasar un mes con bastante ansiedad y nerviosismo, el problema que lo causó se arreglo y empezé a volver a sentirme bien hace unas 3 semanas, ¿es normal que ahora vuelva a estar nervioso aunque en menor medida sin nigun motivo?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Claudio Rodal Tenorio

    Sí, es completamente normal lo que estás sintiendo. Cuando atravesamos una etapa de mucha ansiedad, el sistema nervioso queda más sensible y en estado de “alerta” durante un tiempo, incluso aunque el problema que la causó ya se haya resuelto. Es como si tu cuerpo y tu mente siguieran “acostumbrados” al estrés, y por eso aparecen de nuevo sensaciones de nerviosismo sin una causa clara.

    Esto también se relaciona con la llamada ansiedad anticipatoria o con una hiperactivación residual: tu cuerpo ha estado tanto tiempo en modo defensa que le cuesta volver a un estado de calma sostenida. Y aunque ahora sea en menor intensidad, puede sentirse desconcertante.

    Lo importante aquí es no entrar en pánico por sentirte así otra vez, ni pensar que estás “empeorando” o que algo va mal. Más bien, es una señal de que tu sistema aún está regulándose. En estos casos, es muy útil trabajar en terapia para consolidar esa recuperación emocional, fortalecer tu tolerancia a la incertidumbre y enseñarle a tu cuerpo a volver al estado de seguridad, poco a poco.

    Si te parece, podríamos tener una sesión y ver cómo acompañarte en este proceso. No estás solo en esto, y se puede mejorar mucho más de lo que crees. ¿Te gustaría que lo hablemos más tranquilamente en consulta?


  • Llevo años padeciendo etapas con trastorno depresivo (diagnosticado). Una vez que sentía que mejorab

    Llevo años padeciendo etapas con trastorno depresivo (diagnosticado). Una vez que sentía que mejoraba mi estado, volvía a tener recaídas. Sin embargo, desde hace tres años nacieron pensamientos suicidas como única solución y con terapia pude reconducirme a buscar razones (aunque sean pequeñas) para vivir. Asistí a terapia durante un tiempo y finales de septiembre dejé de ir a terapia (había mejorado mi ánimo significativamente de manera prolongada) por cuestiones económicas y meses después tuve una recaída muy fuerte a la que no encuentro ninguna razón o desencadenante. Simplemente el sentimiento de tristeza y dolor es tan fuerte que es imposible no pensar en suicidarme, añadiendo que mis antidepresivos han dejado de surgir efecto, he dejado de tener fuerzas para esto. Quiero intentar por última vez ir a terapia para tener la consciencia tranquila de que ya lo he intentado todo. No veo que mi futuro sea diferente de lo que he ido experimentando, reiteradas veces y no soporto más, a pesar de ser bastante joven. ¿Es descabellado pensar que hay personas que no estamos psicológicamente hechos para soportar vivir una vida?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Claudio Rodal Tenorio

    Hola, quería escribirte unas palabras desde un lugar muy sincero y humano. Lo que estás atravesando no es menor, y no estás sola en esa sensación de cansancio profundo, de hartazgo, de preguntarte si realmente esto va a cambiar alguna vez. Entiendo que ahora mismo todo te pese, que incluso respirar cueste, y que aparezca esa idea —tan dura— de que quizás tú no estás hecha para vivir. Pero permíteme decirte algo con toda la honestidad posible: no es que no estés hecha para vivir, es que quizás has vivido demasiado tiempo cargando con un dolor que no deberías haber llevado sola.

    La terapia no es magia, ni una solución inmediata. Pero sí es, a veces, ese espacio donde lo imposible empieza a tener un poquito de sentido. Donde el dolor se nombra y deja de ser tan asfixiante. Y aunque hoy sientas que ya lo has intentado todo, que no hay nada nuevo que puedas hacer… permíteme acompañarte en este último intento, que quizás no sea el último, sino el primero de un camino diferente.

    Volver a terapia no es rendirse, es todo lo contrario: es decir “no quiero rendirme todavía”. Y si hay una parte, aunque sea pequeñísima, dentro de ti, que aún quiere probar una vez más, aquí estaré para acompañarla. Lo haremos con calma, sin exigencias, y sin promesas vacías. Sólo con presencia, con escucha, y con respeto profundo por todo lo que has vivido.

    A veces, cuando ya no se tienen fuerzas, lo único que se necesita es alguien que camine a tu lado un rato. Yo quiero ofrecerte eso.

    ¿Te animas a dar ese paso conmigo?



  • Hola, después de 4 años de relación y tres rupturas con vuelta, porque yo se lo pedía, llegó la quin

    Hola, después de 4 años de relación y tres rupturas con vuelta, porque yo se lo pedía, llegó la quinta. Me dice que ésta es diferente, que desconectó, que he sido el amor de su vida, que lo he sido todo pero ahora, se acabó. Todo lo que me decía, que era el amor de su vida, que quería casarse conmigo...hizo crear en mi una seguridad tan grande que ahora me cuesta gestionar el cambio. Le dije que ahora, si quisiera, tendría ella que buscar el rencuentro, yo ya, lo había hecho anteriormente en tres ocasiones. No es por orgullo, solo que creo que las veces anteriores no le dí el tiempo que necesitaba. Estoy deseando escribirle, decirle que la hecho de menos, que vuelva... Sé que no lo haré, debo mantenerme firme. Solo quiero escuchar que volverá. Sé que debo centrarme em mí, en mi bienestar... pero no puedo.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Claudio Rodal Tenorio



    Lo que estás sintiendo ahora es profundamente humano. Cuando hemos construido un vínculo tan significativo, tan lleno de promesas y seguridades —aunque también de rupturas—, lo que se rompe no es solo la relación, sino una parte del suelo sobre el que caminábamos. No es solo la otra persona la que se va, sino también la versión de ti mismo que vivía sostenida por esa esperanza.

    Desde la teoría del apego, es comprensible que te aferres al deseo de que vuelva, que sientas que sin esa conexión te falta algo esencial. Si tu estilo de apego tiende a ser ansioso, probablemente hayas vivido esta relación como una montaña rusa de desconexión y reencuentro. Cada ruptura reactivaba un miedo profundo al abandono, y cada regreso te daba una tregua momentánea, un alivio que confundías con seguridad. Pero esa seguridad no era sólida: era una tregua, no una base.

    Ahora que ella ha dicho "se acabó", te enfrentas a lo más temido: el vacío. Y ese vacío duele. Pero es también una oportunidad. Porque tú ya no tienes que vivir esperando que alguien regrese para sentirte en paz. Puedes empezar a construir una paz que no dependa de si otra persona te elige, sino de si tú te eliges a ti.

    No estás solo en esto. Te animaría a que acudas a terapia. No porque haya nada roto en ti, sino porque mereces entenderte, sanar desde dentro y descubrir qué tipo de vínculos deseas construir en el futuro. Relaciones donde no tengas que rogar, ni esperar, ni aguantar el alma en vilo. Relaciones en las que puedas amar sin perderte.

    Estás en un momento clave. No lo atravieses solo. Podemos trabajar juntos para que esta herida no te defina, sino que te transforme.



  • Puedes llegar a creerte el contenido de tu toc ? Estoy diagnosticado de toch y veo a todo el mundo a

    Puedes llegar a creerte el contenido de tu toc ? Estoy diagnosticado de toch y veo a todo el mundo atractivo , me produce más ansiedad , incluso siento una sensación de “curiosidad “ que me aterra y me produce miedo a perder el control ,me veo en declive y cuesta abajo , siento que el tratamiento farmacológico no me está haciendo efecto srtlina y abilllyf

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Claudio Rodal Tenorio

    Sí, es completamente posible que llegues a creerte el contenido de tu TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo), especialmente cuando las obsesiones están muy cargadas emocionalmente y se presentan de forma constante y abrumadora. Esto es una de las características más desesperantes del TOC: la incapacidad de diferenciar, en momentos de alta ansiedad, entre lo que uno "piensa" y lo que uno "cree". Las obsesiones no son simples ideas pasajeras que se pueden desechar; son pensamientos intrusivos, repetitivos, que se experimentan como incontrolables y que, por su contenido, activan una alarma interna, generando miedo, culpa, duda o rechazo. En tu caso, lo que describes con respecto a ver a todo el mundo atractivo, la sensación de curiosidad, el miedo a perder el control y esa percepción de declive emocional es totalmente coherente con un tipo de TOC que ha sido llamado en la clínica TOC relacional o incluso TOC con temática sexual (a veces llamado HOCD, por sus siglas en inglés, cuando implica dudas sobre la orientación sexual), aunque las etiquetas no siempre son útiles y muchas veces terminan reduciendo experiencias muy complejas.

    El hecho de que “ves a todo el mundo atractivo” puede formar parte de una hipervigilancia inducida por la ansiedad. Es decir, tu cerebro está escaneando constantemente señales que puedan confirmar o refutar lo que más temes: “¿Y si me atrae esta persona?”, “¿Y si en realidad siento curiosidad porque lo deseo?”, “¿Y si pierdo el control?”. Esta hiperatención a sensaciones corporales, pensamientos o imágenes se retroalimenta con la ansiedad. En contextos de calma, muchas veces estos pensamientos pierden fuerza, pero cuando estás bajo estrés, se intensifican. Lo que en otra persona podría ser simplemente un pensamiento neutro (“esa persona es atractiva”) en ti se transforma en una amenaza emocional, que empieza a generar una serie de interpretaciones catastróficas: “¿Qué me pasa? ¿Y si ya no soy quien creía? ¿Y si estoy reprimiendo algo? ¿Y si me convierto en otra persona?”. El pensamiento intrusivo se convierte en un juicio de valor sobre tu identidad, y ese es uno de los aspectos más angustiosos del TOC: no sólo aparece el pensamiento, sino que parece que lo dice todo sobre quién eres tú.

    La sensación de “curiosidad” también es una trampa muy común del TOC. Muchas personas con TOC sexual o relacional lo describen: “Siento que quiero mirar más, aunque no quiero de verdad”, “Siento que algo dentro de mí se acerca al pensamiento en vez de alejarse, y eso me da pánico”. Aquí lo importante es entender que esta curiosidad no es la expresión de un deseo genuino, sino un mecanismo de control disfrazado: el cerebro, obsesionado con no perder el control, con no “convertirse” en algo temido, empieza a probar, testar, revisar. Esa curiosidad no es exploración libre, sino compulsión disfrazada. Y cuanto más se repite, más te convence de que hay algo real que descubrir, cuando en realidad no lo hay. Estás atrapado en un bucle de comprobación, duda, ansiedad, revisión y malestar. Lo que empieza como “un pensamiento que me da miedo” termina siendo una obsesión central sobre tu identidad y tu capacidad de autocontrol. Pero el TOC no tiene que ver con el deseo ni con la voluntad: tiene que ver con el miedo, la incertidumbre, el intento de evitar algo que ni siquiera está ocurriendo, pero que se teme intensamente.

    El hecho de que te sientas cuesta abajo, en declive, es muy comprensible. Vivir con este tipo de TOC puede ser devastador emocionalmente. Uno empieza a desconfiar de sí mismo, de su mente, de sus sensaciones corporales, de sus reacciones. Empieza a creer que algo está roto, que ya no es una persona íntegra, que está “enfermo” en el peor de los sentidos. Pero nada de esto es verdad. Estás atravesando un momento de intenso sufrimiento psíquico, que puede tratarse, aunque en este momento sientas que no hay salida.

    Con respecto al tratamiento farmacológico, es importante decir que tanto la sertralina como el aripiprazol (Abilify) son medicamentos que suelen usarse en casos de TOC. Sin embargo, no todas las personas responden igual a las mismas dosis o combinaciones. A veces se requiere ajustar la dosis, cambiar el antidepresivo, o incluso acompañarlo de una terapia intensiva, especialmente una basada en la exposición con prevención de respuesta (ERP), que es el tratamiento psicológico de elección para el TOC. Si sientes que la medicación no está funcionando, es fundamental que hables con tu psiquiatra. No se trata simplemente de tomar una pastilla y esperar que todo desaparezca. A veces el medicamento alivia un poco la ansiedad general, pero no es suficiente para romper las compulsiones mentales que mantienen el ciclo del TOC activo.

    También es muy útil acompañar el tratamiento farmacológico con terapia cognitivo-conductual especializada en TOC, o con enfoques más metacognitivos y de tercera generación (como la terapia de aceptación y compromiso o la terapia metacognitiva), que ayudan a cambiar la relación que tienes con tus pensamientos: no se trata de luchar contra ellos, sino de aprender a verlos como lo que son, pensamientos sin valor informativo sobre quién eres tú realmente.

    No estás solo. El hecho de que puedas hablar de esto, de que reconozcas lo que estás sintiendo y de que busques ayuda, ya es un signo de fortaleza. El TOC es una enfermedad cruel, porque ataca lo más sagrado: tu identidad, tus valores, tu tranquilidad mental. Pero no es invencible. Aunque en este momento te sientas en caída libre, hay caminos para estabilizarte, para entender lo que te ocurre y para empezar a vivir sin miedo constante a tus propios pensamientos. La recuperación no es inmediata, pero sí posible. Y mereces vivir sin ese tormento interno. Te lo aseguro. ¿Te gustaría que te sugiera algunos pasos concretos para encarar este proceso?


  • Peleo mucho con mi madre. Al punto de creer que la odio. Siento que nunca me quiso aunque trabajó du

    Peleo mucho con mi madre. Al punto de creer que la odio. Siento que nunca me quiso aunque trabajó duro para que no me faltará nada. Pero nunca tuvo un abrazo, un elogio para conmigo, nada! Ella por otro lado, también recibe mucho maltrato verbal de mi persona, pero reacciona de igual manera. Nada de lo que yo hago le parece positivo. Por el contrario siempre hace observaciones negativas. A qué se debe ésto?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Claudio Rodal Tenorio

    Lo que estás viviendo con tu madre es profundamente doloroso, y más común de lo que parece, aunque pocos se atreven a hablarlo abiertamente. Peleas frecuentes, sentimientos de odio, la sensación de que nunca te quiso a pesar de haber cumplido con lo básico como darte techo o comida, y el patrón repetido de críticas y maltrato verbal, forman una dinámica relacional muy dañina, que suele tener raíces emocionales profundas y muchas veces invisibles.

    El hecho de que tu madre haya trabajado duro para que no te faltara nada puede interpretarse como una forma de responsabilidad, pero no necesariamente como una expresión de amor en el sentido afectivo y emocional que un hijo o hija necesita. Uno puede tener cubiertas sus necesidades materiales y al mismo tiempo crecer con una sensación interna de vacío, de no haber sido visto, reconocido o valorado. Cuando un niño no recibe abrazos, elogios o gestos de ternura, se instala dentro de él una herida que, aunque invisible, marca profundamente la forma en que se percibe a sí mismo y a los demás. Crecemos con la idea de que algo en nosotros no merecía cariño, o que el amor es algo que hay que ganarse a través del esfuerzo, el rendimiento o incluso el sufrimiento.

    Muchas madres, sobre todo de generaciones anteriores, crecieron en contextos donde expresar afecto no era lo habitual. Tal vez tu madre tampoco recibió abrazos, ni palabras dulces, ni validación en su infancia, y aprendió a relacionarse desde la exigencia, la crítica o la dureza como una forma de protección o supervivencia. Pero esa cadena de frialdad emocional, si no se rompe conscientemente, se transmite de generación en generación. No se trata de justificarla, sino de comprender que tal vez ella también es producto de una historia de carencias emocionales, lo cual no hace menos real el daño que te ha causado.

    Es comprensible que ante tantos años de no sentirte valorado, de recibir críticas constantes y de no encontrar en ella una figura segura, te haya nacido un resentimiento tan fuerte que llega al punto de parecer odio. Sin embargo, el odio muchas veces es solo una forma intensa de expresar un dolor acumulado: detrás del enfado hay decepción, detrás de la rabia hay un anhelo de haber sido querido de otra manera. Y cuando uno ya no espera que esa necesidad se cumpla, se vuelve agresivo como forma de defensa. En ese sentido, es posible que ambos estén atrapados en una especie de círculo vicioso: tú expresas tu dolor en forma de rabia o ataques verbales, y ella responde con más crítica o rechazo, lo que confirma tu sensación de no ser querido, y la dinámica se perpetúa.

    Este tipo de relación puede volverse tan tóxica que cuesta imaginar una salida. Pero entender su origen ya es un paso inmenso. No se trata de perdonar de inmediato ni de forzarte a sentir algo que no sientes, sino de poder reconocer el peso que ha tenido esa relación en tu identidad y empezar a tomar distancia emocional. A veces, incluso, uno necesita poner límites muy claros, o tomar distancia física y afectiva durante un tiempo, para poder reconstruirse fuera del campo de batalla que se ha vuelto ese vínculo.

    Trabajar esto en un espacio terapéutico puede ser muy sanador. No porque vayas a cambiar a tu madre, sino porque vas a poder sanar las heridas que su ausencia afectiva dejó en ti, comprender mejor tus reacciones, y decidir cómo querés posicionarte ante ese vínculo en el futuro: si vale la pena intentar repararlo, poner límites firmes, o incluso cortar el contacto si es necesario para proteger tu salud mental.

    Lo más importante es que reconozcas que no estás solo en esto. Que tu dolor es válido. Que tener una madre no garantiza haber recibido amor emocional. Y que está bien nombrar el sufrimiento que eso genera, aunque sea incómodo o incluso tabú. A veces, para poder sanar, hay que dejar de idealizar lo que "debería" haber sido una madre, y aceptar lo que realmente fue. Y desde ahí, empezar a reconstruirte.


  • Muy buenas me han diagnosticado toc puro , cada día me veo con más ansiedad y el toc va a peor , no

    Muy buenas me han diagnosticado toc puro , cada día me veo con más ansiedad y el toc va a peor , no doy salido de ello y me creo mis obsesiones lo cual me produce más ansiedad , estoy tomando sertralina y abilify

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Claudio Rodal Tenorio



    Hola, me alegra que hayas dado el paso de ponerle nombre a lo que te está pasando. Que te hayan diagnosticado TOC puro ya es un primer paso hacia el cambio. Sé que ahora mismo puede parecer que las obsesiones te dominan y que la ansiedad no da tregua, pero quiero que sepas que esto tiene salida.

    Desde un enfoque constructivista, vamos a trabajar juntos para entender de dónde viene ese malestar, cómo se ha ido construyendo en tu historia, y sobre todo, cómo empezar a cambiar la forma en la que te relacionas con esos pensamientos que hoy parecen tan reales. No se trata de luchar contra ellos, sino de aprender a mirarlos de otro modo, a posicionarte de forma diferente, con más libertad y menos culpa.

    Te ofrezco un espacio seguro, sin juicios, donde poco a poco podrás ir recuperando la sensación de tener el control de tu vida. No estás solo en esto, y créeme: hay un camino, aunque ahora cueste verlo. Estoy aquí para ayudarte a recorrerlo.



  • Hola soy María de Blas mi amigo julio se ha vuelto a poner en contacto conmigo y me dice que me ha d

    Hola soy María de Blas mi amigo julio se ha vuelto a poner en contacto conmigo y me dice que me ha denunciado y que tengo que ir el lunes 12 a los juzgados pero a mí no me han llegado carta sobre eso y he hablado con profesores de mi centro de trabajo y me han dicho que es mentira que las denuncias no van así así que estoy tranquila por ello

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Claudio Rodal Tenorio

    Hola María, gracias por compartir lo que estás viviendo.

    Lo que te han dicho tus profesores es correcto: si alguien te denuncia formalmente, tú recibes una notificación oficial por parte del juzgado (normalmente una carta certificada o una notificación electrónica si estás dada de alta en algún sistema judicial online). No te citan solo por mensaje o palabra de alguien. Además, las fechas oficiales siempre llegan con antelación y detalle (hora, juzgado, motivo, etc.).

    Por lo que cuentas, es muy probable que Julio esté intentando asustarte o manipularte emocionalmente. Si no has recibido nada oficialmente y no tienes antecedentes que justifiquen una citación urgente, puedes estar tranquila.



  • Llevo 15 años tomando dos noctamid en la noche,a veces surte efecto y duermo, otras no me hace nada,

    Llevo 15 años tomando dos noctamid en la noche,a veces surte efecto y duermo, otras no me hace nada,si sumo una dosis mas si me duermo y me despierto genial y descansada,si noto que algunas pastillas saben a medicamento y otras a sacarina,por qué será?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Claudio Rodal Tenorio

    Gracias por compartir esto. Lo que comentas refleja una situación compleja pero bastante común en personas que llevan muchos años utilizando benzodiacepinas como el Noctamid (lormetazepam) para dormir. Aquí te ofrezco una explicación detallada, en castellano y sin esquemas, tratando de abordar todas las partes de tu mensaje con la profundidad que merece.

    Lormetazepam es una benzodiacepina de acción intermedia que se utiliza comúnmente como hipnótico, es decir, para tratar el insomnio. Al haberlo tomado durante 15 años, es muy probable que tu cuerpo haya desarrollado lo que se llama tolerancia. La tolerancia farmacológica significa que con el tiempo, la misma dosis de un medicamento ya no produce el mismo efecto que antes. Esto explica que a veces los dos comprimidos que tomas no sean suficientes para inducirte el sueño, cuando en el pasado sí lo eran.

    Cuando mencionas que al añadir una dosis más sí logras dormirte y despertarte descansada, estás evidenciando que el cuerpo responde a una dosis mayor porque se ha acostumbrado a la dosis previa. Sin embargo, este aumento puede convertirse en un círculo vicioso: el cuerpo sigue generando tolerancia, se necesita cada vez más cantidad para lograr el mismo efecto, y esto puede aumentar los riesgos tanto físicos como psicológicos. Además, el uso prolongado de benzodiacepinas puede afectar negativamente la arquitectura del sueño, la memoria, la concentración e incluso el estado de ánimo.

    Una parte muy interesante y poco común que mencionas es que a veces las pastillas tienen un sabor "a medicamento" y otras veces a "sacarina". Esto podría deberse a distintas razones. Una posibilidad es que estés recibiendo comprimidos de distintos laboratorios genéricos, lo cual es habitual en muchos países, especialmente cuando se trata de medicamentos recetados a largo plazo y cubiertos por sistemas públicos de salud o seguros. Aunque el principio activo sea el mismo (lormetazepam), los excipientes, es decir, las sustancias no activas que se usan para fabricar la pastilla, pueden variar. Algunos excipientes incluyen edulcorantes como la sacarina o el aspartamo, y esto puede afectar tanto el sabor como la velocidad de absorción del medicamento.

    Otra posibilidad es que algunas pastillas estén algo deterioradas o mal conservadas, sobre todo si han sido expuestas a humedad, calor o luz. También podría ocurrir que haya una distribución desigual del principio activo en algunos lotes defectuosos, aunque esto sería muy raro si provienen de farmacias oficiales. En cualquier caso, si notas esta diferencia de sabor y de eficacia, es fundamental que lo comentes con tu médico o farmacéutico. Ellos pueden comprobar qué laboratorio está fabricando el producto que recibes y, si es necesario, cambiar a otro más fiable o con una formulación más estable.

    Más allá de lo farmacológico, hay otro aspecto importante que merece atención: el uso de medicamentos como el Noctamid durante tantos años, aunque puede haber sido útil y necesario en un momento determinado, suele esconder alguna dificultad más profunda relacionada con el sueño, la ansiedad, el estrés o incluso experiencias de la vida que no se han abordado del todo. Muchas personas que han dependido tanto tiempo de un hipnótico suelen reportar que tienen miedo de dormir sin medicación, miedo al insomnio, o han interiorizado la idea de que sin pastilla no se duerme. Este vínculo se vuelve tan fuerte que incluso cuando la pastilla no hace efecto, la persona no se plantea otras vías. Y en realidad, hay abordajes psicoterapéuticos que pueden ser muy útiles en estos casos. La terapia cognitivo-conductual para el insomnio (CBT-I, por sus siglas en inglés), por ejemplo, es una de las más efectivas, y está centrada en reentrenar al cuerpo y a la mente para dormir de manera natural, sin depender de fármacos.

    No estás sola en esto. Has resistido mucho tiempo con un recurso que probablemente fue necesario en su momento, y es muy valioso que estés prestando atención a los efectos, los cambios y las sensaciones que aparecen. Si estás considerando hacer algún cambio, es fundamental que lo hagas con acompañamiento médico, porque dejar o modificar la dosis de una benzodiacepina de manera brusca puede generar un efecto rebote de insomnio o síntomas de abstinencia.

    En resumen, lo que estás experimentando probablemente se deba a una combinación de factores: la tolerancia desarrollada por el uso prolongado del fármaco, posibles diferencias entre fabricantes o lotes de comprimidos, y una dependencia que va más allá de lo físico y también toca lo emocional. Es un momento ideal para revisar este patrón junto a un médico y, si es posible, con apoyo psicológico especializado en insomnio o ansiedad. Con un buen acompañamiento, es posible recuperar un sueño más natural, más reparador y menos dependiente de sustancias externas.




  • Desde la muerte de mi madre todo me sale mal. Me acuerdo de ella y solo me acuerdo de no haber sido

    Desde la muerte de mi madre todo me sale mal. Me acuerdo de ella y solo me acuerdo de no haber sido mejor hijo con ella, de haberme portado mejor.
    Solo me vienen a la cabeza los disgustos qué le di y del daño que le hice.es normal?
    Me siento culpable de no haber sido mejor hijo.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Claudio Rodal Tenorio

    Lo que estás sintiendo es profundamente humano y, desde la teoría del apego, tiene mucho sentido. Esta teoría, desarrollada por Bowlby, explica cómo nuestras relaciones tempranas —especialmente con nuestras figuras de apego principales, como una madre— moldean la forma en que vivimos las pérdidas, el amor y la culpa.

    Cuando fallece una figura de apego significativa, como tu madre, el sistema de apego se activa intensamente. Esto genera una búsqueda interna de conexión con ella, que ya no puede satisfacerse físicamente. Como no podemos reencontrarnos con esa persona, la mente a menudo intenta mantenerla presente a través del recuerdo, incluso aunque esos recuerdos sean dolorosos o estén marcados por la culpa. Esta es una forma (aunque dolorosa) de mantener el vínculo con ella.

    La culpa en el duelo, especialmente cuando el vínculo fue muy estrecho o complejo, puede ser una forma de seguir sintiéndote conectado con ella: es como si, al reprocharte cosas, la mantuvieras viva dentro de ti. Además, muchas veces idealizamos a las personas tras su muerte, y eso hace que resalten más nuestros errores que los momentos de amor o cuidado.

    Si en tu vínculo con tu madre hubo momentos de conflicto o de ambivalencia (algo muy común en relaciones significativas), es normal que ahora, desde la pérdida, aparezcan estas sensaciones de no haber sido "suficiente". Pero es importante recordarte esto: ninguna relación humana es perfecta, y el amor no se mide por la ausencia de errores, sino por el deseo genuino de conexión y cuidado.


  • Yo me siento exactamente igual que tú. Me mudé de pais por él para empezar juntos y desde entonces s

    Yo me siento exactamente igual que tú. Me mudé de pais por él para empezar juntos y desde entonces solo siento que he sido mas una piedra que una flor en su vida, me ha pasado de todo a nivel salud, Enfermedad autoinmune, depresión, he perdido mi independencia, dependo 100% de él. Tengo fibromialgia, infertilidad (ya vamos por 5), sin trabajo. Siento que soy mas una carga que una ayuda, él lleva todo el peso economico y parte de la casa tambien, porque la mitad de los días no tengo fuerzas ni para salir de la cama y me duele desde el cuero cabelluzo hasta los pies. Este mes hacemos 10 años juntos, en octubre 7 de casados. Decirme en que aporto para seguir con él. Donde esta esa línea entre seguir o liberarlo.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Claudio Rodal Tenorio

    Gracias por confiarme algo tan íntimo. Lo que expresas está lleno de dolor, pero también de una honestidad muy valiente. Y esa valentía, aunque no lo veas, ya es una forma de aportar. Me gustaría que podamos mirar esto con una lente más amplia, y me parece que la teoría del apego puede ayudarnos a entenderlo.

    Desde esta perspectiva, nuestras relaciones más significativas —especialmente las de pareja— se convierten en un espejo donde se reflejan nuestras heridas más antiguas, nuestras inseguridades, pero también nuestras capacidades de cuidado, de sostén mutuo y de conexión. Y en tu caso, lo que estás viviendo me habla de una fuerte sensación de desregulación interna: te sientes frágil, agotada, y al mismo tiempo atrapada en una dinámica en la que temes no estar “aportando lo suficiente”.

    Pero si nos quedamos solo en la lógica del aporte material o funcional, dejamos fuera todo lo que sostiene el vínculo afectivo. El apego no se trata únicamente de lo que hacemos, sino de cómo estamos con el otro. De si estamos disponibles emocionalmente, si podemos reparar cuando algo se rompe, si nos sentimos seguros siendo quienes somos. La sensación de ser una carga muchas veces no viene tanto del otro, sino de una voz interior crítica que se ha alimentado quizás durante años, repitiendo que solo vales si produces, si cuidas, si das.

    Me pregunto: ¿qué tipo de vínculo tuvieron tus cuidadores contigo cuando eras más vulnerable? ¿Había espacio para estar mal sin sentir culpa? Porque es posible que ese patrón ahora se repita. Tu cuerpo grita con fuerza que necesita descanso, atención, ternura. Y tal vez el conflicto real no sea cuánto aportas, sino cómo te tratas a ti misma cuando no puedes cumplir con esas exigencias.

    A veces, cuando sentimos que no merecemos ser amados en la enfermedad, en el dolor o en la dependencia, aparece esta idea de “liberar al otro”. Pero esa idea puede esconder un anhelo más profundo: que alguien nos ame incluso cuando no podemos ser nuestra versión más fuerte. No como una salvación, sino como un sostén recíproco y realista.

    Te invito a que explores esto en ti: ¿qué parte de ti se está sintiendo no digna de ser amada? ¿Y si esa parte necesita, no juicio ni soluciones, sino simplemente ser vista y sostenida, como tú lo harías con alguien que amas profundamente?

    Diez años no son solo tiempo: son historia compartida, momentos de conexión, seguramente también heridas, pero muchas de ellas atravesadas juntos. Tal vez el amor no sea siempre simétrico en lo práctico, pero puede ser profundamente equitativo en lo emocional.

    Seguir o liberar no es una decisión que pueda nacer desde la culpa o la autonegación. Tal vez el primer paso no sea decidir sobre el vínculo, sino dejar de cargar sola con la pregunta: ¿puedes abrir este diálogo con él, desde un lugar auténtico, no de reproche, sino de deseo de comprensión mutua? A veces el otro también tiene miedo, cansancio, pero también amor y voluntad de sostener. Solo que no lo sabemos hasta que nos atrevemos a mirar juntos lo que duele.

    Estoy aquí para seguir acompañándote en esta reflexión, con calma y sin juicio.


  • Como superar el miedo a irse de casa al extranjero hola, Se puede superar el miedo a abandonar

    Como superar el miedo a irse de casa al extranjero

    hola,
    Se puede superar el miedo a abandonar el hogar de la familia, siendo adulto de mas de 40 años, el cual desconozco de donde puede venir por que no se ha hecho nunca actividades como viajar , ir colonias , estadas en el extranjero, viajes de estudios etc...

    Gracias

    Saludos

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Claudio Rodal Tenorio

    El miedo a abandonar el hogar familiar, especialmente en una etapa adulta y cuando no se han tenido experiencias previas de separación, como viajes, colonias o estancias en el extranjero, puede estar relacionado con los patrones de apego desarrollados en la infancia. Según la teoría del apego de John Bowlby, las primeras interacciones con los cuidadores, principalmente los padres, influyen profundamente en cómo una persona se relaciona con el mundo y con los demás a lo largo de su vida.

    Si se ha experimentado un apego inseguro, ya sea por un estilo de apego ansioso o evitativo, es posible que la persona haya internalizado la idea de que las separaciones son peligrosas o amenazantes. El apego ansioso, por ejemplo, puede generar la necesidad constante de estar cerca de la figura de referencia, temiendo el abandono o la desconexión emocional. Por otro lado, un apego evitativo podría manifestarse en la resistencia a la cercanía emocional, pero también en el miedo a la independencia o a la autonomía, ya que se ha aprendido a manejar las emociones de manera más distante.

    En este contexto, el miedo a irse de casa podría surgir de un sentimiento de inseguridad ante lo desconocido, la falta de experiencias que refuercen la idea de que es posible estar solo o fuera del hogar sin perderse emocionalmente. Además, si la persona no ha tenido oportunidad de desarrollar una autoconfianza plena a través de experiencias de independencia en etapas tempranas de su vida, puede sentirse más vulnerable ante la idea de enfrentar desafíos sin el apoyo inmediato de su familia.

    Superar este miedo implica un proceso gradual de desensibilización, comenzando con pequeñas experiencias de independencia, como viajes cortos o pasar tiempo lejos de la familia, que permitan construir una narrativa de autoconfianza y seguridad en la autonomía. También es crucial explorar las creencias subyacentes sobre el apego y la separación, cuestionando si realmente son tan amenazantes como se perciben en la mente. En este proceso, el acompañamiento terapéutico puede ser fundamental para identificar los patrones de apego que influyen en la forma de ver la separación y trabajar en la construcción de un apego seguro, que permita a la persona sentir que puede conectar y desconectar de manera saludable, sin perder su sentido de identidad ni sentirse amenazada por la distancia física o emocional.


  • Estoy desesperada, tengo 27 años, tengo mi pareja en otra ciudad a 20 min de mi por lo que que me vo

    Estoy desesperada, tengo 27 años, tengo mi pareja en otra ciudad a 20 min de mi por lo que que me voy con el los fines de semana y algún que otro día, ya que no todos los findes está aquí y tiene su casa propia, el problema es mi madre, cuando me voy o cuando cambio de planes y me tengo que ir otro día o por ejemplo cambiar algo, es discusión constante, siempre diciéndome que hago lo que me da la gana, que no miro por nadie solo por mi, he de decir que tengo mi trabajo (Son pocas horas) y también estudio y si por ejemplo mando currículums para trabajar en otro sitio para una independencia económica, también se mosquea porque no le cuento todas las cosas y siempre la misma frase se que me voy cuando quiero, hago lo que me da la gana y no miro por ella...

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Claudio Rodal Tenorio

    Gracias por compartir esto, lo que estás viviendo es muy difícil y agotador emocionalmente. Desde la teoría del apego, lo que describes puede entenderse como una dinámica propia de una relación marcada por un apego ambivalente o ansioso por parte de tu madre, y una necesidad de diferenciación e individuación por tu parte, propia de la etapa adulta.

    1. Apego ansioso de tu madre

    Desde esta teoría, las figuras con un apego ansioso tienden a experimentar un miedo profundo al abandono, lo que se traduce en un deseo de cercanía constante, control o dificultad para tolerar la autonomía de los demás, especialmente de los hijos. Es probable que tu madre interprete tus movimientos hacia la independencia (pasar tiempo con tu pareja, buscar otro trabajo, organizar tus propios planes) como una amenaza a su vínculo contigo, lo que activa su ansiedad y la hace reaccionar con reproches o culpabilización (“haces lo que te da la gana”, “no miras por nadie más que por ti”).

    Estas frases no necesariamente reflejan la realidad, sino su propio miedo a quedarse sola o a sentirse excluida emocionalmente. Su forma de expresarlo, aunque dolorosa, probablemente tiene más que ver con su inseguridad que con tu conducta.

    2. Tu movimiento natural hacia la autonomía

    Tú, por otro lado, estás en una fase vital muy sana y natural de transición a la vida adulta, donde se busca un mayor grado de autonomía emocional, física y económica. Desde la teoría del apego, esto forma parte del desarrollo de un apego seguro interno: poder vincularte con otros (como tu pareja) sin que eso suponga cortar lazos, y poder estar sola sin angustia excesiva.

    Cuando en una familia no se ha promovido la individuación saludable, este tipo de movimientos pueden ser vividos como traición o abandono por parte de los padres. Pero en realidad, forman parte de tu desarrollo emocional y de tu derecho a construir tu vida.

    3. El conflicto: lealtad vs autonomía

    Es posible que estés viviendo un conflicto interno entre tu lealtad filial y tu necesidad de autonomía. El malestar que sientes podría reflejar una parte de ti que ha sido entrenada para priorizar el bienestar emocional de tu madre (incluso a costa del tuyo) y otra parte que quiere y necesita crecer, experimentar y elegir por sí misma.

    Este dilema puede provocar culpa, que tu madre refuerza con sus comentarios. En el fondo, puede que estés intentando complacerla para no sentir que estás “fallando”, mientras que al mismo tiempo luchas por tu libertad.


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    ¿Qué hacer desde aquí?

    Desde esta perspectiva, te propongo algunas ideas:

    Reconoce la lógica del apego: tu madre no es “mala”, está probablemente activada desde su inseguridad, pero eso no justifica que te culpe o te impida crecer.

    Valida tus necesidades: no estás haciendo nada incorrecto por querer estar con tu pareja, tener independencia económica o hacer planes propios. Esto no significa que no te importe tu madre, sino que estás buscando un equilibrio saludable.

    Pon límites desde el cuidado, no desde la culpa: puedes decirle algo como “entiendo que te cueste cuando me voy, pero necesito organizar mi vida también. No es que no te quiera, es que también tengo que cuidarme a mí”.

    Observa si hay un patrón transgeneracional: a veces, madres con apego ansioso fueron hijas de madres ausentes o poco disponibles. ¿Podría ser este el caso?



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    Si quieres, puedo ayudarte a redactar una forma asertiva de hablar con tu madre desde esta teoría o trabajar en estrategias para manejar la culpa sin ceder tu autonomía. ¿Te gustaría?


  • Tengo problemas en mi matrimonio, tengo 3 años de casada y no ha sido la mejor experiencia, tiene pr

    Tengo problemas en mi matrimonio, tengo 3 años de casada y no ha sido la mejor experiencia, tiene problemas con el alcohol y las drogas, me ha pegado dos veces, una cuando estaba embarazada, el colmo de todo que le he encontrado videos con prostitutas, le he permitido tanto que ya ni dignidad tengo, no tengo trabajo y me siento atacada a él, que hago

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Claudio Rodal Tenorio

    Gracias por compartir algo tan difícil y doloroso. Desde la teoría del apego, lo que estás viviendo puede entenderse como parte de un patrón relacional profundamente marcado por las heridas emocionales, tanto tuyas como probablemente las de él. Esta teoría, propuesta por John Bowlby y desarrollada por autores como Mary Ainsworth y otros posteriores, nos ayuda a comprender cómo nuestras primeras experiencias con figuras significativas moldean la forma en que establecemos vínculos afectivos.

    1. Tu estilo de apego podría estar influido por experiencias pasadas

    Si sientes que has tolerado mucho, incluso violencia, traición y abandono emocional, es posible que estés operando desde un apego ansioso o ambivalente. Las personas con este estilo suelen temer profundamente al abandono, lo que las lleva a permanecer en relaciones dañinas con la esperanza de que el otro cambie, o por miedo a quedarse solas. En este estilo de apego:

    Se tiende a priorizar el vínculo por encima del bienestar personal.

    Se justifica el maltrato con la esperanza de recuperar el amor o los momentos “buenos”.

    Hay una desconexión entre lo que se necesita y lo que se recibe, pero se permanece igual.


    2. La violencia y la traición rompen el vínculo seguro

    Una relación de apego saludable se basa en la seguridad emocional: poder confiar, sentirse visto/a, respetado/a, protegido/a. Si ha habido golpes, consumo problemático de sustancias, engaños con trabajadoras sexuales, eso vulnera por completo cualquier base segura de apego. Esto no es simplemente una crisis de pareja: es una situación de vínculo traumático, donde el miedo y el dolor se entrelazan con la idea del amor.

    3. Tu sistema de apego está activado, no estás “atada por amor” sino por trauma

    Cuando alguien te hace daño y aun así sientes que no puedes irte, eso no es amor. Es un fenómeno conocido como apego traumático o incluso “trauma bonding”. El cerebro está intentando resolver la amenaza con la misma persona que la genera, lo cual es confuso, pero común en dinámicas abusivas. Puedes sentir culpa, miedo, dependencia económica o emocional, y eso no significa que estés rota, sino que tu sistema de apego está en estado de alarma.

    4. Salir de este vínculo es un acto de reconstrucción del apego interno

    Al no tener trabajo ni red de apoyo sólida, es posible que sientas que no tienes salida. Pero la primera acción terapéutica, desde la teoría del apego, es reestablecer un vínculo seguro contigo misma. Recuperar tu dignidad no es un lujo, es una necesidad de supervivencia emocional. Pregúntate:

    ¿Qué tipo de apego quiero modelar si tengo hijos?

    ¿Qué me diría una versión futura y fuerte de mí misma?

    ¿Cómo sería una relación donde me sienta segura?


    5. Lo que puedes hacer desde esta perspectiva

    Buscar ayuda profesional: Una terapeuta especializada en trauma o apego puede ayudarte a reconstruir tu autonomía emocional y fortalecer tu sentido de identidad.

    Crear una red de apoyo: Aunque no tengas trabajo, trata de acercarte a personas que puedan ser una base segura (familiares, amistades, incluso grupos de apoyo).

    Planificar la salida como un proceso: No necesitas tomar todas las decisiones hoy, pero puedes empezar por proteger tu integridad. ¿Tienes a dónde ir? ¿Puedes hablar con alguien de confianza?

    Recordar que mereces un apego seguro: Amor no es sufrimiento, ni miedo, ni golpes. El amor auténtico se parece a la tranquilidad, al respeto, al cuidado mutuo.


    Si quieres, puedo ayudarte a diseñar un pequeño plan de salida paso a paso o trabajar tu estilo de apego para entender cómo llegaste a esta relación y cómo puedes transformarte. ¿Te gustaría que empezáramos por ahí?


  • Hola somos padres de un joven de 25 años,en los últimos años parece que el no encuentra su norte y ú

    Hola somos padres de un joven de 25 años,en los últimos años parece que el no encuentra su norte y últimamente la cantidad de horas que se la pasa jugando en línea aumenta,y se le nota un cambio enorme en su forma de ser , pareciera que nada le interesa,como padres como lo podemos ayudar? Antes iba al sicólogo y hasta un tratamiento tenía el cual el por sus propios medios decidió dejar

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Claudio Rodal Tenorio

    Entiendo lo difícil que debe ser ver a su hijo pasar por esta etapa de confusión y desinterés. Es muy común que los jóvenes, en especial a los 25 años, experimenten periodos de búsqueda de identidad o enfrentamiento con expectativas personales y sociales. Lo que mencionan sobre su aumento de tiempo en línea y el cambio en su comportamiento son señales de que algo más profundo está sucediendo, y la decisión de dejar el tratamiento por su cuenta puede indicar que aún no ha encontrado el apoyo adecuado o las herramientas que necesita para avanzar.

    Como terapeuta, puedo ayudarlos a comprender mejor lo que está viviendo su hijo, explorar las razones detrás de su desconexión y, a través de un enfoque terapéutico especializado, ayudarles a apoyarlo en su proceso de autodescubrimiento y restauración de su bienestar emocional. A veces, lo que parece desinterés es, en realidad, una forma de lidiar con problemas más profundos, como la ansiedad, la depresión o el estrés, y a menudo los jóvenes no saben cómo pedir ayuda.

    Si lo desean, podemos trabajar juntos en un proceso para reconectar con su hijo, mejorar la comunicación familiar y explorar las opciones de tratamiento más adecuadas para él. Estaré encantado de ayudarles a guiar a su hijo hacia un camino más saludable y equilibrado.

    Si les parece bien, podemos agendar una cita para hablar más detalladamente sobre cómo apoyar a su hijo de manera efectiva. Estoy aquí para acompañarlos en este proceso.


  • Buenos días, tengo hipocondría y fobia social, hace unos días falleció mi abuelo, que era lo único q

    Buenos días, tengo hipocondría y fobia social, hace unos días falleció mi abuelo, que era lo único que tenía, por lo que debo buscar trabajo si o si y no sé cómo hacerlo, porque el hecho de pensar en estar en contacto con otras personas hace ya que me ponga muy nervioso y con el corazón a mil, aparte del duro momento que estoy pasando y no me siento preparado para ello, por lo que me siento perdido sin saber que hacer.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Claudio Rodal Tenorio

    Gracias por compartir algo tan íntimo y profundo. Siento con claridad el amor que sientes por tu papá y el dolor que te deja su ausencia. Todo lo que estás viviendo —esa tristeza que aparece de pronto, el agotamiento, la apatía, las ganas de dormir y desconectarte del mundo— no son señales de que estás haciendo algo mal, sino todo lo contrario: son expresiones muy humanas de un duelo que todavía está muy vivo en ti. Desde una mirada constructivista, no vemos el dolor como un obstáculo a superar, sino como una parte inevitable y significativa del proceso de transformación que se inicia cuando perdemos a alguien que ha sido un pilar en nuestra vida.

    En este enfoque entendemos que cada persona da sentido a su experiencia desde la historia que ha ido construyendo con lo que ha vivido, sentido y amado. Tu vínculo con tu papá no fue solo una relación, fue un modo de estar en el mundo. Él estaba presente en tus decisiones, en tus espacios, en tus silencios y tus alegrías. Por eso su pérdida no afecta solo a lo emocional: remueve estructuras más profundas que organizaban tu manera de vivir. Y por eso también, lo que ahora parece apagado —la motivación, la energía, las ganas de estar con el mundo—, en realidad está en plena reconfiguración. Tu interior está intentando aprender a habitar un mundo que ya no es el mismo, porque él ya no está de la forma en que lo conocías. Pero eso no significa que su presencia haya desaparecido por completo. Solo que necesita ahora una nueva forma de ser integrada a tu vida.

    Desde este lugar quiero invitarte a que vengas a terapia. No para que dejes de sentir lo que sientes, ni para que corras hacia una meta en la que ya todo esté “bien”, sino para que tengas un espacio en el que puedas ir construyendo, con cuidado y con tiempo, un nuevo modo de estar contigo y con él. Porque aunque ahora lo extrañes con tanta intensidad, también hay formas simbólicas de mantenerlo presente, de seguir hablándole desde dentro, de honrar su memoria sin exigirte estar bien todo el tiempo.

    En el espacio terapéutico que ofrezco, trabajamos justamente desde esa mirada constructivista. Lo que más me importa es que puedas encontrar un lugar donde tu tristeza tenga sentido, donde puedas ponerle palabras a lo que estás viviendo y donde también puedas empezar a descubrir pequeñas luces que no cancelan el dolor, pero que te ayudan a orientarte dentro de él. Cada persona transita el duelo a su ritmo, pero lo que sí sé es que no tienes por qué hacerlo sola. No se trata de olvidar, sino de encontrar una manera de seguir adelante llevando su amor contigo. Y en ese camino, yo puedo acompañarte. Si sentís que algo de lo que leíste resonó con tu experiencia, quizás este sea un buen momento para iniciar ese proceso. Estoy aquí para recibirte.


  • Buenos días, Me gustaría que me dieran consejo sobre que terapia debería seguir para superar la su

    Buenos días,
    Me gustaría que me dieran consejo sobre que terapia debería seguir para superar la suguiente dificultat . Soy una persona adulta de 45 años, y estoy viviendo con mis padres, mi ilusión despues de muchos años de formación que continuo haciendo era irme al extranjero, o a una ciudad grande dentro de España, pero cada vez que lo intento tengo como un freno, un pensamiento limitante, un miedo, que no me deja dar el paso incluso en mi misma ciudad irme a vivir de forma independiente. Ademas de ello como mi pensamiento era no estar en mi ciudad iba de trabajo en trabajo y no he tenido un empleo fijo, simpre temporal. Pero ahora me encuentro con dificlultades en encontrar trabajo. mantener una relacion con otra persona de pareja, incluso tener familia . despues de haber ido a distintos psicologos no avanzo y sigo viendo como otros tienen vidas que les llenan y yo no. Si les sirve de lago no creo que sea dependencia emocial hacia mis padres y abuelos , aunque les he ayudado mucho y les ayudo y me preocupo por su bien estar, tambien decirle que siempre he estado con ellos no he viajado solo, ni con amigos. Siempre he estado, en el entorno familiar. Por ello, me gustaría, saber si es posible superarlo, e incluso irse con edad al extranjero y que terapia deberia seguir y mas o menos , ya se que cada caso es un mundo , cuanto tiempo mas o menos deberia ver resultados o deberia tener la terapia de duración.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Claudio Rodal Tenorio

    Buscar apoyo terapéutico tras la pérdida de tu papá puede ser un paso profundamente sanador y significativo. Desde una perspectiva constructivista, el objetivo de la terapia no es simplemente dejar de sentir dolor o “superar” la tristeza, sino acompañarte a construir activamente un nuevo modo de entenderte a ti misma y a tu mundo, ahora que esa figura tan fundamental ya no está físicamente. La muerte de un ser tan cercano no rompe únicamente el lazo con esa persona, sino que genera una especie de grieta en la estructura con la que veníamos organizando nuestra identidad, nuestras rutinas, nuestras creencias y, muchas veces, nuestro propósito.

    El constructivismo parte de la idea de que no vivimos los hechos de forma objetiva, sino que los significamos, les damos un lugar dentro de nuestra historia personal, y los narramos de manera única. El duelo, entonces, no es una etapa a tachar o a atravesar con prisa, sino una experiencia profundamente transformadora en la que vas reelaborando tu historia personal con la presencia simbólica de tu papá. Él fue mucho más que una figura externa; fue parte de tu modo de estar en el mundo. Y ahora, poco a poco, en terapia podrías ir encontrando nuevas formas de vincularte con su recuerdo, con su voz interna, con lo que te dejó y con lo que aún vive en ti. La tristeza que sientes, el cansancio, la falta de motivación, son todas expresiones legítimas del proceso de ajuste interno que estás atravesando. Tu sistema emocional, mental y corporal está tratando de reorganizarse ante una pérdida que alteró profundamente tus coordenadas afectivas.

    El trabajo terapéutico desde este enfoque busca generar un espacio seguro donde puedas explorar con profundidad todo lo que esta pérdida ha removido en ti: no sólo el dolor presente, sino también los significados que le diste a la relación con tu papá, la forma en que ese vínculo te sostuvo, las partes de ti que hoy se sienten incompletas sin él, y los recursos internos que quizás todavía no sabes que tienes para cuidarte en medio del vacío. En lugar de “cerrar” una herida, la terapia constructivista te invita a abrir un espacio de diálogo contigo misma, en el que puedas incluir el dolor y también ir gestando nuevas maneras de estar en el mundo con todo lo que viviste, sin tener que negarlo ni dejarlo atrás.

    Sobre el tiempo que puede durar una terapia así, es cierto que cada persona es un mundo, y no hay una fórmula general. Pero desde este enfoque no se busca correr hacia una meta rápida, sino acompañar los tiempos reales de tu proceso. Algunas personas comienzan a sentirse más aliviadas o a construir nuevas comprensiones emocionales después de unos meses; otras necesitan un proceso más largo y pausado. Lo importante no es tanto cuánto tiempo dure, sino que vayas sintiendo que el espacio terapéutico te permite respirar con más libertad, pensar sin miedo, emocionarte sin culpa y reconstruirte sin exigencias. Podríamos decir que un tiempo esperable para empezar a ver ciertos cambios internos —no como una “cura”, sino como una transformación— puede ser entre tres meses y un año, aunque lo central es que tú te sientas acompañada, validada y con permiso para ir a tu ritmo.

    Estés en el país que estés, si puedes encontrar un terapeuta que trabaje desde esta mirada, incluso si es online, podrías empezar un camino que no te borre el dolor, pero que sí te ayude a convertirlo en algo más habitable. El duelo no se trata de soltar el amor, sino de aprender a vivirlo de otra manera. Y esa reconstrucción puede ser un acto de ternura hacia ti misma y también hacia quien tanto quisiste. ¿Te gustaría que te ayudara a encontrar palabras o rituales que te ayuden a mantener viva esa conexión simbólica con tu papá?


  • Hola, mi papá cumplió 3 meses de fallecido yo había tenido días que me estaba sintiendo un poco mejo

    Hola, mi papá cumplió 3 meses de fallecido yo había tenido días que me estaba sintiendo un poco mejor, pero en cambio otros me pongo muy muy triste, siento que lo extraño demasiado, lo pienso, necesito su compañía eramos muy cercanos era mi compañero en muchas cosas de mi vida, hay días como estos últimos que me siento muy agotada como si tuviera un peso sobre mí, apatía y ganas de quedarme en cama y solo dormir, no siento motivación con nada... lo extraño y lo pienso mucho me siento muy triste sin él...

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Claudio Rodal Tenorio

    Gracias por abrirte y compartir algo tan profundo y doloroso. Desde una perspectiva constructivista, lo que estás atravesando tiene mucho sentido, y es importante que puedas validar tu experiencia tal como es, sin juzgarla. El dolor que sientes no es una señal de debilidad ni de retroceso, sino la manifestación de un vínculo profundo que ha marcado tu vida y tu identidad.

    En el constructivismo entendemos que las personas construyen el significado de su mundo a partir de sus experiencias, relaciones y narrativas internas. Tu papá no solo fue una figura significativa, sino un referente vital en tu historia, alguien con quien compartiste proyectos, rutinas, emociones y sentido. Perderlo implica no solo su ausencia física, sino una transformación en cómo organizas tu mundo interno y externo. Es natural que algunos días parezca que avanzas y otros días te sientas profundamente abatida: el proceso de duelo no es lineal, sino una reconstrucción constante del significado de la vida sin esa persona.

    El agotamiento, la apatía, la tristeza y el deseo de permanecer en cama son reacciones legítimas ante un duelo profundo. No se trata solo de tristeza: es una especie de reajuste emocional, donde tu psiquismo intenta encontrar un nuevo equilibrio en un mundo que ha cambiado de forma abrupta. Estás reconstruyendo tu identidad, ahora sin su presencia física, y eso lleva tiempo, implica pérdida, pero también transformación.

    Tal vez podrías comenzar a explorar en qué momentos sientes más fuerte su ausencia y qué representaba tu papá para ti en esos contextos. ¿Qué aspectos de tu vida se sienten más vacíos ahora? ¿Qué partes de ti quedaron en pausa desde su partida? Estas preguntas no buscan respuestas inmediatas, sino ayudarte a dar forma a tu experiencia interna, a nombrarla y resignificarla con cuidado y compasión.

    Aunque ahora la tristeza sea muy grande, también está hablando del amor que sentiste, de lo importante que fue y sigue siendo tu papá en tu historia. Parte del proceso constructivista es integrar esa historia, para que puedas seguir adelante sin dejarlo atrás, sino llevándolo contigo de una manera nueva. Es posible que en algún momento comiences a crear nuevas formas de conexión simbólica con él: a través de palabras, rituales, recuerdos o incluso conversaciones internas que te ayuden a sostener su presencia desde otro lugar.


  • Si alguien me gusta por obligación aunque no me salga y la otra persona me obliga y lo quiere escuch

    Si alguien me gusta por obligación aunque no me salga y la otra persona me obliga y lo quiere escuchar tengo que preguntarle siempre como está o contarle mis cosas y por obligación también cuando me dice quiero estar a tu lado tengo que contestar yo también aunque no me apetece decirlo ¿ Eso es cuando le gustas alguien? por qué si no es yo ya no sé lo que es entonces y el que no entienda que tengo que hacer cosas aún que no trabaje eso quiere decir que le gustó?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Claudio Rodal Tenorio

    Lo que describes parece una experiencia muy confusa y cargada de exigencias emocionales que no se sienten naturales para ti. Desde la teoría del apego, esto podría entenderse como una dinámica en la que se activan sistemas de apego que no están en sintonía, es decir, donde una parte —la otra persona— busca constantemente señales de seguridad, cercanía y validación, mientras que tú sientes una presión que puede estar más relacionada con la obligación que con un deseo genuino. Eso no es "gustar" de alguien en el sentido más auténtico, sino más bien una respuesta condicionada por la necesidad de evitar el conflicto o el malestar ajeno.

    Cuando una relación se basa en el miedo a decepcionar al otro, en decir lo que se espera aunque no lo sientas, o en actuar por deber en lugar de por conexión emocional real, lo más probable es que estés funcionando desde un lugar que podría vincularse con un estilo de apego evitativo o ansioso-evitativo. Puede que, en el fondo, sientas que necesitas proteger tu autonomía emocional porque, si cedes completamente a las demandas del otro, sientes que te pierdes a ti mismo. Por eso duele, por eso cansa, por eso no fluye.

    En cambio, la persona que te exige estas demostraciones puede estar funcionando desde un estilo de apego ansioso, que busca certezas constantes y se aferra a la validación externa para sentirse segura. Esta combinación suele generar mucha tensión en las relaciones, porque cuando uno se acerca desde la ansiedad, el otro se aleja desde el agobio. No es una prueba de amor el tener que decir cosas que no sientes o preguntar por el otro cuando no te nace hacerlo. Es una señal de que quizás se está intentando mantener una conexión que no se construye desde la libertad y la reciprocidad, sino desde la exigencia.

    Tampoco tiene sentido que el hecho de que no trabajes sea usado como argumento para deslegitimar tus tiempos, tu cansancio o tus prioridades. Que alguien no comprenda tus ritmos vitales o te mida en función de una productividad externa, también habla de una falta de sintonía en los lenguajes afectivos. Gustarle a alguien no debería significar cumplir un rol constante ni responder como si estuvieras en deuda emocional.

    Por tanto, si te estás preguntando si esto es "gustarle" a alguien, la respuesta es que puede ser que sí le gustes, pero el modo en que se está expresando ese gusto —y la forma en que se te exige responder— no está alineado con lo que sería una relación segura, donde ambas partes pueden ser ellas mismas sin miedo, sin presión y sin tener que actuar.


  • Buenas. Tuve signos de autismo en la niñez/adolescencia (Dificultad interacción social y balanceo de

    Buenas. Tuve signos de autismo en la niñez/adolescencia (Dificultad interacción social y balanceo de cuerpo cuando me aburría) y dejé de tenerlos con 20 tantos. Nunca he tenido intereses restringidos, los cambios no me frustran (Al contrario, me encanta vivir fuera de vez en cuando y conocer gente nueva). Con 28 años, no coincido con nada de autismo menos el no reconocer el sarcasmo (a veces. Hay veces que sí lo reconozco) y con las relaciones sociales soy un poco tímida pero no tengo problema. Tengo entendido que el TEA no se cura. Al haber tenido estos signos en la infancia, podría yo ser autista aunque a día de hoy ya no tenga esos signos de TEA?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Claudio Rodal Tenorio

    Desde una perspectiva constructivista, lo más importante no es tanto encajar en una etiqueta diagnóstica cerrada como comprender cómo se ha ido configurando tu vivencia personal a lo largo del tiempo. La infancia y la adolescencia son momentos de gran plasticidad y transformación, y es completamente posible que hayas atravesado etapas con ciertas dificultades o conductas que hoy, con la mirada puesta en el pasado, puedan parecerse a signos del espectro autista, como el balanceo corporal o las dificultades en la interacción social. Sin embargo, el constructivismo entiende que estas experiencias no determinan de forma rígida quién eres hoy, sino que forman parte de una trayectoria de desarrollo singular y dinámica.

    El hecho de que ahora no presentes prácticamente ningún rasgo, más allá de cierta dificultad puntual con el sarcasmo o una leve timidez, habla de una gran capacidad de adaptación, aprendizaje y cambio. No se trata de que "se haya curado" algo que necesariamente fue un trastorno, sino que es probable que hayas atravesado una etapa con características particulares que, con el tiempo y en contacto con diferentes contextos y relaciones, fuiste transformando.

    En este sentido, más que preguntarte si eres o no autista desde una mirada diagnóstica rígida, podrías preguntarte qué significado tuvo para ti aquella etapa de tu vida, cómo la integras en tu identidad actual, y qué te dice hoy sobre tus necesidades, tu forma de estar en el mundo y de relacionarte. La subjetividad no es un conjunto fijo de síntomas, sino una construcción en proceso, influida por lo social, lo emocional, lo familiar, lo educativo y lo cultural.

    Desde este enfoque, no se niega la existencia del diagnóstico ni su utilidad en muchos casos, pero se privilegia el comprender el modo en que cada persona le da sentido a su experiencia. Así que, si te sentís bien contigo misma, has encontrado maneras funcionales y satisfactorias de vincularte y vivir tu día a día, quizás lo más importante no sea confirmar o descartar un diagnóstico pasado, sino validar todo lo que has logrado construir desde entonces.


  • Hola estoy embarazada de un mes y medio, y mi novio fue a un viaje a Cuba a ver a su familia y a su

    Hola estoy embarazada de un mes y medio, y mi novio fue a un viaje a Cuba a ver a su familia y a su hijita , pero al regresar me he enterado de que me ha sido infiel con la mama de la nena, osea, con la que era su mujer antes de mi. la verdad no se que hacer?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Claudio Rodal Tenorio

    Lamento mucho que estés atravesando una situación tan difícil, especialmente en un momento tan delicado como el embarazo. Lo que estás viviendo no solo genera un profundo dolor emocional, sino también mucha confusión, ya que se mezcla con expectativas sobre el futuro, cambios en tu cuerpo y emociones intensas que suelen surgir durante esta etapa. Desde la teoría del apego, es posible entender cómo una experiencia como esta puede activar heridas profundas relacionadas con el miedo al abandono, la inseguridad afectiva y la necesidad de protección.

    La teoría del apego, desarrollada inicialmente por John Bowlby, plantea que todos los seres humanos tenemos una necesidad básica de establecer vínculos seguros. Durante la infancia, aprendemos a confiar en que nuestras figuras de apego estarán disponibles y responderán a nuestras necesidades. Cuando esto se logra, desarrollamos un "apego seguro", lo que nos permite formar relaciones adultas basadas en la confianza, la reciprocidad y la estabilidad. Sin embargo, cuando las experiencias tempranas están marcadas por la inconsistencia, el abandono o el rechazo, podemos desarrollar estilos de apego inseguros, como el ansioso o el evitativo.

    Lo que te ha sucedido puede activar una herida de apego si, por ejemplo, en tu historia afectiva has experimentado situaciones donde el amor y la traición se han entrelazado. Incluso si no es así, el embarazo en sí mismo hace que el sistema de apego esté más activo: buscamos más contención, más estabilidad, más señales de que no estamos solas. Descubrir una infidelidad en ese contexto no solo duele por la traición en sí, sino porque sacude la base emocional que estabas construyendo para recibir a tu bebé. Es como si se rompiera de repente la sensación de "estar a salvo".

    Es muy importante que no te enfrentes sola a todo esto. El dolor que estás sintiendo no es exagerado ni ilógico; es una reacción natural y profundamente humana. Por eso, comenzar un proceso terapéutico puede ser un paso muy valioso. La terapia —incluso si es online— puede ayudarte a poner en palabras lo que estás viviendo, a procesar la traición y a explorar cómo deseas posicionarte frente a esta situación: si quieres seguir adelante sola, si necesitas tiempo para decidir, o si quieres comprender qué lugar tiene esta relación en tu vida a partir de ahora.

    Además, la terapia no solo puede ayudarte a comprender mejor tu estilo de apego y tus necesidades emocionales, sino también a crear un entorno interno más seguro para ti y para el bebé. Porque ahora, más que nunca, mereces sentirte acompañada, sostenida y valorada. No estás sola, y buscar apoyo no es una señal de debilidad, sino de fortaleza y cuidado hacia ti misma.




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