hola mi madre fallecio recientemente por un ictus y yo estaba con ella, y desde entonces, tengo una
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hola mi madre fallecio recientemente por un ictus y yo estaba con ella, y desde entonces, tengo una sensacion de desasosiego, inseguridad, inquietud, de espera a no saber que de vacio y de estar perdido, que me esta suponiendo un bloqueo total en mi trabajo, no me puedo concentrar, no estoy cumpliendo cpn mis obligaciones, todo me da igual, absolutamente todo, como si buscara que todo se rompiera... mi cabeza pasa de acordarme de ella y ponerme a llorar a estado en blanco, de vacio mental... no se si esto es normal
Lo que describes es una reacción normal al duelo, especialmente tras experiencias intensas como la que viviste. Sentirse vacío, bloqueado o desconectado es frecuente y forma parte del proceso. Si estas sensaciones persisten o interfieren mucho en tu día a día, buscar apoyo psicológico puede ayudarte a gestionar el duelo y recuperar el bienestar. No estás solo en esto.
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Hola. La reciente pérdida y estas sensaciones que describes forman parte del proceso de duelo que deberás transitar. Sin embargo, si tu estado emocional dificulta cada vez más la realización de tus obligaciones básicas podrias hacer una consulta médica y psicológica pra una evaluación general de tu estado de salud y recibir la orientación adecuada.
Buenas tardes, encantado de saludarte. Lamento muchísimo lo de tu madre.
Lo que estás sintiendo es una reacción muy frecuente tras una pérdida tan reciente y tan impactante como la que has vivido. Estar presente en el momento del fallecimiento añade una carga emocional muy intensa, y tu mente puede alternar entre el llanto, el vacío y el bloqueo como forma de protegerse.
La dificultad para concentrarte, la sensación de desasosiego o de estar perdido, e incluso esa desconexión en la que “todo da igual”, forman parte del duelo agudo. No significan que estés fallando ni que estés perdiendo el control, sino que tu sistema emocional está intentando adaptarse a algo muy grande.
Ahora mismo no es momento de exigirte rendimiento ni claridad. Es momento de darte permiso para estar como estás y atravesar el proceso paso a paso. Si en algún momento los pensamientos se vuelven muy oscuros o sientes que no puedes sostenerlo solo, pedir ayuda es una forma de cuidado, no de debilidad.
Espero haberte ayudado con mi respuesta. Un abrazo.
Lo que estás sintiendo es una reacción muy frecuente tras una pérdida tan reciente y tan impactante como la que has vivido. Estar presente en el momento del fallecimiento añade una carga emocional muy intensa, y tu mente puede alternar entre el llanto, el vacío y el bloqueo como forma de protegerse.
La dificultad para concentrarte, la sensación de desasosiego o de estar perdido, e incluso esa desconexión en la que “todo da igual”, forman parte del duelo agudo. No significan que estés fallando ni que estés perdiendo el control, sino que tu sistema emocional está intentando adaptarse a algo muy grande.
Ahora mismo no es momento de exigirte rendimiento ni claridad. Es momento de darte permiso para estar como estás y atravesar el proceso paso a paso. Si en algún momento los pensamientos se vuelven muy oscuros o sientes que no puedes sostenerlo solo, pedir ayuda es una forma de cuidado, no de debilidad.
Espero haberte ayudado con mi respuesta. Un abrazo.
Buenas tardes,
todo esto que explicas son síntomas habituales en un duelo sano, de echo, gran parte de la sintomatología que se experimenta es prácticamente idéntica a la de la depresión mayor.
A menudo, las personas que se encuentran en un duelo transitan por diferentes fases que pasan desde la negación (el no creer que haya sucedido o de que esto no te está pasando a ti), la rabia (el sentir que es injusto, que tu no deberías de estar viviendo esto), la negociación (buscas alternativas que hubiesen cambiado los acontecimientos, por ejemplo pensar: "¿y si en vez de hacer esto hubiese hecho lo otro...?") la depresión (la persona siente una profunda tristeza e incapacidad por sentir placer por cosas que antes sentía) y la aceptación.
No todas las personas pasan por todas las etapas ni todas están el mismo tiempo en cada una de ellas. El duelo es un proceso dinámico, que fluctúa, donde hay días mejores y días peores, pero que visto en perspectiva de medio-largo tiempo, los síntomas mejoran. Estos suelen tener una durabilidad de 6 a 12 meses cuando hablamos de un duelo sano.
Se consideraría un duelo patológico cuando la persona se queda atascada en alguna de las etapas durante un largo período de tiempo o los síntomas se mantienen de manera que interfieren de manera significativa en la vida de la persona pasados los 12 meses.
Hasta entonces, mucha paciencia, amor y permítete sentir. La tristeza por un duelo es una de las emociones más duras por las que transita una persona a lo largo de su vida, pero suele tener buen pronóstico, sobretodo si lo acompañas con apoyo psicológico.
todo esto que explicas son síntomas habituales en un duelo sano, de echo, gran parte de la sintomatología que se experimenta es prácticamente idéntica a la de la depresión mayor.
A menudo, las personas que se encuentran en un duelo transitan por diferentes fases que pasan desde la negación (el no creer que haya sucedido o de que esto no te está pasando a ti), la rabia (el sentir que es injusto, que tu no deberías de estar viviendo esto), la negociación (buscas alternativas que hubiesen cambiado los acontecimientos, por ejemplo pensar: "¿y si en vez de hacer esto hubiese hecho lo otro...?") la depresión (la persona siente una profunda tristeza e incapacidad por sentir placer por cosas que antes sentía) y la aceptación.
No todas las personas pasan por todas las etapas ni todas están el mismo tiempo en cada una de ellas. El duelo es un proceso dinámico, que fluctúa, donde hay días mejores y días peores, pero que visto en perspectiva de medio-largo tiempo, los síntomas mejoran. Estos suelen tener una durabilidad de 6 a 12 meses cuando hablamos de un duelo sano.
Se consideraría un duelo patológico cuando la persona se queda atascada en alguna de las etapas durante un largo período de tiempo o los síntomas se mantienen de manera que interfieren de manera significativa en la vida de la persona pasados los 12 meses.
Hasta entonces, mucha paciencia, amor y permítete sentir. La tristeza por un duelo es una de las emociones más duras por las que transita una persona a lo largo de su vida, pero suele tener buen pronóstico, sobretodo si lo acompañas con apoyo psicológico.
Hola,
Siento mucho la muerte de tu madre. Haber estado con ella en el momento del ictus es una experiencia muy impactante a nivel emocional y nervioso. Lo que estás describiendo encaja con una reacción de duelo reciente, especialmente cuando la pérdida ha sido brusca.
La sensación de desasosiego, inseguridad, vacío, estar “perdido”, la dificultad para concentrarte, el bloqueo en el trabajo o esa especie de apatía en la que “todo da igual” son respuestas frecuentes en las primeras fases del duelo. El cerebro está intentando asimilar algo que emocionalmente todavía es demasiado grande.
También es habitual que aparezcan cambios rápidos entre:
• Recuerdos intensos con llanto.
• Momentos de mente en blanco o desconexión.
• Sensación de irrealidad o de estar funcionando “en automático”.
Esa alternancia no significa que estés perdiendo el control. Es una forma de regulación: cuando la emoción es muy intensa, el sistema nervioso a veces “desconecta” temporalmente para no saturarse.
El bloqueo laboral también tiene explicación: la atención y la memoria se ven afectadas en el duelo agudo. No es falta de voluntad. Es que ahora mismo tu energía psíquica está ocupada en procesar la pérdida.
Lo que sí conviene observar es:
• Si la sensación de vacío se mantiene sin ningún matiz emocional durante semanas.
• Si aparecen ideas de hacerte daño o de que “todo se rompa” de manera impulsiva.
• Si el funcionamiento queda completamente paralizado durante mucho tiempo sin pequeñas mejorías.
En este momento, más que exigirte rendir como antes, puede ayudarte:
• Reducir expectativas laborales temporalmente si es posible.
• Mantener rutinas básicas (comer, dormir, salir a caminar).
• Permitirte llorar cuando aparezca.
• Hablar de ella, no evitar el recuerdo.
Lo que estás viviendo no parece “anormal”. Parece dolor. Y el dolor por la muerte de una madre no es pequeño.
Si ves que el bloqueo es muy intenso o que no consigues sostenerlo, pedir ayuda profesional puede ayudarte a atravesar el duelo sin quedarte atascado en esa sensación de vacío o desconexión.
Si lo necesitas, puedes pedirme cita online y lo trabajamos con más calma y profundidad.
Un abrazo.
Siento mucho la muerte de tu madre. Haber estado con ella en el momento del ictus es una experiencia muy impactante a nivel emocional y nervioso. Lo que estás describiendo encaja con una reacción de duelo reciente, especialmente cuando la pérdida ha sido brusca.
La sensación de desasosiego, inseguridad, vacío, estar “perdido”, la dificultad para concentrarte, el bloqueo en el trabajo o esa especie de apatía en la que “todo da igual” son respuestas frecuentes en las primeras fases del duelo. El cerebro está intentando asimilar algo que emocionalmente todavía es demasiado grande.
También es habitual que aparezcan cambios rápidos entre:
• Recuerdos intensos con llanto.
• Momentos de mente en blanco o desconexión.
• Sensación de irrealidad o de estar funcionando “en automático”.
Esa alternancia no significa que estés perdiendo el control. Es una forma de regulación: cuando la emoción es muy intensa, el sistema nervioso a veces “desconecta” temporalmente para no saturarse.
El bloqueo laboral también tiene explicación: la atención y la memoria se ven afectadas en el duelo agudo. No es falta de voluntad. Es que ahora mismo tu energía psíquica está ocupada en procesar la pérdida.
Lo que sí conviene observar es:
• Si la sensación de vacío se mantiene sin ningún matiz emocional durante semanas.
• Si aparecen ideas de hacerte daño o de que “todo se rompa” de manera impulsiva.
• Si el funcionamiento queda completamente paralizado durante mucho tiempo sin pequeñas mejorías.
En este momento, más que exigirte rendir como antes, puede ayudarte:
• Reducir expectativas laborales temporalmente si es posible.
• Mantener rutinas básicas (comer, dormir, salir a caminar).
• Permitirte llorar cuando aparezca.
• Hablar de ella, no evitar el recuerdo.
Lo que estás viviendo no parece “anormal”. Parece dolor. Y el dolor por la muerte de una madre no es pequeño.
Si ves que el bloqueo es muy intenso o que no consigues sostenerlo, pedir ayuda profesional puede ayudarte a atravesar el duelo sin quedarte atascado en esa sensación de vacío o desconexión.
Si lo necesitas, puedes pedirme cita online y lo trabajamos con más calma y profundidad.
Un abrazo.
Gracias por compartir tu situación. Siento mucho la pérdida de tu madre, y más aún habiendo estado con ella en ese momento. Lo que describes, aunque ahora mismo sea muy desconcertante, entra dentro de las reacciones habituales en un duelo reciente, especialmente cuando la muerte ha sido no esperada.
Ese desasosiego, la sensación de vacío, de estar perdido o en espera de algo, el bloqueo mental, la dificultad para concentrarte o cumplir con tus obligaciones… son respuestas frecuentes cuando el sistema nervioso está intentando asimilar un impacto muy grande. A veces la mente oscila entre el llanto intenso y el “estado en blanco”. Es una forma de protección ante algo que duele demasiado.
También puede aparecer esa sensación de que todo da igual o incluso una especie de impulso a que todo se rompa. Cuando alguien tan fundamental como una madre desaparece, la estructura interna se tambalea. Es una reacción al shock y a la desorganización emocional que produce la pérdida.
Ahora bien, que sea una reacción frecuente no significa que tengas que atravesarla en soledad. Si el bloqueo es total, si sientes que no puedes funcionar o que el vacío se intensifica, buscar apoyo psicológico puede ayudarte mucho. Elaborar un duelo no es olvidar, sino poder integrar la pérdida sin que paralice tu vida.
Date permiso para no estar bien. Has vivido algo muy duro. Y lo que estás sintiendo no indica que estés “mal de la cabeza”, sino que estás atravesando un proceso de duelo que necesita tiempo, cuidado y, si es necesario, acompañamiento.
Un cálido abrazo,
Maite
Ese desasosiego, la sensación de vacío, de estar perdido o en espera de algo, el bloqueo mental, la dificultad para concentrarte o cumplir con tus obligaciones… son respuestas frecuentes cuando el sistema nervioso está intentando asimilar un impacto muy grande. A veces la mente oscila entre el llanto intenso y el “estado en blanco”. Es una forma de protección ante algo que duele demasiado.
También puede aparecer esa sensación de que todo da igual o incluso una especie de impulso a que todo se rompa. Cuando alguien tan fundamental como una madre desaparece, la estructura interna se tambalea. Es una reacción al shock y a la desorganización emocional que produce la pérdida.
Ahora bien, que sea una reacción frecuente no significa que tengas que atravesarla en soledad. Si el bloqueo es total, si sientes que no puedes funcionar o que el vacío se intensifica, buscar apoyo psicológico puede ayudarte mucho. Elaborar un duelo no es olvidar, sino poder integrar la pérdida sin que paralice tu vida.
Date permiso para no estar bien. Has vivido algo muy duro. Y lo que estás sintiendo no indica que estés “mal de la cabeza”, sino que estás atravesando un proceso de duelo que necesita tiempo, cuidado y, si es necesario, acompañamiento.
Un cálido abrazo,
Maite
Hola, lo que estás viviendo es totalmente compatible con un duelo unido a un fuerte impacto traumático, ya que presenciaste el momento del ictus. Esta experiencia ha puesto tu sistema nervioso en alerta, entre el llanto y la sensación de vacío. Todo ello te lleva a un bloqueo laboral y sentimientos de apatía que no indican debilidad, sino una sobrecarga emocional. Es decir, no se trata solo de sensación de tristeza sino que estás viviendo una experiencia que necesita ser procesada. Mi recomendación profesional es que busques apoyo terapéutico especializado en trauma, como el EMDR, para trabajar sobre tu recuerdo y sus efectos. Además, será bueno para ti reducir expectativas centrándote en lo esencial y cuidando las rutinas básicas. Intenta no exigirte el rendimiento anterior a esta experiencia. Lo que te está sucediendo es doloroso, pero podrás superarlo con el acompañamiento adecuado. Mucho ánimo.
Lo que estás describiendo es una reacción totalmente humana y esperable ante una pérdida tan repentina y traumática como la que has vivido. Presenciar el fallecimiento de tu madre, especialmente en circunstancias tan bruscas como un ictus, genera un impacto emocional profundo que desorganiza tus sistemas de seguridad, tu capacidad de concentración y tu sentido de continuidad en la vida. El vacío, la inquietud, el bloqueo laboral y esa sensación de que "todo da igual" no son señales de que estés roto o de que lo estés haciendo mal, sino expresiones del duelo en su forma más cruda: tu mente y tu cuerpo se han detenido porque aún están procesando algo que es, sencillamente, muy difícil de asimilar. El llanto y el vacío mental alternándose son mecanismos de defensa que te permiten dosificar una realidad que aún duele en exceso. No estás perdiendo el control, estás reaccionando con coherencia a una experiencia que desborda cualquier capacidad de afrontamiento inmediata. Permítete ese tiempo sin juzgarte, y considera buscar un espacio de acompañamiento profesional donde puedas poner palabras a todo esto sin prisa ni autoexigencia. Si lo deseas, puedes contactarme personalmente en mi email del Colegio de Psicólogos: jose.gonzalez.m(arroba)cop.es. Un afectuoso saludo.
Hola, gracias por compartir algo tan doloroso y tan reciente. Siento mucho la muerte de tu madre. Haber estado con ella en el momento del ictus es una experiencia muy impactante, y lo que estás describiendo tiene mucho sentido en el contexto de una pérdida así.
Lo que cuentas —desasosiego, sensación de vacío, inseguridad, bloqueo en el trabajo, dificultad para concentrarte, pasar del llanto al “estado en blanco”, incluso esa especie de indiferencia o de “que todo se rompa”— son reacciones frecuentes en un duelo reciente, especialmente cuando la muerte ha sido repentina y tú has estado presente.
Hay varios procesos ocurriendo a la vez:
Impacto traumático: Presenciar un ictus puede dejar al sistema nervioso en estado de alerta o, al contrario, en desconexión (ese “vacío mental” que describes).
Duelo agudo: La mente oscila entre el dolor intenso (llanto, recuerdos) y mecanismos de protección (bloqueo, anestesia emocional).
Desorganización temporal: Tras una pérdida importante es habitual que disminuya mucho la capacidad de concentración, motivación y rendimiento laboral. El cerebro está intentando procesar algo enorme.
Así que, respondiendo a tu pregunta: sí, es normal dentro de un duelo reciente, aunque eso no significa que no sea muy angustiante.
Ahora bien, hay dos aspectos importantes a cuidar:
El bloqueo funcional: si sientes que no puedes cumplir mínimamente con tus obligaciones, sería recomendable que puedas darte permiso para reducir exigencias y, si es posible, pedir unos días o semanas de descanso.
La sensación de vacío e indiferencia total: si se mantiene en el tiempo, se intensifica o aparecen pensamientos de hacerte daño o de que no quieres seguir, sería muy importante buscar ayuda profesional cuanto antes.
En este momento, más que exigirte “volver a ser el de antes”, puede ayudarte:
- Normalizar que estás en shock.
- Hablar de lo ocurrido con alguien de confianza.
- Cuidar lo básico (sueño, comida, algo de movimiento).
- Permitir el llanto sin juzgarlo.
- Y también permitir los momentos de “no sentir nada” sin asustarte por ellos.
El duelo no es lineal. Es un ir y venir entre sentir mucho y no sentir casi nada.
Si han pasado solo días o pocas semanas, probablemente estás en una fase muy inicial. Si han pasado meses y te sientes igual o peor, te animaría con más fuerza a iniciar un proceso psicoterapéutico. Un acompañamiento en duelo puede marcar una gran diferencia, sobre todo cuando la muerte fue repentina y tú estuviste presente.
No estás “volviéndote loco”. Estás atravesando una experiencia profundamente humana y dolorosa.
Si quieres, puedes compartir cuánto tiempo ha pasado desde el fallecimiento. Eso también ayuda a situar lo que estás viviendo. Te mando un abrazo muy respetuoso en este momento tan difícil.
Elbire Arana Iturrarte
psicóloga General Sanitaria
Colegiada M-42807
Lo que cuentas —desasosiego, sensación de vacío, inseguridad, bloqueo en el trabajo, dificultad para concentrarte, pasar del llanto al “estado en blanco”, incluso esa especie de indiferencia o de “que todo se rompa”— son reacciones frecuentes en un duelo reciente, especialmente cuando la muerte ha sido repentina y tú has estado presente.
Hay varios procesos ocurriendo a la vez:
Impacto traumático: Presenciar un ictus puede dejar al sistema nervioso en estado de alerta o, al contrario, en desconexión (ese “vacío mental” que describes).
Duelo agudo: La mente oscila entre el dolor intenso (llanto, recuerdos) y mecanismos de protección (bloqueo, anestesia emocional).
Desorganización temporal: Tras una pérdida importante es habitual que disminuya mucho la capacidad de concentración, motivación y rendimiento laboral. El cerebro está intentando procesar algo enorme.
Así que, respondiendo a tu pregunta: sí, es normal dentro de un duelo reciente, aunque eso no significa que no sea muy angustiante.
Ahora bien, hay dos aspectos importantes a cuidar:
El bloqueo funcional: si sientes que no puedes cumplir mínimamente con tus obligaciones, sería recomendable que puedas darte permiso para reducir exigencias y, si es posible, pedir unos días o semanas de descanso.
La sensación de vacío e indiferencia total: si se mantiene en el tiempo, se intensifica o aparecen pensamientos de hacerte daño o de que no quieres seguir, sería muy importante buscar ayuda profesional cuanto antes.
En este momento, más que exigirte “volver a ser el de antes”, puede ayudarte:
- Normalizar que estás en shock.
- Hablar de lo ocurrido con alguien de confianza.
- Cuidar lo básico (sueño, comida, algo de movimiento).
- Permitir el llanto sin juzgarlo.
- Y también permitir los momentos de “no sentir nada” sin asustarte por ellos.
El duelo no es lineal. Es un ir y venir entre sentir mucho y no sentir casi nada.
Si han pasado solo días o pocas semanas, probablemente estás en una fase muy inicial. Si han pasado meses y te sientes igual o peor, te animaría con más fuerza a iniciar un proceso psicoterapéutico. Un acompañamiento en duelo puede marcar una gran diferencia, sobre todo cuando la muerte fue repentina y tú estuviste presente.
No estás “volviéndote loco”. Estás atravesando una experiencia profundamente humana y dolorosa.
Si quieres, puedes compartir cuánto tiempo ha pasado desde el fallecimiento. Eso también ayuda a situar lo que estás viviendo. Te mando un abrazo muy respetuoso en este momento tan difícil.
Elbire Arana Iturrarte
psicóloga General Sanitaria
Colegiada M-42807
Estas pasando por un duelo, uno más duro que el de otras personas, pero eso es algo muy personal y depende de la relación que tuvierais en vida. A priori te diría que es normal todo lo que te pasa, perder a una madre es algo demoledor...
Siento mucho lo de tu madre. Haber estado con ella en un momento así es una experiencia muy impactante y es completamente comprensible que te haya removido profundamente. Lo que describes —desasosiego, sensación de vacío, dificultad para concentrarte, momentos de llanto que pasan a quedarse la mente en blanco, apatía— entra dentro de lo que muchas personas viven en las primeras fases de un duelo, especialmente cuando la pérdida ha sido reciente y repentina.
Que ahora mismo notes bloqueo en el trabajo o que todo te dé igual suele ser señal de que tu sistema emocional está intentando asimilar algo muy grande.
Dicho esto, normal no significa que tengas que atravesarlo solo. En momentos así ayuda mucho:
- Poder hablar de lo ocurrido y de lo que sientes.
- Entender cómo funciona el proceso de duelo y qué reacciones pueden aparecer.
- Tener apoyo para volver poco a poco a la rutina sin exigirte más de la cuenta.
Si ves que el bloqueo laboral es fuerte, puede ser buena idea pedir ayuda profesional durante una temporada para acompañarte en este proceso.
Que ahora mismo notes bloqueo en el trabajo o que todo te dé igual suele ser señal de que tu sistema emocional está intentando asimilar algo muy grande.
Dicho esto, normal no significa que tengas que atravesarlo solo. En momentos así ayuda mucho:
- Poder hablar de lo ocurrido y de lo que sientes.
- Entender cómo funciona el proceso de duelo y qué reacciones pueden aparecer.
- Tener apoyo para volver poco a poco a la rutina sin exigirte más de la cuenta.
Si ves que el bloqueo laboral es fuerte, puede ser buena idea pedir ayuda profesional durante una temporada para acompañarte en este proceso.
Siento mucho el fallecimiento de tu madre y el dolor que te acompaña, especialmente tras haber vivido un momento tan difícil a su lado.
Lo que describes (esa sensación de vacío, el bloqueo laboral y el pasar del llanto a la mente en blanco) es una respuesta normal y esperable ante un impacto emocional de esta magnitud. Tu mente y tu cuerpo están intentando procesar un evento traumático y, sencillamente, no tienen energía disponible para la productividad o la concentración.
Ese "desear que todo se rompa" es a menudo un reflejo del agotamiento profundo y de la necesidad de que el mundo se detenga para que tú puedas transitar tu duelo.
Date permiso para no llegar a todo ahora mismo. Si ves que el bloqueo te sobrepasa o el malestar se vuelve inmanejable, te sugiero buscar un espacio de terapia, que puede ayudarte a integrar lo ocurrido y a recuperar tu equilibrio poco a poco, a tu ritmo y sin presiones.
Si lo consideras, estoy disponible para ti en mi consulta presencial en Sevilla o en modalidad online.
Mucho ánimo en este proceso.
Lo que describes (esa sensación de vacío, el bloqueo laboral y el pasar del llanto a la mente en blanco) es una respuesta normal y esperable ante un impacto emocional de esta magnitud. Tu mente y tu cuerpo están intentando procesar un evento traumático y, sencillamente, no tienen energía disponible para la productividad o la concentración.
Ese "desear que todo se rompa" es a menudo un reflejo del agotamiento profundo y de la necesidad de que el mundo se detenga para que tú puedas transitar tu duelo.
Date permiso para no llegar a todo ahora mismo. Si ves que el bloqueo te sobrepasa o el malestar se vuelve inmanejable, te sugiero buscar un espacio de terapia, que puede ayudarte a integrar lo ocurrido y a recuperar tu equilibrio poco a poco, a tu ritmo y sin presiones.
Si lo consideras, estoy disponible para ti en mi consulta presencial en Sevilla o en modalidad online.
Mucho ánimo en este proceso.
Buenos días, el duelo a veces se hace más duro y eso es completamente normal, más si había un vínculo fuerte. También lo es si es muy reciente, con el tiempo los síntomas deben de ir muy poco a poco bajando. Aún así que sea normal no quiere decir que no debas de cogerte una baja para reponerte, ya que no estás en condiciones de trabar. Y sobre todo si ves que ha pasado un mes desde el fallecimiento y aún estás tan sumido en esos sentimientos, buscar ayuda psicológica que te ayude a poder procesar la pérdida y seguir adelante en la vida.
Hola, antes que nada quiero expresarte mi pésame por la pérdida de tu madre. Haber estado presente durante el ictus añade además una vivencia potencialmente impactante a nivel emocional.
Lo que describes —desasosiego, sensación de vacío, inseguridad, bloqueo laboral, dificultad de concentración, oscilaciones entre llanto intenso y momentos de “mente en blanco”— entra dentro de lo que puede considerarse una reacción de duelo agudo, especialmente cuando la pérdida es reciente y repentina.
En fases iniciales del duelo es frecuente experimentar:
-Sensación de irrealidad o desconexión.
-Dificultad para concentrarse y bajo rendimiento.
-Apatía o sensación de que “todo da igual”.
-Cambios bruscos entre emociones intensas y embotamiento emocional.
-Estado de alerta o inquietud sin causa concreta.
El cerebro, ante una pérdida significativa, alterna momentos de activación emocional intensa con momentos de “apagado” o vacío como mecanismo de protección. No significa que estés perdiendo el control ni que haya algo “mal” en ti.
Dicho esto, es importante observar la evolución. Si el bloqueo funcional es muy intenso, se mantiene sin variación con el paso de las semanas o aparecen síntomas como insomnio severo, culpa intensa persistente o ideas de hacerse daño, sería recomendable consultar de forma presencial para una valoración más profunda.
En este momento puede ayudarte:
-Reducir exigencias laborales temporalmente si es posible.
-Mantener pequeñas rutinas básicas (sueño, alimentación, movimiento).
-Permitirte sentir cuando aparece la emoción, sin forzarte a “estar bien”.
-Apoyarte en personas cercanas y no atravesarlo en soledad.
El duelo no es lineal y no tiene un ritmo fijo. Lo que estás sintiendo, por doloroso que sea, es una reacción humana ante una pérdida significativa.
Si lo consideras, un acompañamiento psicológico puede ofrecerte un espacio seguro para elaborar tanto la pérdida como la vivencia de haber estado presente en el momento del ictus.
Un abrazo en este momento tan difícil.
Lo que describes —desasosiego, sensación de vacío, inseguridad, bloqueo laboral, dificultad de concentración, oscilaciones entre llanto intenso y momentos de “mente en blanco”— entra dentro de lo que puede considerarse una reacción de duelo agudo, especialmente cuando la pérdida es reciente y repentina.
En fases iniciales del duelo es frecuente experimentar:
-Sensación de irrealidad o desconexión.
-Dificultad para concentrarse y bajo rendimiento.
-Apatía o sensación de que “todo da igual”.
-Cambios bruscos entre emociones intensas y embotamiento emocional.
-Estado de alerta o inquietud sin causa concreta.
El cerebro, ante una pérdida significativa, alterna momentos de activación emocional intensa con momentos de “apagado” o vacío como mecanismo de protección. No significa que estés perdiendo el control ni que haya algo “mal” en ti.
Dicho esto, es importante observar la evolución. Si el bloqueo funcional es muy intenso, se mantiene sin variación con el paso de las semanas o aparecen síntomas como insomnio severo, culpa intensa persistente o ideas de hacerse daño, sería recomendable consultar de forma presencial para una valoración más profunda.
En este momento puede ayudarte:
-Reducir exigencias laborales temporalmente si es posible.
-Mantener pequeñas rutinas básicas (sueño, alimentación, movimiento).
-Permitirte sentir cuando aparece la emoción, sin forzarte a “estar bien”.
-Apoyarte en personas cercanas y no atravesarlo en soledad.
El duelo no es lineal y no tiene un ritmo fijo. Lo que estás sintiendo, por doloroso que sea, es una reacción humana ante una pérdida significativa.
Si lo consideras, un acompañamiento psicológico puede ofrecerte un espacio seguro para elaborar tanto la pérdida como la vivencia de haber estado presente en el momento del ictus.
Un abrazo en este momento tan difícil.
“Lo que estás viviendo no es una señal de que estés perdiendo el control ni de que haya ‘algo mal’ en ti. Es la reacción de una mente que ha vivido un impacto muy fuerte y todavía está intentando adaptarse a algo que no puede aceptar del todo.
Estabas allí. Eso convierte la experiencia en algo todavía más intenso.
La sensación de vacío, el bloqueo, la dificultad para concentrarte… no son el problema en sí. Muchas veces son la manera en que nuestro sistema intenta protegernos del dolor. El problema empieza cuando intentas forzarte a estar bien, a rendir como antes o a entender si esto es “normal”.
Cuanto más te observas y te preguntas qué te pasa, más se amplifica esa sensación de estar perdido. Y así se crea un círculo que se alimenta solo.
La buena noticia es que este tipo de bloqueos no se resuelven esperando a que el tiempo pase, sino interviniendo de forma estratégica para romper ese patrón. En estos casos trabajamos con técnicas muy concretas para desbloquear la mente sin obligarte a dejar de sentir.
Lo que te ocurre tiene sentido. Y se puede desbloquear.
Si quieres, podemos verlo en consulta y empezar a devolverle dirección a todo esto desde la primera sesión.”
Estabas allí. Eso convierte la experiencia en algo todavía más intenso.
La sensación de vacío, el bloqueo, la dificultad para concentrarte… no son el problema en sí. Muchas veces son la manera en que nuestro sistema intenta protegernos del dolor. El problema empieza cuando intentas forzarte a estar bien, a rendir como antes o a entender si esto es “normal”.
Cuanto más te observas y te preguntas qué te pasa, más se amplifica esa sensación de estar perdido. Y así se crea un círculo que se alimenta solo.
La buena noticia es que este tipo de bloqueos no se resuelven esperando a que el tiempo pase, sino interviniendo de forma estratégica para romper ese patrón. En estos casos trabajamos con técnicas muy concretas para desbloquear la mente sin obligarte a dejar de sentir.
Lo que te ocurre tiene sentido. Y se puede desbloquear.
Si quieres, podemos verlo en consulta y empezar a devolverle dirección a todo esto desde la primera sesión.”
Hola, Antes que nada, siento muchísimo tu perdida. Nunca es facil cuando perdemos pilares como nuestros padres. Lo que sientes es muy frecuente en duelos recientes, especialmente cuando la muerte ha sido súbita como en un ictus. Cuando alguien muere de forma repentina, el sistema nervioso entra en estado de shock. No solo estás triste: estás desregulado. El cuerpo y la mente están intentando procesar algo que todavía no encaja en tu realidad.
Hay varias cosas importantes en lo que cuentas:
La sensación de vacío o mente en blanco es una forma de protección. La mente “desconecta” para no sentir todo el dolor a la vez.
El bloqueo laboral y la falta de concentración, el cerebro en duelo prioriza la supervivencia emocional, no el rendimiento, no podemos pensar de funcionar igual cuando estamos triste o en un momento de vulnerabilidad a cuando estamos bien.
Esa especie de indiferencia, es normal, si ella tenía la función de persona que siempre estaba ahí contigo, el mundo se ve como in sentido cuando perdemos a alguien.
El ir del llanto al vacío, eso es completamente típico del duelo agudo.
Estás en duelo y esto es un proceso.
Si ves que necesitas terapia para ser acompañada en esta etapa, pide ayuda.
Un abrazo.
Hay varias cosas importantes en lo que cuentas:
La sensación de vacío o mente en blanco es una forma de protección. La mente “desconecta” para no sentir todo el dolor a la vez.
El bloqueo laboral y la falta de concentración, el cerebro en duelo prioriza la supervivencia emocional, no el rendimiento, no podemos pensar de funcionar igual cuando estamos triste o en un momento de vulnerabilidad a cuando estamos bien.
Esa especie de indiferencia, es normal, si ella tenía la función de persona que siempre estaba ahí contigo, el mundo se ve como in sentido cuando perdemos a alguien.
El ir del llanto al vacío, eso es completamente típico del duelo agudo.
Estás en duelo y esto es un proceso.
Si ves que necesitas terapia para ser acompañada en esta etapa, pide ayuda.
Un abrazo.
Lo que estás describiendo **es una reacción de duelo profundamente humana**, especialmente teniendo en cuenta que estuviste presente en el momento del ictus y en el fallecimiento de tu madre. Esa vivencia tiene un impacto emocional muy intenso y deja una huella que no se procesa de forma lineal ni inmediata.
La sensación de desasosiego, vacío, inseguridad y de estar “a la espera de algo que no sabes qué es” es muy frecuente tras una pérdida así. El duelo no es solo tristeza; también puede manifestarse como **bloqueo, desconexión emocional, apatía y dificultad para concentrarse**. El hecho de que tu mente pase de llorar intensamente a quedarse en blanco no es contradictorio: es una forma de protección del sistema nervioso cuando el dolor resulta abrumador.
Que ahora todo te dé igual, que sientas que no puedes cumplir con tus obligaciones o incluso que aparezca una especie de impulso inconsciente a que “todo se rompa”, no significa que no te importe nada ni que estés fallando. Suele ser una señal de **agotamiento emocional profundo**, de estar sobrepasado por una experiencia que aún no ha podido ser integrada.
Este tipo de duelo, además, puede generar una sensación de pérdida de sentido y de identidad: la persona que eras antes del fallecimiento ya no es exactamente la misma, y eso produce desorientación. No es algo patológico en sí mismo, pero sí es algo que **merece ser acompañado**, sobre todo cuando empieza a interferir de forma clara en el trabajo y en el día a día.
No hay una forma “correcta” de vivir el duelo ni un tiempo estándar. Lo que sí es importante es no quedarte solo con este malestar ni exigirte funcionar como si nada hubiera pasado. Hablar de lo ocurrido, poner palabras a lo que sientes y recibir apoyo profesional puede ayudarte a atravesar este proceso sin quedarte atrapado en el bloqueo.
Lo que te ocurre es comprensible y tiene sentido en el contexto de lo que has vivido. No estás roto ni perdido para siempre; estás en pleno proceso de duelo. Y ese proceso, aunque ahora sea muy doloroso, puede elaborarse con el acompañamiento adecuado.
La sensación de desasosiego, vacío, inseguridad y de estar “a la espera de algo que no sabes qué es” es muy frecuente tras una pérdida así. El duelo no es solo tristeza; también puede manifestarse como **bloqueo, desconexión emocional, apatía y dificultad para concentrarse**. El hecho de que tu mente pase de llorar intensamente a quedarse en blanco no es contradictorio: es una forma de protección del sistema nervioso cuando el dolor resulta abrumador.
Que ahora todo te dé igual, que sientas que no puedes cumplir con tus obligaciones o incluso que aparezca una especie de impulso inconsciente a que “todo se rompa”, no significa que no te importe nada ni que estés fallando. Suele ser una señal de **agotamiento emocional profundo**, de estar sobrepasado por una experiencia que aún no ha podido ser integrada.
Este tipo de duelo, además, puede generar una sensación de pérdida de sentido y de identidad: la persona que eras antes del fallecimiento ya no es exactamente la misma, y eso produce desorientación. No es algo patológico en sí mismo, pero sí es algo que **merece ser acompañado**, sobre todo cuando empieza a interferir de forma clara en el trabajo y en el día a día.
No hay una forma “correcta” de vivir el duelo ni un tiempo estándar. Lo que sí es importante es no quedarte solo con este malestar ni exigirte funcionar como si nada hubiera pasado. Hablar de lo ocurrido, poner palabras a lo que sientes y recibir apoyo profesional puede ayudarte a atravesar este proceso sin quedarte atrapado en el bloqueo.
Lo que te ocurre es comprensible y tiene sentido en el contexto de lo que has vivido. No estás roto ni perdido para siempre; estás en pleno proceso de duelo. Y ese proceso, aunque ahora sea muy doloroso, puede elaborarse con el acompañamiento adecuado.
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